HON'BLE MR JUSTICE A.K PATHAK
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califato y la autoridad religiosa (mary:aiyat-y-ilmi) le pertenecían a él. Esta creencia surge de su consideración de la posición de Ali en relación al Profeta, de su relación con los preferidos entre los compañeros, como así también de su relación con los musulmanes en general. Solamente los sucesos que tienen lugar durante los pocos días de la enfermedad final del Profeta indicaron que había opiniones encontradas entre ellos42. Contrariamente a lo que esperaban, en el mismo momento de la muerte del Profeta (B.P.D), y cuando su cuerpo aún permanecía sin sepultar,
39 “Tarikh-i-Yaqubi”, 1358, vol. II, pags. 137 y 140; “Tarikh-i Abil Fida”, vol. I y, pg. 156; “Sahih” de Bukhari, Cairo, 1315, vol. IV, pg. 207; “Muruj al-dhahad” de Masudi, Cairo, 1367. Vol. II pg. 437, Vol. III, pgs. 21 y 61.
40 “Sahih” de Muslim, vol. XV pg. 176; “Sahih” de Bukhari, vol. IV pg. 207. “Muruj al-dhahab,
vol. III pg. 23 y vol. II pg. 437; “Tarikh-i Abil Fida”, vol. I, pgs. 127 y 181.
41 Dice Yabir: «Estábamos en presencia del Profeta (s.) cuando llegó Ali (a.s.) de lejos. El Profeta (s.) dijo: ‘Juro por Él que tiene mi vida en Sus manos, esta persona y sus seguidores (shiah)
tendrán la salvación el Día del Juicio». Dice Ibn Abbas: «Cuando fue revelado el versículo 98:7,
‘En cambio, los que crean y obren bien, éosos son lo mejor de la creación’, el Profeta le dijo a Ali
(a.s.): ‘Este versículo es para ti y tus seguidores, quienes serán felices el Día del Juicio y Dios
también estará satisfecho contigo’». Estos dos hadices y varios otros están registrados en el libro
“al-Durr al-manzur” de Suyuti, Cairo, 1313, vol. VI, pg. 379, y “Ghayat al-maram”, pg. 326.
42 Mientras sufría por la enfermedad que le llevó a la muerte, Muhammad organizó un ejército bajo
las órdenes de Usamah Ibn Zayd e insistió en que todos participasen en esa guerra y salieran de Medina. Una serie de gente desobedeció al Profeta (s.), incluídos Abu Bakr y Umar y esto lo perturbó mucho. (“Sharh Ibn Abil-Hadid”, Cairo, 1329, vol. I pg. 53). En el momento de su muerte el Santo Profeta (s.) dijo: «Preparen tinta y papel que dejaré una carta escrita a ustedes, la que les
servirá de guía y les evitará del desvío». Umar, que eludió esta acción, dijo: «Su enfermedad lo
trastocó y está delirando». (“Tarikh-y-Tabari”. Vol. II, pag. 436; “Sahih” de Bukhari Vol. III y
“Sahih” de Muslim, Cairo, 1349, Vol. V; “al-Bidayah wa’l-nihayah”, Vol. V, pag. 227; “Ibn Abil-
Hadid”, vol. I pg. 133). Una situación algo parecida ocurrió durante la enfermedad del primer califa que le condujo a la muerte. En su última voluntad el califa eligió a Omar e incluso se desmayó mientras no estaba cometiendo ningún error y estaba completamente conciente cuando les pidió poner por escrito la guía para ellos. (“Raudat al-Safa”, de Mir Jwand, Lucknow, 1332, vol. II, pg. 260).
mientras unos pocos compañeros estaban ocupados con lo relativo a su entierro y servicio funerario, los amigos y seguidores de Ali recibieron noticias de la actividad de otro grupo que había ido a la mezquita, donde estaba reunida la comunidad frente a la repentina pérdida de su líder. Este grupo, que más tarde iba a formar la mayoría, planteó con gran prisa la elección de un califa para los musulmanes con el objetivo de asegurar el bienestar de la comunidad y resolver sus problemas inmediatos. Hicieron eso sin consultar a la Casa del Profeta, a sus parientes ni a muchos de sus amigos, quienes estaban ocupados con el funeral, y sin darles la más mínima información. Así se presentó a Ali y sus compañeros un ‘hecho consumado43’.
Ali y sus amigos –como Abbas, Zubayr, Salman, Abu Dharr, Miqdad y Ammar- después de terminar con el entierro del cuerpo del Profeta (s.) tomaron conciencia del procedimiento por medio del cual había sido elegido el califa. Protestaron contra el acto electoral por medio de la consulta o votación y también contra los responsables de haberlo hecho. Incluso presentaron sus propias pruebas y argumentos, pero la prespuesta que recibieron fue que el bienestar de los musulmanes estaba en juego y que lo hecho solucionaba esa situación44.
Fue esta protesta y crítica lo que separó de la mayoría a la minoría, que era la seguidora de Ali, le hizo que se la conociese como los ‘partidarios’ o ‘shiah’ de Ali. El califato de ese momento estaba ansioso de protegerse contra ese alegato de la minoría shiíta y así tener la sociedad musulmana dividida precisamente en mayoría y minoría. Los sostenedores del califa consideraban que el califato era una cuestión que correspondía al consenso de la comunidad (ijma’) y llamaban a quienes objetaban esto, los ‘opositores a la obediencia’. Por lo tanto afirmaban que la shia se oponía a la sociedad musulmana. A veces a la shia se le dió otros nombres degradantes45.
43 “Ibn Abil Hadid”, vol. I pag. 58, pgs. 123-135; “Tarikh-y Yaqubi”, vol. II, pag, 102; “Tarikh-y- Tabari, vol. II pgs. 445-460.
44 “Tarikh-i-Yaqubi”, vol. II, pg. 103-106; “Tarikhi Abil Fida”, vol. I, pgs. 156 y 166; “Muruj al- dhahab”, vol. II pgs. 307 y 352; “Ibn Abil Hadid”, vol I pgs. 17 y 134. En respuesta a la protesta de Ib Abbas, dijo Umar: «Juro por Dios que Ali (a.s.) era el que más merecía convertirse en califa
de todo el pueblo, pero por tres razones lo dejamos a un lado: 1) Era demasiado joven, 2) estaba ligado a los descendientes de Abd al-Muttalib, 3) el pueblo no le gustaría tener reunidos la profecía y el califato en una casa». (“Ibn Abil Hadid”, vol. I, pg. 134). Umar dijo a Ibn Abbas:
«Juro por Dios que Ali (a.s.) merecía el califato, pero los qurayshitas no lo hubieran soportado porque habría forzado a la gente a aceptar la verdad pura y seguir el sendero recto. Bajo el califato los Quraysh no hubieran sido capaces de transgredir los límites de la justicia y entonces hubieran buscado comprometerlo en una guerra». (“Tarikh-i-Yaqubi”, vol. II, pag. 137).
45 Umar Ibn Hariz dijo a Said Ibn Zayd: «¿Alguien se opuso a prometerle obediencia a Abu Bakr?»,
Zaid respondió: «Nadie se opuso, excepto aquellos que se volvieron apóstatas o estaban por serlo».
El shiismo fue condenado desde el primer momento debido a la situación política de la época, de modo que no podía lograr nada por medio de la simple protesta política. Con el objeto de salvaguardar el bienestar del Islam y de los musulmanes, y también por la falta del suficiente poder político y militar, Ali no se esforzó por iniciar un levantamiento contra el orden político existente, el cual habría sido naturalmente sangriento. No obstante, quienes protestaron contra el califato establecido rechazaron someterse a la mayoría en ciertas cuestiones de la fe y continuaron sosteniendo que la sucesión del Profeta (s.) y la autoridad religiosa pertenecían por derecho a Ali46. Creían que todas las cuetiones religiosas y espirituales debían remitirse a él e invitaron al pueblo a convertirse en seguidores suyos47.