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AMIT SARMA

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SUSTAINABLE PLANNING FOR FUTURE CITIES: A CASE STUDY OF NEW DELH

AMIT SARMA

El sentimiento patriótico va en aumento a medida que la patria es humillada por unos “plebeyos venidos a más”. El Porvenir, publica el 6 julio de 1898, un artículo de Castelar, donde afirma que los Estados Unidos, no consiguieron ninguna victoria “lo suficientemente importante,” como para justificar las exigencias desmedidas que pretenden imponer a España. La nación entera debe unirse contra el enemigo. La prensa reclama la colaboración de cada español, por pequeña que sea, desde un pueblo, a una ciudad. Todo el país ha de colaborar, El Oriente de Asturias hace un nuevo llamamiento:

“En Llanes y todo su concejo, es seguro que cuantos puedan contribuirán de buen grado con su óbolo que, por pequeño que sea, ha de ser siempre algo así como una de las muchas rocas vivas que harán más grande y fuerte la muralla de nuestro poderío. Servirá también para contener las ambiciones del enemigo en la paz o para rechazarlo escarmentado en caso de guerra, y para defender, en todo tiempo y en todas partes, la gloriosa bandera que:

“El fiero turco en Lepanto en la Tercera el francés y en todo el mar el inglés tuvieron, al verla espanto”556.

En otro apartado, insta a todos a sumarse con lo que puedan para ayudar a la patria, y para ello solicita la ayuda de la Iglesia, el mejor portavoz en esos momentos, para hacer llegar hasta el último rincón cualquier noticia a través de sus púlpitos. El periódico reclama la ayuda de cualquier convecino, para que pase la proclama de la recaudación patriótica, de boca en boca, y la propaganda sea así mucho más rápida:

“Siendo imposible remitir la presente circular a todas las personas que se desea, ruégase a los que la reciban la hagan conocer entre sus amigos para que contribuyan a tan patriótico objeto. Asimismo se suplica a los Sres. Curas párrocos y Alcaldes de barrio de los pueblos de este Concejo, que procuren excitar el patriotismo entre las personas pudientes de sus respectivas localidades, y envíen lo recaudado cuanto antes (...)”557.

El 10 de abril de 1898, prácticamente todo el semanario se dedica a informar sobre el

conflicto. Recogemos hasta seis artículos y versos de diferentes autores que no muestran vacilación alguna ante la guerra. Mientras las tropas eran recibidas, y despedidos los regimientos con actos multitudinarios, rebosantes de ardor patrio, donde se escuchaban cantares y coplillas como esta: “El que diga que Cuba se pierde/ mientras Covadonga se venere aquí/ es un pillo, traidor, laborante, /canalla, insurrecto, cobarde, mambí”558. No

cesan los ataques a los Estados Unidos. El lenguaje utilizado, es soez e insolente. Son representados por la imagen de un cerdo, el “cerdo yankee” es dibujado más o menos gordo. El término “yankee” es sinónimo de “tocinero” o jingoes559. Sus hombres de

negocios, no son más que mercaderes. Los Estados Unidos son un pueblo al que sólo le interesa la riqueza, sin valores morales. El país entero, es una “escoria de advenedizos”; una raza espuria, sin honor, sin historia, capaz de cualquier acto deshonroso, que en

556 “Por la Patria y para la Patria”, EL ORIENTE DE ASTURIAS, Llanes 10 de abril de 1898, p.1. 557 Ibíd.

558 Existen variaciones sobre esta coplilla, donde cambian los términos: “mientras se venere” por “dueña

de aquí”en LEGUINECHE, M., Yo pondré la guerra. Cuba 1898: la primera guerra que se inventó la

prensa, Madrid, Santillana, 1998, p. 96. Otros dicen: “mientras Covadonga se celebre aquí”.

559 Del inglés Jingo, partidario de una política exterior agresiva. Jingoísmo, patriotería exaltada que

modo alguno puede compararse con España, una nación de honor, de virtudes, de caballeros, no de canallas como esos americanos. Gracias a la ayuda de Dios, la patria española será vengada. Vemos como en el interior del mensaje propagandístico, subyace una sacralización del conflicto, cuestión que trataremos más adelante560.

“Los Estados Unidos, esa masa informe de la escoria social y canallesca de todas las naciones, no tiene el valor de Cartago, pero la supera en cinismo y crueldad; no atesora las virtudes romanas, y, sin embargo, la aventaja en ambiciones, vicios y maldad (...) Y tú moderna Cartago, que te has cimentado sobre las cenizas de indios infelices, sacrificados a tu ambición y egoísmo; que inmolaste a tus hermanos del Sur negándoles derechos que hoy aparentas pedir para el pueblo cubano, que medras con los despojos cobrados a la vecindad de los mejicanos; que haces alarde descarado de defender en Cuba todas las injusticias y las iniquidades todas, conculcando leyes que en tu boca se mancillan, ¿ no encontrarás un Escipión que te aniquile, u otros bárbaros que te destrocen? La justicia de Dios no faltará, y esta exige que tu soberbia y grosería sea castigada. Así sea”561.

En las tertulias de los cafés, plazas, parques y paseos, sólo existe un tema de

conversación: España. Son numerosos vítores a la patria, a su glorioso ejército, a sus valientes y nobles soldados. Mientras las bandas de música tocan incansables, una y otra vez, los acordes de la Marcha de Cádiz. Según Fernández Muñiz, la opinión pública española -y sobre todo madrileña- tenía capacidad de influencia sobre el Gobierno. Esta autora, resalta la importancia de las tertulias, y dice que antes de firmase nada, el gobernante preguntaba a los consejeros ¿qué se cuenta en los cafés?562 Sería esa misma

opinión pública, la que a pesar de quejarse del gasto de la guerra, y de las bajas, “en general no aceptaba ser derrotada por los cubanos”.563 Esta autora, afirma que el gobierno español, prefirió ser vencido con “honra” por los Estados Unidos, que por los independentistas cubanos, para justificarse ante una opinión pública muy descontenta con la situación. Aseveración que refuerza el siguiente comentario de Sagasta, donde reconoce la afrenta popular, en el caso de que España no hubiese ido a la guerra: “El deshonor en vez de la guerra hubiera acabado con todo y con todos”564. Domingo

Blanco, corresponsal en La Habana de El Imparcial, también refleja ese sentimiento popular belicista:

En las calles, en los cafés, en todos los sitios públicos y en todas las reuniones privadas se habla de la guerra y hasta se hace la guerra grande, la que impulsa el sentimiento del patriotismo, la que ansían todos los corazones españoles, la que surge de tantas y tantas ofensas recibidas.

En cambio, en el seno de nuestra más alta representación, en la Casa de gobierno, en la residencia del estado mayor, sigue haciéndose la guerra chica, la guerra de la manigua, la guerra que ha matado el sentimiento y ha agotado los entusiasmos”565.

En los días siguientes este periódico ya habla de depurar responsabilidades del gobierno conservador y del ministerio actual, anunciando que de llegar el “desastre” habría que repartir las culpas, y de llegar él éxito repartir también las glorias. Pero ahora es tiempo de pensar en España y así lo expresa en su editorial “¡¡España, España!!” del 7 de abril de 1898:

560 Véase: Capítulo XIII, Propaganda de guerra, apartado 13.1.La sacralización del conflicto.

561 MIJARES MIJARES, F., “Osadía Yankee”, EL ORIENTE DE ASTURIAS, Llanes, 10 de abril de

1898, p.2.

562 FERNÁNDEZ MUÑIZ, Á. M., España y Cuba 1868-1898…op. cit., p. 50. 563 Ibíd.

564 VARELA, J., en MORENO FRAGINALS, M., Cien años de historia… op. cit., p. 117. 565 “La única guerra”, EL IMPARCIAL 4 de abril de 1898, p.1.

“Pero ahora, frente a la iniquidad, a la ingratitud y a la soberbia que pretenden arrollar unos derechos evidentes y una bandera honrada; frente a la falta de los que con sus actos alentaban la rebelón cubana y con sus notas exigían el término de la lucha; frente a los que cobardemente decían que llevaban sus barcos a modo de cortesía internacional, siendo así que colocaban baterías para la guerra; frente a los que desafiando la santa iniciativa del augusto Pontífice presentan un ultimátum con seis horas de plazo; frente á los que en fin, imaginan que la riqueza de un pueblo puede ir más allá que el honor de otro pueblo, ahora frente a tales gentes y á tales procedimientos, es fuerza pensar sólo en España.

Dando hoy noble ejemplo, y acaso mañana severa lección á esos hombres que se suponen invencibles, porque son ricos, debemos pensar tan sólo de que somos españoles”566.

El final se acerca inexorablemente, la obsoleta Armada española poco puede hacer frente a los modernos acorazados norteamericanos. Pero, en la península sigue sin percibirse la realidad de la situación, las declaraciones del general Beránger, ministro de la Guerra en el anterior gobierno de Cánovas, llenan de indignación al gobierno de Sagasta, y al Ejército. Beránger no cree factible un ataque de la Marina estadounidense, ya que durante su mandato, se han enviado a Cuba cerca de cuatrocientos noventa torpedos eléctricos, al objeto de colocarlos en los diferentes puertos de la isla: La Habana, Nuevitas, Cienfuegos y Santiago de Cuba. Declaraciones que causan estupor, pues otorgan fundamento a la tesis de los Estados Unidos sobre la voladura del Maine, dejando en mal lugar a España.

Hemos visto ya varios artículos e informaciones donde continuamente se resalta las glorias del Ejército y del pueblo español. Escasas son las menciones a la situación real del país, frente al gran potencial económico y humano de los Estados Unidos. Uno de los pocos artículos que señalan la cruda realidad de España dice:

“De una parte España, agotada, empobrecida por el esfuerzo realizado últimamente en las guerras de Cuba y Filipinas, donde ha gastado sendos millones y perdido gran número de hombres. De la otra están los Estados Unidos, la nación más poderosa en el presente, con setenta millones de habitantes, con grandes elementos bélicos y una potencia económica y financiera diez veces superior a la de su adversario.

La lucha no será, pues, igual entre los combatientes y todas las probabilidades de triunfo están del lado del coloso del Norte esto es lo que demuestran los números y las estadísticas, que son la base más segura para hacer cálculos y deducciones”567.

En principio podemos catalogarlo como un artículo objetivo acerca del conflicto. A

medida que avanza, se impregna -como el resto de la prensa españolista- de un exacerbado patriotismo, que será el arma más poderosa y, definitiva, para salir victorioso de la guerra:

“Sin embargo, en esta ocasión hay un factor importantísimo, cuya ponderación no es posible establecer desde el primer momento. España es una nación guerrera, con tantas glorias de existencia cuenta. Su historia es una epopeya. El patriotismo de la nación española escapa á todo parangón. España va a defender su honor y su derecho y ya sabemos las proezas que es capaz de realizar en estos casos. Si hay guerra, España asombrará al mundo, no sólo por los actos de temeridad y de heroísmo de sus soldados, sino por los resultados que obtenga de ella”568.

566 “¡¡España, España!!”, EL IMPARCIAL, 7 de abril de 1898, p.1.

567 GRAS, Marcelo., “La Guerra”, (de “El Llody Argentino”, 6 de abril de 1898), EL MUNDO NAVAL

ILUSTRADO, Madrid, 15 de mayo de 1898, p. 225.

Otros periódicos, como El Imparcial, no son tan optimistas. Este, acierta a ver que se

avecina el “desastre,” y es hora de pedir responsabilidades:

“Llegará el momento en que habrán de ser depuradas las responsabilidades enormes del gobierno conservador, y las ha contraído el ministerio actual. (…) Si viene el desastre, hablaremos de culpas para repartirlas equitativamente: si el éxito sanciona la razón de un pueblo, repartiremos las glorias a quienes correspondan”569.

Para la opinión pública estadounidense, la guerra es como una representación teatral,

en la que el público siguió a través de los periódicos, la destrucción de la Escuadra española570. Tras el Desastre, en España, se buscan noticias veraces sobre la situación,

se forman corrillos por doquier y las redacciones de periódicos y estaciones de telégrafos están llenas de gente deseando saber. La opinión pública no cree en el triunfalismo informativo, ahora exige la verdad. No obstante, la imagen peyorativa del pueblo yanqui, -en contraste con el noble pueblo español-, no disminuyó, sino que se acrecentó. Incluso periódicos como El Comercio de Gijón, usa la grafía original de la palabra “yankee”, “porque no quería españolizar palabras tan feas”571.

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