5.1 Victims – Human interest
5.1.2 In Amenas losing our own
La era del partido oficial, que bajo distintas denominaciones y un mismo estilo patrimonialista y autoritario gobernó al país durante 71 años, se acabó el 2 de julio del 2000, hecha añicos por una marejada de votos opositores que eleva a Vicente Fox a la Presidencia de la República.
Desprestigiado, arcaico, sin alma, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió al fin el poder presidencial que ejerció de manera imperial y prácticamente de espaldas a las necesidades populares, ignorando el Estado de derecho. Sin duda, deja al país una serie de instituciones pero, sobre todo, una cadena de injusticias y agravios, entre ellos desigualdad social, una vasta corrupción y una larga estela de impunidad.
Se acabó el PRI ligado a la Presidencia y, en consecuencia, quedó roto el tejido de intereses, complicidades y lealtades en torno de las dos piezas centrales del sistema político posrevolucionario. Con votos, México dijo adiós a la “familia revolucionaria”.
Por la tarde del domingo 2 era ya perceptible el ambiente de velatorio en el cuartel del PRI. En contraste, en la sede panista la euforia crecía. Hacia las 18:00 horas, Porfirio Muñoz Ledo, exultante, saboreando ya el triunfo, adelantó a Proceso:
“En realidad, el ciclo histórico del PRI se agotó hace rato. Hace tiempo que el país no tiene PRI. Se vino agotando desde finales del gobierno de Echeverría y principios del de López Portillo. En la época de Miguel de la Madrid ya no había PRI, había una tecnocracia encaramada. Lo que queda son los usufructuarios del poder. El PRI ya se acabó incluso como concepto, como clase dirigente, lo que hay ahora es un neo-PRI, una tecnocracia aberrante que está suplantando a lo que fue el viejo partido de la Revolución”
Ernesto Zedillo pronunciaba irreversibles: “Justo ahora el propio IFE nos ha comunicado a todos los mexicanos que cuenta ya con información, ciertamente preliminar pero suficiente y confiable, para saber que el próximo presidente de la República será el Licenciado Vicente Fox Quesada.”
El partido oficial fue fundado en 1929, bajo el nombre de Partido Nacional Revolucionario con dos grandes funciones: contener el desgajamiento del grupo revolucionario y establecer un
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mecanismo civilizado de lucha por el poder. Daniel Cossío Villegas reconoció en 1972 (El sistema político mexicano) que el partido había cumplido hasta entonces con esos propósitos, evitando el desmembramiento de la llamada “familia revolucionaria” y resolviendo de modo pacífico la transmisión del poder.
Su programa era el de la Revolución y el de la Constitución de 1917. Pero esa oferta resultó cada vez menos creíble para la opinión pública y acabó por verse como una fórmula para “escamotear las realidades”, dice el historiador.
Igualmente, el partido oficial no intentó democratizar sus procedimientos de selección de candidatos hasta casi 70 años después de constituido, cuando el costo de la antidemocracia era enorme. La imposición de candidatos, conocida como dedazo y encubierta por dudosos procesos de auscultación. El caso extremo fue la imposición del candidato a la Presidencia, mediante un ritual cada vez más complicado y costoso.
Pero en 1987 la lucha por la candidatura presidencial abrió una grieta irreparable en el PRI, con la salida de César Buenrostro, Cuauhtémoc Cárdenas, Ifigenia Martínez y Porfirio Muñoz Ledo, entre otros. El desprendimiento de los miembros de la Corriente Democrática “significó un severo cuestionamiento a la legitimidad “revolucionaria” e histórica del PRI, causando un vivo impacto entre sus militantes y en la sociedad en general”. En 1988, cuando millones de miembros formales del PRI iban a votar en contra de éste, escindiéndolo de hecho y mostrando los límites del corporativismo en una sociedad moderna”.
Según los mágicos números oficiales de 1988, Carlos Salinas obtuvo 9.6 millones de votos, apenas medio millón más que sus dos rivales juntos, Cuauhtémoc (5.9) y Manuel Clouthier (3.2). Los dos opositores alegaron fraude, pero las movilizaciones de protesta fueron mínimas. Aun así, hasta ese año, las elecciones de 1988 son consideradas como el mayor fraude electoral de la historia de México.
En el 88 “hubo la cobardía, hubo la traición al país, que es inenarrable”, afirma Muñoz Ledo en referencia a la presunta negociación de Cárdenas con Salinas luego del fraude electoral. “La derrota del PRI en el 2000 es la culminación de un proceso histórico muy largo, en el cual finalmente ganó una oposición que vino acumulándose a lo largo del tiempo y que tuvo la determinación de ganar. En el 88 se pudo, pero no se quiso. Ahora se pudo porque se quiso”. Lectura 3: El Arribo de Acción 'acional al poder. (¿Triunfos o circunstancias políticas?)7 El Partido Acción Nacional nace en 1939, en la sede del Banco de Londres y México. Su fundador, ideólogo y dirigente fue don Manuel Gómez Morín. En la lista de fundadores aparecen banqueros, industriales, comerciantes y administradores de la Iglesia. Por ello, su principal fuente de financiamiento provino del Grupo Monterrey y de la Iglesia Católica. La creación de este Partido es un intento de los hombres de empresa por responder a las medidas que los gobiernos emanados de la Revolución estaban poniendo en práctica, en especial Lázaro Cárdenas.
A los empresarios patrocinadores de este nuevo Partido, les interesaba, frenar el gangsterismo sindical que ya se iniciaba con la CROM y la CTM. En los principios panistas se encuentra la llamada “doctrina social de la Iglesia”, además se declaran en contra del autoritarismo presidencial, del dedazo, de los fraudes electorales, de la corrupción en el gobierno y de la falta de democracia. Principios, por los que siempre ha luchado.
En las elecciones presidenciales de 1940, el PAN no participó con ningún candidato pero tuvo la primera “concertacesión” al apoyar al candidato del PRM, Manuel Ávila Camacho, conviniendo, a cambio del apoyo, que el Centro Patronal de Monterrey designaría a los gobernadores y presidentes municipales de la ciudad en lo sucesivo; se le ofreció a uno de sus dirigentes, Manuel R. Samperio la Procuraduría General de la Nación y sobre todo permitió la enseñanza privada a cargo de la Iglesia. Desde esa fecha el PAN se convirtió en una leal oposición
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al sistema. En ese tiempo, el gobierno aceptó este partido, por ser inofensivo y nada peligroso, que lo único que hacía era defender a la Iglesia, pedir que quitaran o reformaran los artículos anticlericales de la constitución y el respeto al voto.
En 1952, el PAN postuló su primer candidato a la presidencia: Efraín González Luna, que obtuvo 285, 555 votos y 5 diputados. Desde entonces el PAN vivió una historia de frustraciones y derrotas electorales pero también de plagios de iniciativas de ley.
En 1946, la falta de democracia era evidente dentro y fuera del país. Para dar esa necesaria apariencia, había que permitirle a la oposición leal el acceso a la cámara de diputados, desde entonces el PAN, entró en el juego político del país con 4 o 5 diputados. Número que creció en 1963, cuando Adolfo López Mateos inventó los diputados plurinominales (estableció que los partidos de oposición autorizados, podían tener diputados aunque no hubiesen ganado por mayoría, sino por la cantidad de votos obtenidos).
En 1965, el PAN formuló una nueva declaración de principios doctrinarios que eliminó por primera vez toda referencia religiosa y anticomunista. Asumió algunas ideas de la izquierda como el derecho a la vivienda y la seguridad social. No criticaban el artículo 3º pero en la economía se hizo fuerte la corriente neoliberal.
Después de los sangrientos acontecimientos de Tlatelolco, el PAN protestó por la matanza de estudiantes, esto le valió que en las elecciones presidenciales de 1970, el Partido que había lanzado como candidato a Efraín González Morfín obtuviera casi dos millones de votos contra casi doce de Luis Echeverría. En 1976, debido a las disputas en el interior del partido, entre tradicionalistas y neopanistas, no lanzan candidato a la presidencia, pero en 1982 la corriente de empresarios norteños que infiltrados en la cúpula empiezan a dominar, deciden lanzar como candidato al sobrino de Francisco I. Madero, Pablo Emilio Madero, quien logra una votación sin precedentes en la historia del PAN. Eso no impide que el partido se divida, muchos de los viejos panistas enojados por el nuevo rumbo que está tomando la dirección del mismo, renuncian. En parte esto se debió también, a la decisión de López Portillo por subsidiar a todos los partidos reconocidos. Así nació el Neopanismo de los empresarios del norte. En las elecciones de 1988, lanzan como candidato del PAN a un empresario no panista pero carismático, Manuel J. Clouthier, quien logró presentar a los electores un nuevo PAN y una real oposición al PRI gobierno. Clouthier era partidario de oponerse al gobierno, suponiendo que hubiera otro fraude, él no quería ningún arreglo sino organizar una verdadera resistencia civil.
Después de las elecciones, Clouthier presentó incontables pruebas del fraude electoral y exigía, junto con Cuauhtémoc Cárdenas, candidato del FDR, la anulación de los comicios, revisar los paquetes electorales para descubrir el robo que la ingeniería electoral había cometido. Sin embargo, la solución al problema para otros líderes del PAN había iniciado desde antes, porque ya desde 1988, habían iniciado las platicas con Salinas de Gortari, al día siguiente que tomó posesión de la presidencia de la República. El encargado de la negociación fue el presidente del PAN, Luis H. Álvarez y otros reconocidos panistas, Diego Fernández de Cevallos y Castillo Peraza, se dice que acordaron destruir los comprometedores paquetes del fraude. Manuel J. Clouthier murió en un sospechoso accidente automovilístico en 1990.
Surge en el seno del Partido una división entre quienes seguían la vía de concertar y ceder con el gobierno de Salinas y quienes, constituidos en el “Foro Democrático”, se oponían a la vergonzosa concertación. Era claro que el PAN se estaba aliando con Salinas para frenar el avance de la izquierda que representaba Cuauhtémoc Cárdenas, Muñoz Ledo y quienes estaban fundando el nuevo partido: el PRD.
Después de 46 años de militancia panista, renuncia José González Torres, no sin antes declarar que su partido estaba perdiendo independencia y su carácter de oposición al gobierno priista. Sin embargo, los antiguos panistas vieron cumplidos sus sueños de muchos años atrás: Relaciones con el Vaticano, apoyando abiertamente al PRI, lograron las reformas a los artículos 3º, 130º.y al 27º, que acabó con la propiedad comunal de la tierra; la imposición del TLC, propuesta panista que hacía realidad sus doctrinas económicas y el neoliberalismo que Salinas adoptó como suyas.
Además, el gobierno reconoció el triunfo del PAN al gobierno de Baja California, y después de Chihuahua y Guanajuato, mientras le negaba al PRD todo triunfo político en Guerrero y Michoacán.
En 1994, con el nuevo presidente, Ernesto Zedillo el concubinato siguió, nombró a un panista para un puesto clave, la PGR, después de los asesinatos políticos, el nombramiento recayó en Antonio Lozano Gracia. En 1995, el PAN y Castillo Peraza habían conseguido, 4 gobernadores, 156 alcaldes, 2600 regidores, 118 diputados federales, 126 plurinominales, 25 senadores y 14 asambleístas del DF. El ascenso es inminente, ya sea porque sus ideas convencen a la población o por el voto de castigo contra la enorme corrupción y desatinos del gobierno.
No es un secreto para los mexicanos, que desde el establecimiento del neoliberalismo en el gobierno de De la Madrid, el verdadero gobernante en el país es el FMI, debidamente auxiliado por Estados Unidos. Lo único en lo que no estuvo de acuerdo el exterior, es que el PRI gobierno se llenara de corrupción, de descrédito en los negocios y de narcotráfico, la miseria extrema no importaba. Finalmente en las elecciones del 2000, el capital exterior prefirió a Vicente Fox sobre el PRD y sobre un desprestigiado PRI; la ciudadanía mexicana, en su afán por sacar al PRI de los Pinos, votó por un candidato carismático y vendible en la televisión. Sin embargo, el PAN llegó a la presidencia con solo 16 millones de votos a favor y con 20 millones que no votaron por él. Además, llevó a un presidente que sólo se sirvió del partido para lograr su ascenso pero que estando en el poder no ha llevado a ningún panista al gobierno, tendencia que continúa Felipe Calderón Hinojosa durante su mandato.