CHAPTER 1: ARE THEY IN THE KNOW? ASSESSING OUTSIDE DIRECTOR PRIVATE
6. Additional Tests
Una vez planteada la conceptualización del término en todas sus
aceptaciones e interpretaciones por parte de estudios previos, se progresa
Dentro de los estudios desarrollados con esta variable se encuentran
diferentes propuestas, a través de las cuales se puede observar dos opciones
claramente definidas. Una de las cuales, se caracteriza por entender la
variable desde una perspectiva unidimensional, y por otro lado, se encuentran
otro grupo de estudios que entienden la variable a partir de una visión
multidimensional (Graf y Maas, 2008; Kunkel et al., 2017; Sánchez-Fernández
e Iniesta-Bonillo, 2007).
A lo largo de este apartado, se exponen los diferentes estudios, sus
particularidades y los elementos que determinan los resultados obtenidos en
los análisis llevados a cabo por la comunidad científica.
Un elemento que debe ser aclarado de forma previa a profundizar en el
estudio de la variable “valor percibido” se encuentra en explicar la diferencia
establecida entre las dos teorías. Por un lado, se considera que la variable
incorpora una serie de constructos que son inherentes a ella, y por otro lado, la
variable se considera como un constructo único y el resto de factores se
encuentran de forma externalizada al concepto en sí mismo.
Desde la visión unidimensional el foco de análisis se encuentra en
estudiar la conexión que existe entre el valor percibido y el resto de las
variables. Sabiote (2011) plantea que los modelos unidimensionales se
plantean el análisis del valor percibido junto a otras variables. En ningún
momento, plantea el análisis en profundidad del valor percibido ni su medición.
Las variables estudiadas junto al valor percibido son, por su utilidad y afinidad
la calidad percibida, el sacrificio no monetario y el precio, la satisfacción y las
intenciones futuras de comportamiento (Cronin, Brady y Hult., 2000; Dodds, et
vinculan el estudio del valor percibido junto con otras variables con menor
intensidad como son el riesgo y la imagen (Teas y Agarwal, 2001), o el
compromiso (Walter y Ritter, 2003).
Sin embargo, el valor está relacionado con múltiples facetas con el
consumo y requiere una exploración más compleja (Kunkel et al., 2016; Lee,
Trail, Kwon y Anderson, 2011). Es porque ello que muchos autores consideran
esa visión como la más válida a pesar de que no existe una posición
establecida ni en el número de dimensiones ni en su denominación. Desde la
visión multidimensional, se entiende que las variables que se contemplan
forman parte de los constructos propios del valor percibido (Gallarza, Gil y
Holbrook, 2011).
Uno de los primeros estudios que plantean una visión multidimensional
es el dirigido por Sheth, Newman y Groth, (1991), los cuales, plantean una
concepto que deriva en cinco dimensiones: valor funcional, valor social, valor
emocional, valor epistémico, y valor condicional. Todas ellas funcionando de
forma independiente.
Si bien, se ha mencionado con anterioridad que no existe un acuerdo
generalizado al tratar las dimensiones, sí que se producen ciertos acuerdos al
plantear en notables estudios la existencia de dos dimensiones a destacar
como son la dimensión funcional y la dimensión afectiva (Anderson y Narus,
1990; Gassenheimer, Houstan y Davis, 1998; Lapierre, 2000; Palmer y
Ponsonby, 2002; Sweeney y Soutar, 2001).
Por otro lado se encuentran otros trabajos que destacan otras
emocional (Lee, Lee y Choi, 2011); o los factores afectivos, que acentúan los
elementos más hedónicos y de sensación de placer (Duman y Mattila, 2005).
Son dimensiones que cada vez más, incrementan su presencia en los estudios
relacionados con el valor percibido, aspecto reseñable en tal caso.
Si se coloca el foco de atención en el sector deportivo, la variable ha
sido evaluada desde la opción unidimensional (ver Calabuig, Burillo, Crespo,
Mundina y Gallardo, 2010; Nuviala, Tamayo, Fernández, Pérez-Turpin y
Nuviala 2011), aunque desde la perspectiva multidimensional también
encontramos algunos trabajos (ver Calabuig et al., 2015; Berlin, Kunkel,
Daumann y Funk, 2010; Kunkel et al. 2016; Lee, et al., 2011; Yoshida, James y
Cronin, 2012). De hecho, uno de los estudios más recientes hasta la fecha en
el sector deportivo (concretamente en eventos deportivos), plantea una
propuesta de valor percibido con cinco dimensiones: funcional, económico,
social, emocional y epistémico (Kunkel et al., 2016).
Profundizando aún más en nuestro objeto de estudio, los centros de
fitness están orientados en una mejora de los servicios deportivos que ofertan,
para poder así mejorar la experiencia resultante de la prestación del servicio y,
por lo tanto, ofrecer el mayor valor a sus clientes (Sivadas y Baket-Prewitt,
2000). Aunque siguen apareciendo estudios que optan por la perspectiva
unidimensional (Nuviala, Grao-Cruces, Fernández-Ozcorta, Nuviala, 2015), la
orientación dominante se encuentra en la realización de estudios considerando
el valor percibido desde una perspectiva multidimensional (Calabuig, Nuñez-
Pomar, Prado-Gascó y Añó, 2014; Molina, Mundina, García y Alejos, 2016;
Reverter-Masiá, Hernández-González, Plaza-Montero, Jove-Deltell y Mayolas-
también reconocen la importancia de los factores emocionales y hedónicos
durante la prestación del servicio, ya que conocer la influencia de las
emociones sobre el consumidor es un factor vital (Silla-Merchán et al., 2014).
Es por ello que la unidimensionalidad del valor percibido sigue siendo una
constante en muchos trabajos debido seguramente, a su sencilla pero efectiva
evaluación de la variable en contextos en los que se miden otras variables
dependientes e independientes (García-Fernández et al., 2016).
Por todo ello, estos elementos pueden resultar útiles a la hora de
plantear una evaluación adecuada del concepto, aspecto el cual, se desarrolla
en el siguiente apartado.