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ALTER DATABASE ADD SUPPLEMENTAL LOG DATA (PRIMARY KEY) COLUMNS; Correct Answer: BCDF

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QUESTION 44 Refer to the exhibit.

F. ALTER DATABASE ADD SUPPLEMENTAL LOG DATA (PRIMARY KEY) COLUMNS; Correct Answer: BCDF

Las relaciones entre los seres humanos se ordenan en torno a dos grandes polos, la técnica y la fantasía. El polo técnico —tanto si se trata de las técnicas del cuerpo como de las del pensamiento, la expresión o la fabricación— está ligado al desarrollo del sistema percepción-conciencia y a la realización de tareas comunes o en común; permite la circulación de bienes e ideas. El vinculo interhumano inconsciente en la pareja, en el grupo, en la vida familiar y social, resulta de la circulación fantasmática; estimula, influye o impide que se desvíen las realizaciones técnicas reales: reúne u opone a los individuos incidiendo más en las maneras de ser y de sentir que en las formas de actuar: quiere provocar la puesta en común de la realización imaginaria de las amenazas y de los deseos individuales inconscientes.

Toda actividad humana dirigida a satisfacer las necesidades del organismo vivo o del cuerpo social pone en juego, mezclándolas, una dimensión fantasmática y una dimensión técnica. La resistencia técnica supone que la actividad técnica podría quedar un día completamente liberada, depurada de sus «escorias» fantasmáticas. Recíprocamente, la resistencia fantasmática cree que es suficiente el desear para que se cumpla y que no es necesario someterse a sus leyes para dirigir la naturaleza. Estas dos resistencias se reencuentran en la vida y en el estudio de los grupos.

La fantasmatización, o actividad de fomento fantasmático en el aparato [203] psíquico individual, se encuentra particularmente estimulada entre dos o tres personas por el amor o por una profunda amistad; entre un mayor número, por las actividades comunes como la discusión libre o la improvisación dramática (a condición de que estas actividades sean objeto para los interesados de un compromiso personal importante); y, entre estas dos series, por un tipo de situaciones cuyas variantes más conocidas son la hipnosis, el psicoanálisis o la relajación. En cuanto a la sociedad, proporciona grandes estímulos para el fomento fantasmático: el arte, la religión y la ciencia, que presentan la particularidad de poder ejercer este efecto, tanto sobre un individuo solo como en las extensas situaciones colectivas. Todo reencuentro vivido como auténtico o intenso entre dos o más seres humanos despierta, moviliza y activa, en los interesados, sus fantasías personales conscientes e inconscientes. La fantasmatización es una actividad del preconsciente; articula las representaciones de cosas y las representaciones de palabras según las relaciones complejas (Freud ha descrito el desplazamiento, la condensación, la figuración y la transformación en su contrario; Bernard Barrau13 ha demostrado que opera también sobre el modelo del lenguaje infantil). Es necesaria para la salud psíquica por la descarga pulsional regular que aporta y por la circulación de sentido intrapsíquico e interindividual que permite. Interviene en el sueño nocturno, en las ensoñaciones diurnas, en el ingenio, en el trabajo psíquico del duelo y en el de la creación. Es pobre o está casi ausente en la inmadurez afectiva, en los estados límite y en el carácter psicosomático. La capacidad de fantasear es uno de los rasgos más importantes del Yo. Al estimular esta capacidad es cuando los métodos de grupo pueden tener efectos individuales positivos, espe- cialmente sobre el desarrollo de la creatividad.

Sólo hay fantasías individuales, y constituye un abuso del lenguaje denunciado ya por Roger Dorey (1971) hablar de una fantasía de grupo o de una fantasía común. El niño se convierte en sujeto cuando la fantasía adquiere en él una organización definitiva: la fantasía inconsciente es la que opera la individuación. No tiene nada de extraño que los grupos de formación o de psicoterapia, en los que el individuo se siente par- ticularmente puesto en tela de juicio, movilicen sus fantasías individuales. Más generalmente, en todo encuentro que se realiza entre dos o más seres, el sujeto humano o bien se repliega sobre sí mismo para proteger su identidad amenazada y sus fantasías personales inconscientes, o bien pone por delante una de esas fantasías para que el otro o los otros entren en su juego. Un grupo se encuentra paralizado, en sus acciones o en sus debates, si algunas fantasías individuales luchan entre sí para im- ponerse como centro de interés del grupo. La unidad aparente de un grupo puede hacerse en coalición defensiva contra tal fantasía individual, por [204] ejemplo, cuyo portador resulta ser un chivo expiatorio o un desviacionista. A veces, también, se observan fases ocasionalmente muy largas de discusiones abstractas, de querellas entre personas, de argucias, de racionalizaciones, de análisis psicológicos salvajes, e incluso de crecidas de violencia. La oposición entre dos subgrupos puede igualmente proceder del antagonismo fantasmático de los individuos que son sus elementos motores.

¿Que es la fantasía individual tomada, al menos de momento, en su acepción freudiana14? Es un guión imaginario representado por algunas personas; el sujeto generalmente está presente en la escena como espectador y no como actor. De ello deriva que la fantasía tiene una organización grupal interna. El sujeto intenta realizar este guión en su conducta, en sus síntomas, en sus sueños nocturnos. Las posiciones que hace que ocupen los otros y él mismo son permutables; el desarrollo del guión puede comprender algunas variantes; su estructura sigue siendo la misma. Cada personaje del guión resulta de una o varias identificaciones con personas reales importantes del entorno y de una o varias figuraciones de procesos psíquicos internos que se encuentran así personificados: el aparato psíquico utiliza las identificaciones- proyecciones del individuo para que las instancias psíquicas y las pulsiones, que obran en él, sean representables y para dramatizar sus relaciones y sus conflictos. René Kaës (1976 d) ha elaborado la hipótesis de una homología entre la organización grupal interna de la fantasía y la situación grupal en la que algunos miembros sirven a otros tan pronto de indicaciones identificatorias, como de soportes proyectivos para su tópica subjetiva y sus pulsiones. Nosotros estamos de acuerdo con él en ver en esta organización grupal interiorizada de la fantasía individual aquello en lo que se basa la posibilidad del fenómeno que vamos a examinar ahora: la resonancia fantasmática. Por otra parte, la homologación del aparato psíquico grupal con el aparato psíquico individual es reversible: mientras Freud elaboraba la segunda tópica, concibió el juego de las instancias como un grupo interno (Ello, Yo y Superyó) en el aparato psíquico indi- vidual.

Un primer organizador psíquico inconsciente del grupo: la

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