• No results found

Achievement of the aim and objectives of the study

CHAPTER 5: CONCLUSIONS, LIMITATIONS AND RECOMMENDATIONS

5.2 Achievement of the aim and objectives of the study

joviales y activos". Afirma que "los individuos de personalidad hipertímica son alegres, con frecuencia amables, activos, equilibrados y con un optimismo inquebrantable. Como consecuencia inmediata, les falta profundidad...; están demasiados seguros de sí mismos." 159

Visto el predominio del tipo vanidoso en los Estados Unidos, puede resultar significativo el hecho de que el síndrome correspondiente a esta personalidad le haya pasado desapercibido al comité que produjo el DSM III. Aparte de la relativa dificultad de discriminar los rasgos de carácter prevalentes e implícitamente valorados en el conjunto de la cultura, podemos también entender esta omisión como consecuencia del hecho de que los individuos del eneatipo III están característicamente satisfechos con ellos mismos, pues el núcleo de su deformación psicológica es la confusión de la autoimagen que venden (y que otros compran) con lo que son.

Tal vez la descripción del eneatipo III más conocida sea la de Fromm 160, que afirmaba haber

descubierto esta orientación de la personalidad, más allá de los tres tipos clásicos distinguidos por el psicoanálisis (el "receptivo", el "oral agresivo" o "explotador", y el "anal" o "de tendencias retentivas"). Creyendo que se trataba de un desarrollo moderno, derivado del surgimiento del mercantilismo de nuestros días, Erich Fromm la denominó "la orientación mercantilista".

"El concepto mercantilista del valor, el énfasis en el valor del intercambio más que en el valor

158 Término técnico estadístico que designa el valor más frecuente, en contraste con la media. 159 Término técnico estadístico que designa el valor más frecuente con respecto al término medio.

160 Fromm, Erich, Man for Himself: An Inquiry into the Psychology of Ethics (Nueva York, Holt, Rinehart and Winston, 1964).

del uso, ha conducido a un concepto de valor similar con respecto a la gente y, en particular, a uno mismo."

Una característica básica de la orientación mercantilista es la preocupación por cómo se presenta uno mismo en un "mercado de la personalidad".

"En el mercado de la personalidad, uno tiene que estar de moda, y para ello debe saber qué tipo de personalidad es la que tiene más demanda. Este conocimiento se transmite, de modo general, a lo largo del proceso de educación, desde el parvulario hasta la universidad, y es llevado a cabo por la familia. Sin embargo, el conocimiento adquirido en esta primera etapa no es suficiente: destaca sólo ciertas cualidades generales, como la adaptabilidad, la ambición y la sensibilidad hacia las cambiantes expectativas de los demás. La imagen más específica de los modelos de éxito se obtiene de otra parte. Las revistas, periódicos y noticiarios ilustrados muestran las imágenes y las vidas de quienes tuvieron éxito de muchos modos distintos.

"La publicidad a base de imágenes tiene una función similar. El ejecutivo de éxito mostrado en un anuncio de confección es la imagen de cómo podría uno parecer y ser, si «saca tajada» del mercado contemporáneo de la personalidad.

"El medio más importante para transmitir al hombre común el modelo de personalidad deseable son las películas. La joven procura imitar la expresión facial, el peinado y los gestos de una cotizada estrella, como la forma más probable de tener éxito. El joven intenta parecer y ser como el modelo que ve en la pantalla. Si bien el ciudadano medio apenas tiene contacto con la vida de la gente de éxito, su relación con la estrella de cine es diferente. Es cierto que tampoco tiene contacto real con ésta, pero puede verle en la pantalla una y otra vez, puede escribirle y recibir su retrato con un autógrafo. A diferencia de los tiempos en que el actor era socialmente despreciado pero, a pesar de todo, transmitía a su audiencia obras de grandes poetas, nuestras estrellas de cine no tienen grandes obras de pensamiento que transmitir, sino que su función es la de servir como vínculo de la persona media con el mundo de «lo grande». Aunque no pueda esperar tener éxito como ellos lo tuvieron, puede intentar emularlos; son como sus santos y, dado su éxito, personifican los modelos de vida."

Si Fromm nos ofrece el punto de vista de un "psicoanalista social", Horney nos aporta un informe clínico más explícito 161. Usa para este carácter la denominación de "narcisista" y

comenta:

"Utilizo el término narcisismo con cierta dubitación, porque en la bibliografía freudiana clásica esta expresión abarca casi sin discriminación todo tipo de autoengrandecimiento, egocentrismo, preocupación ansiosa por el bienestar propio y distanciamiento de los demás. Lo tomo aquí en su sentido descriptivo original de estar «enamorado de la imagen idealizada de uno mismo»".

"Más exactamente, la persona es su yo idealizado y parece adorarlo. Esta actitud básica le da el optimismo o la fuerza moral que falta por completo en otros grupos. Le otorga una apa- riencia de rebosar autoconfianza que resulta envidiable para todos aquellos que se debaten con sus dudas sobre sí mismos; él no tiene dudas (conscientes); él es el ungido, el hombre tocado por el destino, el profeta, el gran dador, el benefactor de la humanidad. Todo esto tiene una parte de verdad: con frecuencia, sus capacidades son superiores a la media, obtiene con facilidad reconocimientos a edad precoz y, a veces, era el hijo favorito y admirado. Esta incuestionable creencia en su grandeza y singularidad es la llave para entenderle. Su optimismo y su perenne juventud brotan de esta fuente, así como su encanto, a menudo fascinador. Sin embargo, es claro que, a pesar de sus dotes, se halla en una situación insegura. Es posible que hable incesantemente de sus hazañas o de sus maravillosas cualidades y necesita confirmación de su autoestima en forma de admiración y devoción. Su sentimiento de maestría se basa en la convicción de que no hay nada que no pueda hacer y nadie a quien no pueda superar. Realmente, suele ser encantador, sobre todo con personas nuevas que

entren en su órbita. Independientemente de la importancia real que tengan para él, debe impresionarles. La apariencia que da, tanto ante él mismo como ante los demás, es que le encanta la gente, que la "ama". Y, como anticipo de la admiración o en retorno de la devoción recibida, puede ser generoso, expresando vivamente sus emociones, siendo adulador o con favores y ayudas. Reviste a sus familia y amigos, así como su trabajo y sus planes, de brillantes cualidades. Puede ser bastante tolerante; no espera que los demás sean perfectos. Incluso, puede aguantar bromas sobre él, siempre y cuando se refieran sólo a una peculiaridad suya de tipo amigable, pero nunca se le debe cuestionar seriamente.

Aunque Fromm y Horney han ejercido una gran influencia sobre nuestra cultura en general, el hecho de que este tipo haya caído en el olvido puede ser un reflejo de lo limitado de su influencia sobre el mundo profesional de hoy día. En la práctica psicoterapéutica actual, se suele diagnosticar al eneatipo III, de acuerdo con la Bioenergética, como el "rígido" de Lowen. En una explicación del carácter rígido realizada por Jonson 162 se destaca la

separación de la respuesta amorosa de la respuesta sexual:

"Cuando la sexualidad se aparta o se separa de la respuesta amorosa, algo del afecto humano natural se pierde. En este sentido, la persona rígida no puede amar verdaderamente".

Más generalmente, observa que el rígido

"es más capaz que ningún otro carácter de atraer, tener éxito y ser autosuficiente. Su ilusión es que puede comprar amor con estos logros, pero, como no deja entrar en ella el verdadero amor, todo lo que en realidad consigue es atención.!....] Las relaciones amoroso-sexuales son, con mucho, el aspecto más turbulento de su vida. Por ejemplo, puede sentirse sexualmente atraída hacia un hombre sin amarlo, mientras ama a otro hacia el que no siente ninguna atracción sexual. O bien sentirse sexualmente atraída por hombres inasequibles, por los que pierde el interés cuando estos mismos hombres se vuelven accesibles. Otra posibilidad es que sean muy hábiles en satisfacer y satisfacerse en las etapas seductoras iniciales de las relaciones amorosas, pero que resulten incapaces de mantener esto a medida que la relación se hace más íntima. El compromiso del rígido es, característicamente, el más efectivo, el mejor defendido y el más aprobado culturalmente. Como norma general, la gente más puramente rígida de nuestra cultura acude a la psicoterapia sólo cuando su esposa amenaza con abandonarle, cuando sus hijos comienzan a actuar por su cuenta o cuando un ataque de corazón u otra enfermedad parecida amenaza la viabilidad del compromiso".

El síndrome del eneatipo III es el trasfondo más usual de lo que se diagnostica como personalidad tipo A: cumplidora de sus objetivos, competitiva, siempre acelerada y con tendencia a sufrir enfermedades cardíacas.

Los profesionales del Análisis Transaccional también están familiarizados con este síndrome, al menos con algunas de sus manifestaciones. En la obra de Steiner Los guiones que vivimos

163, por ejemplo, vemos la imagen de una "beldad trepadora":

"Tiene los atributos propios del «prototipo de mujer bella».[...] Se ve a sí misma engañando a cualquiera que considere que es bella y piensa que son tontos por aceptar el engaño."

Encontramos también una descripción de la "mujer de plástico":

"Con el fin de conseguir caricias, se cubre de plástico: bisutería llamativa, tacones altos, vestidos de color rojo, perfumes seductores y un maquillaje espectacular. Intenta comprar belleza y estar bien, pero no lo consigue. Siempre se siente inferior al «prototipo de mujer bella» que idolatra a través de las revistas y las películas.!...] Cuando ya no es posible comprar más belleza superficial o hacer que perdure, acaba deprimiéndose: las caricias que se da a sí misma u obtiene de los demás no tienen ningún valor. Probablemente, tratará de llenar el vacío con alcohol, tranquilizantes u otros productos químicos. A medida que va enveje-

162 Johnson, Stephen M., Characterological Transformation: The Hard Work Miracle (Nueva York: W.W. Norton & Co., 1985).

ciendo, llena su vida con trivialidades y su casa de chucherías".

Reconozco el patrón del eneatipo III en la descripción que hace Kernberg 164 de la

personalidad histérica. Esta cita se refiere a sus manifestaciones en mujeres:

"Una característica predominante en las mujeres de personalidad histérica es su inestabilidad emocional. Se relacionan fácilmente con los demás y son capaces de mantener cálidos compromisos emocionales (con la importante excepción de una respuesta en su sensibilidad sexual). Suelen ser teatrales e incluso histriónicas, pero su manera de mostrar afecto es controlada y tiene aspectos de adaptación social. El modo en que teatralizan sus experiencias emocionales puede dar la impresión de que sus emociones son superficiales, pero una exploración revelará lo contrario: sus experiencias emocionales son auténticas. Estas mujeres son emocionalmente inestables, pero no inconsistentes o impredecibles en sus reacciones emocionales. Pierden el control emocional sólo selectivamente, frente a algunas personas íntimas con las cuales tengan conflictos intensos, sobre todo de tipo sexual y competitivo". Kernberg añade que "aunque las mujeres histéricas sean propensas a las crisis emocionales, pueden distanciarse de dichas crisis y evaluarlas después con realismo". Dice también que "pueden llorar fácilmente y tender al sentimentalismo y al romanticismo, pero sus capacidades cognitivas están intactas". Esto contradice la observación de Shapiro 165 de "un

estilo cognitivo de los pacientes histéricos caracterizado por su tendencia a la percepción global, la desatención selectiva y las representaciones impresionistas, más que detalladas", lo cual corresponde, creo yo, al histriónico eneatipo II.

Por su lado, los hombres con personalidad histérica pueden diferenciarse también de los de personalidad histriónica por tener un margen de labilidad e impulsividad más restringido ("al tiempo que mantienen la capacidad de comportarse de diferentes modos en circunstancias sociales ordinarias") y por estar caracterizados "por una pseudohipermasculinidad, una acentuación histriónica de los modelos masculinos culturalmente aceptados, generalmente como reafirmación de su independencia y superioridad sobre las mujeres, combinado con un enfurruñamiento infantil cuando estas aspiraciones no pueden ser satisfechas." 166

No encuentro el modelo caracterológico del eneatipo III entre las descripciones de los tipos psicológicos de Jung, aunque es incuestionable que se trata de un tipo extrovertido con una senso-rialidad y un pensamiento bien desarrollados 167. Examinando la descripción de perfiles

de los tests, hallo este modelo en el cuadro de un ESTP 168 (extrovertido sensorial, con

predominio del pensamiento sobre el sentimiento y de la percepción sobre el juicio). Keirsey y Bates 169 los describen como hombres y mujeres de acción:

"Cuando está presente alguien con esta personalidad, comienzan a suceder cosas: se encienden las luces, suena la música, empieza el juego.!...] Si hubiera que escoger un adjetivo para describir al ESTP, ése sería el de lleno de recursos".

"Su estilo atractivo y amistoso muestra una fioritura teatral que hace que hasta el hecho más rutinario y mundano parezca emocionante. Los ESTP suelen conocer los mejores restaurantes y hasta es probable que los jefes de camareros les llamen por su nombre."

"Su conversación es ágil y entretenida, y las carcajadas resuenan a su alrededor cuando sueltan su retahila inacabable de chistes e historias inteligentes".

164 Kernberg, Otto, obra cit. 165 Shapiro, David, Obra cit.

166 Discrepo de la opinión de Kernberg de que éste es el modelo que solía denominarse "fálico-narcisista", pues la descripción de Reich se aproxima más a la dominación masculina y a la impulsividad más exageradas del eneatipo VIII.

167 A diferencia del eneatipo VIII, en el que la sensorialidad es prominente y no así, por lo general, el pensamiento.

168 ESTP: siglas inglesas de Extroverted, Sensing, Thinking ana Perceptivo (extrovertido, sensorial, intelectual y perceptivo) (N. del T).

"El compañero ESTP puede llegar, con el tiempo, a sentirse como un objeto: la mujer, como un mueble; el hombre, como una mercancía negociable. Las relaciones suelen ser condiciona- les, y la condición es la consideración de lo que el ESTP vaya a ganar con la relación".

"[...] Son maestros en el arte de usar estas observaciones para «vender» al «cliente». La mirada del ESTP está siempre puesta en la mirada del espectador, y todas las acciones están destinadas a su audiencia".

"Los ESTP son pragmáticos despiadados y con frecuencia proponen los fines como justificación de cualquier medio que consideren necesario..."

"Los ESTP sobresalen como promotores de iniciativas que lleven a la gente a juntarse para negociar. Constituyen inapreciables administradores ambulantes que pueden librar a com- pañías o instituciones en apuros de sus números rojos, haciéndolo con rapidez ¡y con estilo! Logran vender una idea o un proyecto de una forma que ningún otro tipo puede conseguir." Parece apropiado que el brillante y activo eneatipo III se asocie en la homeopatía con

Phosphorus 170.

"Cualquiera que haya estado en el océano de noche habrá visto las partículas del centelleante

Phosphorus revoloteando en la espuma o destellando en el oleaje. Este agitado elemento capta

la atención, y de igual modo el individuo Phosphorus produce un efecto parecido de atrapar la mirada. Atrae por sus maneras llamativas y relucientes y por su cara inteligente y luminosa". Catherine R. Coulter describe a los individuos Phosphorus, tanto hombres como mujeres, como pulcros, elegantes y refinados, con una piel clara, a veces como de porcelana o trans- lúcida:

"Emocionalmente, el Phosphorus es comprensivo, impresionable y sensible a la vibración del otro. Su comportamiento revela su disposición a establecer contacto cálido con su interlocutor e inmediatamente percibe la mejor manera de armonizarse con él. Posee una intuición muy fina en su trato con los demás y los predispone hacia sí mismo con pequeñas atenciones verbales, con cálidos elogios o mostrando una consideración enternecedo-ra y, a veces, una generosidad casi excesiva. Cuando se requiere ayuda, dejará cualquier cosa que esté haciendo y será el primero en acudir..."

"Phosphorus es gregario y necesita gente a su alrededor para sentirse entero, bien y feliz.[...] Phosphorus es altamente impresionable y susceptible al medio emocional.[...] Los sentimien-

tos desagradables o incómodos pueden causarle enfermedades físicas, produciéndole retortijones de tripas y dolores de cabeza o palpitaciones. Incluso las emociones placenteras le afectan de modo parecido."

Coulter describe ampliamente tanto la vivacidad y la sociabilidad de este tipo como las características de vanidad y narcisismo, presentes en el eneatipo III:

"La viveza del Phosphorus no sólo procede de su ávida predisposición hacia los demás y de su amor a la vida, sino también del amor a sí mismo. Se considera más sensible y refinado, más intuitivo, más entretenido, más dotado y más espiritual que los otros. Puede estar bastante fascinado consigo mismo y verse como el centro alrededor del cual giran los demás.[...]

Phosphorus no domina agresivamente, pero al final se las arregla para atraer la atención de

los demás sobre sí. No obstante, suele hacerlo tan sutilmente que los otros apenas se dan cuenta de lo que está pasando, y con tanta gracia que tampoco ponen objeciones.!...] Gustar de uno mismo debe considerarse una característica saludable.!...] Pero, llevado al extremo, revela un lado negativo, un narcisismo autolimitador.[...]

"Tiene temperamento de actor. Debajo de su genuina sociabilidad subyace la necesidad de audiencia, sea de una sola o de millares de personas, a las cuales está dispuesto a proporcionar entretenimiento y afecto y a entregárseles por completo, puesto que necesita del aprecio y la atención de los demás para sacar lo mejor de su propia naturaleza y sentirse vivo".

170 Coulter, Catherine R.: obra cit., vol. 1. Todas las citas sobre Phosphorus pertenecen a las páginas 1 a 17 de la versión inglesa y han sido reproducidas con permiso de la autora.

3. ESTRUCTURA DEL RASGO Necesidad de atención y vanidad

Si consideramos la sustitución del ser por la apariencia como la fijación del eneatipo III, ¿qué debemos considerar entonces como pasión dominante de este carácter?

Mi impresión es que el estado emocional más característico y, al mismo tiempo, el que subyace en el interés característico por la exhibición, hasta el punto de la autofalsificación, es la necesidad de atención: una necesidad de ser visto que se frustró en el pasado y que busca ser satisfecha mediante el cultivo de la apariencia. Además del sentimiento percibido de querer ser visto, oído, apreciado, hay en el carácter del eneatipo III un sentimiento correspondiente de soledad que surge no sólo de la frustración crónica de la necesidad de ser a los ojos de los demás, sino también del hecho de que cualquier éxito que se alcance tiene que ser atribuido a la falsedad del yo y a la manipulación.

Con ello, persiste la pregunta «¿Sería yo querido por lo que soy, si no fuera por mis logros, mi dinero, mi cara bonita, etc?» La cuestión se perpetúa por el hecho de que al individuo no sólo le mueve un temor al fracaso en su carrera en busca del éxito, sino que también está muerto de miedo a quedar expuesto y a ser rechazado si tuviera que revelarse al mundo sin una más- cara.

He incluido la expresión «preocupación por las apariencias» en el grupo de los descriptores del eneatipo III, junto con «vanidad», que no sólo hace referencia a una pasión por «figurar», sino que implica una capitulación ante los valores culturales y una sustitución de la dirección interna por una dirección y valoración extrínsecas. También he incluido en el grupo de la vanidad el «perfeccionismo con respecto a la forma», la «imitación» y el «camaleonismo» (en virtud del cual, por ejemplo, la vanidad en la contracultura puede cultivar una autoimagen de evidente descuido de la apariencia personal).

La psicología del eneatipo III no sólo consiste en una pasión por la modulación de la

Related documents