educación de calidad
Según una publicación reciente de Mario Yapu dedicada a la calidad de la educación en Bolivia, los docentes son uno de los cinco principales actores sociales de la educación23.
Más todavía: son el recurso más importante de la educación en todos los países. Desde la enseñanza preescolar y a lo largo de toda la enseñanza primaria y secundaria, la presen- cia de un docente calificado y motivado es esencial para un aprendizaje eficaz. La cali- dad en la atención y la educación impartida
21 Yapu Mario, 2009. La calidad de la educación en Bolivia. Tendencias y puntos de vista. 22 SIMECAL, 2001.
23 Los cinco actores sociales son: los docentes —con su formación inicial o permanente y su trabajo—, los directores, las niñas y los niños relacionados al origen social, los padres de familia —con sus características sociales, culturales y lingüísticas— y otras instituciones. Para mayor información ver Yapu Mario, 2009. Op cit.
a los niños pequeños depende esencialmente de la proporción alumnos/docente, de la for- mación de los maestros y de la creación de un entorno de aprendizaje activo24.
El estudio mencionado afirma también que los maestros han evolucionado de acto- res educativos de vocación a cumplir funcio- nes y valores más técnicos y profesionales. Ellos son parte de medios sociales populares, de provincias y de regiones rurales, situación distinta a la de hace cuarenta años. Esto sig- nifica que el sustento social y cultural base de los maestros ha cambiado profundamente y puede ser un factor que incida sobre el des- empeño laboral si se descuida la calidad de su formación inicial y permanente25.
La formación de los maestros en América Latina es muy diversa. En Bolivia los maes- tros en ejercicio se dividen en interinos, egre- sados, titulados por antigüedad y normalis- tas. La situación en la región tampoco está exenta de dificultades. En Ecuador, Panamá, Nicargua y Perú, por ejemplo, aún existen proporciones importantes de docentes sin la formación requerida de acuerdo a los diferen- tes estándares26.
El año 2007, en el sistema educativo nacio- nal habían 104.633 docentes: 5.065 para el nivel inicial, 76.519 para primaria y 23.049 para secundaria. La relación de alumnos por docente, que mide la cantidad de recursos humanos con que cuenta el servicio escolar público en términos de número de docentes con respecto al tamaño de la población escolar, se ha mantenido casi constante en el periodo 2000-2007. Como muestra el gráfico siguiente, el número de alumnos por docente en el área urbana es mayor que en el área rural; si bien en ésta última la relación disminuyó de 23 a 19 alumnos en el mismo periodo, este número sigue siendo alto para las características de esta área; en el área urbana la relación se ha mante- nido en 27 alumnos por docente, número tam- bién alto para los estándares de calidad en la educación urbana (ver gráfico 4.11).
¿Y cómo está la situación del salario para los maestros en Bolivia? El año 2007 se crea- ron 4.362 nuevos ítems distribuidos en todo el país. La mayor remuneración27 es para las
personas que trabajan en áreas rurales. En general los directores tienen un salario mayor al de los docentes, y los directores normalis- tas del área rural ganan Bs. 1.339, es decir, 1.7 veces más que el director normalista de la capital. Sin embargo, el desempeño de los docentes no depende solamente del salario que reciben sino también de los incentivos y de la vocación de cada maestro.
En relación al impacto del salario de los docentes, un estudio de Urquiola encontró que si bien es difícil aislarlo como compo- nente, el impacto del salario sobre el logro educativo es poco significativo. Esto se explica por dos razones importantes: la primera es que los maestros tienen pocos incentivos, lo que los lleva a realizar un menor esfuerzo; la segunda razón es que los maestros de mayor edad o antigüedad son justamente los que tienen menor vocación. Por lo menos en el sector fiscal, el salario que recibe un docente depende principalmente de su condición de titulación y antigüedad, y no así de alguna
24 UNESCO, 2009. Informe de seguimiento de la educación para todos en el mundo: El imperativo de la calidad. 25 Yapu Mario, 2009. Op cit.
26 Ibíd.
27 El salario docente es la agregación de cuatro componentes: el haber básico, que es el monto base sobre el que se aplican incrementos posteriores; la categoría, que reconoce la antigüedad del trabajo docente; los bonos, que son erogaciones adicionales; y los incentivos, que intentan premiar la labor del docente.
gráfico 4.11 Número de alumnos por docente en la educación pública
medida de desempeño. Además, la antigüe- dad de los docentes no influye en el desem- peño, por lo que no debería sorprender el hecho de que el salario del maestro no se refleje en mejores resultados28.
Respecto a los directores de establecimien- tos educativos, es evidente que juegan un rol clave en el funcionamiento de las escuelas29.
Hoy son principalmente administrativos, pero pueden también ser generadores de un clima institucional positivo como líderes y ser actores que articulen la escuela y su entorno impulsando el desarrollo más autónomo de la educación a nivel local. Los directores juegan un papel importante en la valoración y produc- ción de la calidad educativa como factores aso- ciados y explicativos de los logros educativos. En 1997 habían 4.596 directores, que subie- ron a 6.152 en el 2006, de los cuales 4.955 eran directores normalistas, 66 eran egresados, 68 titulados por antigüedad y 63 interinos.
Finalmente, es importante señalar que para mantener los niveles de calidad en el proceso de aprendizaje, el número recomendado de alumnos por curso en las unidades educativas públicas en áreas de población concentrada, poblaciones con más de 10.000 habitantes, es de 20 alumnos como mínimo en el nivel inicial y 35 como máximo, para los niveles primario y secundario es de 30 alumnos como mínimo y 40 como máximo. En el área rural, el número mínimo de alumnos en aula es de 10, no per- mitiéndose la apertura de nuevos paralelos del mismo curso sin este mínimo establecido30.
En Bolivia, el 95% de las unidades educa- tivas son públicas, por lo que la tasa de cober- tura, entendida como el porcentaje de ins- critos en el sistema educativo, está explicada principalmente por las acciones realizadas en el sector público. En 2006, la tasa de cobertura neta pública alcanzó un 84%, mientras que en la educación privada alcanzó sólo el 8%. Tam- bién existen diferencias en los retornos entre la educación pública y la educación privada31.
Por lo tanto, este dato sugiere la importancia
de la acción pública en la educación boliviana. La calidad de la educación pública debe ser mejorada de manera que a futuro los retornos de dicha educación sean similares o próximos a los de la educación privada32.