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2. METHODOLOGY AND METHOD

3.2 Self-care as a Way of Being

3.2.3 Being Aligned with Values

En el primer estudio se ha realizado el análisis psicométrico y la validación trans-cultural del modelo estructural y métrico de la Escala Diferencial de Emociones (mDES), comprobando su ajuste en un ámbito cultural nuevo: población de lengua española y en un contexto de competición deportiva. Además, se ha analizado por primera vez la invarianza de género, lo que supone una aportación novedosa y relevante. Finalmente se han analizado algunas de sus principales propiedades psicométricas, fiabilidad y validez, que permiten la comparación con estudios anteriores de diversos autores.

Una primera apreciación que da sentido al resto de los resultados obtenidos es que la versión española de la Escala Diferencial de Emociones (mDES) tiene una estructura bidimensional equivalente a la del test original

(Fredrickson, 2013; Fredrickson et al., 2003). El AFC realizado con la muestra

total de deportistas españoles obtuvo unos índices NNFI y CFI iguales o superiores a .90 y un RMSEA bastante menor que .08. Siguiendo el criterio de Marsh (2007) puede considerarse que el ajuste con el modelo de dos factores negativamente relacionados es satisfactorio. Además los AFC realizados con las submuestras de hombres y mujeres por separado mostraron también un ajuste satisfactorio en ambos casos, puesto que el RMSEA fue muy inferior a .08 y el

CFI igual o superior a .90.

Esto es importante, porque la estructura bidimensional del modelo ha sido puesta en cuestión en algunas publicaciones recientes de carácter transcultural (Cortina Guzmán & Berenzón Gom, 2013; Galanakis et al., 2016). En ambos casos los autores obtienen estructuras tridimensionales, utilizando solamente análisis factoriales exploratorios. Ocurre que, también en ambos

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casos, se aplicaron procedimientos de análisis (componentes principales, con

rotación varimax) que no resultan adecuados para analizar factores que tienen

una relación elevada, como es el caso del mDES. La aplicación, al menos, de una rotación oblicua hubiera facilitado a estos investigadores una interpretación dimensional más clara y más acorde con la realidad. De hecho, nuestro análisis exploratorio, previo al AFC, en el que se aplicó una rotación oblicua de tipo

promax, muestra ya una clara estructura bidimensional, que luego fue confirmada. En consecuencia, creemos que debe descartarse el modelo alternativo tridimensional, debido a que se sustenta sobre análisis inadecuados.

El gran tamaño de nuestra muestra general, y de las correspondientes submuestras de género, ha hecho posible la realización de la validación cruzada de género del modelo. El empleo de procedimientos de análisis robustos en los AFC ha facilitado este tipo de trabajo puesto que tienen un rendimiento superior a otros métodos debido a la corrección de los efectos de la no normalidad en muestras grandes. El resultado de esta validación cruzada, realizada mediante AFC multigrupo, fue que el mDES ofrece un modelo estructural y unas medidas equivalentes en los deportistas masculinos y femeninos. Se puede afirmar, en primer lugar, que existe una invarianza de configuración del modelo estructural bifactorial, puesto que en el AFC sin restricciones se obtuvieron índices de bondad de ajuste NNFI y CFI próximos o iguales a .90 y RMSEA muy inferiores a .05. Estos índices de ajuste multigrupo resultan particularmente satisfactorios (Marsh, 2007). En segundo lugar, puede decirse que el ajuste métrico del AFC multigrupo con restricciones (igualdad de pesos factoriales y covarianzas) también puede considerarse satisfactorio, puesto que nuevamente se obtuvieron índices RMSEA muy inferiores a .05. Finalmente, en tercer lugar, puede decirse que el modelo del mDES resulta equivalente en los dos géneros. Si se comparan los índices de bondad de ajuste que se obtuvieron en el AFC sin restricciones y en el AFC con restricciones puede observarse que son muy semejantes y que no se aprecia ninguna

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degradación significativa en el modelo con restricciones. En consecuencia, como conclusión general de la validación cruzada de género, el modelo estructural de mDES muestra un conjunto de relaciones (pesos factoriales y covarianzas) muy similar en los dos géneros, por lo que puede considerarse como un instrumento carente de sesgo.

Una vez establecida la validez de constructo del modelo bifactorial de la Escala Diferencial de Emociones (mDES) es importante discutir la calidad de las medidas de las dos dimensiones. En primer lugar, analizaremos la fiabilidad de las subescalas de Emociones negativas y positivas, desde un doble punto de vista, primero, la consistencia interna y, después, la estabilidad temporal. Este segundo aspecto de la fiabilidad resulta especialmente crítico en la medición de factores emocionales. El análisis de la consistencia interna de las dos subescalas

nos ofreció coeficientes α significativamente superiores a .80 (.86 en ambos casos), por lo que pueden considerarse recomendables como test de aplicación general en deportistas (DeVellis, 2003, p. 96; Graupera, 2007, p. 81; Netemeyer et al., 2003, pp. 58-59). En otros estudios transculturales, como en el de

Galanakis et al. (2016), los coeficientes obtenidos han sido considerablemente

inferiores, de .75. El hecho de que hayamos obtenido coeficientes de consistencia interna mucho más elevados puede deberse a dos aspectos: un método analítico más riguroso que nos ha llevado a trabajar con dos subescalas de 10 ítems, y la adaptación de las instrucciones a un entorno específico de competición deportiva. Cabe la posibilidad de que cuando los deportistas responden a los ítems centrándose en un entorno vital concreto (su vida competitiva) sus valoraciones sean algo más precisas que cuando se piensa en un entorno de vida cotidiana general. Ahora bien, hay que tener en cuenta que los estudios de los autores del test, aplicados en su versión inglesa original, han obtenido coeficientes más elevados y similares a los de nuestro estudio, entre .82 y .94 (Cohn et al., 2009; Fredrickson, 2013; Fredrickson et al., 2008).

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Considerados en conjunto, los estudios de estos autores y nuestros propios resultados, nos permiten afirmar que la Escala Diferencial de Emociones (mDES) es un test con una muy buena fiabilidad (consistencia interna). Si añadimos a esto que es un test corto, de sencilla y rápida aplicación, y fácil de responder; podemos decir que es una herramienta útil para incorporarla a la elaboración de perfiles psicológicos de los deportistas. Tengamos en cuenta que otros instrumentos que se emplean para evaluar aspectos emocionales de los deportistas han mostrado una consistencia interna bastante inferior, como el ACSI-28 (Graupera et al., 2011; Smith, Schutz, Smoll, & Ptacek, 1995) o la escala de Inteligencia Emocional (García-Coll et al., 2013; Schutte et al., 1998). La escala mDES, en este sentido, coincide o supera los valores obtenidos en test usados con frecuencia en los últimos años, consolidados, y aplicados al ámbito deportivo, como el PANAS (Crocker, 1997), o el SEQ (Jones et al, 2005).

Un segundo punto de vista desde el que puede enfocarse el análisis de la fiabilidad de un test es el de la estabilidad temporal. Otros estudios transculturales (Cortina-Guzmán & Berenzón-Gom, 2013; Galanakis et al., 2016) no han realizado este tipo de análisis. En nuestro caso, los coeficientes de fiabilidad test-retest han sido particularmente satisfactorios, muy próximos a .80 (.79 en Emociones negativas y .81 en Emociones positivas). Otros instrumentos de evaluación emocional en deportistas tienen más dificultades para obtener medidas estables en el tiempo, como es el caso de la escala de Inteligencia Emocional que solo alcanza un coeficiente de .69 en la puntuación total (García-Coll et al., 2013), con tres veces más ítems que las escalas del mDES.