• No results found

5.6 Policy Area 6: Identification and Authentication

5.6.2 Authentication Policy and Procedures

5.6.2.2 Advanced Authentication

El carácter enigmático de ciertos pronunciamientos de Jesús sobre el Reino lleva espontáneamente a plantearse la siguiente pregunta: ¿Jesús predi- có un Reino venidero, o habló de la actual presencia del Reino?

Como hemos visto, hay dos tipos de pronunciamientos escatológicos en el Nuevo Testamento: podríamos clasificarlos como (1) textos de futuro (al- gunos, de futuro inminente: cfr. Mt 10, 23; Mt 16, 28; Mt 24 y par. = Mc 13); y (2) textos de presente (cfr. Mt 11, 4-5; 12, 28; Jn 3, 18.36; 5, 24; 9, 39; 11, 23-26). Históricamente, cada grupo, tomado unilateralmente, ha dado pie a (1) una interpretación futurista de la predicación de Jesús sobre el Reino, y (2) una exégesis presentista. Examinemos las posturas sucesivamente.

1. ELREINO COMO MAGNITUD FUTURA: LA ESCATOLOGÍA CONSECUENTE

La escuela de la escatología consecuente, nacida en el seno del protestan- tismo liberal de finales del siglo XIX, se centra en los pasajes bíblicos de «in- minencia». A partir de esos lugares, concibe a Jesús como un predicador apo- calíptico que anuncia el fin del mundo y la llegada del Reino como inminentes. En definitiva, cifra el mensaje de Cristo sobre el Reino en catego- rías de futuro y de expectación.

J. Weiss, en un libro del año 1892, Die Predigt Jesu vom Reiche Gottes

(La predicación de Jesús sobre el Reino de Dios), pone los fundamentos de

esta línea de interpretación, al proponer la imagen de un Jesús plenamente in- merso en la corriente de expectación apocalíptica de su tiempo. Junto con sus contemporáneos del judaísmo tardío, Jesús habría creído que iban a sobreve- nir catástrofes al mundo, y que luego Dios intervendría para hacer una crea- ción nueva; entonces Dios haría un Reino perfecto, con Palestina como centro geográfico.

ESCATOLOGÍA CONSUMADA

A. Schweitzer, en el libro Vom Reimarus zu Wrede. Eine Geschichte der

Leben-Jesu-Forschung (De Reimarus a Wrede. Una historia de la investiga- ción sobre la vida de Jesús, 1906) añade a este cuadro un fuerte matiz de in-

minencia. Afirma que Jesús creía, al igual que muchos de sus contemporáne- os, que la intervención divina iba a acontecer de un momento a otro. Por eso, desde el inicio mismo de su ministerio Jesús anuncia la proximidad del Reino (cfr. Mc 1, 15; Mt 4, 17). Y por este mismo motivo envía con urgencia a sus discípulos a las ciudades, para anunciar que el Reino de los cielos no tardaría en llegar (cfr. Mt 10, 7). Jesús pensaba que la intervención divina ocurriría in- cluso antes de que finalizase ese recorrido evangelizador (cfr. Mt 10, 23). Sin embargo, los discípulos vuelven sin que se llegara a producir el final (cfr. Mc 6, 30 ss.): el Reino que tendría que irrumpir inmediata y sobrenaturalmente no llega de hecho; tampoco ocurre la transformación gloriosa de Jesús, el Me- sías desapercibido, en el Hijo del hombre que viene sobre las nubes del cielo. Hay un momento de frustración y crisis, que desemboca en un cambio de mentalidad por parte de Jesús. Por una parte, revisa sus predicciones acerca de la proximidad del fin, aplazando un poco el momento anhelado; por otra, se convence de que es necesario que él asuma los dolores mesiánicos que, se- gún creencia apocalíptica general, tenían que preceder al ocaso del mundo. Así, busca la muerte sacrificial, con la intención de acelerar la llegada del Reino de Dios.

Según la teoría de Schweitzer, la concepción del Reino como magnitud futura, de inminente aparición, constituye el núcleo mismo del mensaje de Je- sús.

A nivel exegético, la escatología consecuente es criticable por su manera unilateral de tratar los textos bíblicos. Simplifica el mensaje de Jesús, ponien- do todo el peso en sus pronunciamientos de futuro (inminente). Con tal proce- dimiento, se relegan a un lugar muy secundario los abundantes textos de pre- sente. Schweitzer, p. ej., atribuye tales afirmaciones al entusiasmo profético de Jesús.

A nivel más profundo, la escuela de escatología consecuente parte de una tesis netamente cristológica: hubo una grave equivocación en la mente de Je- sús acerca de los planes divinos y acerca de su propia identidad. Frente al cuadro de «error y desilusión» que nos presenta esta postura, cabe preguntar- se: una religión que sufriera tamaña decepción, ¿hubiera podido sobrevivir y perdurar?26. El hecho histórico es que los discípulos del Señor, y las genera-

ciones que los siguieron, convivieron con la no-realización de la parusía, sin graves problemas27.

EL REINO DE DIOS (I)

26. Cfr. O. CULLMANN, La historia de la salvación, Barcelona 1967, p. 32.

27. Comenta C. POZO: «Los cristianos han vivido del modo más natural la experiencia de la dila- ción de la parusía» (Teología del más allá, Madrid 1980 [2.ª ed.], p. 115).

2. EL REINO, MAGNITUD PRESENTE: LA ESCATOLOGÍA CUMPLIDA

Como reacción frente a la escatología consecuente, surge el enfoque pre- sentista de C. Dodd, que sostiene que se cumplieron ya todas las expectativas escatológicas con la venida de Cristo. Se pasa, en este caso, de una concep- ción del Reino en términos de futuro y de expectación, a otra diametralmente opuesta, en términos de presente y de experiencia vivida.

En el libro The Parables of the Kingdom (Las parábolas del reino, 1935), C. Dodd argumenta que el verdadero mensaje de Jesús es la llegada y presencia del Reino: «no sólo es inminente, sino que está ahí» (p. 55)28. Dodd

dirige su atención a la respuesta de Jesús a los emisarios de Juan el Bautista (cfr. Mt 11, 2-11; Lc 7, 18-30). «Las sentencias donde se declara que el Reino de Dios ha llegado son explícitas e inequívocas» (p. 56). Así, defiende que la frase que recibiera tanta atención por parte de la escatología consecuente (Mc 1, 15: «el Reino de Dios está cerca») es equivalente a la frase de Mt 12, 28; Lc 11, 20: «el Reino de Dios llegó a vosotros» (cfr. p. 51). «Esta declaración de que el Reino de Dios ya ha llegado trastorna necesariamente todo el esque- ma escatológico... el éschaton se ha desplazado del futuro al presente, de la esfera de la expectación a la de la experiencia vivida» (p. 56).

Exegéticamente, cabe aplicar a la teoría de Dodd la misma crítica de uni- lateralidad referida a la escatología consecuente, si bien en sentido distinto. Dodd centra todo el peso del mensaje de Jesús en su aspecto presente, y prác- ticamente elimina la dimensión de futuro y de expectación mencionada en otros pasajes bíblicos. Reinterpreta las alusiones a un Reino venidero, con una humanidad y un cosmos transfigurados, como fruto de un «pensamiento apo- calíptico» que, más que describir acontecimientos futuros, se referirían a «un orden puramente trascendente» «más allá del espacio y del tiempo» (pp. 60- 62). Se ve también obligado a restar importancia a textos como la oración «venga tu Reino» en la plegaria dominical.

3. BALANCE

a) Crítica a la tesis de «oposición» entre la dimensión futura

y la dimensión presente del Reino

En cuanto a las dos posturas exegéticas extremas que acabamos de expo- ner, se puede decir que cada una tiene en su contra los textos y argumentos aducidos por la escuela opuesta: los textos de presente sirven para replicar a la teoría de los futuristas, y los textos de futuro para responder a la visión de los presentistas. Las dos posturas se neutralizan mutuamente.

Es evidente que cada grupo intenta obviar el sentido de textos que no ayudan a su tesis. En el fondo, late la convicción de que los textos de futuro y

ESCATOLOGÍA CONSUMADA

118

de presente son irreconciliables. Para un intérprete equilibrado, sin embargo, el principio de analogía bíblica lleva más bien a pensar en la no-contradicción entre ambos grupos de textos, aunque ello parece complicar el cuadro resul- tante. Metodológicamente, es mejor admitir la complejidad de la Revelación en este punto, que intentar simplificar demasiado, postergando textos que no parecen cuadrar bien con un esquema preconcebido. Los principios herme- néuticos de complementariedad y armonía permiten respetar mejor la comple- jidad y oscuridad de la revelación escatológica.

b) La tesis de complementariedad: el carácter proléptico

del misterio

Buscar una conjunción coherente de los textos es la única salida. De he- cho, los escritos neotestamentarios parecen señalar esta vía, en los pasajes que conjugan presente y futuro: p. ej. 1 Co 15, 22-23, donde San Pablo relaciona la resurrección universal con la resurrección de Cristo, a la vez que distingue entre el momento de un evento («Cristo, las primicias») y otro («los de Cris- to, en su Parusía»); o Jn 6, 54, donde se afirma que la vida eterna comienza ya en la tierra, al comer el cuerpo y beber la sangre de Jesús («tiene vida eter- na»), pero se consumará «en el último día», en la resurrección (Jn 6, 54)29.

Una interpretación de tipo proléptico («ya – todavía no»), que incorpora la tesis de una «tensión», entre incoación real del Reino y su futuro acaba- miento, es la interpretación que mejor cuadra con los textos bíblicos. Incluso autores no católicos como Cullmann, Schwartz y Pannenberg recurren a este principio interpretativo. Tal postura respeta mejor el conjunto de datos escri- turísticos, y conecta bien con la teología de la historia salvífica.

De hecho, la tensa visión que resulta de la combinación de los textos de futuro-presente es basilar para la esperanza cristiana. El creyente puede ser definido como un ser que camina hacia la plenitud de la salvación, reconfor- tado por los elementos salvíficos que ya le acompañan en el momento presen- te («el todavía del ayer y el ya del mañana»). El misterio del Reino es a la vez camino y término, al igual que Cristo es Camino y Vida; ya estamos en él, pero todavía esperamos llegar más plenamente a él.

En este sentido, resultan particularmente valiosas las parábolas de creci- miento, que apuntan a un inicio, un desarrollo y un final de la historia del Rei- no. Las parábolas del trigo y la cizaña, del grano de mostaza, del sembrador, de la levadura, señalan una ley fundamental de la economía: la ley de gradua- lidad y culminación. Una divina y paciente sabiduría subyace a la historia sa-

lutis, y debemos aprender su lógica. Dios no desea lograr de un solo golpe la

victoria. Los hombres, por tanto, tampoco hemos de querer movernos con otro compás. Hemos de ir simplemente al paso de Dios. La debilidad de fon- do de las teorías examinadas, tanto la de escatología futurista como la de es-

EL REINO DE DIOS (I)

catología cumplida, estriba en la no-captación de la lógica básica inherente al proyecto de salvación.

BIBLIOGRAFÍA

GOZZELINO, G., «Il messaggio escatologico del Nuovo Testamento: lo specifico», en

Nell’attesa della beata speranza. Saggio di escatologia cristiana, Leumann (To- rino) 1993, pp. 81-110.

RUIZ DE LAPEÑA, J.L., «La escatología del Nuevo Testamento», en La pascua de la creación, Madrid 2000 (3.ª ed.), pp. 89-119.

ZEDDA, S., L’escatologia biblica, I-II, Brescia 1972/1975.

ESCATOLOGÍA CONSUMADA

Como hemos visto en el capítulo anterior, la revelación bíblica so- bre el Reino apunta a un misterio final de comunión divino-humana. Con esta luz fundamental podemos apreciar ahora, al estudiar la histo- ria de la doctrina cristiana del Reino, cómo los debates cristológicos y trinitarios de los primeros siglos ayudaron a profundizar en este aspec- to relacional del misterio. Los Padres, al esclarecer –frente a los subor- dinacionistas– las relaciones entre las tres Personas Divinas, lograron de paso profundizar en el sentido del «sometimiento» de Cristo –y con Él, de los hombres– al Padre. Emerge así un cuadro del Reino como una relación articulada entre Personas divinas y personas humanas, en la que el Espíritu une a los hombres a Cristo para constituir un «cuer- po», que puede situarse filialmente ante el Padre.

En cuanto realidad teándrica, este Reino crece y se manifiesta en el mundo a partir de la Encarnación del Hijo. (Esta característica singu- lar del Reino –la tensión entre inmanencia y trascendencia– ha sido ob- jeto de abundante reflexión por parte de los cristianos desde antiguo; pero por ser un aspecto menos central que la dimensión «relacional», reservamos su referencia detallada para el Excursus 4).

Nuestra reflexión teológica se centrará, al igual que en las seccio- nes bíblicas e históricas, en la comunión divino-humana que constituye el núcleo mismo del Reino escatológico. El cuadro resultante, repleto de tonos familiares y amistosos, puede ser de gran utilidad para los cre- yentes, porque suscitará en ellos la actitud filial de gratitud y obedien- cia hacia el Padre. Podrán entonces rezar de todo corazón, «Venga a nosotros tu Reino».

CAPÍTULOIV

Related documents