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Adequacy of the QBSA licensing requirements and auditing processes

expanded to include contractual disputes” 100 and builder, Mr Glen Place agrees this “Change to allow for BSA involvement during the contract period would help reduce construction cost as the

7 QBSA licensing function

7.2 Adequacy of the QBSA licensing requirements and auditing processes

A continuación se pueden apreciar distintos péndulos pertenecien- tes casi todos a radiestesistas conocidos. El Arq. López Quiroga inclu- yó entre los dibujos el mío, denominado "Aniversario". El mismo se entrega con un certificado de autenticidad que dice lo siguiente:

"Como un homenaje a mis alumnos y amigos radiestesistas, he diseñado este péndulo en el que he depositado la intuición radiestésica de más de 30 años de práctica. El mismo se produce artesanalmente para asegurar la precisión de su diseño y la calidad de los materiales.

Su peso de alrededor de 22 grs. es ideal para los principiantes y muy útil para los expertos. Se caracteriza por su forma cilindrica (disimuladamente helicoidal). Los péndulos cilindricos en metal son sensibles hasta las más pequeñas variaciones energéticas aun en los casos en que estas no sean cualitativamente notorias. Sus ranuras, además de su capacidad de "antena", anulan totalmente la influencia del viento en ambientes abiertos.

Este péndulo de bronce se entrega con un baño de oro: el oro anu- la las remanencias y las interferencias producidas por ondas de forma o por campos electromagnéticos duplicados sobre todo por espejos naturales o artificiales.

Su equilibrado diseño y su aguda terminación en punta lo hacen particularmente apto para prospecciones de precisión en mapas y es- quemas gráficos de selección.

Se llama 'Aniversario' en homenaje al trigésimo aniversario de la Asociación Argentina de Radiestesia y en agradecimiento a sus Autori- dades que han tenido un particular reconocimiento de la seriedad de mi trayectoria radiestésica."

Como vemos, para diseñar un péndulo se tienen ciertos criterios. Por ejemplo, el Arq. Luis H. López Quiroga diseñó un interesante pén- dulo superelíptico que lleva su nombre LQ, basado en la superelipse del escritor e inventor Piet Hein.

Los hombres civilizados estamos rodeados por todas partes por un conflicto sutil y raramente percibido, entre dos maneras tradicionales de dar forma a las cosas: la ortogonal (las formas que están a escuadra o a 90 grados) y la redonda.

Dondequiera que miremos, la escena está llena de cuadrados y circunferencias y otras formas estrechamente afines: rectángulos y elipses.

Hein se planteó una pregunta fascinante: ¿Cuál es la curva cerra- da más simple y agradable que media equilibradamente entre estas

dos tendencias antagónicas? Dicha pregunta vino sugerida por un de- licado problema de planificación urbana que surgió en Suecia en 1959. Muchos años antes, Estocolmo había decidido demoler y reconstruir una zona congestionada de casas viejas y calles angostas que existía en el centro de la ciudad. Después de la Segunda Guerra Mundial se puso en marcha este enorme y costoso programa, abriendo en el cen- tro urbano dos anchas arterias que corrían de Norte a Sur y de Este a Oeste. En la intersección se dejó un gran espacio rectangular, hoy lla- mado Plaza Sergel, en cuyo centro hay un estanque oval con una fuen- te, rodeado de otro más grande que contiene centenares de surtidores.

Al planificar la forma exacta de este centro, los arquitectos suecos tropezaron con dificultades inesperadas. Hubo que rechazar la elipse, ya que sus extremos puntiagudos se opondrían a la fluidez del tránsito alrededor de la plaza; y además no se amoldaba armónicamente en un espacio rectangular.

Los planificadores urbanos probaron luego con una curva com- puesta de ocho arcos de circunferencia, pero tenía un aspecto chapu- cero, con feos "saltos" de curvatura en ocho puntos. Además, los pla- nes requerían encajar formas ovales unas en otras y la curva de ocho arcos se negaba a hacerlo en forma armónica.

El equipo de arquitectos encargados del proyecto consultó enton- ces a Piet Hein. Era precisamente la clase de problema que convenía a su mezcla de imaginación artística y matemática, a su sentido del hu- mor y a su habilidad para pensar creativamente en direcciones inespe- radas. ¿Qué curva había que, siendo menos puntiaguda que la elipse, pudiese encastrarse agradablemente como una serie de cajas chinas y encajara armónicamente en el espacio abierto rectangular del corazón de Estocolmo? La superelipse. (Para más datos, ver en el libro Carna-

val matemático de Martín Gardner, "La superelipse de Piet Hein").

La mayor parte de los conceptos radiestésicos u otros aludidos en este Manual, como el caso de las superelipses de Piet Hein, tienen su fundamentación fisicomatemática. Otros conceptos tienen su funda- mentación en las ciencias médicas y afines, como ya lo habrá notado reiteradamente el lector. Puesto que este Manual tiene un carácter es- trictamente divulgativo, no quiero abundar en explicaciones científicas complejas; sin embargo, aquellas personas que gustarían de ellas, no crean que por el solo hecho de que yo no las aporte en algunos temas, no existen.

A continuación, antes de pasar a hablar de los diversos TIPOS de PÉNDULOS, preferimos graficar algunos:

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Gráfico N° 15

Tipos. En el mercado es posible encontrar con facilidad más de

30 tipos diversos de péndulos, aunque las variaciones que se pueden hallar superan los cuatro millares. Internacionalmente existen, y con tinuamente aparecen nuevas publicaciones, que sugieren construc ciones de nuevos y "revolucionarios" péndulos.

Recordemos que el péndulo también entra en los así llamados "ne- gocios", que suelen realizarse con tantos elementos de la Radiestesia y la Radiónica. A esta altura de nuestra exposición, creo que ya quedó muy en claro que no es tan importante el péndulo cuanto la capacidad de concentración y de estabilidad emocional de la persona que lo utili- za. Nosotros somos el instrumento radiestésico principal.

A los fines prácticos, sin duda, se recurre al péndulo más adecua- do. Por ejemplo, si debo trabajar con esquemas de selección milime- trados o trazar líneas en un mapa, me será mucho más útil un péndulo cilindrico terminado en una fina punta y muy centrado, que un péndu- lo redondo y descentrado.

Pero hay detalles que tienen su importancia y que sí influyen en los resultados, además de la dimensión "afectiva" que para nosotros puede representar un instrumento.

Por ejemplo, si yo aprecio un péndulo por la forma, el color y por los buenos resultados que me dio, ese péndulo tiene para mí un "extra afectivo" que sí cuenta a la hora de los resultados.

Materiales. En general, no es conveniente que los péndulos sean

de metal, ya que al ser buenos conductores, sus vibraciones afectan la exactitud de las prospecciones. Por ejemplo: el hierro es sensible a los campos magnéticos y el cobre es muy vulnerable a las cargas eléctri cas, por pequeñas que ellas sean.

Una excepción a esto lo constituirían el BRONCE (aleación de co- bre y estaño o aluminio), dada la efectividad que demuestra en la prác- tica, y los METALES DORADOS, ya que el oro emite once reflejos de sí mismo y dichos reflejos, de por sí, son buenos aislantes de las diversas interferencias.

Los materiales óptimos para construir péndulos son las sustan- cias neutras —o no conductoras— como el VIDRIO y la MADERA. Nor- malmente, entre las sustancias neutras figura el PLÁSTICO. Al respec- to, algunos radiestesistas tenernos nuestras reservas, porque muchos péndulos de plástico, a pesar de su notable presencia en el mercado, son susceptibles de cargarse estáticamente, perdiendo así la necesaria neutralidad.

Formas. Existen péndulos esféricos, cilindricos, cónicos, tóricos

(con forma de anillos), redondos, con forma de botones, con forma de cigarros y de formas combinadas.

Los esféricos tienen la ventaja de que no los influye el viento; pero el problema radica en que no detectan las variaciones de radiación cuando no son cualitativamente muy notorias.

La forma más elegida es la cilindrica, con PUNTA CÓNICA, por su exactitud.

Existen péndulos huecos, compuestos de dos partes que se desenroscan, para poder alojar en su interior los testigos (un trocito del material que se desea localizar). Tienen la desventaja de que que- dan impregnados con los diversos testigos; por ejemplo, puedo deposi- tar en el péndulo una pepita de plata para sintonizar mejor objetos de plata; pero si antes empleé oro como testigo y no desimpregné conve- nientemente el péndulo, las radiaciones del oro pueden impedir que se detecte la plata.

Existen péndulos con anillas y palillos en el extremo del hilo o cadenita. Ambos permiten sostener el péndulo colgado de la yema del dedo índice o apoyado sobre los dedos índice y mayor, con la palma de la mano hacia arriba. Yves Rocard afirma que en esta posición de las manos, el operador aumenta mucho su sensibilidad.

He comprobado con la práctica que, sosteniendo el péndulo con las manos hacia el cielo, se incrementa la sensibilidad radiestésica y se evitan las contracturas, porque la posición es cómoda.

Gráfico N° 16

Otro modo de beneficiarse con esta postura se logra, a partir del péndulo que cuelga de entre las yemas de los dedos índice y pulgar, si se gira la mano levemente hasta que la palma que apunta hacia el piso señale hacia el cielo y el hilo del péndulo pase por encima de la uña del dedo índice.

— Colores. Las bibliografías insisten con preferencia en el color ne gro para los péndulos, incluido el hilo del que penden, porque posee una energía vibratoria que limitaría mucho la posibilidad de interferencias de otras energías.

Los péndulos de plástico suelen fabricarse de color negro.

Los de madera pueden teñirse de negro, utilizando tintas o pintu- ras de ese color.

Desde la experiencia cotidiana de varios radiestesistas, encontra- mos muy adecuado el péndulo y la cadena de bronce con su color natural. Sin embargo, la mayoría de las cadenitas que denominamos de bronce, son de hierro con un baño superficial de bronce. Esto pue- de comprobarse fácilmente porque resultan atraídas por los imanes. — Pesos y tamaños. El peso y el tamaño se los sugerirá la práctica y tienen mucha relación con la comodidad del radiestesista. Se sugieren péndulos de unos 35 gramos para los radiestesistas expertos y de 80 gramos para los principiantes.

Sin embargo, el término medio oscila entre los 35 y los 50 gramos. En general, para iniciarse, conviene emplear péndulos de mayor peso porque reaccionan más rápidamente. Cuando ya se tiene entre- namiento, los péndulos livianos son cómodos y aptos para trabajar en interiores y los más pesados en los exteriores, porque no los afecta tanto el viento.