2.1 Overview of knowledge definitions
2.1.2 Alternative views of knowledge
El enorme incremento que han tenido en los últimos años las investigaciones sobre valores nos interpela a la difícil tarea de tener que enumerar algunos de los trabajos realizados, excluyendo otros que podrían ser igualmente importantes. De todos modos, se podría decir que los diferentes estudios parten principalmente de teorías como la de Rokeach (1973), Hofstede (1980), Triandis (1995), Inglehart (1998), Schwartz (2001) y Schwartz y Bilsky (1987), y diversos autores coinciden al considerar a Rokeach como el fundador del estudio moderno de los valores (Elzo, 1997; Ros 2001).
Las aportaciones de Rokeach son retomadas por Elzo (1994), uno de los principales investigadores sobre los valores de los adolescentes y jóvenes españoles que se adhiere a la definición de valores instrumentales y finalistas, y tomando también como referencia para su modelo la tesis planteada por Inglehart (1990) sobre materialismo y postmaterialismo tan ampliamente debatidas (Elzo, 2004), propone una tipología para explicar los valores de los adolescentes y jóvenes españoles (Elzo 1990, 1994, 1999, 2003 y 2005).
Los estudios sobre valores, desde una perspectiva internacional comparada, tuvieron su origen en las investigaciones de Inglehart en los años 70, que se plasmaron en la formulación de su teoría sobre el “postmaterialismo” (1976). A partir de ese momento, un grupo de investigadores, principalmente europeos, realiza en 1981 la Encuesta Europea de Valores (European Values Survey), originariamente en 16 países, en su mayoría europeos, donde España participa intensamente desde el comienzo de los estudios.
Comienza a promoverse un gran interés por el estudio de los valores, y con la finalidad de explorar la dinámica del cambio en las prioridades valorativas, se realiza una nueva investigación en 1990, que incluye esta vez a 29 países, al mismo tiempo que se realiza la primer Encuesta Mundial de Valores.
En 1999, basándose en el conocimiento de las dos oleadas anteriores, un nuevo cuestionario fue diseñado teniendo en cuenta nuevas cuestiones que han surgido en varias esferas de la vida. Se establecieron entonces como temas principales del
cuestionario: la religión y la moral, la política, el trabajo y el ocio, y las relaciones, esta vez con la participación de 33 países.
En el año 2008 se produce la cuarta ola del Estudio de Valores Europeos que abarca 47 países, donde están incluidos todos los países europeos. Durante el período en el que las investigaciones fueron realizadas, el formato y los contenidos de las encuestas han cambiado, con preguntas que han sido eliminadas o ajustadas y temas nuevos que se han añadido, aunque algunas de las variables de las encuestas son comparables en el tiempo.
Es así que, en 2008, la Encuesta sobre Valores Europeos tiene un enfoque persistente en una amplia gama de valores. Las preguntas con respecto a la familia, el trabajo, los valores religiosos, políticos y sociales son muy comparables con los de las ondas anteriores (1981, 1990 y 1999). Este alcance longitudinal del estudio ofrece oportunidades para explorar las tendencias en el tiempo.
Cabe destacar la importancia de Francisco Andrés Orizo, como primer investigador de los estudios españoles que se han realizado en el marco de la Encuesta Europea de Valores. Este autor realiza numerosos trabajos dentro de los cuales se incluyen: “Jóvenes españoles, 89” (Andrés Orizo, González Blasco, Toharia Cortés y Elzo, 1989) y “El sistema de valores de los catalanes” (Andrés Orizo, y Sánchez, 1991).
En el informe “Los nuevos valores de los españoles” (Andrés Orizo, et al., 1991) también realizado en el marco de la Encuesta Europea de Valores se comparan los resultados obtenidos en los años 1981-1990 en cuanto a los sentimientos de felicidad y satisfacción de los jóvenes, y se encuentra un importante grado de satisfacción con la vida en general.
También se realiza el informe “Jóvenes Españoles, 94” (Elzo, Andrés Orizo, González y Del Valle, 1994) y “Jóvenes Españoles, 99” (Elzo et al., 1999). En “Sistema de Valores en la España de los 90” (Andrés Orizo et al., 1996), se afirma que en 1994, la satisfacción global con la vida, junto con la libertad de elección y el control sobre nuestra vida, sugieren un perfil del individuo español más contento consigo mismo que hace años, libre y dueño del destino que elige, que decide por su cuenta en la vida cotidiana.
Otras investigaciones se decantan de forma más manifiesta por los estilos de vida de los adolescentes, y se han propuesto diferentes modelos (Mendoza, Sagrera y Bastista, 1994; Pastor, Balaguer y García Merita, 1998; Rodrigo, Máiquez, García, Mendoza, Rubio, Martínez y Martín, 2004), que incluyen variables tradicionalmente estudiadas como: los hábitos alimenticios, el ejercicio físico, el consumo de tabaco y alcohol, el consumo de drogas ilegales, la incidencia de accidentes de tráfico, la edad de inicio de las relaciones sexuales, y variables que apuntan a la protección de la salud y a
la prevención del riesgo, como son la prevención de embarazos y de enfermedades de transmisión sexual, los hábitos de descanso y actividades de tiempo libre (Mendoza, Sagrera y Bastista, 1994; Pastor, Balaguer y García Merita, 1998).
Algunos investigadores han analizado también las relaciones existentes entre la autoestima y las prioridades valorativas (Molpeceres, Llinares y Musitu, 2001), para quienes los resultados obtenidos no indican la existencia de valores distintivos y coherentes que se asocien con mayor probabilidad a una autoestima global elevada.
Pero cuando se analizan diferentes dimensiones de la autoestima, como la académica y la física, se encuentra una relación significativa y coherente con ciertas prioridades valorativas: los adolescentes con una alta autoestima académica priorizan en mayor proporción valores prosociales, de conformidad y de autodirección, mientras que los adolescentes con una alta autoestima física tienden a priorizar valores de autobeneficio y seguridad.
También se investigan las relaciones entre los estilos de vida, los valores y los riesgos en los jóvenes urbanos españoles, a partir de una muestra representativa de jóvenes de 15 a 24 años, que habitan en municipios con más de 20.000 habitantes (Andrés Orizo, Aguinaga, Comas, Espinosa y Ochaita, 2003). Los resultados denotan una influencia mutua entre estilos de vida y valores, donde a su vez, determinados estilos de vida concentran riesgos particulares, que se manifiestan principalmente en los tiempos de ocio. Cada estilo de vida aparece asociado a un sistema de valores, y cada sistema de valores, parece inducir hacia un determinado estilo de vida, pero las dominancias obtenidas se modifican desde una perspectiva etaria y evolutiva, donde la mayoría de los jóvenes va modificando sus estilos de vida y sus valores con la edad.
Con el objetivo de actualizar datos, perfiles y posicionamientos de los adolescentes en relación a las investigaciones realizadas con anterioridad, Elzo (2008) realiza un estudio a partir de una muestra de 272 adolescentes escolares. El autor concluye que los jóvenes españoles son chicos que se preocupan principalmente por lo próximo, temen a la soledad, el aburrimiento y el silencio, para quienes suele ser habitual el consumo de bebidas alcohólicas (65 %). Sostiene que el 30 % de los adolescentes entre 15 y 17 años ha mantenido al menos una relación sexual completa, cifra que asciende al 75 % entre los jóvenes entre 18 y 20 años. Preocupados por la violencia escolar (un 19 % dicen haber sido objeto de maltrato, sufrido en mayor proporción por alumnos extranjeros), la religión, para ellos es considerada como un tema perteneciente a otras generaciones. Con una predominancia de valores finalistas (pacifismo, tolerancia, ecología, etc.) se despreocupan por valores como el esfuerzo, la responsabilidad, el compromiso, etc.
En el estudio transcultural sobre “La dieta televisiva, los valores de los adolescentes y la construcción de la identidad”, Medrano (2009) estudia la influencia del contexto
televisión, adquiere importancia en tanto que, ya sea de manera explícita o implícita, aborda aspectos socio-morales que afectan y explican el desarrollo de los valores, así como algunas identificaciones con determinados personajes, estilos relacionales, concepciones de vida, estereotipos, etc.
Para finalizar cabe decir que, en este apartado, sólo se hace referencia a un escaso número de investigaciones, podríamos decir que íntimamente relacionadas con nuestro trabajo. La extensísima y valiosa producción en relación al estudio de los valores, nos convoca a la imposible tarea de referirlos y enumerarlos de forma justa.