3.6 Agent model specification in FLAME GPU
3.6.1 Agent memory
(Figuras 119 y 120)
La vajilla lucense engobada fina altoimperial incluye, además de los cuencos y platos/fuentes descritos, otros tipos de representación marginal en el repertorio115. Es el caso, de un conjunto de
recipientes cerrados que se individualizan formal- mente por su corto borde exvasado, el perfil ovoi- de con hombro destacado mediante engrosamien- to o ejecución de acanaladuras y aristas y la base plana con pie de disco. El engobe rojo que carac- teriza toda la serie se limita en estos ejemplares al borde y el extremo superior de la pared hasta alcanzar el hombro, tanto en la pared externa como en la interna.
En la capital conventual, donde la producción de esta vajilla resulta indudable, se documentan,
entre los denominados vasos globulares de borde exvasado y hombro acentuado –tipo V4- (Alcorta, 2001: 274-275, Fig. 115) ejemplares con vagas similitudes morfológicas, alguno además con recubrimiento engobado.
El carácter singularmente fino del tipo se atis- ba igualmente en el esmerado tratamiento que reciben el resto de las superficies, caracterizado por un acabado bruñido bien cuidado que junto al carácter depurado y micáceo de las pastas en que fueron realizadas les confiere un aspecto pulido y brillante. Un elemento más a valorar en este
mismo sentido es el registro sobre el hombro de uno de los ejemplares que componen el tipo (Villa y Montes, 2009: 386-387) (Figura 119) de una inscripción116 que ha sido interpretada como la
expresión escrita de un presente (tal vez el conte- nido del vaso) de los habitantes de Buroflavia (posiblemente, la actual Puebla de Burón, en con- sagrada, Lugo) a la civitas Ocela, cuya capital se considera establecida en el Chao Samartín (Francisco y Villa, 2005).
115 Además de los tipos con engobe rojo interior que aquí se presentan se encuentran actualmente en estudio un conjun- to de jarras/botellas recientemente documentados e insertos técnicamente en esta misma serie cerámica. Formas, a prio- ri, emparentables con éstas se registran también entre los repertorios lucenses (Alcorta, 2001).
116Lectura: COPIAM [.]VROFLAVIENSES SALVTEM OCE- LAE FELICITER Las letras presentan un tamaño medio 4 mm, salvo en COPIAM donde alcanza los 10 mm (Villa y Montes, 2009: 386).
Figura 119. Vaso ovoide de hombro resaltado con inscripción.
CATÁLOGO
1. CH.99 /5881. Sector C-17. Fragmento de borde y cuerpo. Borde corto, exvasado, oblicuo y curvo con labio de perfil redon- deado. Cuerpo de perfil curvo en lo conser- vado que presenta en el hombro un resalte configurado por una arista de sección trian- gular. Pasta fina de tonalidad anaranjada con abundantes desgrasantes micáceos pequeños y muy pequeños y cuarcíticos pequeños y medianos. Superficies de color anaranjado con acabado bruñido al exte- rior. El borde y una pequeña banda en ambas superficies que llega hasta el resalte del hombro han recibido un engobe rojo. En la cara externa, sobre el sector engoba-
do del hombro, se ha inscrito un grafito de lectura COPIAM [.]VROFLAVIENSES
SALVTEM OCELAE FELICITER.
Dimensiones: diámetro borde: 115 mm; diámetro máximo cuerpo: 179 mm; altura conservada: 110 mm; grosor medio sec- ción: 5 mm. Bibliografía: Francisco y Villa, 2005; Villa, 2007: 132, Fig. 2; Villa y Montes, 2009: Ficha 128, 386-387.
2. CH.99 /0454. Sector C-14 C. Fragmento de cuerpo y base. Cuerpo de perfil ovoide recorrido en la zona del hombro por una acanaladura y una fina incisión. Base plana con pie de disco. Pasta fina de tonalidad anaranjada con desgrasantes micáceos pequeños y muy pequeños y cuarcíticos Figura 120. Vasos ovoides de hombro resaltado
pequeños, medios y alguno grande. Superficies anaranjadas, la externa bruñi- da. El extremo superior de ambas caras ha recibido un recubrimiento de engobe rojo que al exterior supera mínimamente la aca- naladura, quedando al interior un poco más reducida. Dimensiones: diámetro máximo cuerpo: 200 mm; diámetro base: 82 mm; altura conservada: 203 mm; grosor medio sección: 5 mm. Bibliografía: Inédita. VAJILLA CON DECORACIÓN ESTAMPILLADA
(Figuras 122-128)
Bajo esta denominación unitaria de vajilla con decoración estampillada hemos agrupado en ante- riores ocasiones (Benéitez et alii, 1999: 30-33, Fig.6 y 7; Montes et alii, 2001: 34; Menéndez y Benéitez, 2002: 292; Fig. 3.3 y 4; Montes y Hevia, 2008: 768), focalizando la atención de forma prioritaria en la técnica y los motivos deco- rativos como criterios discriminantes y soslayan- do en buena medida los aspectos morfológicos y cronológicos, un nutrido repertorio de piezas de naturaleza morfológica y técnica bastante hetero- génea.
El principal rasgo común que presenta este conjunto cerámico consiste en la plasmación sobre las superficies de las piezas de ornamenta- ciones estampilladas que reiteran de modo siste- mático determinados motivos muy característi- cos. El esquema que se repite de modo constante es el de arquerías de medio punto de las que pen- den otros temas ornamentales. Las arquerías se desarrollan de acuerdo con alguna de las siguien- tes modalidades:
• Arcos simples continuos. Se trata de una fórmula poco frecuente, que se da en algu- nas piezas de fisonomía antigua, con evi- dentes vinculaciones con la cerámica indí- gena. Son también conocidos en Lugo (Alcorta, 2005 a: Fig.1.8 y 9 y Fig.2.6). • Arcos simples puntillados (Figuras 122.3
y 124.2 y 3). Este modelo, minoritario,
aunque no raro, en el repertorio del Chao Samartín, se documenta de igual modo en
Lucus Augusti con bastante profusión
(Ibidem: 40; Lám.1 y 2.1-7).
• Arcos dobles puntillados (Figuras 122. 1y 2, 124.1, 126 y 128). Constituye la moda- lidad mejor representada, habiendo sido también reconocida en otros yacimientos como Lugo (Ibidem: Lám.3), O Castro de Zoñán (Vigo, 2007: 215-216), La Escrita (Carrocera y Requejo; 1989: 24 y 28, Fig. 2.6) o San Chuis (Ibidem, Fig.2.5). La norma habitual es la sucesión corrida de arcos unidos por sus diámetros mayores, donde se instalan los motivos pendientes. Sin embargo, en algún caso los arcos se muestran secantes, com- poniendo temas de arquerías entrecruzadas en los que se duplican los motivos colgantes117.
Por lo que respecta a estos motivos comple- mentarios se identifican las siguientes variedades:
• Motivos circulares. Son el tema más habi- tual, pudiendo presentarse de diversas for- mas:
- Dobles concéntricos continuos (Figura 124.2). Resultan relativamente habitua- les también en el catálogo de piezas de este tipo documentado en Lugo (Alcorta, 2005 a: Fig.1. 3-4; Fig. 2.1 y 3 y Fig.3.6 y 14).
- Simples puntillados (Figuras 122.3, 124.1 y 3 y 128). No son desconocidos tampoco en el nutrido elenco de Lucus
Augusti, hasta el punto de constituir el
tema con una mayor representación (Ibidem: Fig. 1.1, 2 y 9; Fig. 2.7, 9 y 10 y Fig. 3.1, 8 y 11).
- Dobles concéntricos puntillados. Porcentualmente, resulta el motivo más repetido en el Chao Samartín, habiendo sido también reconocido en Lugo (Ibidem: Fig. 1.9; Fig. 3.7), aunque con menor abundancia.
117Este tipo de composiciones dobles son conocidas también
- Puntillados formando combinaciones complejas de varios círculos unidos por sus circunferencias conformando una especie de racimo (Figura 126.1). - Radiales simples (Figura 126.2). En
estos casos, la estampación del círculo se realiza, no a partir de pequeños pun- tos como en las modalidades anteriores, sino de líneas o triangulitos estilizados. Disponemos de algún ejemplo similar en Lucus Augusti (Alcorta, 2005 a: Fig.3.13).
- Radiales concéntricos dobles. En algu- na ocasión, el círculo interno se presen- ta como simple continuo, mientras que el externo se muestra radial (Carrocera y Requejo, 1989: 24 y 28; Fig.2.4). • Motivos fitomorfos a modo de sencillas
palmetas u hojas (Figura 122.2 y 126.3). Tal y como acontece en Lugo (Alcorta, 2005 a: 40 y 2005 b: 22; Fig. 5), este tipo de ornatos tiende a asociarse a piezas engobadas del tipo de los tazones monoa- sados o las imitaciones de terra sigillata, tal vez como trasunto de las decoraciones plasmadas en éstas últimas. Se dispone de algún ejemplo más de este tipo de motivos en los castros asturianos de La Escrita (Carrocera y Requejo, 1989: 24 y 28; Fig.2.6) y San Isidro (Ibidem: Fig.2.8). Resulta relativamente frecuente, sobre todo entre las piezas más finas de la familia, la presen- cia de elementos lineales que cuelgan de estos motivos para rematar en otros nuevos, círculos por lo general. De este modo, se prolonga el campo decorativo hacia la parte inferior del reci- piente y se dota a la ornamentación de un marca- do carácter barroco118.
Por otra parte, cabe referir que en determina- das ocasiones, los círculos que suelen asociarse a las uniones de los arcos migran hacia otras partes de la composición, instalándose, por ejemplo, en el hueco exterior que queda entre sus semicircun- ferencias (Alcorta, 2001: Fig. 2.1 y Fig.3.6).
Tampoco resulta desconocida su presencia aislada como decoración única o incluso su asociación a decoraciones bruñidas, impresas o incisas.
A pesar de estas características comunes, las notables diferencias morfológicas que hemos apuntado, invitan a un análisis más detallado del elenco que contribuya a ser más precisos en la individualización de tipologías concretas.
En primer lugar, conviene separar ciertas rarezas que tienden a escorarse cronológicamen- te hacia momentos tempranos del siglo I d.C., tal y como se ha referido al tratar esta fase (Figuras 57 y 58). Constituyen la expresión en este tipo de vajilla del habitual fenómeno de transforma- ción que conduce de una etapa de mayor indefi- nición y amplia variedad de tipos a la reiteración sistemática en momentos más tardíos de mode- los formales, en un proceso de paulatina estan- darización. Es el caso de piezas que combinan la decoración estampillada con otras técnicas orna- mentales típicas y casi exclusivas de fechas tem- pranas como las impresiones de alineaciones de puntos.
A unas circunstancias similares responden las imitaciones engobadas con decoraciones estampi- lladas de formas de terra sigillata y las primeras manifestaciones de ollas globulares engobadas, también abordadas en el análisis de la vajilla del siglo I d.C.
Desdeñados estos ensayos tempranos nos queda un amplio conjunto de piezas que respon- den a formulaciones tipológicas variadas cuya cristalización como fabricaciones seriadas se alcanzará en el siglo II d.C. En este punto convie- ne una reflexión al respecto de la cronología general de estas producciones. Desestimada defi- nitivamente la vieja adscripción cronológica de estas piezas a momentos tardíos (siglos IV-VI d.C.), basada en su errónea vinculación al grupo avanzado de la terra sigillata hispánica tardía de
imitación paleocristiana (Carrocera y Requejo,
1989: 27), se apuntan cronologías de fabricación julio-claudias para Lugo (Alcorta, 2005 a), centro neurálgico de su producción. Si bien resulta inne-
gable el comienzo de la fabricación de alguno de los ejemplares integrado en esta familia cerámica en datas tempranas, coincidiendo con el arranque de la actividad alfarera regional, tal y como denuncian las imitaciones de terra sigillata y determinadas piezas que mantienen estrechos vín- culos con el acervo indígena, no es tan claro su cese en datas flavias. Bien al contrario, en el Chao Samartín se puede asegurar la vigencia de deter- minadas morfologías con decoraciones estampi- lladas en contextos situados en momentos avan- zados del siglo II d.C. La recurrencia de su regis- tro como parte integrante de los ajuares caracte- rísticos de los niveles de abandono en el yaci- miento avala esta propuesta de datación.
12. OLLAS GLOBULARES