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Agriculture and Rural Development Programmes from 2011/12 to 2014/15

5.3. BUDGET ALLOCATION AND SPENDING TRENDS 2012/12–2014/15

5.3.1. Agriculture and Rural Development Programmes from 2011/12 to 2014/15

Si bien es cierto que un ambiente seguro es indispensable para el desarrollo social e individual, es necesario extender esa seguridad hacia otros actores que contribuyen al desarrollo nacional. Tal es el caso de las instituciones de educación superior.

En años recientes la inseguridad, entendida como “[…] un término que define negando o evidenciando la ausencia total, o parcial, de seguridad. Consiste en la presencia de hechos o conductas que se catalogan como delictivas.” (Arellano, 2009:149), ha tenido repercusiones para diversos sectores de la sociedad, incluido el educativo. Delitos como extorsiones, robos, asaltos, secuestros e incluso homicidios, han afectado a estudiantes, académicos y administrativos de las universidades de México; se trata de una situación de riesgo que requiere ser

38 atendida de forma urgente por autoridades universitarias, locales y del gobierno federal.

En el ámbito universitario, la inseguridad se trata de aquellos incidentes y riesgos que vulneran la seguridad de la comunidad universitaria y visitantes que por diversos motivos, requieran ingresar a instalaciones universitarias; igualmente, la inseguridad presente en el entorno en el que se encuentra cualquier institución de educación superior, representa riesgos, además de vulnerar la seguridad de quienes se encuentran al interior de los campus universitarios.

Para responder al tema de la inseguridad presente en el contexto actual y que ha tenido repercusiones para las instituciones de educación superior, el concepto seguridad universitaria es fundamental, ya que refiere las “condiciones para preservar la integridad física, sicológica y material de la comunidad universitaria y de sus visitantes.” (Garnica, 2012:04). Es decir, la seguridad universitaria requiere de acciones, estrategias y personal calificado que en conjunto, salvaguarden la integridad de los sujetos sociales y preserven los recursos materiales con los que disponen las universidades.

La seguridad universitaria para su atención y prevención, comprende tres dimensiones de la integridad de los seres humanos:

“Uno, reconoce que hay tres dimensiones de la integridad de un ser humano:

a. Una parte física cuyo objetivo fundamental es el cuidado y la preservación de la vida de los seres humanos;

b. Otra la dimensión sicológica donde se mantiene la integridad mental de los individuos; y

c. Por último, la integridad material que hace referencia a los bienes patrimoniales de las personas y de la institución educativa.” (Garnica, 2012:4- 5)

En tanto que, para la atención se requiere de dos niveles:

“a. El nivel personal involucra la seguridad a nivel individual o personal. Aquí estudiantes, profesores, personal administrativo y hasta visitantes son actores clave para la seguridad universitaria.

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b. El nivel institucional tiene en su centro el cuidado y la preservación del patrimonio de la institución educativa, como bienes que permiten el cumplimiento y desarrollo de su misión o funciones sustantivas.” (Garnica, 2012).

Es importante señalar que la seguridad de las comunidades universitarias, es función de las instituciones de educación superior, toda vez que es imprescindible generar un ambiente seguro que permita el cumplimiento de las funciones sustantivas de las universidades: docencia, investigación, así como la difusión y extensión de la cultura. Asimismo, ante la ocurrencia de diversos incidentes, ha sido necesario diseñar estrategias que permitan prevenir sucesos futuros que podrían afectar a cualquier miembro de la comunidad universitaria.

En el apartado anterior se mencionó que la prevención es un elemento fundamental en el marco de la seguridad humana, ya que permite hacer frente a las amenazas futuras, es decir a la forma en que los sujetos se pueden proteger de los riesgos o bien, reducir sus consecuencias. En este sentido, Luhmann refiere que la prevención es una preparación contra daños futuros que se puede llevar a cabo tanto en situaciones de riesgo como peligro. Al respecto ¿Las universidades en México están aseguradas? Y si es así ¿Ante qué riesgos se han asegurado? La prevención en ese sentido, desempeña un rol fundamental. La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR, por sus siglas en inglés) define la prevención como:

“La evasión absoluta de los impactos adversos de las amenazas y de los desastres conexos. La prevención expresa el concepto y la intención de evitar por completo los posibles impactos adversos mediante diversas acciones que se toman con anticipación.” (UNISDR, 2009:25).

Para disminuir los riesgos, es fundamental la actitud de los sujetos, toda vez que su participación contribuye en ocasiones, a evitar una situación de peligro o bien, que las consecuencias de los incidentes sean menores. Sin embargo, las políticas institucionales en materia de seguridad universitaria, también desempeñan un rol importante, ya que generan las condiciones para el cumplimiento de la docencia, investigación, así como difusión y extensión de la cultura.

40 Ahora bien, a lo largo de estas líneas se ha hablado de riesgos en el ámbito universitario, sin embargo, hay que precisar que las acciones que ejercen otros y que ocasionan cualquier tipo de daño en las universidades, son considerados como incidentes, es decir “el evento de violencia que ponen en riesgo la integridad física, psicológica y material de la comunidad dentro de las IES […]”(Garnica, 2011:75); en otras palabras, se trata de los sucesos que ponen en riesgo la seguridad de la comunidad universitaria y de aquellas personas externas que por diversos motivos, requieren ingresar a instalaciones universitarias. Al respecto, Garnica ofrece una clasificación sobre los incidentes; no graves, graves y muy graves. Los incidentes no graves son:

“Infracciones o faltas a reglamentos internos. Son prevenibles y evitables con la aplicación de disposiciones normativas. De inicio, no ponen en riesgo la seguridad y la vida de las personas, aunque su frecuencia o combinación puede ser factor de riesgo. Es el vigilante quien atiende y resuelve a través de: contención, respuesta, canalización, comunicación con superiores y generación de reporte” (Garnica, 2012:29)

Por su parte los incidentes graves:

“Ante su ocurrencia representan una amenaza o intimidación a la integridad física, sicológica o material de la comunidad y de la institución. Refiere a acciones delictivas que representan pérdidas de bienes materiales y de infraestructura. Se atiende por el responsable de seguridad y su equipo de colaboradores” (Garnica, 2012:29).

Y finalmente, los incidentes muy graves:

“Ante su ocurrencia dañan o ponen en riesgo la integridad física de un individuo, pueden provocar lesiones físicas graves. Para su atención y la resolución se requiere la participación de las instancias directivas de la IES (Rector o Director) y/o del Comité de Atención a Crisis” (Garnica, 2012:29).

Ya sea que sucedan al exterior de las instalaciones universitarias o al interior, la ocurrencia de incidentes (de cualquier tipo) propicia un clima de inseguridad que requiere ser atendido lo más pronto posible. Ahora bien, ¿En qué situaciones las universidades se encuentran en riesgo o peligro? Las instituciones de educación

41 superior se encuentran constantemente en riesgo, en todo momento, ya que el entorno en el que se encuentran inmersas también representa un riesgo, además de que los miembros de estas comunidades toman decisiones y ejercen acciones que no están exentas de riesgo (aún encontrándose en instalaciones universitarias).

Por su parte, una universidad se encuentra en situación de peligro cuando no hay forma de evitar el incidente y este simplemente ocurre. Es decir, un enfrentamiento entre bandas criminales, el secuestro de algún estudiante, académico o administrativo al interior de las instalaciones, sin duda es una situación de peligro en la que hay que diseñar planes de acción a fin de conocer qué es lo que deben hacer todos ante una situación inminente, la cual no es predecible aunque se puede conocer de qué forma responder.

En este contexto, es necesario generar o fortalecer las condiciones de seguridad que permitan el cumplimiento de las funciones sustantivas de las universidades de México: docencia, investigación, difusión y extensión de la cultura, además de tener la certeza de que tanto la comunidad universitaria como sus visitantes, se encuentran en instalaciones seguras. Para ello, es indispensable el trabajo en conjunto del Gobierno Federal, gobiernos locales y autoridades universitarias, siempre en respeto de la autonomía universitaria.

Con relación a las medidas que permitan preservar la integridad de las comunidades universitarias, estos son los elementos que debe tener un sistema de seguridad universitaria:

“(1) […] las normas y estructuras de organización para la atención de la seguridad universitaria.

(2) […] la planeación es decir la existencia de un Plan o Programa de Seguridad Universitaria.

(3) […] los protocolos de atención y estrategias específicas para la atención y la prevención de la seguridad universitaria.

(4) En cuarto lugar, la existencia de Comités o Consejos de Seguridad Universitaria.

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(5) Por último, lo referente a los recursos humanos, equipo e infraestructura para los servicios de seguridad universitaria.” (Garnica, 2012:11-12).

En el entendido de que estos elementos son recomendaciones, es importante cuestionar si las instituciones de educación superior cuentan con medidas de seguridad que protejan la integridad física y sicológica de sus comunidades.

Comentario final

El orden en que se han presentado diversos aspectos generales de las propuestas sobre el riesgo que establecen Ulrich Beck, Niklas Luhmann y Anthony Giddens obedecen a los siguientes motivos: los tres autores coinciden en el que el riesgo es característico de las sociedades modernas; para Beck los riesgos son globales y pueden afectar a todos los seres vivos. Para Luhmann, los riesgos son consecuencias de la decisión y omisión de decisión de los sujetos sociales, y para Giddens, el riesgo es la posibilidad de evaluar consecuencias del futuro en el presente, además de ser la forma en que la rutina de los sujetos sociales, es irrumpida, por lo que hay consecuencias que afectan la conciencia del individuo. Las perspectivas de Beck, Luhmann y Giddens, coinciden en que el riesgo está presente en todo momento, ya sea a nivel internacional, local e incluso individual, los sujetos no están exentos de riesgos y peligros, puesto que constantemente toman decisiones y llevan a cabo diversas acciones en su vida diaria. Si bien es cierto que no hay decisión, acción o conducta libre de riesgo, entonces no hay forma de lograr una seguridad absoluta que garantice el bienestar individual y por ende social. Al respecto, es importante mencionar que los riesgos no necesariamente implican situaciones o resultados negativos que podrían afectar a los responsables de tomar decisiones; por el contrario, en algunos casos, es posible cumplir las metas y objetivos establecidos, lo cual conlleva a resultados positivos.

Por otra parte, en las teorías aquí expuestas, no queda claro cuál es el papel de las instituciones del Estado respecto a la seguridad de los ciudadanos. Bajo el supuesto de la seguridad nacional en la que el Estado es responsable de

43 salvaguardar la seguridad de sus ciudadanos por medio de las instituciones, en la seguridad humana se reconoce que hay riesgos que preocupan a los sujetos sociales y que las instituciones deben respetar los derechos humanos, sin embargo, ¿Cómo garantizar la seguridad de la sociedad? ¿El Estado ha delegado una de sus funciones más importantes a los ciudadanos?

Tal pareciera que el Estado es responsable de proteger y defender su territorio ante amenazas externas y que la seguridad de los sujetos es responsabilidad de sí mismos. Si bien es cierto que en el caso de México, la Constitución Política señala que “Ninguna persona podrá hacerse justicia por sí misma, ni ejercer violencia para reclamar su derecho.” (Artículo 17, pág. 15) es importante señalar, que los ciudadanos pueden poseer armas para su seguridad. Así lo señala el Artículo 10 Constitucional: “Los habitantes de los Estados Unidos Mexicanos tienen derecho a poseer armas en su domicilio, para su seguridad y su legítima defensa, con excepción de las prohibidas por la ley federal y de las reservadas para el uso exclusivo del Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Guardia Nacional.” (Artículo 10, pág. 11). En esta situación, los ciudadanos que poseen armas con el objetivo de protegerse, representan cierto peligro para quienes se encuentran en el mismo entorno.

Ahora bien, las instituciones son las encargadas de implementar las políticas públicas en materia de seguridad, salud, vivienda, etc. ¿Quién diseña estas políticas? ¿En qué consisten estas políticas? ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Qué instituciones están a cargo de salvaguardar la integridad de los ciudadanos? y si es que en ellas reside la seguridad de los ciudadanos, ¿Ante qué riesgos o peligros los protegen? ¿Las políticas de seguridad están sustentadas en los enfoques de la seguridad humana?

Respecto al tema de la seguridad humana es importante mencionar que hay aspectos en común que merecen ser señalados. En primer lugar, las perspectivas de Beck, Luhmann y Giddens coinciden con el fundamento de la seguridad humana sobre la existencia de riesgos en la vida cotidiana de los sujetos sociales; de tal manera que los riesgos presentes en el contexto internacional, inciden en la

44 rutina de los sujetos. Ejemplo de lo anterior, se encuentra en las crisis económicas, las cuales involucran a diversos países y afectan a los ciudadanos. En segundo lugar, las categorías propuestas por la seguridad humana (económica, alimentaria, en materia de salud, ambiental, personal, comunitaria y política) están relacionadas entre sí, por lo que la amenaza o violación a cualquiera de estas, tendrá repercusiones en las demás. En este sentido, Beck señala que los riesgos presentes en esta segunda modernidad, también están relacionados, de tal manera que se crea un panorama de incertidumbre.

Entre Beck y Luhmann existe una coincidencia adicional: los riesgos son consecuencia de la toma de decisiones; sin embargo, para el primer autor, son decisiones a cargo de actores que se encuentran en lo más alto de la estructura de gobierno, en tanto que para el segundo, las decisiones están a cargo de todos los sujetos sociales.

Los desafíos, como el crimen organizado o el terrorismo, han vulnerado la seguridad de los ciudadanos e incluso de las propias instituciones encargadas de proteger y defender el orden y la paz sociales. Ante esta situación ¿cuáles son las estrategias o acciones que se ejercen para contrarrestar estos desafíos? ¿Es posible disminuir las consecuencias del riesgo?

Al igual que en otras sociedades modernas, en México el riesgo está presente, particularmente en años recientes, toda vez que se ha presentado una etapa de inseguridad que ha tenido considerables alcances para todos los sectores de la sociedad. Para efectos de esta investigación interesa conocer cuáles son los alcances en dos instituciones de educación superior: la UAM-A y la Universidad Veracruzana, región Xalapa.

En síntesis: la seguridad universitaria permite tener elementos (planes, acciones, estrategias, protocolos, entre otros) que protejan la integridad de todos aquellos que forman parte de las comunidades universitarias, es por ello que responde al fenómeno de la inseguridad, al menos en sus instalaciones. Como parte de la seguridad universitaria, la participación de estudiantes, administrativos y académicos resulta fundamental, toda vez que es necesario fomentar la

45 participación de los actores universitarios, así como crear una cultura de la prevención. Las herramientas que facilitarán los objetivos de la seguridad universitaria, residen en las políticas públicas, ya sea de forma institucional, local y gubernamental.

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