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Accommodations and follow-ups

6. SECTION A: ACCESS, TRANSITION, INTERVENTION AND ACCOMMODATIONS

6.4. Accommodations and follow-ups

Silvia Cecilia Enríquez

[email protected]

Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de La Plata La Plata - ARGENTINA

Resumen

Este trabajo tiene como fin reflexionar sobre dos fenómenos relacionados: los cambios producidos en la modalidad y las funciones de la lectura y la escritura como consecuencia de la aparición de las tecnologías digitales, y las nuevas posibilidades metodológicas que ofrece la virtualidad en relación con la enseñanza de estas habilidades. Se fundamenta este análisis en la concepción de la lectura y la escritura como procesos, y de la lengua como discurso. En cuanto a la metodología, se parte de algunas nociones del constructivismo, pero también de corrientes metodológicas más actuales que dan cuenta de los cambios en el aprendizaje provocados por la aparición de Internet, en particular el conectivismo y la noción de TAC (tecnologías del aprendizaje y el conocimiento). Esta conjunción de principios metodológicos permite encontrar nuevas herramientas que ayudan a actualizar la enseñanza de estas habilidades y promueven un aprendizaje más personalizado, significativo y autónomo. Se hace un repaso de recursos digitales que pueden emplearse para complementar los empleados tradicionalmente en este tipo de enseñanza. Se exponen además los resultados obtenidos en la práctica de la autora como consecuencia de su empleo, fundamentalmente en términos de un mejoramiento de la motivación y de la comprensión de los procesos involucrados, lo cual redunda en un mejor desempeño de los alumnos. Palabras clave: lectura - escritura - tecnologías digitales

Introducción

Nos proponemos en este trabajo reflexionar sobre dos fenómenos relacionados: los cambios producidos en la modalidad y las funciones de la lectura y la escritura como consecuencia de la aparición de las tecnologías digitales, y las nuevas posibilidades metodológicas que ofrece la virtualidad en relación con la enseñanza de estas habilidades, en particular en las clases de lengua materna o lenguas extranjeras.

Al cumplir con estos objetivos deberemos referirnos necesariamente, y sobre todo, al hipertexto. Sin embargo, este trabajo no busca tanto analizar las características del hipertexto, ya que esto ya ha sido estudiado por diversos autores, sino llamar la atención sobre el hecho de que cualquier usuario de Internet (incluyendo a nuestros alumnos) lee1, y en muchos casos escribe, hipertextos desde hace ya bastantes años, y sin embargo este hecho no se ve necesariamente reflejado en el trabajo en las aulas. En efecto, no todos los docentes han incorporado el empleo de recursos virtuales en sus clases, y aun en el caso de quienes ya han adoptado estas herramientas cabe preguntarse si han analizado la posibilidad de que sea necesario aprender a leer y escribir de modos diferentes en la virtualidad para poder hacerlo adecuadamente.

Esta recorrida, necesariamente breve, por una serie de ideas relacionadas con este tipo de aprendizaje parte de la convicción de que todos los docentes deben incorporar los conocimientos necesarios para hacer un empleo adecuado de las tecnologías digitales en sus clases, y que esto implica adquirir nuevos

1 Nos preguntamos, si bien deberemos dejar esta reflexión para otro trabajo, si “leer” y “escribir” son las palabras adecuadas para

saberes sobre la tecnología, pero también sobre la metodología que garantiza que se haga de ellas un uso eficaz desde el punto de vista pedagógico en cada disciplina en particular. Afirmamos también que todos los docentes, pero en especial quienes están relacionados con la enseñanza de alguna lengua, deben prestar atención a los cambios producidos en la comunicación y la cognición debido a la aparición de estas tecnologías.

Fundamentación teórica

Adentrarse en el terreno del uso de tecnologías digitales en educación requiere, en primer lugar, descubrir una serie de desarrollos teóricos que han ido acompañando la aparición de muchas herramientas, y la iniciativa de los usuarios que han generado espontáneamente muchos modos de emplearlas que contribuyen a ampliar los horizontes de la enseñanza y el aprendizaje. Este bagaje teórico se compone de nociones provenientes de teorías nacidas antes de la era digital, y otras que tratan de interpretar estos avances desde el punto de vista didáctico.

En primer lugar, es fácil observar que el empleo de herramientas virtuales ha causado que algunas nociones del constructivismo y del construccionismo social no sólo continúen vigentes, sino que merecen ser analizadas nuevamente porque adquieren una nueva dimensión debido al empleo de las tecnologías en educación. En efecto, la multiplicidad de posibilidades de comunicación con otras personas, el fácil acceso a una ingente cantidad de información y la facilidad con la que cualquier usuario puede publicar sus propios contenidos (todas características de la web 2.0) han causado la aparición de nuevas posibilidades de aprendizaje autónomo, de poner en práctica la idea de aprender a aprender, con un aprendizaje basado en la resolución de tareas y el trabajo colaborativo, y que puede ser a la vez social y personalizado.

Además, como afirma Reig Hernández (2010)

Si algún concepto, en mi opinión, merece ser reconsiderado a la luz del cambio, sobre todo por su actualidad y potencia en cuanto a la democratización de las posibilidades de acceso a la enseñanza, es el de «zona de desarrollo próximo», de Vygotski (1978).

Se define como la distancia entre el nivel de desarrollo efectivo del alumno (aquello que es capaz de hacer por sí mismo) y el nivel de desarrollo potencial (aquello que sería capaz de hacer con la ayuda de un adulto, experto o compañero más capaz). El alcance de su aumento es, hoy, excepcional. Si bien no es nueva, como ya anticipábamos, la importancia de la conversación con pares y/o expertos en la construcción del propio conocimiento. Lo que tal vez sí sea nuevo es el alcance global de la red de conocimientos que podemos construir. (5)

Sin embargo, el conectivismo de Siemens advertía, ya en 2005, que las teorías como el conductismo o las antes mencionadas, nacidas antes del impacto de las tecnologías en la educación, no pueden dar cuenta de todos los mecanismos de aprendizaje en una época en la que el conocimiento crece de modo exponencial y, en consecuencia, tiene una vida útil mucho menor que hace sólo unas décadas. Esto ha dado lugar a una variedad de nuevas tendencias en el aprendizaje:

• Muchos aprendices se desplazarán a una variedad de campos diferentes y posiblemente no relacionados durante su vida.

• El aprendizaje informal es un aspecto significativo de nuestra experiencia de aprendizaje. La educación formal ya no incluye la mayor parte de nuestro aprendizaje. El aprendizaje ocurre ahora de una variedad de modos: por medio de comunidades de práctica, redes personales, y por medio de la realización de tareas relacionadas con el trabajo.

• El aprendizaje es un proceso continuo, y dura toda la vida. El aprendizaje y las actividades relacionadas con el trabajo ya no están separadas. En muchas situaciones son lo mismo.

• La tecnología está cambiando (“recableando”) nuestros cerebros. Las herramientas que empleamos definen y dan forma a nuestro pensamiento. (…)

• Muchos de los procesos previamente manejados por las teorías del aprendizaje (…) pueden ahora descargarse, o ser apoyados, por la tecnología.

• El saber cómo y saber qué está siendo suplementado por el saber adónde (la comprensión de adónde encontrar el conocimiento que se necesita). (Siemens, 2005. La traducción es nuestra)

La necesidad de “adaptarnos a la enorme cantidad de conocimiento que hemos creado” (Reig Hernández, 2009) y que se ha vuelto accesible debido a Internet ha provocado, por su parte, la aparición

Enríquez, S. C. / Lectura, escritura y virtualidad: cambios y aportes metodológicos

46 de la noción de la curaduría o curación de contenidos, que permite la evaluación y selección de la multiplicidad de opciones que ahora se nos presentan, con el fin de determinar cuáles se ajustan a nuestras necesidades pero tienen, a la vez, la calidad que buscamos en ellas. Afirma Rueda (2012)

Si analizamos con detenimiento el panorama digital de hoy en día, podríamos decir sin la menor duda que la red está saturada de información, la mayoría de ella inútil para muchos de nosotros. Ante esta situación, surge este término con nociones de saneamiento, desintoxicación o cuidado del contenido que se maneja con el único objetivo de ahorrar tiempo y esfuerzos a aquéllos que busquen una información concreta en un momento determinado. De esta manera, a partir de esta selección y filtración del contenido y habiéndolo considerado valioso para el resto, ha llegado el momento de compartir y, para ello, ya existen redes sociales que apuestan por este principio. (El énfasis pertenece a la autora).

Y, analizando la posibilidad de un empleo de esta noción que la acerque a la labor docente, agrega Odetti (2012) que esa superabundancia de información requiere que el docente se transforme en

…autor-curador para ofrecer no sólo un recorte de la información adecuado a su grupo de alumnos, sino además una amplitud de modos semánticos que posibilite a cada uno acercarse a los contenidos a través de los formatos con los que se sienten más cómodos y, al mismo tiempo, valorar el aporte de cada lenguaje (¿una imagen vale más que mil palabras?, ¿todos podemos procesar información en cualquier formato?, etcétera).

Para cumplir esta función, y para educar de un modo que no deje de lado el contexto actual, es imprescindible que todo docente comprenda que hay razones para incorporar el empleo de herramientas digitales en el aula, y en consecuenciareciba la formación necesaria que luego le permita analizar de qué modo llevar a cabo estos cambios en sus circunstancias concretas. No hacerlo implicaría hacer de la educación un ghetto en el que no ingresan los desarrollos tecnológicos y que no reconoce los últimos avances de la ciencia y la tecnología, y en consecuencia no prepara alumnos para las circunstancias de vida actuales. Pero este análisis y la correspondiente selección de empleos de la virtualidad deben estar guiados por el conocimiento de la metodología de la enseñanza que echa luz sobre los modos en los que la tecnología puede, una vez más en la historia de la educación, brindar nuevas herramientas que facilitan el aprendizaje.

Entre los planteos teóricos que fundamentan este tipo de elección se encuentra la noción de TAC: tecnologías para el aprendizaje y el conocimiento, que “van más allá de aprender meramente a usar las TIC y apuestan por explorar estas herramientas tecnológicas al servicio del aprendizaje y de la adquisición de conocimiento” (Lozano, 2011). Lo que tiene sentido desde el punto de vista pedagógico es, según esta noción, la elección de herramientas digitales que se puedan emplear en una variedad de situaciones que trascienden el simple uso en alguna clase, y en cambio empoderan a quienes las conocen al permitirles continuar aprendiendo en cualquier circunstancia y trabajando con una mayor cantidad de recursos disponibles.

El modelo TPACK (conocimiento tecnológico, pedagógico y de contenido), por su parte, proviene de la noción de Shulman (1986) de que la formación docente debía combinar el conocimiento disciplinar con el pedagógico, en lugar de tratarlos como dos tipos de conocimiento excluyentes. Mishra y Koehler retomaron esa idea, para agregar un tercer elemento: el conocimiento tecnológico, que debe acompañar a los dos anteriores. Como en la noción de TAC, entonces, el contenido de cada materia y la metodología con la que se la enseña contribuyen a determinar qué herramientas tecnológicas resultan adecuadas para lograr un aprendizaje significativo (Koehler, 2011).

Imagen 1. Modelo TPACK. Tomada de http://www.tpack.org/

Esta conjunción de principios metodológicos, disciplinares y tecnológicos permite encontrar nuevas herramientas que ayudan a actualizar la enseñanza de estas habilidades y promueven un aprendizaje más personalizado, significativo y autónomo.

Una característica de la ampliación del acceso a recursos digitales útiles para el aprendizaje es que muchas nuevas tendencias han surgido del mundo laboral, y no del de la educación formal. Es que, precisamente, estos dos terrenos pueden ahora integrarse con mayor facilidad e intercambiar conocimientos con un claro beneficio para ambos. La noción de curación de contenidos a la que aludimos antes es un claro ejemplo de esto, ya que se ha vuelto una práctica común en el mundo empresarial, y en particular en ámbitos tales como el periodismo. La idea de gestión del conocimiento, por su parte, representa un caso similar. Afirma Moreno Castañeda (2010) que además de saber de qué modos “se mueve el conocimiento en un sistema educativo tradicional considerando la forma en que se genera, llega y se distribuye mediante procesos como los acervos bibliográficos y documentales, la gestión curricular, la docencia y la extensión” es necesario ahora hacer “un análisis del potencial de la educación a distancia en ambientes virtuales para la gestión del conocimiento, en sus procesos fundamentales de generación, socialización, aplicación y recreación” (1) y, creemos, lo mismo debe hacerse con respecto al uso de herramientas digitales en la educación presencial y semipresencial.

Estos y otros recursos de origen reciente hacen más real la posibilidad de que cada persona tome las riendas de su propio proceso de educación permanente, un modelo flexible y adaptable a las necesidades y decisiones individuales que es fomentado desde los gobiernos y las grandes instituciones sociales porque “abarca una gran variedad de objetivos, persigue un alto grado de bienestar y está vinculado a múltiples causas”, y se funda en postulados tales como “la democratización de la educación (educación para todos) y la educación a lo largo de toda la vida” o “la empleabilidad y la ciudadanía activa y participativa” (Sabán Vera, 2009). Es que este aprendizaje se ha tornado una competencia indispensable, dada la rapidez y variedad de los cambios que la tecnología introduce permanentemente en el tejido social, modificando las actividades y las necesidades de las personas y generando, de este modo, nuevas modalidades de trabajo y una permanente necesidad de actualización.

Surgen así también los ecosistemas digitales, metáfora que establece una analogía entre la naturaleza y el mismo tipo de ambiente, pero generado por los seres humanos en el espacio virtual (Briscoe, 2009), y la posibilidad de participar activamente en la sociedad del conocimiento, “una sociedad en la que las condiciones del procesamiento de la información y la construcción de conocimiento han sido sustancialmente alterados por transformaciones y procesos de cambio centrados en los diversos usos de las tecnologías de la información y la comunicación”(Colección educ.ar, s/d).

Estos ecosistemas son también un terreno propicio para el desenvolvimiento de la inteligencia colectiva, “una inteligencia repartida en todas partes, valorizada constantemente, coordinada en tiempo real, que conduce a una movilización efectiva de las competencias” (Lévy, 2004: 19). Esta inteligencia se manifiesta

Enríquez, S. C. / Lectura, escritura y virtualidad: cambios y aportes metodológicos

48 en la virtualidad en modelos como, por ejemplo, las comunidades de práctica y de aprendizaje2, o los entornos personalizados de aprendizaje que se conocen, por sus siglas en inglés, como PLE, PLN y PKN3.

Sólo nos resta aclarar que nuestro análisis de la enseñanza de la lengua en este contexto se fundamenta en la concepción de la lectura y escritura como procesos, y de la lengua como discurso.

¿Qué cambios se produjeron en la modalidad y las funciones de la lectura y la escritura?

A pesar de que se repite que hemos entrado en la cultura de la imagen, es necesario notar que la lectura y la escritura cobraron nueva importancia en la era digital, ya que buena parte de la comunicación que antes era oral y cara a cara se ha vuelto escrita. Tal vez nada resultó más modificado por la aparición de Internet. En efecto, jamás hasta el momento habíamos tenido al alcance de la mano un volumen igual de información escrita ni tal número de personas publicando textos de distintos tipos, y por eso el sentido y los alcances de estas habilidades han sido modificados. Esto sucede especialmente en la educación, debido a la implementación de cursos semipresenciales, a distancia, o mediados por tecnologías en distintas medidas.

También el soporte de esos textos ha cambiado, y la presencia de los textos digitales tiene un corolario evidente, pero sin embargo a veces no apreciado en toda su dimensión: leer ya no es solamente leer textos impresos, escribir ya no es solamente hacerlo en papel; la lectura y la escritura a través de una pantalla o un teclado continúan siendo, precisamente, lectura y escritura, y no unas actividades que ha causado que se dejara de lado la lectura y escritura en papel, porque son solamente una nueva manera de hacer lo mismo de siempre (y más, como ya veremos). Y como el nuevo medio para difundir la letra escrita tiene sus propias características y requerimientos, no sólo cambia el soporte, sino también el modo en que se deben enseñar estas habilidades. Esta es, creemos, una idea central que deben considerar, en primer lugar, todos aquellos que enseñan una lengua, pero también el resto de los educadores, por la simple razón de que todos emplean la lectura y la escritura de diversos modos.

¿Cómo se lee y se escribe en Internet?

Se lee y se escribe, casi de modo excluyente, en el formato del hipertexto. Se trata, en términos de Landow (1997) de un “texto compuesto de bloques de texto […] y los enlaces electrónicos que los unen”, formando así un gran texto interconectado que contiene además “documentos o fragmentos documentales digitales (textuales o gráficos) a otros fragmentos o documentos (en cualquier morfología digital: texto, imagen, audio, vídeo, datos, programas informáticos y otras aplicaciones capaces de generar un contenido dinámico)” (Lamarca Lapuente, 2013). El gran hipertexto es, naturalmente, la www, es decir toda la Internet en su conjunto.

Algunas de sus características, según Lamarca Lapuente (2013), son las siguientes:

1. Conectividad: el hecho de que un hipertexto está conectado a otros por enlaces, y hasta por el simple hecho de que siempre es posible abrir nuevas ventanas en el navegador y buscar otros textos relacionados.

2. Multisecuencialidad: podemos organizar el recorrido de la lectura. La lectura (y la escritura) pierden, en consecuencia, su carácter lineal y secuencial fijo.

3. Estructura en red: a partir de nodosy otros elementos organizadores. Según algunos teóricos esto representa el modo en que se organiza el pensamiento humano.

4. Multimedialidad: incluye texto, imagen, audio, video, animaciones, es decir información que nos llega por distintos medios, siempre digitales.

5. Gradualidad: “El hipertexto permite presentar la información y acceder a ella desde una multitud de planos de información diferentes y también permite jerarquizar estos planos gradualmente.”

6. Interactividad: de las personas que escriben/leen el hipertexto, en la forma de comentarios de lectores en blogs, sitios web de diarios, textos escritos de modo colaborativo, etcétera. También existe la posibilidad de editar los hipertextos en algunos sitios, por ejemplo Wikipedia.

2 Ver, por ejemplo, http://redesinstituyentes.wordpress.com/glosario-y-referentes/comunidades-de-practica-comunidades-de-

aprendizaje/.

3 Ver por ejemplo, para una primera aproximación, http://www.slideshare.net/EscuelaBicentenario/entornos-y-redes-personales-

7. Accesibilidad: “debe ser universalmente usable por todos: personas mayores, personas con discapacidades físicas, sensoriales, y cognitivas; personas con equipos antiguos o lentos, etc.”. 8. Dinamismo la información de los sitios web se actualiza constantemente. A modo de ejemplo, la

leyenda en el sitio web de la autora de estas ideas:

Imagen 2. Datos actualizados periódicamente en la tesis doctoral de Lamarca Lapuente.

9. Reusabilidad y apertura: los documentos digitales no se copian (como se hace con los textos en papel), se accede a ellos y se los recupera para usarlos, modificarlos o trasladarlos a un soporte distinto. Se desdibuja, de este modo, la idea de autoría.

Debido a esta última característica se habla ya desde hace tiempo del paréntesis de Gutenberg. Según esta