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1.4.3. Alternatives to the Working Memory Model
En esta investigación se emplearon los tipos de fuentes habitualmente usadas en una
investigación cualitativa. Dependiendo del tema tratado así se ha debido recurrir a uno u otro tipo de fuentes.
Para el análisis en profundidad de los casos de Salinas de Ayacachapa, Minería en El Salvador y Combo eléctrico (Costa Rica), en el Capítulo 9, se realizó un total de 30 entrevistas semi- estructuradas: para documentar los casos en El Salvador se realizaron 16 entrevistas con informantes individuales, más 3 entrevistas colectivas (en éstas participaron 17 personas). Para los casos de Costa Rica se conversó con 10 personas en entrevistas individuales.
Las entrevistas en El Salvador se realizaron en los meses de octubre y noviembre de 2006. Las entrevistas sobre el Combo (Costa Rica) se realizaron en los meses de febrero y marzo de 2007, una más se realizó en abril de 2009. Adicionalmente, El Salvador se contó con tres informantes regulares, con quienes se realizaron entrevistas grabadas y no grabadas, en distintos momentos entre octubre de 2005 y enero de 2008. Estas conversaciones
proporcionaron información de contexto y sobre algunos casos de conflicto específicos. Todas estas fuentes están indicadas en la sección Bibliografía y fuentes de información.
También se ha sacado provecho de información obtenida de una investigación realizada en El Salvador a finales del año 2005. Se trataba de un inventario y tipología de las organizaciones vinculadas al tema ambiental, más la identificación de las principales luchas ambientalistas
durante la posguerra. De allí surgió un artículo que fue publicado en una revista universitaria salvadoreña (Cartagena, 2008). En esa ocasión se entrevistó a 11 personas y la información recogida en aquel entonces se ha aprovechado en los capítulos 7, 8 y 9.
Los capítulos 7, 8 y 9 analizan estadísticamente algunas características de los conflictos en el período 1992-2007, 58 casos en El Salvador y 51 en Costa Rica. La identificación de estos conflictos y su documentación se hizo en un primer momento mediante consulta personal con activistas o investigadores sociales. Esa información, se enriqueció mediante la consulta de publicaciones y colecciones hemerográficas especializadas. En El Salvador se recurrió a las organizaciones ambientalistas CESTA y UNES, donde se tuvo acceso parcial a colecciones documentales, incluyendo archivos hemerográficos. En CESTA también se tuvo acceso a informes y documentos de uso interno de algunos casos específicos. También resultó muy valiosa la colección del Centro de Información, Documentación y Apoyo a la Investigación (CIDAI) y la Biblioteca “P. Florentino Idoate, S.J.”, ambos en la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas“, UCA, donde además de indagar por tesis en el tema de la conflictividad ambiental se consultó el índice del Semanario Proceso desde 1992 hasta 2005, y de la revista
Tendencias, que dejó de publicarse a inicios de la década de 2000. Con esa indagación se pudo comprobar que en ambas revistas, dedicada a temas de actualidad, lo ambiental es un asunto marginal. Finalmente, información de algunos conflictos específicos se obtuvo en la
Procuraduría de los Derechos Humanos, previa solicitud.
En Costa Rica, más que consultar a organizaciones, se aprovecharon contactos personales en el movimiento ambientalista, una colección personal de documentos varios y la colección de la revista Ambientico, editada por Eduardo Mora en la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional desde el año 1993.En la Biblioteca Nacional se consultó el Índice de Diarios y Semanarios de Costa Rica, que publicaba esa institución, para documentar los conflictos del período 1992-1996. También se hizo una búsqueda sobre el tema en las Bibliotecas “Luis Demetrio Tinoco” de la Universidad de Costa Rica y la Biblioteca Conmemorativa Orton del CATIE.
En otra parte de la investigación --los capítulos 4, 5 y 6-- se caracterizan los dos países en términos demográficos, ambientales y económicos. Para estos capítulos se usaron fuentes estadísticas oficiales.
El capítulo 4, dedicado al contexto demográfico y físico de El Salvador y Costa Rica, se ha basado en informes oficiales como Censos nacionales, Encuesta de Hogares, informes técnicos de tipo ambiental, recopilaciones estadísticas. Algunos datos específicos se obtuvieron por comunicación directa con técnicos de instituciones estatales. En la medida de lo posible se ha usado la fuente oficial primaria, sólo ocasionalmente se han utilizado cifras de informes agregados como los informes GEO sobre ambiente, o el Informe del Estado de la Nación, en Costa Rica.
El capítulo 5 se basa en el análisis de cifras económicas y de exportación obtenidas directamente del Banco Central de Reserva de El Salvador, Banco Central de Costa Rica, Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de Costa Rica, principalmente. Algunas información de contexto ha sido tomada de las bases de datos de CEPAL, disponibles en internet.
El capítulo 6 realiza un estudio de los flujos físicos de la actividad económica. Se trata, por ejemplo, de cifras de producción agropecuaria, generación de energía, etc. De nuevo, se ha utilizado la fuente oficial primaria siempre que se tuvo acceso a ella: informes estadísticos y estudios técnicos de distintas dependencias en instituciones autónomas, los ministerios de Agricultura y ministerios de Ambiente. Sólo cuando la información no estuvo disponible de esta manera se ha recurrido a información de organismos internacionales como el SICA, la CCAD o la OPS.
En todos estos temas se ha utilizado la Internet para la consulta de bases de datos, documentos oficiales, informes técnicos y sobre todo el archivo digital de los principales medios de
A modo de sistematización de estas consultas, se puede afirmar que en el caso de El Salvador existe un buen número de investigaciones sobre el estado del ambiente, incluyendo
interesantes análisis sobre los vínculos entre factores ambientales y sociales. En cambio, la investigación acerca de los conflictos y movimientos ambientales ha sido prácticamente inexistente (Gómez, 2005). Por ejemplo, una revisión del fichero de las principales universidades salvadoreñas, realizada en noviembre de 2005, no reportó ningún estudio universitario sobre conflictividad ambiental. Hasta donde se indagó, la única investigación general y académica del ambientalismo es la realizada por este investigador en 2005 (Cartagena, 2008). Más aún, existen muy pocos registros sobre los conflictos ambientales ocurridos antes de 1995.
En el caso de Costa Rica, el estudio de su conflictividad ambiental presenta una incipiente acumulación de conocimientos. Desde principios de la década de 1990 el tema ha sido objeto de algunos libros, tesis universitarias e investigaciones inéditas. Hay estudios que han
intentado una reconstrucción de la historia del movimiento ambientalista o de alguno de sus aspectos (Fournier, 1991; Fallas, 1992; Wallace, 1992; Evans, 1999), también se han elaborado caracterizaciones y tipologías que intentan proporcionar una visión de conjunto del
ambientalismo (Fallas, 1992; Mora, 1998; Fernández-González, 2003; Cordero, 2007) y, por otra parte, existen varios estudios y sistematizaciones sobre luchas o campañas específicas (Hombergh, 1999; Cartagena, 2000; Fernández-González, 2003). Adicionalmente, una gran cantidad de información se encuentra dispersa en periódicos, revistas y publicaciones de las organizaciones ambientalistas. Por otra parte, son más que abundantes diagnósticos sobre la situación social y ambiental del país donde se recoge gran cantidad de indicadores y algunos análisis breves, pero no se llega a realizar un análisis a nivel de país donde se integre los ambiental con lo social. En cambio en El Salvador sí se cuenta con ese tipo de análisis, elaborados desde el centro de investigación PRISMA.
Capítulo 4
La ocupación del espacio
La ocupación o control del espacio geográfico es una las formas básicas de apropiación de la naturaleza pues permite desarrollar otras formas de apropiación. Aquí se tratan dos aristas de esta temática: la distribución de la población en cada país, en términos de su densidad y aglomeración y luego, en el resto del capítulo, los distintos usos de los recursos en los territorios nacionales: el cambio de superficie, la conservación de ecosistemas, el aprovechamiento del agua, etc.
4.1-. Población y aglomeración
El último censo de población de El Salvador, del año 2007, reportó 5 millones 744 mil habitantes, mientras que la población proyectada de Costa Rica para ese mismo año es de 4 millones 476 mil personas. (Véase la Tabla 4.1). La cifra del último censo salvadoreño no dejó de sorprender pues la Encuesta de Hogares del año 2005, por ejemplo, estimaba una población de 6,8 millones. Dicho “faltante”, de más de un millón de personas, ha sido explicado como resultado de la emigración hacia el exterior. Eso resulta en una tasa de crecimiento, entre un censo y otro, de apenas 0,8 % al año. En Costa Rica, la tasa anual entre 1992 y 2007 habría sido de un 2,3 %, según proyecciones de población para dichos años. Por sus dimensiones territoriales limitadas, El Salvador es uno de los países de mayor densidad en el continente, con 273 personas por Km2 de acuerdo con el censo de 2007. La población urbana en dicho censo representa un 63% del total. En cambio Costa Rica presentó en el Censo del año 2000 una densidad de 75 hab/Km2, y una población urbana de 59 %.
Tabla 4.1. Población y extensión territorial. El Salvador y Costa Rica.
Indicador El Salvador Costa Rica Población 5.118.599 (Censo 1992) 5.744.113 (Censo 2007) 3.166.962 (proyección, 1992) 3.810.179 (Censo 2000) 4.476.614 (proyección, 2007) Extensión territorial 21.040,79 Km2 51.100,00 Km2 Densidad 273 hab/km2 (Censo 2007) 75 hab/km2 (Censo 2000) Fuentes: El Salvador: cifras oficiales publicadas por DIGESTYC,. Costa Rica: INEC (1998 : 40) (2000)
El nivel de urbanización tiene importantes consecuencias ambientales, pero al realizarse estudios comparados se presentan definiciones de población urbana distintas de país a país, lo que resta validez a las comparaciones. Usualmente la cuantificación de poblaciones urbanas supone la identificación previa de ciertos espacios “urbanos”, de modo que la población que vive dentro de tales áreas se clasifica como urbana. En El Salvador, antes del Censo de 2007, la población “urbana” era únicamente la que la que vivía en el “casco urbano” de los
municipios, entendido como tal el asentamiento donde se encuentra el gobierno municipal. Se trata de una definición exclusivamente administrativa. En Costa Rica, además del mismo criterio administrativo, las áreas urbanas han sido definidas de nuevo en cada censo tomando en cuenta elementos como cuadrantes, calles, aceras, luz eléctrica y otros. (CELADE; 1999) 15.
Se ha propuesto utilizar cifras de densidad como una alternativa al dato de “población urbana”, pues se reducen las divergencias de criterio en la definición de las poblaciones urbanas. La definición de gradientes o rangos de densidad poblacional, por ejemplo, puede servir para definir áreas rurales y urbanas (Long, Rain y Ratcliffe; 2001).
En esta sección se comparara cuán concentrada o aglomerada se encuentra la población de El Salvador y Costa Rica. El indicador utilizado es la proporción del territorio donde se concentra una determinada fracción de la población viviendo en condiciones de alta densidad: el 10%, el 25%, el 50% y el 90 % de la población de cada país (Véase la Tabla 4.2). Para su cálculo se procedió así: en cada país se escogieron las unidades territoriales más pequeñas para las cuales hay información disponible: municipios en El Salvador y distritos en Costa Rica. Luego se ordenaron de mayor a menor densidad y una vez hecho esto se sumó la población de los municipios o distritos, comenzando por el que presentaba la densidad mayor, hasta alcanzar los distintos umbrales de población ya indicados 16.
15 En El Salvador, para el Censo de 2007, se definieron las áreas urbanas como “todas las cabeceras
municipales, donde se encuentran las autoridades civiles, religiosas y militares” y aquellas áreas que cumplan con las siguientes características: tener como mínimo 500 viviendas agrupadas continuamente, contar con servicio de alumbrado público, centro educativo a nivel de educación básica, servicio regular de transporte, calles pavimentadas, adoquinadas o empedradas y servicio de teléfono público (DIGESTYC, 2008; p.19). 16 Otra forma de realizar esta comparación habría sido la definición de un nivel de densidad, por ejemplo 1 mil
habitantes por Km2, y sumar la población de las unidades territoriales que sobrepasaran dicho nivel. Pero algunas unidades territoriales de Costa Rica (distritos) son muy pequeñas, por lo que su densidad es muy alta. En El Salvador, aunque existen zonas urbanas de muy alta densidad, ello no se refleja plenamente en los censos de población debido al uso de unidades territoriales relativamente grandes.
De modo que allí donde se indica que el 10% de la población de El Salvador se concentra en el 0,3% del territorio del país, debe entenderse que se trata de la suma de la población de los municipios de mayor densidad hasta alcanzan el 10% de la población. Véase cómo en todos los umbrales de población la proporción del territorio ocupada resulta mayor en El Salvador. Ello significa que es Costa Rica el que país donde la población se encuentra más concentrada o aglomerada. Esto se hace más evidente al alcanzarse el 50% de población: la mitad de los habitantes de El Salvador se encuentra en 50 municipios que suman el 13% del territorio nacional, en cambio Costa Rica concentra la mitad de la población en apenas 1,5% de su extensión territorial.
Tabla 4.2 Concentración de la población en unidades territoriales de alta densidad poblacional. El Salvador y Costa Rica, circa 2005
Población El Salvador Costa Rica Porcentaje de la población Número de municipios Proporción del territorio Densidad (hab./Km2) Número de distritos Proporción del territorio Densidad (hab./Km2) 10 % 3 0,3 % 7.836 14 0,1 % 11.084 25 % 15 1,8 % 3.674 46 0,3 % 7.786 50 % 50 12,9 % 1.066 125 1,5 % 2.607 90 % 189 62,2 % 396 248 39,3 % 183 100 % 262 100 % 273 467 100 % 80 Notas: Datos de El Salvador corresponden al año 2007, los datos de Costa Rica corresponden a 2004. Fuente: Elaboración propia con base en proyecciones oficiales del INEC (Costa Rica) y el VI Censo de
Población, 2007, de El Salvador.
La concentración de la población de Costa Rica en áreas geográficas pequeñas, sumado a una densidad de población baja para todo el territorio nacional --de 75 hab/Km2 según el Censo de 2000-- definen un espacio relativamente “despoblado” en una gran extensión de dicho país. Véase la Tabla 4.3 donde se indica el porcentaje del territorio según distintos umbrales de densidad. Puede apreciarse allí el contraste entre ambos países: el 94 % del territorio
costarricense presenta una densidad menor a 150 hab/Km2, mientras que en El Salvador esta condición alcanza el 50 % del territorio.
En relación a las zonas de alta densidad, en el año 2004, el 1,2% de la extensión total de Costa Rica presentaba 1000 habitantes o más por Km2. En El Salvador, en el año 2007, los
municipios arriba de dicho umbral sumaban el 3,6 % del país. En el caso de Costa Rica, una decena de distritos altamente poblados son tan pequeños que presentan densidades arriba de los 10 mil habitantes por Km2. Se ha omitido una comparación en este rango superior a los 10 mil hab/Km2 porque las unidades territoriales censadas en El Salvador no son lo
suficientemente pequeñas como para revelar la cantidad real de personas viviendo a densidades tan altas.
Aunque no sea éste un tema que se pueda tratar aquí con profundidad --las consecuencias socioambientales que la combinación de dispersión y alta densidad poblacional puede tener--, es importante recordar, brevemente, que la concentración de la población puede presentar ventajas frente a su dispersión. Por ejemplo, en el desarrollo de economías de escala tanto con fines de producción comercial como en la prestación de servicios y de infraestructura
(Miranda; 2002). Se podría indagar también por algunas ventajas ambientales, como puede ser la liberación de espacios para conservación de ecosistemas naturales o bien la posibilidad de emplazar actividades riesgosas en zonas relativamente despobladas, reduciéndose el potencial de conflicto que se deriva de ello.
Tabla 4.3. Territorios de baja y alta densidad poblacional. El Salvador y Costa Rica.
Rangos de densidad Cantidad de unidades territoriales Porcentaje del territorio (hab./Km2) El Salvador
(municipios)
Costa Rica (distritos) El Salvador Costa Rica
Menor a 150 107 256 50 % 94 %
Mayor a 400 53 147 14 % 2 %
Mayor a 1 mil 21 109 4 % 1 %
Mayor a 10 mil N.A. 10 N.A. 0,04 %
Total país 262 467 100 % 100%
Notas: Datos de El Salvador corresponden al año 2007, los datos de Costa Rica corresponden a 2004. Fuente: Elaboración propia con base en proyecciones oficiales del INEC (Costa Rica) y el VI Censo de
4.2-. Apropiación de la tierra y el agua
El espacio geográfico se puede llamar apropiado cuando se encuentra en uso por parte de las comunidades humanas, según el sentido que “apropiación” tiene en este trabajo (Véase el Capítulo 2). Sin embargo, espacios no utilizados pueden estar apropiados en un sentido institucional o jurídico, por medio de la institución de derechos privados, colectivos o estatales. Desde esa perspectiva, el Estado-nación resulta ser una forma de apropiación del espacio por parte de una colectividad, y el principal indicador de dicha apropiación es la extensión de su territorio reconocido internacionalmente. La Tabla 4.4 resume algunas cifras sobre la apropiación del espacio y el suelo en El Salvador y Costa Rica.
Ese territorio apropiado, aunque lo sea sólo en sentido institucional, comprende espacios antropizados y no-antropizados. La superficie antropizada se define como aquella donde no se presentan ecosistemas naturales, es decir, donde no se encuentran ecosistemas que se
desarrollan de manera autosostenida, sin el aporte permanente de energía/trabajo por parte de los seres humanos (Odum y Sarmiento, 1998:11). La superficie natural o no-antropizada incluye la cobertura originaria de un territorio, en el sentido de ser anterior a cualquier perturbación del mismo. Pero también puede tratarse de una cobertura natural de carácter
histórico entendiéndose por ello espacios que alguna vez fueron transformados por la acción humana pero que han vuelto a ser ocupados por ecosistemas surgidos por regeneración natural.
Para identificar las superficies antropizadas y no-antropizadas se consultaron mapeos del uso del suelo realizados mediante imágenes de satélite. Estos mapeos utilizan distintas categorías que en el análisis aquí desarrollado corresponden a superficies antropizadas y, por otra parte, superficies no-antropizadas. En principio se puede argumentar que la parte del territorio nacional ocupada por categorías como bosques, manglares, páramo y otros ecosistemas no intervenidos puede ser sinónimo de superficie no-antropizada. Sin embargo, existen grandes diferencias entre lo que distintas fuentes o estudios entienden como bosque, incluso cuando se trata de interpretar fotografías satelitales 17.
17 En la interpretación de fotografías satelitales, suele emplearse como parámetro la “cobertura de copa”: cuando la copa de los árboles del dosel superior topan sus ramas proporcionando cierto nivel de cobertura al área en cuestión. FAO habla de bosques a partir de un 10% de la cobertura total (FAO; 2001). En un estudio del CCT de Costa Rica en conjunto con el Laboratorio de Sistemas de Observación Terrestre (EOSL) de la Universidad
Una aproximación menos expuesta a la ambigüedad es determinar primero la superficie antropizada, en la cual se presentan dos categorías: ambientes domesticados y ambientes fabricados (Odum y Sarmiento, 1998: 10-11). Los primeros incluyen el suelo ocupado por cultivos de todo tipo incluyendo plantaciones forestales, más los potreros y terrenos usados en el pastoreo de ganado y otras especies animales. La superficie fabricada se refiere al suelo ocupado por infraestructuras artificiales. Estas descripciones presentan menos ambigüedad que las de bosque o vegetación natural. La superficie de los lagos y embalses artificiales también puede agregarse a la superficie antropizada, si bien puede argumentarse que éstos ya forman parte de los ecosistemas históricos bajo el supuesto que en ellos puede desarrollarse
ecosistemas autosostenidos. En la Tabla 4.5.a se han indicado las distintas categorías de uso de suelo que conforman la superficie antropizada en El Salvador, según distintas fuentes consultadas. La Tabla 4.5.b contiene la información relativa a Costa Rica.
Tabla 4.4. Ocupación del espacio y recursos hídricos en El Salvador y Costa Rica.
Indicador El Salvador Costa Rica
Extensión territorial 21.040,79 Km2 51.100,00 Km2 Territorio p/ habitante 0,37 ha por habitante (2007) 1,14 ha por habitante (2007) Superficie antropizada (estimaciones) 70,4 % (1987/1990) 68,2 % (1998) 73,8 % (2002) 58,2 % (1999/2002) 45,6 % (1996-1997)
Superficie bajo protección estricta / 1
3 mil 367 Ha (0,2 %) (2007) 655 mil 406 ha (12,8 %) (2006)
Embalses artificiales /2 219,5 Km2 (1,04 %) 95 Km2 (0,2 %) Fuentes: El Salvador: Cifras de población y extensión territorial publicadas por DIGESTYC. Extensión
de embalses territoriales consultada en MARN (2004). Cifras de superficie bajo protección tomadas de MARN (2003) y Diario Oficial (2007). Cifras de superficie antropizada elaboradas mediante cálculos propios con base en Ventura y Villacorta (2000), CNR (2003) y Tomaselli y Cuéllar (2002), véase Tabla 4.5.a en este capítulo. Costa Rica: Cifras de población y extensión territorial publicadas por INEC.