Erróneamente se piensa que las actividades académicas de los docentes son únicamente la relación unidireccional del docente hacia el estudiantado al momento de impartir algún conocimiento en específico, sin embargo las actividades académicas abarcan mucho más, éstas comprenden una relación bidireccional docente-alumno, a través de una interrelación constante de ideas, estímulos, y conocimiento, cumpliendo así con el proceso enseñanza- aprendizaje, y el de “aprender a aprender”, en donde el primero en su calidad de guía es quien dirige dicha interacción.
El principal fundamento sobre el cual se construyen las actividades académicas, es la responsabilidad del docente en transmitir el conocimiento a través de la educación en valores humanos, misma que se divulga mediante el ejemplo y la experiencia.
Por esta razón se hace evidente que una educación en valores es mucho más importante que el conocimiento científico, un estudiante que tenga claro el valor que tiene servir desde cualquier profesión al resto de la sociedad será por sí mismo un gran profesional.
Igualmente un docente que tenga claro su papel de educador, enseñará al discente, a que por su propios medios indague y se inmiscuya en el mundo del saber, y pueda sacar de éste provecho, y no simplemente se conforme con lo que pueda aprender en clase. Acorde al refrán que reza: “No hay que regalar el pescado sino hay que enseñar a pescar”.
Esteve (2009) considera que independientemente de la especialidad o área de conocimiento, cualquier docente puede y debe plantearse estas cuatro actividades esenciales:
1. Perfilar la propia identidad profesional: es decir, especificar qué papeles profesionales voy a asumir como profesor, cuáles pueden ser unos objetivos realistas para mi trabajo diario en el aula concreta y con los alumnos de carne y hueso a los que en cada curso me toca enseñar; y además, debo perfilar un estilo propio, adecuado a mi personalidad y mis propias ideas sobre la enseñanza, para actuar en clase y resolver los mil y un detalles que conforman el clima de clase y la transmisión de un aprendizaje significativo. (…). (p.5)
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Esta actividad esencial, nos indica que el docente debe incorporar y asumir el papel de profesional educador y perfilar su propio estilo y características que reflejaran su personalidad e ideas frente a los temas que en un determinado momento le tocará tratar en clase y lo diferenciaran de los demás docentes, así como también debe plantearse los objetivos que quiere y puede alcanzar como facilitador de la enseñanza para poder transmitir un aprendizaje significativo y duradero
2. Entender que la clase es un sistema de interacción y comunicación. Lo cual supone entender que el profesor no es un conferenciante que sólo espera de sus alumnos respeto y silencio; sino muy al contrario, entender que entramos en un aula esperando alguna respuesta de nuestros alumnos. (…). (p.5)
Aquí el autor nos menciona lo importante que es generar el diálogo en la clase y más importante todavía es incitar a los alumnos a que den su propia opinión sobre los hechos que se tratan en un aula de clase, que sean capaces de cuestionar lo que leen, que no crean todo lo que escuchan, sino más bien que disciernan, comprendan y aclaren toda la información que les llega a sus mentes y para de esta manera crear la capacidad de expresar su propio punto de vista, y si no están de acuerdo con algún punto debatan con fundamentos sólidos.
3. Organizar la clase para que trabaje con un orden aceptable. Un profesor, además de enseñar, es la persona que polariza el clima de clase y la organiza como grupo social para que trabaje de forma efectiva. Esto requiere asumir otras tareas diferentes a las de enseñar, tales como organizar el trabajo, la estructura de los grupos, definir objetivos, explicitar las tareas previstas, los sistemas de evaluación que van a utilizar, etc. (…). (p.5-6)
Esta actividad nos demuestra el orden lógico de un sistema de educación en el aula, que no necesariamente es un orden establecido, sino más bien es una forma de organizar la clase mediante la cual el docente deduce que se desenvuelve más efectiva y eficazmente, este orden debe garantizar un adecuado grado de aprendizaje, exigencia y comodidad de ambas partes, docente y alumnos, y abarcar todos los aspectos logísticos que ayuden a agilitar el aprendizaje.
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4. Adaptar los contenidos de enseñanza al nivel de conocimiento de los alumnos. Éste suele ser el problema más frecuente de esos profesores de los que los alumnos dicen que saben mucho, pero que no saben enseñar. A mí me gusta decir que la profesión docente es una profesión humilde que consiste en estar al servicio de los alumnos que cada año tenemos en el aula. Yo así la entiendo. Me considero un depositario de la cultura elaborada a través de los siglos, y creo que mi trabajo consiste en hacer que mis alumnos la aprecien; para ello debo traducir los contenidos de las materias que enseño a las claves lingüísticas y culturales de mis alumnos, de los que tengo cada año, de los que menos entienden los contenidos y la cultura. (…). (p.6)
Esta cuarta y última actividad esencial denota la capacidad del docente para poder adaptar el conocimiento científico al nivel de comprensión de los alumnos, es decir, debe saber explicar lo que sabe en palabras comunes y lenguaje cotidiano, debe saber traducir el conocimiento técnico al dialecto –jerga- por el cual se comunican sus alumnos entre sí, de no darse de esta forma el docente podrá dominar el tema pero no sabrá llegar a sus estudiantes, por tal razón cabe la siguiente expresión popular “El que sabe y no sabe enseñar esta en las mismas condiciones del que no sabe”.
Según Paulo Freire (1990) conocido como el “Maestro de la Dignidad y la Pedagogía Crítica” el rol del docente debería ser el siguiente:
El rol del educador consiste en proponer problemas en torno a situaciones existenciales codificadas para ayudar a los educandos a alcanzar una visión cada vez más crítica de su realidad. La responsabilidad del educador, tal como la percibe ésta filosofía, es por lo tanto mayor en todos los sentidos que la de aquel colega suyo cuyo deber consiste en transmitir información para que los educandos la memoricen. (p.75)
Paulo Freire desde su concepción ideológica de la educación, propone una enseñanza en donde se forme a los educandos para que puedan cuestionarse la realidad en la que viven y dar puntos de vista críticos sobre esta, para lograr su transformación en bien de los ciudadanos y no simplemente memoricen cientos de años de historia sin ningún fin.
Para esto el educador deberá poner todo su empeño en ser creativo e imaginativo para utilizar los medios que estén a su alcance, que ayudarán a la consecución de la conciencia
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crítica del estudiante con el cual discutirá puntos de vista, en algunos casos opuestos, o en algunos casos compartidos, en donde la importancia radica en fomentar este hábito de no resignarse con lo aprendido sino cuestionarlo.
Desde esta perspectiva la educación se vuelve más fecunda y rica en experiencias cotidianas que obviamente ayudarán a un mejor desenvolvimiento de los alumnos en la vida fuera de las aulas que es lo obvio y lo que se espera.