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2 The Effects of Internal and External Conflict on

2.2.1 Agents

para el período 2000-2010

Menor proporción de pobres multidimensionales

con al menos una privación Menor proporción de pobres multidimensionales con las tres privaciones

Brasil Bangladesh Guyana Pakistán Djibouti Gambia Yemen Nepal Iraq India Marruecos Bhután Pakistán Djibouti Senegal Brasil Colombia Marruecos Angola Guyana

Nota: los países en negritas se encuentran en ambas listas.

Fuente: cálculos del personal de la Oficina encargada del Informe según datos desagregados del IPM. 2010 dio a conocer diversas limitaciones del

IPM como herramienta de medición: las series de datos abarcan años distintos, lo que limita su comparabilidad; en algunos casos, los estudios no reflejan mejoras recientes. El presente aná- lisis está sujeto además a otras restricciones: las tres privaciones ambientales se seleccionaron por ser las más factibles de comparar entre paí- ses, pero puede haber otras amenazas medio- ambientales de similar o peor gravedad en el ámbito local o nacional. Un ejemplo son las

inundaciones, que seguramente son una ame- naza más apremiante para los hogares pobres de Bangladesh que el acceso al agua.

Y es importante subrayar que un buen (o mal) resultado en estos indicadores específi- cos no necesariamente es un indicio de degra- dación ambiental en términos más generales. Algunos países, como Siria, tienen un IPM muy bajo (y las privaciones ambientales apor- tan muy poco a él), pero aun así sufren las pre- siones ambientales relacionadas con la disponi- bilidad de agua y el deterioro del suelo y de la productividad agrícola. Y, como veremos en el capítulo 4, para abordar las carencias a escala de hogares es importante minimizar la degra- dación ambiental más general.

En el capítulo 2 se plantea que la natura- leza y la gravedad de los problemas ambientales de los países suele evolucionar a medida que se desarrollan. Los tipos de amenazas ambientales directas que sufren los individuos y los hoga- res —que investigamos aquí— suelen ser más graves y generalizados en los países con IDH bajo y afectan más profundamente a los pobres. También hemos destacado la doble carga que enfrentan los pobres multidimensionales: pue- den estar más expuestos no solo a estas amena- zas localizadas y a escala de hogares, sino tam- bién a la degradación ambiental en general.

Para investigar con más detalle este fenó- meno, examinamos la relación entre el IPM y los cambios climáticos. En 130 regiones admi- nistrativas definidas a nivel nacional en 15 paí- ses, pudimos comparar los IPM de zonas espe- cíficas con los cambios en la temperatura y las precipitaciones: las “anomalías” descritas en el capítulo 2 (mapa 2.1). Los resultados llaman a la reflexión.

• En nuestra muestra, la temperatura fue

en promedio 0,5°C más alta en el período 2000-2008 que en el período 1951-1980, mientras que las lluvias aumentaron en casi 9 milímetros (4,6 milímetros, si excluimos algunos cambios extremos en Indonesia). La temperatura aumentó en 106 de 110 casos y las lluvias crecieron en casi 85 casos (80%).

• En general, se aprecia una fuerte asocia-

ción positiva entre los niveles del IPM y el calentamiento, lo que sugiere que los

lugares que sufrieron los mayores aumen- tos de temperatura suelen ser más pobres que aquellos que han tenido cambios más moderados23.

Sin embargo, las precipitaciones no mues- tran un patrón sólido24 y, dentro de los paí-

ses, las tendencias generales ocultan variacio- nes considerables. No obstante, la relación es consistente con la investigación que analiza los efectos del cambio climático en la pobreza de ingresos25, aunque se requieren más estu-

dios para extender este trabajo a un marco multidimensional.

Allí donde la pobreza se combina con los efectos del cambio climático para limitar las oportunidades, los pobres son especialmente vulnerables. En términos más generales, sin embargo, los desfavorecidos padecen amenazas particulares como resultado de la degradación ambiental debido a que disponen de menos alternativas para enfrentarla. Continuamos examinando las maneras particulares en que la degradación ambiental amenaza el desarrollo humano y posiblemente dañe en especial a los grupos más necesitados.

amenazas ambientales al bienestar de las personas

Para entender mejor cómo la degradación ambiental obstaculiza y daña las capacidades, en particular en el caso de los pobres y desfa- vorecidos, examinamos sus efectos adversos en la salud, educación, medios de vida y otros aspectos del bienestar, incluidas las opciones a la hora de gastar el tiempo, lugar dónde vivir y ausencia de conflictos.

Daño a la salud

En esta sección repasamos los impactos adver- sos en la salud que genera la contaminación intradomiciliaria y atmosférica, el agua no potable, el saneamiento no mejorado y el cam- bio climático. La degradación ambiental afecta la salud de las personas a través de sus efectos en los entornos físicos y sociales, pero también del conocimiento, los bienes y las conductas de los individuos y los hogares. Las interacciones entre las diversas dimensiones de las caren- cias también afectan la salud; por ejemplo, los Los desfavorecidos

padecen amenazas particulares como

resultado de la degradación ambiental

debido a que disponen de menos alternativas

riesgos son mayores donde hay déficits en mate- ria de agua y saneamiento. Nuestro análisis de la pobreza multidimensional sugiere que tales privaciones coinciden a menudo con la morta- lidad atribuible a causas ambientales: seis de los 10 países con los mayores índices de mor- talidad atribuible a causas ambientales figuran también en la lista de los 10 países con el IPM más alto (figura 3.5)26. Los costos económicos

de las repercusiones en la salud derivadas de factores ambientales como, por ejemplo, la des- nutrición, también son importantes. Reciente- mente, el Banco Mundial los cifró en un valor

cercano a 6% del PIB en Ghana y en más de 4% en Pakistán. Al agregarse los efectos a más largo plazo sobre la educación y los ingresos, el costo anual aumenta hasta en 9% del PIB en cada uno de los países27.

El estudio de la OMS sobre la carga mun- dial de enfermedades subraya la importancia de los factores ambientales. El agua no apta para el consumo, el saneamiento deficiente y la falta de higiene figuran entre las 10 primeras causas de enfermedades en todo el mundo. Cada año, al menos tres millones de niños menores de 5 años mueren por enfermedades relacionadas con el RecuadRo 3.1

Tendencias en la pobreza multidimensional

Nuestra preocupación por la equidad nos lleva a enfocarnos en los más desfavorecidos. Este año usamos el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) para descubrir tendencias en las múltiples privaciones que golpean simultáneamente a los pobres de siete países —Bolivia, Colombia, Jordania, Kenya, Lesotho, Madagascar y Nigeria— y encontramos que la pobreza ha disminuido en todos ellos. La baja fue más acelerada, en términos absolutos, en Bolivia, Nigeria y Lesotho, mientras que las reducciones porcentuales anualizadas fueron mayores en Bolivia, Colombia y Jordania, donde una baja pobreza implica que las reducciones pequeñas se traducen en descensos relativamente grandes.

Captar los descensos tanto en la incidencia de la pobreza como en su intensidad es una de las fortalezas clave del IPM, que crea incentivos útiles para disminuir simultáneamente la cantidad de personas que viven en la pobreza y la cantidad de privaciones que padecen. Así, el índice supera un conocido problema de las medidas de pobreza tradicionales (que solo incluyen el recuento) y que pueden llevar a centrarse únicamente en hacer que la gente que se encuentra apenas por debajo de la línea de pobreza se sitúe ligeramente por encima de ella.

En nuestros siete países, la pobreza ha bajado gracias a la reducción tanto de la cantidad de pobres multidimensionales como de la intensidad de su pobreza. La mejora de Madagascar, por ejemplo, se debió principalmente a esta última, mientras que en los demás países el cambio más importante se dio en el número de pobres. –9,1 –8,4 –1,1 Colombia 2005–2010 –6,9 –5,4 0,008 0,022 0,089 0,156 0,229 0,310 0,357 –1,6 Jordania 2007–2009 –9,8 –8,7 –1,9 Bolivia 2003–2008 –2,2 –3,8 –3,1 –5,5 –5,0 –0,7 –3,4 –0,5 –3,0 –0,2 –0,7 –1,6 IPM Recuento Intensidad Madagascar 2004–2009 Kenya 2003–2009 2003–2008Nigeria Lesotho 2004–2009

Reducción en el IPM y en el recuento y la intensidad de la pobreza multidimensional en siete países, diferentes años (promedio anual de la variación porcentual)

Nota: los valores en negritas son los niveles del IPM del año más reciente disponible. El recuento se refiere al porcentaje de la población pobre multidimensional; la intensidad alude al porcentaje promedio de las privaciones que experimentan aquellos que sufren pobreza multidimensional.

Fuente: Alkire y otros, próxima publicación.

Del análisis de las caídas generales en la pobreza surgen diferentes patrones. Por ejemplo, la pobreza multidimensional se redujo a una tasa similar en Kenya y Nigeria. Sin embargo, los avances de Kenya fueron impulsados por mejoras en todos los indicadores de nivel de vida, mientras que Nigeria progresó más en agua y saneamiento y en mortalidad infantil. La reducción de la pobreza fue generalizada en toda Kenya. En Nigeria, por el contrario, esta aumentó en el Noroeste, la región más pobre, y disminuyó considerablemente en el Sur.

FIGURA 3.5

las muertes atribuibles a riesgos medioambientales están relacionadas con altos niveles del iPm

IPM

Muertes debido a causas medioambientales(por cada millón de personas)

0 0,1 0,2 0,3 0,4 0,5 0,6 0,7 0 1.000 2.000 3.000 4.000 5.000 ANGOLA SIERRA LEONA NÍGER RWANDA SOMALIA MALÍ TAYIKISTÁN CHINA GHANA MOZAMBIQUE ETIOPÍA LIBERIA CAMERÚN CHAD COMORAS • • •• •• • ••

Nota: no incluye a países con IDH muy alto. Los años de la encuesta varían según el país; vea más detalles en el cuadro estadístico 5

del Informe completo.

Fuentes: cálculos basados en datos del cuadro estadístico 5 y Prüss-Üstün y otros 2008.

medioambiente, como infecciones respirato- rias agudas y diarreas. Esta cifra corresponde a la totalidad de la población de este grupo eta- rio en Austria, Bélgica, Países Bajos, Portugal y Suiza28. Y en los países con IDH bajo, cerca de

14% de la carga que suponen las enfermedades tiene causas ambientales, en particular la con- taminación intradomiciliaria del aire. Contaminación intradomiciliaria del aire La mitad de la población mundial sigue usando biomasa tradicional para calentarse y cocinar. En países con IDH bajo, 94% de los pobres multidimensionales depende de ese tipo de combustibles, que producen humo asociado a infecciones respiratorias agudas, cáncer pul- monar, disfunción pulmonar, intoxicación por monóxido de carbono y deterioro del sistema inmune. El humo al interior de los hogares pro- veniente de combustibles sólidos está vinculado a alrededor de dos millones de muertes al año. Cerca de 36% de estas se registra en países con IDH bajo, un 28% adicional en China y otro 25%, en India29. Las muertes relacionadas con

este tipo de contaminación se concentran en los pobres rurales, que dependen del carbón para cocinar y calentarse. La adopción de combusti- bles modernos para este fin ha sido más rápida

en las zonas urbanas. En China, por ejemplo, 82% de los hogares urbanos usa gas30.

La contaminación en ambientes cerrados mata 11 veces más personas en países con IDH bajo que en otros y 20 veces más que en países con IDH muy alto. Representa un 5,4% de las enfermedades en los primeros, pero llega a 10% en Afganistán, el país más afectado en térmi- nos absolutos31.

Las mujeres y los niños de zonas rurales, que pasan más tiempo en casas que usan leña, son los que más sufren32. La quema de leña contri-

buye a la deforestación, lo que a su vez obliga a los hogares a quemar estiércol y residuos de los cultivos. Esto aumenta la exposición a la con- taminación intradomiciliaria, ya que este tipo de fuego necesita ser vigilado constantemente y su humo es más tóxico33.

Las investigaciones realizadas para reca- bar información indican que hay una fuerte relación entre las muertes vinculadas con la contaminación intradomiciliaria del aire y el IPM nacional34. Ello demuestra que la priva-

ción de combustibles modernos para cocinar contribuye a la pobreza multidimensional y a la mala salud de los pobres. Los hogares pobres saben que usar leña irrita los ojos y daña el sistema respiratorio. Una anciana de Bhután comentó que la leña provocaba problemas oculares y tos a muchas ancianas de su aldea35.

En India, Rabiya Khatun de Bihar declaró: “Siempre hemos usado ramas de los árbo- les cercanos como combustible para cocinar. Todos aquí lo hacen. Nos arden los ojos, pero hay que hacerlo”; en Bengala occidental, Faizul Haque manifestó que su esposa, que todavía no tiene 30 años, ha estado “enferma los últimos años... apenas puede respirar, debido a todo el humo”36.

Se espera que los esfuerzos por ampliar el acceso a fuentes de energía modernas, según examinamos en el siguiente capítulo, junto a cocinas mejoradas, mejor ventilación y com- bustible limpio, reduzcan la contaminación intradomiciliaria y mitiguen los riesgos para la salud.

Contaminación atmosférica

La exposición prolongada a la contamina- ción del aire provoca trastornos respiratorios,

daño al sistema inmune e intoxicación por monóxido de carbono, entre otros efectos

nocivos37. En Ciudad de México, los estu-

dios han detectado un impacto severo de la contaminación atmosférica en la mortalidad de la población de alto riesgo38 y en Linfen

(China) y Norilsk (Federación de Rusia), las fábricas producen niveles de polución del aire que amenazan gravemente la salud de sus habi- tantes39. Los grupos desfavorecidos están más

expuestos y son más vulnerables a sus efectos: en la Región Administrativa Especial de Hong Kong (China) y en Shanghai, la mortalidad atribuible a la contaminación del aire es más alta entre los desfavorecidos económicamente y los menos educados40.

El patrón se repite en todo el mundo. En Inglaterra, la mitad de los incineradores muni- cipales están ubicados en el decil más pobre de los municipios41. Los miembros de los hogares

más pobres y de las minorías étnicas tienen más probabilidad de respirar aire contaminado, mientras que en las zonas con la mayor tasa de propietarios de automóviles se respira el aire más limpio42. En Rijnmond (Países Bajos), los

hogares más pobres y de minorías sufren más contaminación del aire y viven más cerca de los lugares donde se eliminan desechos43. En

Kassel (Alemania), el aire más sucio se encuen- tra en los vecindarios donde vive la población nacida en el extranjero44. Y las comunidades

francesas con mayor proporción de inmigran- tes albergan más lugares donde se acumulan desechos industriales y nucleares, incinerado- res y plantas de tratamiento de desechos45.

La buena noticia, como se indica en el capí- tulo 2, es que la contaminación atmosférica está disminuyendo, aunque en promedio sigue siendo mucho más alta en las ciudades de los países más pobres. Nuevamente China es un caso importante: el sostenido aumento en el consumo de energía, obtenida en gran medida mediante carbón y otros combustibles sólidos, y la contaminación vehicular han afectado la calidad del aire (recuadro 3.2).

Agua impura y saneamiento no mejorado La falta de agua potable y saneamiento ade- cuado compromete las oportunidades de vida de muchas personas, sobre todo de los países

más pobres. En los países con IDH medio, la mitad de la población carece de acceso a sanea- miento mejorado y una de cada ocho personas no dispone de agua potable. En los países con IDH bajo, las cifras son de 65% en agua y 38% en saneamiento. En todo el mundo, casi cuatro de cada 10 personas no tienen retretes sanita- rios, pero en el caso de los pobres multidimen- sionales, la cifra asciende a ocho de cada 10. Las disparidades entre zonas urbanas y rurales son enormes: menos de la mitad de la pobla- ción rural tenía instalaciones de saneamiento mejoradas en 2008, frente a casi tres tercios de la población urbana46.

Estas privaciones tienen un alto precio en materia de salud. Para los niños menores de 5 años, los factores ambientales representan más de un tercio de la carga mundial de enferme- dades47. En tanto, las enfermedades diarreicas

cobran unos dos millones de víctimas al año en este grupo etario y las estimaciones más recien- tes indican que con saneamiento mejorado y agua potable se salvarían 2,2 millones de ellos al año, o cerca de 5.500 niños por día48. La

mitad de todos los casos de desnutrición puede atribuirse a factores ambientales, en particular a agua, saneamiento e higiene deficientes49. La

mala nutrición resultante de estas causas explica alrededor de 70.000 muertes de niños al año. Por otra parte, los niños con bajo peso son más vulnerables a las enfermedades infecciosas y tienen menos probabilidad de recuperarse por

completo cuando enferman50. La mala nutri-

ción en la infancia perjudica también el desa- rrollo cognitivo y el desempeño escolar, lo que reduce las oportunidades de estos menores de por vida.

Las deficiencias de agua y saneamiento se relacionan con un conjunto cada vez mayor de problemas de salud, según indicaba el Informe sobre Desarrollo Humano 2006. Hoy en día, miles de millones de personas sufren enfer- medades parasitarias: 1.500 millones viven con áscaris, 740 millones con anquilostoma, 200 millones con esquistosomiasis y entre 40 y 70 millones, con fasciola. Es probable que muchos millones estén afectados igualmente por la enteropatía tropical, enfermedad intes- tinal causada por bacterias coliformes fecales que reduce la absorción de nutrientes. Estas

Para los niños menores de 5 años, los factores ambientales representan

más de un tercio de la carga mundial de

infecciones, al igual que la hepatitis, la fiebre tifoidea y la poliomielitis, pueden evitarse mediante la eliminación segura de las excretas y otras conductas higiénicas, según se analiza en el capítulo 4. Más allá del costo en vidas huma- nas, las repercusiones financieras son enormes. Por ejemplo, en 2007 los costos económicos del saneamiento deficiente y la mala higiene representaron en Camboya (7,2% del PIB), Indonesia (2,3% del PIB), Filipinas (1,5% del PIB) y Viet Nam (1,3% del PIB) alrededor de US$9.000 millones (en precios de 2005), o 2% de su PIB combinado51. El acceso a servicios de

saneamiento básicos es de especial importan- cia para las mujeres, no solo por los beneficios en salud52, sino también por la privacidad, el

ahorro de tiempo y el menor riesgo de sufrir violencia sexual53.

Cambio climático

Los riesgos que impone el cambio climático en la salud son enormes y diversos, empezando por aquellos derivados del aumento de los fenóme- nos meteorológicos extremos, la salinización de la tierra y del agua potable debido a la eleva- ción del nivel del mar y la cambiante dinámica de las enfermedades infecciosas causadas por el alza en las temperaturas. Este fenómeno exten- derá y aumentará los índices de transmisión de enfermedades vectoriales y contagiadas por roedores y ampliará las zonas de endemismo del paludismo, la encefalitis transmitida por garrapatas y el dengue54. Los cálculos sugieren

que hacia 2080 habrá entre 260 y 320 millo- nes adicionales de personas afectadas por el

paludismo55; muchas más estarán en riesgo

de contraer dengue56. Un estudio reciente de

19 países africanos arrojó que las variaciones climáticas incrementaron la incidencia de dia- rreas, infecciones respiratorias agudas y desnu- trición en niños menores de 5 años.

La hipertermia aumentará con las tempera- turas y más personas morirán de insolación, en particular habitantes de zonas urbanas y quie- nes padecen afecciones respiratorias. La inci- dencia de la diarrea también aumentará con las temperaturas57. Hacia el año 2050, la elevación

en el nivel del mar, las sequías, las olas de calor, las inundaciones y la variación en el nivel de las precipitaciones incrementarían en 25 millones la cantidad de niños desnutridos. La degrada- ción del suelo y del ecosistema también inci- dirá en esta condición58. Tales proyecciones

se basan en lo que ocurriría si no se adopta ninguna medida. Sin embargo, las conductas y prácticas más sostenibles que describimos someramente en el capítulo 4 podrían cambiar positivamente este escenario.

Los pueblos indígenas pueden ser especial- mente susceptibles a los efectos adversos de la degradación ambiental en la salud. En el norte de Australia, por ejemplo, el aumento de las temperaturas y la mayor frecuencia de las olas de calor asediarán a las comunidades indígenas

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