5.3 Empirical analysis
5.3.1 Aggregate level: The Porter hypothesis
Colombia cuenta con abundantes re- cursos no renovables minerales y com- bustibles fósiles; es el principal pro- ductor de carbón de América Latina y el quinto mayor exportador del mundo. A pesar de lo anterior, el país tiene una baja intensidad de emisiones de CO2 relacionadas con la energía, debido a la utilización de hidroelectricidad en su matriz energética. Colombia redujo su intensidad de emisiones de CO2 rela- cionadas con la energía durante el pe- riodo 2000 al 2011 en un 27 %. Sin em- bargo, se espera que esta tendencia se invierta con el aumento de las tasas de motorización y el uso creciente de cen- trales termoeléctricas que responden a políticas de reducción de la vulnerabili- dad del sistema ante variaciones hidro- lógicas (OECD y ECLAC, 2014).
Por otra parte, la economía del país tiene una alta dependencia de los combustibles fósiles, de ahí que para el año 2013 los productos derivados del petróleo y carbón representaban el 65 % del total de las exportaciones. Los escenarios globales de mitigación requeridos para alcanzar las metas in- ternacionalmente acordadas de incre- mento de la temperatura prevén una reducción de la demanda de carbón para la generación termoeléctrica del 60 % con respecto a los niveles del 2011 (Global Commission on the Eco- nomy and Climate, 2014), ello reduce la demanda de nuestras exportaciones de carbón.
Incorporar un enfoque integrado en la planificación energética y la gestión del cambio climático puede promover las complementariedades entre los ob- jetivos sociales, climáticos y ambien- tales, en particular los de mitigación,
adaptación, seguridad energética, acce- so energético, calidad del aire y salud. El desarrollo energético bajo en carbo- no y resiliente al clima es aquel que pro- mueve una matriz energética resiliente al clima actual y futuro, baja en carbo- no y que aprovecha eficientemente el potencial de las energías renovables no convencionales, para posicionarse como exportador de energías limpias en la región. Simultáneamente, redu- ce la dependencia de la economía a la exportación de combustibles fósiles, enviando señales económicas para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y permitiendo la compensación de dichas emisiones mediante el aumento de sumideros de carbono forestal.
La estrategia de desarrollo energético bajo en carbono y resiliente al clima está orientada a incidir en la toma de decisiones de todos los agentes del mercado energético en Colombia, para que adopten medidas costo-efectivas de reducción de emisiones, y para que el país disminuya su vulnerabilidad energética del cambio climático, así como su dependencia económica a la exportación de combustibles fósiles. La estrategia aborda las siguientes te- máticas: la vulnerabilidad al cambio climático del sistema de generación de energía interconectado y no interco- nectado; la vulnerabilidad de la econo- mía a las medidas de respuesta inter- nacional frente al cambio climático; así como la mitigación de las emisiones energéticas asociadas a las industrias, las empresas minero energéticas y la agroindustria.
A continuación se desarrollan las lí- neas de acción que orientan la estra- tegia de desarrollo energético bajo en carbono y resiliente al clima.
Líneas de acción
1. Integrar en las políticas, instrumen- tos y regulación sobre expansión de la oferta energética eléctrica del país, los objetivos de adaptación ante los eventos climáticos, así como medidas de desarrollo bajo en carbono, minimizando aquellas que implican sacrificios entre objetivos. 2. Evaluar la utilización de biocom-
bustibles que aseguren una baja huella de carbono a lo largo de su ciclo de vida y prevengan potencia- les impactos a los recursos hídricos, la seguridad alimentaria y a la biodi- versidad.
3. Promover mecanismos eficientes, incluidos instrumentos económicos, para la gestión de la demanda baja en carbono en los diferentes sectores. 4. Incentivar la adecuada diversifica-
ción de la canasta energética, me- diante instrumentos y tecnologías que reconozcan beneficios sobre la mitigación de GEI así como co- beneficios en la calidad del aire, resiliencia climática, acceso y segu- ridad energética, y, adicionalmente, generar estrategias de coordinación interinstitucional del Gobierno na- cional que permitan la promoción y el desarrollo de proyectos relacio- nados con fuentes no convenciona- les de energía renovable.
5. Fomentar el aprovechamiento de fuentes de energía renovables com- plementarias a las no renovables con el fin de asegurar el suministro con- fiable de energía eléctrica en zonas no interconectadas (ZNI), teniendo
en consideración los principios de eficiencia y confiabilidad del sistema. 6. Propender y promover la adecuada
gestión de las emisiones fugitivas que se presentan durante las activi- dades en los sectores de minas y de hidrocarburos.
La estrategia se desarrolla principal- mente en la escala nacional, particu- larmente por los planes integrales de gestión del cambio climático sectoria- les del Ministerio de Minas y Energía, y del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. En los planes integrales de gestión del cambio climático secto- riales también se deberán proponer metas de corto plazo e instrumentos y medidas del orden nacional para la mitigación de las emisiones energéti- cas de los sectores minero-energético, industrial y agroindustrial; así como políticas, instrumentos y medidas del orden nacional para la adaptación de los sistemas interconectados y no in- terconectados de generación eléctrica; y recomendaciones de política para disminuir la vulnerabilidad de la eco- nomía dependiente de exportaciones de combustibles fósiles.
La estrategia busca incidir en las deci- siones del desarrollo minero-energé- tico nacional dirigiendo sus recomen- daciones a las siguientes instancias: la Unidad de Planeación Minero Ener- gética, la Comisión de Regulación de Energía y Gas, la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, el Centro Nacional de Despacho, el Ins- tituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas para las Zonas no Interconectadas, la Agencia Na- cional Minera, la Agencia Nacional de Hidrocarburos, Ecopetrol, la Superin- tendencia de Industria y Comercio, así como gremios mineros e industriales, entre otros.