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Ageing workforce within organisations: Expectations,

6. Results

6.2. Ageing workforce within organisations: Expectations,

cargos directivos para hacer de estos organismos instrumentos de uso de un actor armado ilegal en ocupación de un territorio; generalmente varios meses antes de las elecciones comunales los jefes de estos grupos envían a sus emisarios a residir en el territorio de un organismo comunal para que se inscriban y organicen el asalto a los cuadros directivos.

Con mucho dinero, con sobornos, coacción y chantaje se hacen elegir llevando a la inmovilidad a la organización como instancia constructora de comunidad y de conocimiento en torno al conocimiento y ejercicio de derechos. Por el contrario hacen de las organizaciones simples instrumentos al servicio de los poderes económicos, políticos y administrativos imperantes.

En otros casos, al no tener la mística disciplina ni constancia del dirigente nativo y auténtico pierden el beneficio de la comunidad y abandonan el cargo o la comunidad los sustituye.

Estas avalanchas de actores armados ilegales en especial de autodefensas en su pretensión de asumir el control de los organismos comunales lo hemos visto en todas las elecciones nacionales a partir de 1996 en varias regiones del País. Para poner un caso específico, recordemos la angustia de dirigentes natos de Barrancabermeja para las elecciones comunales del año 2.000, cuando en alto porcentaje de

juntas, tal vez superior al treinta por ciento fueron asaltadas. Cuando entonces, desde la Presidencia de la Confederación orientamos en esta y otras regiones a mantener la calma, la prudencia, a no arriesgarse inútilmente, pues esa incursión era flor de pocos días. En efecto hacia los dos años siguientes ya los dirigentes comunales nativos, aquellos que eran parte histórica e integral de las comunidades, poco a poco y sin mucha confrontación fueron asumiendo la dirección de los organismos comunales abandonados. Es que la calidad de dirigente de una comunidad no se improvisa, se construye con el tiempo y con compromiso.

En las zonas de explotación petrolera y minera en que la oferta laboral de las empresas se tramita preferiblemente a través de las organizaciones comunales, la situación puede ser más compleja. Allí las comunidades nativas y sus dirigentes auténticos han sido suplantados por personas extrañas a la comunidad quienes asumen los cargos para monopolizar las relaciones con las empresas y así manipular las oportunidades laborales. Junto con esta incursión invasora sobre los organismos comunales, a estas zonas de exploración y explotación petrolera llegan grandes ejércitos de trabajadores en búsqueda de esas oportunidades laborales. Encontramos muchos casos de veredas tradicionales que históricamente estaban conformadas por cincuenta a ochenta familias, lo que daba libros con máximo cien o ciento cincuenta afiliados al organismo comunal de base en los que, se inscriben quinientos mil o más con lo que deforman a la organización que adquiere connotaciones totalmente diferentes.

Objetivamente quienes así acceden a la dirección de estas juntas no son las comunidades tradicionales sino personas externas y en especial los manejadores del negocio laboral cobrando vacunas.

Desafortunadamente esta práctica invasora de actores sobre muchas de estos organismos comunales ha generado mala imagen a las organizaciones comunales, no obstante que desde las instancias organizativas nacionales hemos dicho de varias maneras que quienes así actúan no son verdaderos dirigentes de las comunidades sino simples mercaderes o negociantes con el nombre comunal y con la necesidad de los trabajares informales.

Características de un auténtico dirigente de la comunidad

Texto tomado del ensayo original “Futuro de las Organizaciones Comunales” del autor

“• Solidario. Actuará bajo la convicción de que la solución de los

problemas presentes y futuros de la comunidad, y de la humanidad entera, solamente será posible mediante la organización, la solidaridad y la ayuda mutua.

En consecuencia con lo anterior, se opondrá a toda práctica individualista y luchará contra los modelos de desarrollo soportados en estos principios.

Autogestionario. Asumirá que la autogestión de la comunidad a partir

de sus propias iniciativas, complementada con los recursos públicos, es la principal alternativa para la solución de las necesidades y aspiraciones de su comunidad. Para ello, gestionará oportunamente proyectos a ser incluidos en los Planes de Desarrollo y los Presupuestos.

Ético. Asumirá que la mayor eficiencia de los recursos públicos se

logra cuando estos se invierten a partir de la complementación con la iniciativa y el trabajo de la comunidad. Dada esta interpretación, trabajará por regímenes de contratación local que involucren el componente autogestionario, o contrapartida en trabajo y especie de la comunidad, como factor determinante para la asignación de contratos.

Humanista. Actuará bajo el principio de que el principal recurso para

la solución de las necesidades y aspiraciones de su comunidad es su propia gente; que la riqueza más importante de una comunidad es la riqueza humana.

Siempre se apoyará en su gente antes de buscar apoyos externos, los que, siendo posibles, siempre serán complementarios. Reconocerá en la diversidad de los habitantes de su comunidad una riqueza para el dinamismo, progreso y desarrollo, respetando siempre el derecho a la diferencia.

Reflexivo y calmado. Nunca se obstinará en que la comunidad le debe

aprobar todo lo que proponga. Siempre reaccionará con calma y paciencia, nunca con gritos ni violencia.

Participativo. Involucrará a los demás directivos y a la comunidad en

las actividades y gestiones ante las instituciones públicas y privadas con dos propósitos: uno, para que otros miembros de la comunidad aprendan a gestionar, y dos, para que la Junta siempre sea un equipo y no una persona.

Civilista. Actuará bajo el principio de que la organización de la

comunidad, en sí misma, es importante para construir lazos de entendimiento, vecindad, fraternidad, encuentro, diálogo, formación ciudadana y tramitación pacífica de las necesidades y aspiraciones de la comunidad, haciendo de la Junta un verdadero instrumento de construcción de ciudadanía.

Nunca concebirá la organización comunal como un trampolín para el ascenso político o personal. Mucho menos utilizará la organización para obtener ganancias económicas.

Auténtico. Desechará y combatirá toda práctica perversa de utilización

de las Juntas y de los organismos comunales como instrumentos de intereses diferentes a los auténticamente comunitarios. Se mostrará como es, nunca ostentará ser lo que no es.

Políticamente responsable. En nombre de la transparencia política,

siempre exigirá a los candidatos y elegidos que lleguen a su comunidad los Programas y Actas de Compromiso inscritos ante la Registraduría, una Notaría o un Juzgado. A los elegidos, las Actas de las sesiones de la corporación, Actas en las que por lo menos consten sus actuaciones y el registro de asistencia, condenando el ausentismo y la traición a los intereses comunitarios.

Trabajará por hacer de los organismos comunales verdaderos puntos de construcción de ciudadanía, de decisión y de soberanía, mediante el adecuado ejercicio de los derechos y deberes.

Visionario. Actuará bajo el principio de que el presente y el futuro son

responsabilidad de todos, y se construyen colectivamente.

Leal. Nunca hablará ni actuará en contra de sus compañeros de

directiva ni de la comunidad.

Tolerante. Admitirá la controversia y las opiniones diferentes como

parte de la real diferencia entre las personas. Nunca pretender imponer sus apreciaciones sino que buscará mutuos acuerdos o consensos. Entenderá que los conflictos ni las diferencias son un problema sino la incapacidad de resolverlas de manera cordial y sin violencia.

Propositivo y optimista. Siempre irradiará entusiasmo y optimismo a la

comunidad buscando construir soluciones colectivas a las necesidades y aspiraciones aún en los casos más difíciles. Pocas veces dirá no se puede, dirá lo intentaremos.”

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