3.3 What Entails a Worldview?
3.3.2 Akan Cultural and Religious Values
El análisis de la evolución de la economía de la actual provincia de Burgos choca, amén de la diversidad de espacios geográficos que comprende, con la irregularidad de las fuentes conservadas y, en consecuencia, de las investigaciones realizadas. Mientras que existen valiosos estudios de historia rural de los grandes monasterios y hospitales burgaleses -San Juan de Ortega, San Juan de Burgos, las Huelgas, Hospital del Rey, San Pedro de Cardeña o San Salvador de Oña- éstos detienen sus análisis a mediados del siglo XIV46. Por el contrario,
apenas conocemos datos acerca de los monasterios de las nuevas órdenes mendicantes, asentados en la propia ciudad de Burgos y en las diferentes villas. Sin embargo, para finales de la Edad Media contamos con los riquísimos datos procedentes de la Catedral de Burgos, que cuenta con series contables desde mediados del siglo XIII y que fueron investigados por Hilario Casado en su tesis doctoral47. De ahí que las notas relativas a
la Baja Edad Media y a las primeras décadas de la Edad Moderna se sustenten preferentemente en este trabajo.
Los datos conservados reflejan que la crisis del siglo XIV en las tierras burgalesas tuvo unas características muy semejantes a las de otras zonas del mediterráneo occidental y, en consecuencia, fueron muy diferentes de las que se constatan para los territorios franceses, ingleses o alemanes48. En sus rasgos generales se puede decir que fue una crisis
profunda, pero de más corta duración temporal que en otras comarcas
46 Moreta Velayos (1971); Martínez García (1986 y 2009); y, Peña Pérez (1990). 47 Casado Alonso (1987).
48 Bourin, Carocci, Menant, y To Figueras (2011), pp. 663-704. Para un estudio acerca de las consecuencias económicas y sociales de la Peste Negra en Castilla, véase Vaca Lorenzo (1984 y 1990). En el libro Becerro de las Behetrías, fechado en 1351-1352, ofrece una relación de poblaciones burgalesas que quedaron abandonadas a consecuencia de tal terrible mortalidad, entre ellas, Estepar, Ciadoncha, Basconcillos y la Mata, Martínez Díez (1981), pp. 326-328 y 527. Para completar la visión acerca de la influencia de la crisis demográfica véase, Borrero Hernández (2007) y Casado Alonso (2009).
españolas y europeas. Sus momentos más críticos fueron en las décadas de 1340 a 1370. Se aprecia en todos los territorios burgalesas fuertes caídas en las rentas percibidas por los monasterios49, numerosas
epidemias y despoblamientos, hambrunas y tensiones sociales. En esta crisis influyeron, por otra parte, los graves problemas políticos que trajeron consigo las guerras dinásticas y los levantamientos nobiliarios en esos mismos años. Sin embargo, a falta de investigaciones en profundidad, todos estos fenómenos debieron de ser más fuertes en aquellos territorios alejados de los influjos del mercado urbano. En el caso de la propia ciudad de Burgos, está claro que se detuvo su expansión urbanística50, con un enorme espacio amurallado construido en el siglo
XIII y que no se ocupará en su totalidad hasta finales del siglo XV, pero hay síntomas que desde finales del XIV la urbe recobra su pulso económico: las rentas urbanas de la catedral vuelven a incrementarse, se construyen nuevas casas y se renuevan algunas de las fábricas de sus parroquias.
Durante el siglo XV la ciudad de Burgos experimentó un constante y prolongado crecimiento económico. Varias son las fuentes que permiten señalar dicho desarrollo, especialmente, en la zona comprendida en un radio de 50 kilómetros en torno a la ciudad de Burgos y que podemos cuantificar a partir de la contabilidad catedralicia. Por un lado, contamos con datos de la evolución de los préstamos decimales de 17 pueblos de la comarca burgalesa. Por otro, con la evolución de la renta de la tierra de diferentes heredades del cabildo catedralicio; con la evolución del precio de la tierra -calculada a través de 1.275 compra-
49 Sobre el cambio de forma de explotación de los monasterios y conventos, y especialmente del burgalés de Santa María de la Vid véase, Angulo Fuertes (2014), esta autora defiende que fue la pérdida de población lo que originó una transformación en la sistema de gestión del patrimonio rural de los monasterios, obligando a éstos a ceder la puesta en cultivo de sus propiedades. Con distinta cronología este cambio también se produjo en San Salvador de Oña en Burgos; San Zoilo de Carrión de los Condes, San Miguel de Dueñas y Santa María de Husillos en Palencia; Santa María de Moreruela y Santa María de Trianos en León; Santa María de Burgohondo en Ávila; Santa María de Alcocer en Guadalajara; o en Santa María de Tordesillas en Valladolid. José Antonio Sebastián también ha detectado el cambio de gestión en las propiedades del Monasterio de Sandoval en León, si bien este autor fecha el inicio de este fenómeno en la segunda mitad del siglo XIII, Sebastián Amarilla (1999), pp. 316-333.
50 Para un desarrollo más completo sobre la evolución espacial urbana de la ciudad de Burgos en la Edad Media, las relaciones existentes entre la población, la estructura social y las actividades económicas, la organización y la dinámica del espacio urbano véase, Crespo Redondo (2007).
ventas de bienes rústicos -; y, finalmente, con los datos de los precios del trigo y la cebada desde 1402 a 1520, a los que hay que añadir los de algunos otros productos y algunos salarios de personal de la construcción.
Puede decirse que, desde los años finales del siglo XIV y, sobre todo, a partir de los años iniciales del siglo siguiente, la comarca en torno a la ciudad de Burgos estaba saliendo de la crisis bajomedieval. Situación que es más evidente desde las décadas 1420-1430, donde tales hechos se aprecian también en algunas villas, como Castrojeriz, Briviesca o Aranda de Duero. Dicha coyuntura sería, coincidente con la de otras zonas de Andalucía, La Rioja y del valle del Duero. A partir de esos años el crecimiento económico fue constante hasta los años iniciales del siglo XVI. Entrando en mayores detalles puede establecerse algunos periodos: primero, un lento pero continuado crecimiento desde principios del siglo XV hasta 1450; segundo, un periodo de fuerte crisis desde 1450 hasta 1480, donde a los problemas económicos y de epidemias se sumaron los enfrentamientos bélicos y el conflicto sucesorio, acompañados de la nefasta política inflacionaria monárquica con sus continuas devaluaciones monetarias; tercero, un fuerte crecimiento económico, una vez asentada en el trono Isabel I, cuya bonanza se extiende hasta los años 1502-1504. Es el periodo de mayor crecimiento de todo el siglo XV, tanto en el medio rural como en el urbano. No en vano son años de fuerte impulso del comercio internacional castellano, liderado por los burgaleses51; cuarto,
las dificultades de principios del siglo XVI, desde 1502 hasta 1521. Las grandes carestías de 1502 y 1504, estuvieron acompañadas de fuertes epidemias, hasta finales del conflicto de las Comunidades los problemas aumentaron para Burgos. Dificultades interiores, con caídas de rentas y fuertes subidas de precios, pero también exteriores, con graves problemas en el comercio internacional castellano.
Todos estos datos cuantitativos vienen acompañados de otros cualitativos que, también, nos reflejan indirectamente el crecimiento burgalés en el siglo XV, especialmente en su tercio final. Los escasos datos demográficos disponibles hablan, también, de un crecimiento poblacional, especialmente en su periodo final, lo que no impidió que hubiera pequeñas reordenaciones en el poblamiento con la desaparición
de aquellos núcleos más aislados. Por otro lado, en el transcurso de la centuria se incrementaron las roturaciones a costa de los terrenos baldíos y zonas de montes, dando lugar a un aumento de los pleitos por dichas ocupaciones. Una salida a dichos conflictos fue la implantación, a finales de este siglo, del sistema de dos hojas de cultivo obligatorias por parte de los municipios, lo que es recogido en sus diversas ordenanzas, y que supone una mayor racionalización en el uso del terrazgo. Lógica que es, también, la que impera en el abandono de aquellos cultivos, como el viñedo que por cuestiones climatológicas y edafológicas era poco rentable en buena parte del territorio burgalés. Lo que imperan son las dedicaciones cerealistas, acompañadas de las hortofrutícolas. Por otro lado, los grandes monasterios incrementaron sus cabañas ovinas con trashumancias de corto y largo radio. En este apartado hay que destacar el caso del Hospital del Rey52, uno de los mayores propietarios de ovejas
de toda Castilla y cuyos precios de la lana eran los que marcaban las cotizaciones que fijaba la Universidad de Mercaderes de Burgos, nacida a mediados del siglo XV.
También durante el siglo XV se observa un mayor incremento de los intercambios comerciales en el ámbito rural. Por un lado, la propia ciudad de Burgos actúa como el gran punto de comercialización de todo tipo de productos para los habitantes de los alrededores y es el gran centro al que hay que abastecer de alimentos. Así, las cuentas municipales del portazgo y de la renta de las alcabalas y sisas concejiles registran un constante crecimiento. Pero, también, nos encontramos con la proliferación de privilegios de mercado en muchas de las villas e, incluso, en algunos núcleos rurales, indicador claro del incremento de los intercambios de tipo local. A todo ello contribuyó sin duda, especialmente en el reinado de los Reyes Católicos, la mejora en los caminos y el nacimiento de la Real Hermandad de Carreteros de Burgos- Soria53.
52 Para un estudio más completo sobre esta institución durante la Edad Media, Martínez García (1986). Respecto a la cabaña lanar ganadera del Hospital del Rey y el mercado de la lana gestionado en la ciudad de Burgos durante el siglo XVIII véase, Gutiérrez Alonso (2000).
53 Para ampliar el conocimiento acerca la Real Hermandad de Carreteros de Burgos- Soria véase, Gil Abad (1983) y Brumont (1993), pp. 151-156. Sobre la actividad carretera y arriera en la comarca de la Demanda durante el siglo XVIII, véase Cuesta Nieto (2007), pp. 483-540.
De igual manera, este crecimiento debió de incitar a un aumento de las inversiones en utillaje y ganado de labor. Tal fenómeno se constata a finales de la centuria, donde son cada vez más frecuentes las compras de bueyes de labor por la vía del endeudamiento campesino mediante cartas de obligación a favor de los agentes urbanos: judíos, habitantes de Burgos y, sobre todo, mercaderes. Sumado al desarrollo del crédito rural, que también se constata en otras partes del Valle del Duero en el reinado de los Reyes Católicos. Hechos que se complementan con la penetración del capital urbano en las comarcas rurales, especialmente por parte de los mercaderes burgaleses54, mediante el incremento de su política de
compras de tierras y bienes rurales, algo constante en el transcurso del siglo, y con el nacimiento de la constitución de rentas mediante los censos consignativos, cuyos documentos más antiguos surgen a partir de 145055.
Desde el punto de vista social, el siglo XV fue una etapa convulsa en sus dos primeros tercios, para después asistir a la consolidación de una estructura social, que perdurará, al menos, hasta mediados del siglo XVI o a la década de 1580. Por un lado se conformaron algunos de los grandes señoríos nobiliarios, como el de los Velasco, los Rojas o los Salinas, aunque alejadas de las zonas de influencia de la ciudad de Burgos, que se comporta como un señor más. Pero, lo más destacable es la presencia en el medio rural de las grandes familias de la oligarquía de Burgos, gran parte de ellas formadas por mercaderes. Una de cuyas políticas fue la compra de bienes rústicos, la constitución de rentas e, incluso, la adquisición de pequeños señoríos. Entre el campesinado observamos, aunque es muy difícil de investigar y cuantificar, la aparición en cada una de las localidades de un núcleo de campesinos acomodados. Junto a ello, conforme avanza la centuria, es muy evidente el aumento del endeudamiento campesino. Este responde no sólo a las necesidades crediticias en momentos de carestía, sino a su constante acceso al mercado: el campesino burgalés, como el de otras partes de Castilla, de finales del XV y principios del XVI consume cada vez más y para ello
54 La adquisición de prestigio social y garantizarse el aprovisionamiento de alimentos fueron las principales razones que motivaron a los comerciantes burgaleses a invertir en propiedades rurales cercanas a la ciudad de Burgos, véase Casado Alonso (1995), pp. 595-596.
55 Sobre el papel del crédito en algunas regiones de Francia, Italia y España en los siglos modernos, puede consultarse García y de Luca (coord.) (2010), quisiera destacar, por centrarse los autores en el crédito rural campesino, el trabajo de Cattini sobre el Valle del Po, y el de Beaur para Francia.
recurre al mercado, endeudándose a tal fin. Se trata por tanto de una sociedad y una economía monetizada, volcada al comercio56.
La mayoría de los investigadores, sostienen que el crecimiento demográfico fue más dinámico durante la primera mitad de Quinientos en la Castilla más septentrional57. Desafortunadamente, carezco de
suficientes series de bautizados para el siglo XVI, que permitan corroborar, o no, esta afirmación. Tampoco puedo apoyarme en el estudio del Censo de Pecheros de 1528 debido al importante subregistro de vecinos, especialmente hidalgos -población no desdeñable en algunas comarcas y localidades burgalesas-, esto, unido a lo señalado por Carretero Zamora de que los pesquisidores de Burgos, también de Palencia, asociaron a la población pechera de manera poco coherente
mezclando localidades, concejos, merindades58.
El peso de la actividad agrícola en el conjunto provincial debió ser similar al siglo precedente y su evolución estuvo alentada por el incremento de la demanda, la prosperidad urbana y la positiva evolución de la economía, no obstante el crecimiento no debió ser ni espectacular ni vigoroso y estuvo sustentado en la explotación extensiva de las tierras de labor59.
56 Carvajal de la Vega (2011), p. 7-15.
57 El estudio demográfico de Francisco González sobre la ciudad de Burgos defiende que el crecimiento demográfico empezó a frenarse hacia 1550, siendo la peste de 1565- 1566 el episodio que marcaría el fin de la coyuntura positiva en una ciudad que nunca dejó de ser pequeña, con una alta proporción de empleados agrícolas, una industria orientada a la demanda local de bienes de consumo básicos y una red comercial y mercantil con una capacidad de demanda laboral pequeña, González Prieto, (2006), pp. 89-93 y 196-202. Ramón Ojeda también defiende una evolución demográfica similar para la villa de Miranda de Ebro, Ojeda San Miguel (1999), p. 83.
58 Carretero Zamora (2008), tomo II, p. 724. Sobre Las Merindades, González Prieto (2004), p. 141.
59 Para el siglo XVI se ha comprobado en la provincia de Burgos la ocupación de tierras comunales y terrenos baldíos, llamados tierras entredizas, es decir tierras puestas en cultivo por un tiempo por parte de un campesino cuyo derecho de usufructo sólo era por su vida y, generalmente, la de su mujer, Vassberg (1986), p. 60-62. La distribución de la propiedad campesina en el conjunto provincial es difícil de describir, pero considero que a grandes rasgos debía adecuarse a lo observado por Francis Brumont en la Bureba, el porcentaje de la propiedad de la tierra que poseían los campesinos estaría relacionado con la calidad de las tierras, la cercanía a centros urbanos reseñables o a vías de comunicación y por la existencia de algún monasterio o institución eclesiástica próxima. La mayor parte de los campesinos eran propietarios pero lo eran de parcelas minúsculas con la que difícilmente podrían mantener a sus familias, Brumont (1984), pp. 11-12. Mateo de Tullio ha demostrado la estrecha relación entre la
El Mapa 1.5 traza la tupida red de caminos de la Castilla septentrional hacia 1546. Si centramos la mirada en la provincia de Burgos –delineada en verde- llama la atención la notable densidad caminera que conecta radialmente la ciudad de Burgos con todo el territorio provincial. Destacan las villas más populosas de Medina de Pomar, Miranda de Ebro60, Pancorbo61, Briviesca, Belorado, Aranda de
Duero, Castrojeriz y Villadiego62. Ya desde la Edad Media, los mercados
semanales y ferias en las distintas localidades se constituyeron como centros de comercio donde se canalizaron los excedentes agrarios63.
También, en dicho Mapa, destaca la privilegiada posición de la provincia de Burgos con la Castilla epicentro de la economía castellana durante el siglo XVI.
El desarrollo y la vitalidad de sus mercados evidencia el importante crecimiento económico y urbano de la Castilla de los siglos XV y XVI64, pudiéndose definir, en ella, tres niveles comerciales
interdependientes: a) el abastecimiento de la población urbana y campesina65; b) el comercio interregional de productos agrarios y
mercancías importadas; y c) comercio internacional.
estructura de la propiedad rural, la calidad del terrazgo, los labrantíos y sus rendimientos, y la influencia en la estructura familiar en el Milanesado de mediados del siglo XVI, Di Tullio (2009b). Sobre la estructura de la propiedad y las formas de trasmisión patrimonial en la región de Vernon, Normandía, a finales del Antiguo Régimen, véase Boudjaaba (2009).
60 El mercado de Miranda de Ebro funcionaba como enclave comercial –en menor medida que el de Haro- entre las provincias vascas deficitarias en cereales y la comarca del Bureba excedentaria. Este mercado tuvo una notable ventaja comercial al no regirse la tasa de granos “por ser tierra pobre en la producción de granos y estar a menos de diez leguas de la mar”, Ojeda San Miguel (1999), pp. 111-115.
61 Durante los siglos modernos su mercado rivalizó con Miranda de Ebro, a pesar de conseguir la exención real de la tasa de granos en 1600, dejó de funcionar en 1665, Ojeda San Miguel (1999), pp. 112-114.
62 El mercado de Villadiego estuvo especializado, al menos durante la primera mitad del Quinientos, en el aprovisionamiento de carne ovina, especialmente, y vacuna, cuyo destino en gran medida era la ciudad de Burgos, Hernández Estévez (1992).
63 Vassberg (1986), pp. 240-241. Sobre el desarrollo de los mercados campesinos en Tierra de Campos, léase Yun Casalilla (2004), pp. 182-185.
64 Sobre la concesión y el privilegio de ferias y mercados, así como su impulso durante la baja Edad Media en Castilla, véase Ladero Quesada (1994). Acerca de la importancia y desarrollo del comercio castellano interior, Casado Alonso (2010), pp. 102-107. Sobre el desmoronamiento del sistema ferial castellano septentrional en el último tercio del siglo XVI, Marcos Martín (2000), pp. 384-385.
Mapa 1.5. Principales caminos que transcurren por la provincia de