Eran tiempos difíciles aquellos, pero Nan Chú no lo sabía.
Nan Chú vivía sonriendo, danzando, continuamente celebrando la existencia.
Por el camino se detenía ante cada flor que veía, y con profundas inhalaciones permitía que el aroma llenase todo su Ser; siempre iba entonando alguna canción.
Eran tiempos difíciles, toda la gente lo comprendía muy bien, pero Nan Chú no lo sabía.
Mientras todos comentaban repetitivamente a lo largo del día el mismo tema, sobre los asuntos domésticos, la política, la pobreza, la decadencia social y la injusticia que imperaban por aquellos entonces, Nan Chú chapoteaba en algún arroyo, disfrutaba con el viento y con el sol, viviendo intensamente cada instante de la existencia que le rodeaba. Mientras todos se entregaban fácilmente a la aflicción, o, cómoda y gustosamente a lo rutinario, o, diligentemente a la discusión y enredos, Nan Chú compartía todo su tiempo con las aves, con los árboles, con la vida que le llegaba profundamente, y reía y reía sin cesar. Se reía constantemente. Su satisfacción era plena porque era realmente feliz con las cosas más simples. Nan Chú no sabía de caras serias y tristes. Nan Chú era pura alegría; cada momento de su existir lo transformaba en gloria. Todos estaban preocupados en encontrar los variados modos por los cuales acumular y prevenirse a futuro. Pero Nan Chú, no tenía preocupaciones, sólo se procuraba aquello que necesitaba cada día.
Nan Chú no tenía grandes ataduras, ni grandes apegos. Su soltura era espontánea, su libertad infinita.
Muchos admiraban su inocencia, algunos buscaban su presencia para beber de su Sabiduría natural, otros envidiaban su capacidad de vivir y algunos criticaban su incomprensible alegría.
Eran tiempos difíciles pero Nan Chú no lo sabía, solían decir una y otra vez los pobladores entre sí. Pero Nan Chú, sí lo sabía, y lo sabía muy bien.
Aún así, jamás detuvo su danza, jamás pospuso su risa, jamás se privó de celebrar, y es por ello que parecía no saberlo.
Un día, repentinamente, Nan Chú dejó esta vida, a temprana edad abandonó el cuerpo. Y a pesar del mucho tiempo transcurrido desde que partió, todo continuó igual, nada cambió. En el pueblo seguían hablando los mismos temas y seguían estando en la misma rutina... y en el bosque, las flores seguían oliendo a Nan Chú y los árboles reflejaban su gracia. Los pobladores siguieron enredándose en críticas y mediocridades, mientras que los arroyos continuaban la danza de Nan Chú, las aves su vuelo y el viento en las montañas continuaba entonando sus canciones.
Nan Chú desencarnó de su cuerpo sin perder su sonrisa, y la Naturaleza siguió celebrando y bendiciendo a todos aquellos, que como Nan Chú, se le acercaran para celebrar.
Nan Chú era una mujer extraordinaria, un ser puro y muy bello, una conciencia profunda, y por ella se creó un dicho popular que continúa hasta hoy, y dice así:
– Fueron tiempos difíciles «recuerdan los ciudadanos de la actualidad», pero Nan Chú no lo sabía.
Esta también puede ser tu historia, y en primer lugar, recuerda que no importa lo que el mundo diga de ti, ¡haz lo tuyo!
Respetándolo todo, sé tú, tu propio Ser.
Sin transgredir el espacio de nadie, haz lo que más sienta tu corazón.
Nan Chú lo sabía muy bien, y aún hoy siguen creyendo que ella no lo sabía, pero no importa, no es éste el punto; no tienes que demostrarle nada a nadie, basta que lo entiendas y lo acepte la Naturaleza y tu propia conciencia. Esto es lo más significativo.
Aunque sean miles los que persistan en la necedad de boicotear lo natural, no por ello podrán vencer a las leyes de la naturaleza. Por lo tanto, no te abrumes por la cantidad de personas dormidas. Permite que tu ser enarbole la bandera del amor aún en un mundo indiferente, enfrentado entre sí y desconectado de lo esencial.
En segundo lugar, no evadas. Recuerda a Nan Chú que no se evadía en las cosas y en los asuntos del mundo, sino que se mantenía firmemente en lo natural, no te evadas de la Naturaleza. La sociedad te dirá que te estás evadiendo del mundo, pero recuerda la voz de la Naturaleza que clama en tu interior: ¡No te evadas de la Naturaleza ! Deja al mundo y a sus asuntos cada vez que quieras entrar profundamente en tu mundo interior para nutrirte de lo esencial.
Tu cultura te ha inculcado una realidad, pero la Existencia sigue reclamándote Conciencia, una realidad muy diferente. El mundo se mueve en una sintonía de inconsciencia, en cambio tú, ¡oh, alma del Universo!, atrévete a vivir en la Conciencia.
Recuérdalo siempre, lo Social es una realidad finita, temporal, y la Naturaleza es otra realidad pero atemporal en lo que concierne a tu Verdadera Naturaleza Interior, y tu inteligencia, te ayudará a comprender ambas realidades al punto de que no te confunda la dicotomía creada por los grandes intereses centrados en el consumo y en el aislamiento sistemático de lo natural, y al igual que Nan Chú, también puedas compenetrarte sin interferencias en los infinitos horizontes del sentimiento amoroso.
En tanto se desenvuelve tu conciencia expandida no te evadas de ninguna de las realidades, sin embargo, cuando anheles contactar con la esencia que reside detrás de las apariencias, elige siempre lo que te impulsa a crecer de verdad.
Ya lo sabes, Nan Chú significa Naturaleza, y cada vez que conectes su historia, acércate un poco más a ella. Porque como dije, ésta, también es tu historia.
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INTERPRETACIÓN DE DOS CLÁSICOS TAOÍSTAS
Primer Clásico: El Mister io de la Flor de Or o 太一金华宗旨Taiyi jinhua zongzhi
Previo a la interpretación minuciosa y detallada de los 36 Datos de la Alquimia Secreta, la cual se expondrá punto por punto en un próximo ensayo, será de gran ayuda para su estudio comprender primeramente la filosofía intrínseca en la Flor de Oro, tal como fue anunciado al principio de este libro.
Este estudio corresponde al segundo grupo relativo al conocimiento de los clásicos. La ciencia alquímica del tratado “Taiyi jinhua zongzhi” (Taii Chinhua Tungchi) o Secreto de la Flor de Oro, también conocido en los ambientes esotéricos como: La Filosofía Esotérica del Arcano “Flor de Oro” Jin Hua, o Chang Cheng Shu (Arte de Prolongar la Vida) o el Misterio de la Flor de la Luz Dorada, cuya autoría es para algunos nada más ni nada menos que el venerable inmortal Liu Tung Ping (Lü Dung Bin o Lü Yen) el “Huésped de la Caverna” o “Mago de la Espada Mágica”, nacido en el año 775 d.J.C..
No obstante, también se atribuyen estas enseñanzas a los tiempos de Laotse, las que fueron preservadas por Yin Hsi (Guan Yin Hi) discípulo de Lao Tse, y reinterpretado por Lu Tsu, gran maestro de la dinastía Tang. Siendo éste el Tratado del que se nutrieron muchos prohombres de la humanidad actual.
Para la comprensión profunda de este clásico, sería muy provechoso leer otros tratados como el Wei Sheng Sanzi Fajue Jing “Libro de Procedimiento y Fórmula” y el Wei Sheng Sheng Lixue del maestro alquimista Zhao Bichen (Sao Pi Chen), los que están incluidos en el Wei Sheng Sheng Li Sanzi Fajue Heding. Siendo que la cultura de la Alquimia que él redefinió cuenta con registros de más de 3.000 años de antigüedad. Zhao Bichen nació en el año 1860 y dejó una gran obra para la posteridad, fundamentada en el Despertar de la Flor de Oro.
Las siguientes interpretaciones ofrecen otras perspectivas de los trece capítulos del clásico del Jinhua más allá de su texto literal, elaboradas a partir de una serie de estudios intensivos sobre las distintas corrientes del neidan y del entrenamiento de sus métodos, más, algunas décadas de profunda investigación junto a maestros chinos que asimilaron una visión particular de la alquimia taoísta interna, y a partir de compartir este saber teóricopráctico con numerosos grupos de estudiantes, practicantes y caminantes de Tao.
Demás está decir que las siguientes interpretaciones no suplen la lectura del Jinhua, sino, antes bien, se trata de una ampliación complementaria que traducen a la luz de las distintas corrientes los valores documentados en clave en cada uno de los capítulos del clásico.
J INHUA
1 Tien Hsin Cor azón del Cielo Cor azón Celestial La Metafísica de TSU CHIAO LA CONCI ENCIA (CORAZÓN) CELESTIAL I La Metafísica de TSU CHIAOLa Existencia Sublime (Tao) proyectada en el Hálito Vital (Ch´i Aliento Psíquico o Esencial subliminal) carece de toda configuración estructurada, por lo que no hay modo alguno de que pueda ser manipulada. Sin forma ni parámetros, su núcleo substancial se asienta en la Unidad esencial indiferenciada y por lo tanto indivisible, desde la cual se refleja la Vida inmortal de la Conciencia expandida.
En la autoexpresión trascendental de esta substancia sublime, esencial y eterna, palpita el Ser puro original, siendo que su manifestación más burda está plasmada en el néctar primario de los fluidos básicos.
Claro que, es lógico que resulte imposible precisar en detalle cuál es la Verdadera Naturaleza Psíquica de esta Fuerza primordial y su Poder ancestral, y que además, tampoco sea posible apreciar el inmenso alcance de su impulso subatómico que provoca la reacción bioeléctrica de la materialidad (en Ming centros energéticos inferiores) y su ordenamiento metafísico (en Xing centros energéticos superiores).
Sin embargo, existe un microcentro energético sumamente especial que es irradiado por el Principio Supremo donde puede ser verificado subliminalmente la Fuerza y el Poder de esta Existencia trascendente; dicho microcentro energético es conocido como Tsu Chiao: el “Corazón Celestial” ubicado en el entrecejo.
En la profunda introspección en Tsu Chiao puede encontrarse el portal de la Existencia Sublime, la Conciencia expandida y la Vida inmortal.
El misterio de esta excelsa realización estriba en cómo emprender la justa acción energética (youwei ch´i) para motivar el amanecer de la incomparable belleza y verdad última de la reacción de la inacción o noacción de la bioenergía psíquica pura (weiwuwei yuanch´i).
El florecimiento de este estado extraordinario correspondiente a la Verdadera Naturaleza Psíquica Interior depende en gran medida del Camino que se transite y de los vehículos e instrumentos (soportes) que se empleen para educir magistralmente el potencial subyacente de la Conciencia expandida o conciencia Concienciada. Este Camino de autoRevelación y Estadio elevado de Realización es simbolizado antiguamente mediante la imagen de una Flor de Oro que ha de florecer en el preciso instante del amanecer de la inmensa capacidad latente que atesora la Verdadera Naturaleza Psíquica Interior en su conexión plena y consciente con la Existencia Sublime.
La transformación de la “esencia burda”, a través de su reactivación, depuración, canalización, sublimación y concentración en el núcleo mismo de la “esencia espiritual” (Yuanshen) a través del Hálito Vital o Aliento Psíquico es todo el Misterio de la Flor de Oro.
II La Metafísica de TSU CHIAO
Así como la Existencia Sublime existe por siempre, lo mismo ocurre con la Verdadera Naturaleza Psíquica Interior, la cual está presente de manera permanente, en todo momento y circunstancia con toda su inconmensurable capacidad extraordinaria intacta en estrecha relación con la Unidad esencial de Tao, es decir, con la Existencia Sublime. El único impedimento de esta captación esencial resulta ser a causa de una disipada conexión que deriva de una desvirtuada introspección o por la ausencia de la misma.
Por ello es tan importante tener esclarecidas las pautas psíquicas que impulsan a una verdadera centralización meditativa.
De esta centralización meditativa brota la conciencia expandida que mantiene la conexión inalterable con lo esencial. Los grandes alquimistas de antaño enfocaban todas sus enseñanzas hacia este punto y por ello confeccionaron numerosos textos con las mismas explicaciones: “Preservar la esencia básica (ching) es la primera medida para restablecer la conexión entre la fuente primordial (shen) de la Verdadera Naturaleza Psíquica Interior con la Existencia Sublime (tao)”.
Cuando el ser humano no logra concentrar su esencia básica, y por ello no llega a vivenciar la fuerza y poder de su acopio, se anula toda posible proyección transformadora de su naturaleza burda o inferior para convertirla en esencia espiritual, y así se paraliza la conciencia que constituye el único vínculo de conexión trascendente con la Existencia Sublime. Esta es la causa más común por el que una persona no vive, sino que vegeta a lo largo de su vida y cae psíquicamente en una condición que se ubica por debajo de los bajos elementales.
En cambio, cuando un ser humano consigue multiplicar su chi y sabe cómo hacerlo circular hasta el centro de la visión superior, no sólo vive con mayor plenitud sino que además su conciencia le permite conectarse con los estadios más elevados del Ser y de la conciencia sublime.
El camino hacia esta realización alquímica es el de retorno a la verdadera naturaleza esencial, es el que da la vuelta al estado de conciencia indiferenciada la cual es anterior al condicionamiento cultural, es el camino de retroceso inexorable que revierte los parámetros estipulados por la mentalidad corriente, es el camino invertido o retrógrado que retrotrae el chi al descenso bioenergético subliminal para transformarlo en un movimiento puro de ascenso psíquico; es el camino que se niega a sí mismo o el nocamino, porque es la contramarcha regresiva hacia una nueva identidad espiritual que se desidentifica de toda burda relatividad, pero, siempre en el sentido contrario al impulso de la naturaleza inferior, al revés de toda norma convencional, en dirección opuesta a los cánones establecidos y a los intereses creados, regresando por el camino circular que lleva de la meta al punto de partida, al vientre materno de la existencia inmortal, que es el de la conciencia eterna, de la infinita unidad esencial o la Esencia de la Unidad, donde la nada es todo y el vacío todo lo llena, donde la inexistencia es la más extraordinaria manifestación, la sagrada y última realidad detrás de toda expresión.
Y, claro está, que para emprender este camino de vuelta será necesario centralizar el espíritu en la profunda introspección de lo esencial desde la misma transformación de la esencia burda hasta la sublimación de la esencia espiritual.
Este camino de retorno a la Esencia prístina requiere de una conexión substancial trascendente con la Conciencia existencial efectuada con total presencia de espíritu más allá de toda especulación intelectual. Por eso se habla de conciencia expandida hasta el punto de concientizar la Conciencia de la Existencia, siendo esto: “la Conciencia Concienciada” o unificación de la Conciencia.
El sobredesarrollo de esta extraordinaria capacidad latente principia su desenvolvimiento en el seno de la cámara vacía del psiquismo superior ubicada en el entrecejo cuando el espíritu centrado alcanza su máxima introspección. Esto es utilizar la potencia bioenergética para despertar el inmenso psiquismo del ser esencial. Por eso es que si la bioenergía se corrompe, entonces, el psiquismo también se echa a perder.
La Flor de Oro es sumamente delicada, el elixir áureo es extremadamente escurridizo, y la circulación de la luz es demasiado sutil como para ser apreciada tras el velo de la más mínima turbiedad. Todo desequilibrio es un impedimento para la trascendente conexión substancial, toda desarmonía es causa de desconexión, toda mínima alteración bioenergética empaña la transparencia psíquica. Por eso la alquimia requiere de un proceso transformador completo y revolucionario que se inicia a partir de la reactivación, le sigue la depuración, se continúa por la canalización, luego por la sublimación, la fijación, la sedimentación, se prosigue por la trascendencia y finalmente se completa con la fusión.
Quien no sigue estos pasos por no saber exactamente cómo efectuarlos, pierde los dones especiales que le ha ofrecido la existencia.
Por lo tanto, hay que considerar, básicamente, que la base práctica primordial de este proceso alquímico completo es la tranquilidad interior, la serenidad del espíritu, el apaciguamiento mental y emocional, el silencio del pensamiento y el vacío del corazón, la relajación física, fisiológica y nerviosa, la paz interna del alma reflejada en todos los aspectos, y el modo de alcanzarlo a través de la alegría y la capacidad de deleitarse de la vida que vibra por doquier. Comenzando, eso sí, por la tranquilidad interior.
III La Metafísica de TSU CHI AO
CORAZÓN CELESTIAL
Centr o de la Visión Espir itual contenida en el entr ecejo
Aquello que es la Esencia Tr ascendente de todo cuanto existe, se encuentra más allá de todas las formas manifestadas, por eso no hay manera de definirla o interpretarla desde un ángulo materialista.
Sin embargo, todo su esplendor se encuentra sintetizado en el núcleo de la Visión Espiritual contenida en el entrecejo (TsuChiao NiWan), y a partir de su vinculación con la Esencia Trascendente es posible Despertar la Conciencia expansiva luminosa o la Flor de Oro para alcanzar el Gran Uno (la Inmortalidad), que dimana de la fusión consciente o identificación con el Inteligente Orden de la Existencia (Tao).
La Primera Clave primordial (o Secreto) es emprender el camino de la respiración voluntaria (acción Ch´i respiración fisiológica), hasta que se desenvuelva el hálito sutil del aliento subliminal (inacción Wu Wei respiración psíquica).
El camino consiste en concienciar debidamente la Esencia Trascendente en el plano microcósmico como un reflejo idéntico, y en menor escala, de Aquello (macrocósmico) que es la Esencia Trascendente de todo cuanto existe. Un Circuito dentro de otro Circuito.
La Fuerza Psíquica del movimiento circular ascendente y descendente precisada a partir de la sensación psíquica desdoblada que es captada por la conciencia abierta y sensible, es la base de esta primera clave primordial, porque cuando esta sensación psíquica se disipa, ocurre que se extingue la Fuerza y la conciencia se duerme (el ser humano muere), mientras que por el contrario, cuando la sensación psíquica se concentra sucede que se multiplica la Fuerza y la Conciencia se despierta (el ser humano vive).
Así como los peces extraen el aliento (Ch´i) del agua, sin ver este aliento en el agua, del mismo modo el ser humano vive gracias a la Fuerza Psíquica esencial aunque no sepa bien de qué se trata.
Sin embargo, el maestro alquimista (Guía o Adepto) va señalado a los sinceros buscadores el modo de acercarse a la Esencia Trascendente de manera consciente.
Al conservar en uno mismo el reflejo de esta Esencia, haciéndola circular sin que se diluya hacia fuera, cuidando de que no se agote o se deteriore ni se estanque o se mal canalice, se puede alcanzar la longevidad y la gran energía espiritual, a partir de lo cual se sobredesarrolla el cuerpo psíquico inmortal, para fusionarse e integrarse (o mezclarse) con Aquello que es la Esencia Trascendente de todo cuanto existe.
El modo de acercarse a la Esencia Trascendente de manera consciente y bien despierto, es haciendo circular la Luz de la Visión Espiritual contenida en el entrecejo.
Movimiento que se inicia con la realización de la primera fase, la cual