TELEFÓNICA EN BRASIL: LA BATALLA POR EL MERCADO REGIONAL
A diferencia de otros países, Brasil ha sido un mercado especialmente difícil para Telefónica. En primer lugar, porque le costó ingresar en el país y, en segundo lugar, porque le ha resultado difícil articular sus actividades locales con su estrategia regional.
En 1996 Telefónica ingresó en Brasil gracias a la adquisición de una participación significativa en una de las pocas empresas de telecomunicaciones que no pertenecían al gobierno federal, la Companhia Riograndense de Telecomunicações (CRT). Sin embargo, el gran salto de la empresa en el mayor mercado latinoamericano se logró con su exitosa participación en la privatización de Telecomunicações Brasileiras (Telebrás), mediante la que adquirió el control de la operadora de telefonía fija del estado de São Paulo (Telesp) y de las empresas de telefonía móvil Tele Sudeste Celular y Tele Leste Celular. En este resultado fue particularmente importante la alianza estratégica que mantenía con Portugal Telecom (PT), que fue incrementando su importancia hasta la creación de una empresa conjunta en el segmento de la telefonía móvil que operaba con el nombre comercial de Vivo (CEPAL, 2007a). En el momento de iniciar su operación conjunta, Vivo tenía una participación de mercado cercana al 50% a nivel nacional y del 57% en las áreas concesionadas.
BRASIL: PARTICIPACIÓN DE MERCADO DE LAS PRINCIPALES OPERADORAS DE TELEFONÍA MÓVIL, 2003-2007
(En porcentajes)
Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) sobre la base de TELECO, “Informação em telecomunicações” [en
línea] http://www.teleco.com.br, 1o de febrero de 2008.
No obstante, Vivo comenzó a perder participación de mercado con respecto a sus principales competidores, Telecom Italia (TIM) y América Móvil (Claro). Para intentar revertir esta situación, Vivo simplificó su estructura organizacional y aumentó la participación en sus subsidiarias para mejorar la eficiencia operacional y generar sinergias.
Al parecer, la principal causa del retroceso de Vivo habría sido su fidelidad a la tecnología de acceso múltiple por división de códigos (CDMA) en un mercado donde el sistema global para las comunicaciones móviles (GSM) lograba amplia aceptación. Esta situación le dificultó alcanzar una cobertura nacional y limitó su competitividad debido al mayor costo de los terminales CDMA. En este contexto, Vivo intentó revertir la situación avanzando más rápido que otras operadoras en el área de la telefonía de tercera generación y realizando actualizaciones para ofrecer transferencia de datos a alta velocidad con CDMA2000 1x en 2001 y evolución de datos optimizados (EV-DO) en 2004. No obstante, ante las dificultades para contrarrestar el avance de sus competidores, decidió desplegar una nueva red GSM que comenzó a funcionar a finales de 2006. En la actualidad opera con ambas tecnologías, pero probablemente migrará la gran mayoría de sus clientes a GSM.
0 10 20 30 40 50 2003 2004 2005 2006 2007
Recuadro III.3 (conclusión)
Al margen de las dificultades operacionales, en 2006 las relaciones entre Telefónica y PT se tensaron como resultado de la posición adoptada por la empresa española ante la oferta pública de adquisición de acciones hostil de que fue objeto la empresa lusa. Desde el lanzamiento de la OPA, se especuló que Telefónica vendería su participación en PT y que adquiriría los activos de PT en Brasil (50% de Vivo) a fin de consolidar su imagen corporativa en América Latina. Tras el fracaso de la OPA, en la que la intervención de Telmex/América Móvil fue decisiva, ambas empresas continuaron administrando Vivo, e incluso han adquirido nuevos activos y licencias de tercera generación que les han permitido ofrecer cobertura nacional, aunque continuamente surgen rumores de cambios de propiedad.
En agosto de 2007 Vivo adquirió el 23% de Telemig y el 19% de Amazônia Celular por 470 millones de euros aproximadamente. En octubre de 2007, la Agência Nacional de Telecomunicações (ANATEL) aprobó la compra de Telemig por parte de Vivo, ya que la empresa no operaba en el estado de Minas Gerais. No obstante, como la ley prohíbe que una misma empresa tenga dos licencias de telefonía móvil en una misma área de concesión, ANATEL exigió a Vivo que vendiera su participación en Amazônia Celular. Por último, en diciembre de 2007 se anunció la compra de Amazônia Celular por parte de la operadora brasileña Oi. Simultáneamente, Vivo preparó una OPA voluntaria sobre el total del capital de Telemig Celular y compró nuevas frecuencias en seis estados del nordeste, lo que le permitió tener presencia en todo el país.
Las especulaciones aumentaron con el anuncio del ingreso de Telefónica a Telecom Italia, ya que surgía así la posibilidad de una consolidación de activos de ambas empresas en Brasil. En octubre de 2007, ANATEL aprobó esta operación aunque con algunas restricciones: Vivo y TIM debían mantenerse independientes, con personalidad jurídica, ejecutivos y planes de negocios propios. Esta resolución impedía por lo tanto la fusión, la superposición de licencias y cualquier imposición administrativa, tecnológica o de otro tipo. De acuerdo con ANATEL, Telefónica y Telecom Italia poseen operaciones de telefonía móvil que compiten en varias áreas de concesión, algo no permitido por la legislación brasileña en el caso de empresas de un mismo grupo.
Es difícil predecir lo que sucederá con una de las dos operadoras de telecomunicaciones más grandes de América Latina, pero está claro que su experiencia en el mercado brasileño ha resultado más compleja de lo esperado. Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
En términos de infraestructura física, particularmente fija, Telefónica posee una gran ventaja ya que es el operador dominante en varios de los principales mercados regionales, lo que le ha permitido “dosificar” hasta cierto punto la inversión en nuevas instalaciones para la prestación de servicios más sofisticados (véanse el cuadro III.4 y el gráfico III.21). No obstante, presionada por la competencia de los operadores alternativos, como los de televisión por cable, Telefónica ha agilizado la comercialización del acceso a banda ancha mediante ADSL y ha entrado directamente en el segmento de la televisión, inclinándose por la alternativa satelital con tecnología de difusión directa al hogar (DTH) para ofrecer distintas opciones de servicios integrados, sobre todo de Triple Pack.45 A principios de 2008 Telefónica ofrecía servicios de Triple Pack en Brasil y Chile.
Telmex/América Móvil ha logrado una elevada participación en algunas de las actividades más dinámicas de la industria (telefonía móvil, acceso a banda ancha y segmento corporativo) mediante una explícita división de las áreas de actividad, pero ha tenido problemas a la hora de integrar sus actividades para responder a las nuevas exigencias de los consumidores. Por lo tanto, es muy probable que la empresa mexicana siga completando su oferta comercial agregando televisión de pago, e integre sus operaciones para ofrecer nuevos paquetes de servicios conjuntos. En Brasil, la empresa ha dado un paso muy significativo en esta dirección al participar en la mayor operadora de televisión por cable del país, Net. En México, donde posee un altísimo poder de mercado, no ha logrado extender su presencia al mercado de la televisión de
45 La tecnología DTH consiste en la transmisión de señales de radio desde un satélite directamente al domicilio del
usuario por medio de una antena parabólica de tamaño reducido. El servicio DTH más popular es la televisión por satélite.
pago, único elemento que le falta para poder ofrecer el Triple Pack. En la actualidad, las autoridades mexicanas están intentando superar los problemas regulatorios y los conflictos de intereses, principalmente entre Telmex y Televisa, para dinamizar el mercado y permitir el despliegue de servicios convergentes.
En síntesis, América Latina ha sido escenario de profundos cambios. Durante los años noventa se privatizaron prácticamente todas las empresas estatales de telecomunicaciones, y las empresas privadas —extranjeras en su mayoría— se convirtieron en los principales operadores del sector. Luego del entusiasmo inicial, la falta de competencia, los problemas de eficiencia en la regulación y el deterioro de las condiciones económicas en muchos países de la región frenaron el ímpetu de las inversiones, sobre todo en el sector de la telefonía fija. No obstante, la creciente demanda de servicios de telecomunicaciones ha permitido un rápido desarrollo de los segmentos más dinámicos de la industria, en especial la telefonía inalámbrica y, más recientemente, el acceso a Internet de banda ancha.
En poco más de 15 años y gracias a una agresiva estrategia de internacionalización centrada inicialmente en América Latina, Telefónica ha pasado a ser uno de los mayores operadores integrados del mundo (véase el gráfico III.6). Además, en menos de una década, América Móvil se ha convertido en una empresa más grande y fuerte de lo previsto en el momento de su creación, y se ha forjado un verdadero duopolio en el mercado latinoamericano de las telecomunicaciones (véanse el gráfico III.21 y el cuadro III.4). Ambas empresas deben parte de su éxito a un adecuado desempeño en el contexto de una política de fomento de un “campeón nacional” aunque en algunos casos ha tenido un costo considerable en el bienestar del consumidor del mercado interno.
3. América Latina y los servicios convergentes: el papel de las empresas alternativas
Aunque la oferta comercial de paquetes múltiples es aún incipiente en América Latina, parece estar ya plenamente presente en las dinámicas empresariales que comienzan a predominar en la región. Las primeras manifestaciones de este tipo de opciones comerciales se han dado en los mismos países que lideraron los procesos de reformas y han sido presentadas por operadoras de telefonía fija o de televisión por cable. De hecho, estas ofertas comerciales han surgido gracias a la existencia de mercados donde la competencia ha alcanzado mayores niveles de profundidad y consolidación, lo que garantiza la entrada de nuevos competidores al mercado en todos sus segmentos. Sin embargo, aún subsisten múltiples obstáculos estructurales que inhiben total o parcialmente la configuración de este tipo de ofertas comerciales conjuntas en la gran mayoría de los países de la región (Beca, 2007).46
Las primeras experiencias en ofertas de paquetes en América Latina fueron presentadas por las operadoras de televisión por cable. Esto obligó a las empresas dominantes de telefonía fija a reaccionar y agilizar el despliegue de la tecnología ADSL para poder equiparar las ofertas y mitigar la pérdida de clientes. En la actualidad, otros agentes no han sido capaces de articular opciones de este tipo. De hecho, mientras la telefonía móvil se sustente principalmente en abonados de prepago, será difícil modernizar en forma generalizada el servicio original. Además, las operadoras de servicios fijos, debido a su mejor
46 La experiencia de Estados Unidos, donde las restricciones estructurales de la misma naturaleza tuvieron corta
duración, permite suponer que algo similar sucederá en América Latina. La obligación de formular ofertas de facilidades para mayoristas no discriminatorias, propiciada por el Acuerdo sobre Telecomunicaciones Básicas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y reforzada por los tratados de libre comercio que algunos países de la región han firmado con Estados Unidos, contribuye a eliminar las restricciones que impiden a algunos operadores disponer de determinados servicios necesarios para configurar sus ofertas conjuntas.
desempeño financiero en comparación con las de servicios móviles, tienen una mayor capacidad y disponibilidad de recursos para articular emprendimientos de esta naturaleza.47
La primera experiencia comercial de paquetes múltiples se concretó en Chile en 2000, cuando la empresa de televisión por cable VTR ofreció un Triple Pack que suscitó de inmediato el interés de los usuarios y de los operadores de telefonía fija, encabezados por la subsidiaria de Telefónica, que intentaron estructurar ofertas comerciales similares (véase el recuadro III.4). De hecho, Telefónica agilizó el despliegue de la tecnología ADSL para la provisión de acceso a Internet de banda ancha. Sin embargo, todos los agentes carecían de al menos dos de los cuatro elementos necesarios para configurar una oferta integral: telefonía móvil y televisión de pago. En este contexto, las autoridades chilenas fueron estableciendo disciplinas claras para la provisión de estos servicios;48 asimismo, formularon exigencias en términos de cable módem y operadores virtuales de telefonía móvil con el propósito de introducir una mayor competencia.49