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Más adelante se estudiará la interpretación divina de la visión Sin embargo, entenderemos mejor la descripción que se hace de este carnero, si observamos su identidad en el versículo 20. Daniel indica que representa a los reyes del imperio de Media y Persia. Existe una similitud con la que se nos dio en la visión de las cuatro bestias que estudiamos antes (Daniel 7).

La desigualdad de los dos cuernos se refiere al hecho que ya se ha observado antes en cuanto a estas dos naciones, que aunque eran aliadas en el imperio, no eran iguales. Al principio, el imperio de Media era mayor y dominaba el trono. Más adelante el cuerno mayor fue Persia, el cual se engrandeció aún más y tomó el control del imperio.

En su tiempo nadie pudo oponerse a los persas. Por eso, dice el texto que el carnero era capaz de hacer lo que quería y nadie podía hacerle frente. Todos se su sujetaban a los deseos de sus reyes.

El macho cabrío que vence al carnero 5–8

Mientras Daniel seguía observando el escenario, de repente apareció otro protagonista. Era un macho cabrío que venía desde el occidente para luchar contra el carnero. Esta bestia se movía tan rápidamente que sus pies no tocaban el suelo; venía “volando”. Además, tenía un cuerno notable en su frente (8:5).

La interpretación nos afirma que representa Grecia (v. 21). El cuerno es su primer rey, Alejandro Magno, quien logró establecer el imperio griego en poco tiempo con un ataque fulminante contra las naciones opositoras.

El macho cabrío atacó con toda su furia al carnero y lo hirió de tal manera que no tuvo ya fuerzas para defenderse. Después rompió los dos cuernos que habían dado el dominio internacional al carnero. De allí en adelante quedó inerme, sujeto al macho cabrío y sus malos tratos (8:6–7).

Al eliminar toda competencia, el macho cabrío se exaltó a sí mismo (8:8). Sin embargo, antes de afirmar el poder para “hacer lo que quería”, el cuerno grande fue quebrado y otros cuatro cuernos prominentes salieron en su lugar, extendiéndose en las cuatro direcciones.

Esta descripción del reino griego corresponde también a la de la visión de las cuatro bestias (Daniel 7) y a la historia de imperio griego.

La historia pone nombres a estos cuernos. Ya observamos que el cuerno grande fue Alejandro, porque atacó rápidamente y venció al imperio medo-persa así como a las naciones que se encontraban alrededor. Siendo muy joven todavía, y antes de poder controlar todo el imperio, Alejandro murió de una manera extraña e inexplicable.

A raíz de esto, sus cuatro generales principales Tolomeo, Seleuco, Lisímaco y Casandro lucharon por más de veinte años, desde 323 hasta 301 a.C., por obtener el poder del reino. Finalmente, resolvieron el conflicto dividiendo el imperio en cuatro partes que cada uno de ellos tomó bajo su mando. Un cuadro específico del desarrollo histórico de este imperio se encuentra en la página 70.

El cumplimiento de esta profecía fue tan exacto que los modernistas que no creen en la intervención sobrenatural de Dios en la historia no pueden aceptar que él la revelara a Daniel de antemano. Según ellos, el profeta no pudo haber sido el autor de este libro.

Sin embargo, nosotros sabemos que si Dios puede revelar la historia futura específica al hombre (2:28, 47), no existe ningún motivo de peso para rechazar el testimonio del mismo libro que afirma que Daniel lo escribió (8:27).

¡PENSEMOS!

¿Qué piensa usted de esta discusión? ¿Será la exactitud de la descripción una evidencia de que el autor vivió después de los eventos descritos? O, ¿será una demostración de la intervención divina para anunciar de antemano los eventos futuros? ¿Cómo contribuye Daniel 2:28, 47 a este argumento?

¿Por qué diría Dios a Daniel de antemano lo que iba a hacer? ¿Es capaz el Señor de hacer lo mismo hoy? ¿Lo haría así hoy? ¿Por qué?

El cuerno pequeño 9–14

Daniel anunció que uno de los cuatro imperios produciría otro cuerno pequeño que se haría mucho mayor. Este cuerno extendería su territorio hacia el sur y el oriente y hacia la “tierra gloriosa”. En cuanto a la geografía, el imperio con más posibilidades de extenderse literalmente hacia el sur y el oriente sería el de Seleuco, que ocupaba la región donde Siria existe hoy. Históricamente ese reino es el que cien años después causó los mayores problemas a los otros reyes, especialmente a Tolomeo en el sur, quien había controlado la región que incluía Palestina.

Antíoco IV Epífanes (175–163 a.C.), uno de los descendientes de Seleuco, fue quien provocó los peores problemas para Israel en toda la historia antigua, pues se dedicó a extender sus fronteras hacia Egipto en el sur y hacia la India en el oriente. Todo su reinado, como en el caso de varios de sus antepasados, lo dedicó a guerrear contra Tolomeo y a tratar de tomar el control del reino del sur. Israel era la tierra que estaba en medio de Siria y Egipto y fue la que sufrió la opresión de los dos lados cuando sus ejércitos pasaban por allí para luchar el uno contra el otro.

Las referencias a la “tierra gloriosa”, al “ejército del cielo”, y a “las estrellas” probablemente se refieren al pueblo de Dios y a sus líderes, quienes sufrieron mucho a manos de Antíoco (8:9–10). Los primeros capítulos del libro apócrifo de 1 Macabeos cuentan la historia de lo que padecieron bajo su dominio. Aunque ese libro no constituye parte de la palabra inspirada de Dios, como relato histórico es confiable y arroja luz en cuanto a estos eventos.

Según Daniel, Antíoco conquistaría a Jerusalén, pondría fin a los sacrificios, profanaría el altar del templo, y destruiría la fe del pueblo en la verdad. No permitiría que siguieran fieles a los mandamientos que habían recibido de Jehová su Dios (8:11–12). Se exaltaría a sí mismo y se opondría al Señor. De nuevo se refiere a él como un rey que hacía todo conforme a su voluntad. Nadie podía oponerse a él y su imperio prosperaba bajo su mando.

OTRO GRAN REY PAGANO HARIA LO QUE

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