Lo que caracteriza al moderno capitalismo es esencialmente, su ethos. Para Weber, corresponde justamente a una ética específica que se vincula al desarrollo del capi- talismo: “Aquí no se da a conocer, en efecto, únicamente una técnica vital, sino una ética específica, y el hecho de quebrantarla es una omisión del deber, además de
3 Para el filosofo Bouretz, la perspectiva del desencantamiento del mundo, en la obra de Weber, es el resultado del análisis que hace Weber respecto de la transformación de los símbolos religiosos por una racionalización y dominación del mundo moder- no «el paradigma del desencantamiento es en principio el objeto de un tratamiento técnico, esto se demuestra en los largos análisis, sobre los fenómenos religiosos. En este sentido, él dará cuenta de la manera de cómo opera la eliminación de la magia como medio de salud, en el sentido de una secuencia que se abre con el judaísmo antiguo y parece cerrarse con el puritanismo protestante. Asimismo, él descubre en la interpretación de las imágenes religiosas del mundo y de su transformación, en su doble perspectiva, una reducción antropomórfica del principio divino y una domi- nación metódica de los principios religiosos (...). Él toma, entonces, la forma del acontecimiento del mundo perfectamente previsible donde los misterios son reem- plazados por la dominación racional». (Bouretz 1996, p. 84). El mundo pierde su carácter mágico por la racionalización de las imágenes que se producen y las técni- cas que permiten esta apropiación, esta es justamente la situación del reemplazo del profeta, por el médico, lo que da origen a la profesión médica.
una necedad, y esta es una obligación fundamental. Aquí la prudencia en la activi- dad quedó establecida, lo cual es por todos aprobado, pero además, es un verdade- ro ethos lo que da a entender, y es desde este punto de vista como nos interesa esa cualidad”4. Cuando se habla del espíritu capitalista se busca dar a conocer un tipo
de ética que fundamenta el funcionamiento e implementación del moderno sistema capitalista en la sociedad occidental. La ética dice relación con evitar cualquier goce inmoderado de la riqueza en la consecución de los bienes o beneficios que otorga el dinero.
El ethos que anima el sistema capitalista moderno tiene sus orígenes en el movi- miento luterano, aunque es consolidado y fundamentado por el Calvinismo. La configuración de esta auténtica ética moral será la profesión, “si pese a todo nos valemos temporalmente de la expresión espíritu del capitalismo (moderno) para señalar aquel criterio con aspiraciones lucrativas, mediante el ejercicio constante de una profesión (...), se debe en fundamento a la razón histórica de que tal criterio se ha visto cristalizado convenientemente en la moderna empresa capitalista, a la par que ésta puede considerarse su más apropiado impulso espiritual en aquella” 5.
La profesión entendida así, se convierte en una misión vocacional que permite a los protestantes, en especial al mundo calvinista, construir el Reino de Dios en la tierra. La profesión, es la capacidad de profesar, de potenciar la misión que Dios nos da en este mundo. Por lo mismo, el dinero que se produce, no puede utilizarse en la ostentación, sino más bien, en la austeridad, rigurosidad, sobriedad y ahorro obliga- torio. Este es el principio que rige el origen del espíritu del capitalismo moderno. Este espíritu capitalista, según Weber, cambia el sistema tradicional de adquirir di- nero en transacciones, dando paso a un estilo nuevo, racionalista, que es animado por una ética de la responsabilidad individual. El espíritu capitalista está dado por una moral y es el individuo el que tiene una relación directa con Dios a través de su profesión. A diferencia de la tradición católica en general, pues existen distintas orientaciones, el protestante no teme al capitalismo sino que lo comprende desde una ética particular. Lo importante es destacar el hecho de que las cualidades mora- les y éticas están íntimamente ligadas al desarrollo del capitalismo moderno y a su forma de expresión. Las profesiones se materializan a través del oficio. “Habrá quie- nes piensen, tal vez que dichas cualidades morales individuales no están en nada
4 Weber, 1994, p. 31. 5 Weber, 1994 p. 40.
relacionadas con determinadas máximas pertenecientes a la ética o con sentimien- tos piadosos y que consecuentemente, el principio inherente de este sentido mer- cantilista resulta negativo, es decir: la disposición de apartarse de la tradición here- dada (entiéndase la ilustración liberal por encima de todo). En realidad, ello es lo más común hoy en día, pues, entre la conducta práctica y los sentimientos religio- sos suele faltar una relación y, de existir, es de carácter negativo”6.
Lo que intenta demostrarnos Weber es que, mediante la tradición protestante existe una relación íntima entre la práctica, las acciones, la ética y las actividades del mercado moderno. Este tipo de conducta, se expresa en la ganancia destinada a la reinversión y al ahorro y “su conducta ofrece más pronto signos de un ascetismo (...) 7.
El espíritu del capitalismo se arraiga en una ética que lo justifica y lo consolida, y donde se propone que la profesión es la manera a través de la cual se fortalece una forma de hacer dinero. Lo importante radica en descubrir cuál es el tipo de compor- tamiento, cuyo afán es hacer dinero y se integra a la categoría de profesión. “En este compromiso, justamente, se apoya y fundamenta su ética el empresario de ‘nuevo estilo”8.
En definitiva, Weber desde su análisis calvinista, buscó demostrar que las profesio- nes son el producto de un sistema capitalista que busca racionalizar y controlar la sociedad moderna. “El racionalismo es una idea histórica, que incluye un sin fin de contradicciones, y nos es necesario investigar qué espíritu engendró aquella forma concreta del pensamiento y la vida ‘racional’ de la cual procede la idea de ‘profe- sión’ y la consagración tan abnegada (aparentemente tan irracional visto con el propio interés eudemonístico) a la actividad profesional, que sigue siendo por igual uno de los factores peculiares de nuestra civilización capitalista. Nuestro interés reside, precisamente, en este factor irracional que se oculta en aquél y en toda idea de ‘profesión’”9.
La racionalización del mundo moderno a través de las profesiones, nos deja perple- jo respecto al impacto que toda profesión ejerce en su quehacer profesional. El control medio - fin, la regulación del comportamiento humano, la abnegación “irra-
6 Weber, 1994, p. 43. 7 Weber, 1994, p. 44. 8 Weber, 1994, p. 46. 9 Weber, 1994, p. 48.
cional” a su tarea, la eficacia y la eficiencia. Son algunos de los aspectos de la racionalización moderna que toda profesión ejerce sobre los individuos. Las profe- siones de la salud, de la educación, del trabajo social despliegan sus políticas de promoción social desde este sistema de control social que nos conducirá irremedia- blemente, tal cual señala Weber, al desencantamiento del mundo. ¿Cuáles son los márgenes que las profesiones pueden usar para contrarrestar este poder contenido en sí misma y a la vez otorgado por la sociedad y el sistema económico en que ella se inserta? ¿Cuál es la relación entre este sistema de control y la vocación de los profesionales? ¿Esta vocación conllevaría a un análisis más amplio de una ética profesional? ¿Cómo esta ética profesional dialoga con una ética universal de dere- chos ciudadanos?