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Aid from the Organization of Economic Cooperation and Development

Criterios

Participantes en situación de comunicación

Situación privada Situación pública

Los participantes tienen una relación cercana y personal y comparten algún grado de conocimiento mutuo. El número de participantes es restringido y solo se integran personas conocidas o relativamente cercanas. Ejemplos: conversaciones con familiares o amigos y entrevista personal.

No existe necesariamente un conocimiento personal entre los participantes ni una relación cercana entre ellos. El emisor está investido de autoridad en el tema. Puede participar un amplio número de personas. El carácter público de un discurso dependerá de la cobertura (mediática o de otra clase) que reciba.

Ejemplos: conferencias y discursos de los personajes públicos.

Trata temas que interesan solo a los participantes directos.

Trata temas de interés colectivo, que atañen a un extenso número de personas.

Tema

Escasa planificación, es decir, se desarrolla de manera espontánea y sin una dirección definida con anterioridad, con excepción de situaciones que tienen metas específicas, como una entrevista de trabajo.

Suele ser muy planificada y tiende a regirse por una serie de

normas que determinan cómo se llevará a cabo la interacción, por ejemplo, los debates o las exposiciones orales. Planificación y protocolo de la interacción Es propia de contextos familiares o cotidianos, como el hogar, la sala de clases, el metro, entre otros.

Se da en contextos sociales más formales y estructurados, como los medios de comunicación, los espacios públicos, entre otros. Contexto

Producir un texto

1. En grupos de cinco personas, organicen un panel sobre uno de los siguientes temas: • La legislación chilena acerca de los límites entre lo privado y lo público. • Parques, paseos y monumentos: cuidado de los espacios públicos en Chile.

2. Una vez escogido el tema, establezcan qué perspectiva de experto tendrá cada panelista. Tomen en cuenta que deben investigar y, como en un juego de roles, conocer a cabalidad el tema.

3. Para llevar a cabo el panel, determinen cuáles de los pasos del proceso de producción oral aplicados en las unidades anteriores son necesarios para realizar este trabajo: planificar, ensayar, revisar,

Para realizar un panel es indispensable:

• Determinar quiénes serán los y las panelistas.

• Investigar el tema.

• Designar a un moderador que organice el panel.

• Establecer los tiempos para la participación de cada panelista y para la realización de preguntas.

• Cooperar para que el panel se desarrolle de manera distendida y amena.

Producción oral

El panel

El panel es una forma de comunicación oral de carácter informal y pública, cuyo objetivo es analizar un tema desde diferentes puntos de vista. Se define como informal porque se intenta que la discusión sea abierta y cercana a los auditores, incluso cuando generalmente los paneles se realizan en contextos esencialmente formales, como en congresos o universidades. De todas maneras, debido a que los participantes del panel son personas expertas en un tema, estos suelen utilizar un registro de habla formal pero cercano a los aprendices en el tema.

Por lo general, los expertos y las expertas analizan el tema sin exponerlo previamente, sino que, a partir del diálogo, proponen soluciones a problemas planteados y aclaran controversias, cada uno desde su conocimiento particular. Por ejemplo, en un panel sobre el cuidado de los

espacios públicos, podría participar un urbanista, un paisajista, un ingeniero en medioambiente, un historiador, un abogado y el ministro o ministra de Bienes Nacionales. De esta manera, cada uno aportará a la discusión desde su punto de vista, lo que enriquecerá el conocimiento del público sobre la necesidad de cuidar los espacios que pertenecen a todos los ciudadanos y las ciudadanas.

Además de los y las panelistas, participa un coordinador o moderador, que es quien organiza la interacción: debe presentar a los panelistas, el tema que tratarán y el objetivo de la discusión. Al mismo tiempo, señala y organiza el tiempo de la discusión y de las preguntas e intenta que los panelistas no se salgan del tema. Además, finaliza la discusión, da paso a las preguntas del auditorio y, finalmente, cierra el panel.

¡Qué vengan los paparazzi! Que se metan en nuestra sociedad y nos fotografíen hasta la médula con sus lentes intrusos, retratándonos tal como somos, en colores y en blanco y negro,

sorprendidos, incautos ante su trabajo que

escandaliza. Los paparazzi nos dicen lo que somos, cómo somos, no les permiten a los personajes públicos, a los famosos, a los que “la llevan”, vivir tranquilos en la hipocresía porque rompen caretas, tejados de vidrio, máscaras de vida sonriente, moral y millonaria.

¡Que nos llenemos de paparazzi! ¿Quién les teme? Escucho voces histéricas en el Congreso hablando de vida privada como si existiera la vida privada. Peor aún, como si un personaje público tuviera derecho a tener vida privada. Nada. La vida privada no tiene razón de existir en una sociedad democrática. El único derecho inviolable debiera ser el de la intimidad, que es aquello que el

personaje público no ha “vendido” para agarrar […] un contrato millonario en el canal de TV o como rostro de la multitienda.

La intimidad es el último refugio del ser humano y es uno mismo quien determina la extensión de su diámetro: si es solo del ancho de la conciencia, porque ya vendiste a tus guaguas, tu matrimonio o tu separación a las revistas; o si tiene el ancho de tu hogar, el que nunca has transado para ganar más plata mostrándote más “humano” frente a tu clientela.

Este límite es como el himen. El derecho a la privacidad es como la virginidad (no me canso de decirles esto a los alumnos de periodismo): se pierde una vez y de puro gusto. Porque una vez abierta la compuerta no se cierra jamás, es la ley de la transparencia, de la libertad de expresión, del derecho irrestricto a la información. Es la esencia de la democracia y de la fiscalización que obliga.

El señor diputado tiene susto. Es natural. La estrella de TV tiene susto. Es natural. Sentirse observado nos da espanto, produce escalofríos.

Hitchcock hizo un clásico con un par de ñatos mirando un crimen por una ventana. El peligro está en que este susto se traduzca en leyes que

restrinjan libertades más vitales que estarle

cuidando la “vida privada” a la autoridad. […] Basta con no vivir con virtudes públicas y vicios privados. Basta con ser consecuentes con lo que se vende. Así de simple. ¿Una fotito, por favor?

Stock, Freddy. “¡Vivan los paparazzi!”. La Nación. 28 de mayo de 2007

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Mentalidad televisiva:

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