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en territorio zapatista, y donde el juego intertextual de la novela tiene sus más altas cotas.

El capítulo III de Muertos incómodos lleva por título un resumen de sí mismo: Que es un poco bastante largo… porque de un sopetón da cuenta del Club del Calendario Roto; detalla cómo Elías resuelve el caso del Pájaro Carpintero; previene sobre los peligros de ignorar los usos y costumbres; advierte que los muertos no tienen compañía; y narra el viaje y la llegada de Elías a la ciudad de México con las maravillosas aventuras que le sucedieron, además de reflexionar sobre el Mal y el Malo (p. 37).

Se trata de una referencia a los títulos de los capítulos del Quijote. Si bien es cierto que no es el Quijote la única novela en la que se da una descripción minuciosa del contenido de un capítulo en su título, Cervantes es un escritor importante para el Subcomandante Marcos en su formación literaria, como se verá en el apartado sobre el capítulo IX de este trabajo.

La novela inicia con el diálogo “Yo no soy el asesino” (p. 37), y es intencional la frase gastada de novela policiaca. El narrador, desconocido para el lector hasta el momento, acota que tampoco es el mayordomo, y después nos explica que “ya ven que en las novelas policiacas el asesino es el mayordomo… o al revés” (p. 37), con lo que el Subcomandante se cubre de haber recurrido a un lugar común innecesariamente.

Cuenta que ha sido portero en partido de futbol en el Caracol de La Garrucha, uno de los municipios autónomos zapatistas. Se sirve de la anécdota futbolística para contarnos la vida de la comunidad, del terreno irregular donde juegan y cómo es que

durante los partidos “invariablemente uno que es autoridad, hace las veces de árbitro” (p. 38).

Se dividen en dos los tipos de equipos de futbol, los de zapatistas y los de campamentistas —“campamenteros” para los zapatistas—, con lo que ya sabemos que el narrador es uno de los observadores internacionales que acuden a vivir en las comunidades zapatistas. Y según dice, los zapatistas suelen ganar los partidos, pues los campamenteros “nos gritábamos indicaciones en francés, en euskera, en italiano, en inglés, en alemán, en turco, en danés, en sueco, en aimara” (p. 38). La inclusión del euskera y el aimara obedece más a criterios de corrección política que a una necesidad argumental. En el próximo apartado del capítulo, cuando el narrador se presente de manera explícita, se verá un juego más evidente con la selección de lenguas que hace Marcos.

Así como se traspasa el autoridad a la posición de árbitro —el juego de futbol, y como se lee a continuación, su estrategia, se convierte en una analogía del zapatismo—, el narrador cuenta que con el partido entendió “algo de lo que estos zapatistas llaman la resistencia” (p. 38).

Algo sucede después de que rápidamente los campamenteros han hecho dos goles al equipo local:

Entonces simplemente ocurrió. (…) No hubo una indicación precisa (…) Sin embargo, yo creo que tienen su forma de comunicarse, porque después del segundo gol nuestro, todos los zapatistas se fueron para atrás, a defender su portería. (…) “Se conforman“, pensé “y van a no perder por una goliza” (…) Nuestro equipo, que corría de un lado a otro, empezó a mostrar síntomas de agotamiento. (…) Entonces, sin que tampoco ahora hubiera una señal explícita, ¡zaz!, que se me viene encima todo el equipo zapatista. Nos hicieron 7 goles en 20 minutos (p. 39).

Además de reflejar la estrategia zapatista, coincide con la mística del zapatismo —y de la casi totalidad de los movimientos revolucionarios— en el convencimiento de que eventualmente vencerán.

La primera mención de Marcos al futbol se encuentra en el poema Problemas, en el que trata de explicar qué es la patria. El poema está fechado en 1987 y está incluido en un comunicado de marzo de 1994:

Por ejemplo,

nos enseñaron que el amor a la patria es, por ejemplo, saludar a la bandera,

ponerse de pie al escuchar el Himno Nacional. Emborracharse a discreción cuando pierde la selección de futbol.

A discreción emborracharse cuando gana la selección de futbol114.

En una carta de 1999, después de que delegados zapatistas participaran en un partido de futbol con exfutbolistas profesionales —como parte de los eventos de la Consulta que organizó el EZLN en ese año—, Marcos habló también de la estrategia de juego de los zapatistas:

PD ardida por la derrota: ¡A todos los que quieren y aman el futbol! Sobre el marcador final, podemos decir que no refleja lo que realmente sucedió en la cancha, pues en el césped los zapatodos mostraron un juego vivaracho y retozón que hizo la delicia de chicos y grandes. En fin, no perdimos, nos faltó tiempo para ganar (Napoleón dixit). Además, es claro que a nuestros muchachos les afectó la altura, el clima, el smog, el terreno, la crisis asiática, el Popocatépetl, el affaire Clinton-Lewinski y esos uniformes en los que cabíamos dos en cada uno. ¡Ah! Y no olviden que los zapatudos llegaron un poco cansados porque arribaron al DF después de driblar a 70 mil federales115.

Para finalizar este apartado, el narrador se reconoce de nuevo como personaje de novela, además de campamentista zapatista:

Ustedes se preguntarán qué hace un campamentista “extranjero” en esta novela policiaca. Yo me pregunto lo mismo, así que no podré ayudarles en esto. Mientras se ve de qué va el asunto, les voy a contar un poco de mí. A lo mejor así descubrimos juntos que diablos estoy haciendo en esta novela (p. 40).

*****

114

Subcomandante Marcos, Problemas (poema de 1987), 15 de marzo de 1994.

115

Bajo el título de “El Club del Calendario Roto” inicia la segunda parte del capítulo tres. El club consiste en un grupo de amigos que, muy aventuradamente, puede hacer pensar en El Club de la Serpiente de Rayuela (1963) de Julio Cortázar.

El narrador se presenta como Julio@ o Juli@ Isileko, un filipino afincado en Cataluña cuyo apellido significa “secreto” en euskera, como él mismo aclara. Después especifica que pone la arroba al final de su nombre pues es “gay, homosexual, maricón, florecita, puto, mampo, mariposón, joto, puñal o como se diga en sus mundos de cada quien” (p. 40).

También sus señas particulares —aretes y tatuajes— lo hacen un ‘diferente’. Los ‘diferentes’ apasionan a Marcos y por lo regular asume que conforman ampliamente sus lectores y adeptos. Como en esta eumeración, sumada a la mención de todas las etnias indígenas de México, en su discurso más importante durante el Zapatour de 2001:

INDÍGENA, OBRERO, CAMPESINO, MAESTRO, ESTUDIANTE, COLONO, AMA DE CASA, CHOFER, PESCADOR, TAXISTA, ESTIBADOR, OFICINISTA, EMPLEADO, VENDEDOR AMBULANTE, BANDA, DESEMPLEADO, TRABAJADOR DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, PROFESIONISTA, RELIGIOSO, HOMOSEXUAL, LESBIANA, TRANSEXUAL, ARTISTA, INTELECTUAL, MILITANTE, ACTIVISTA, MARINO, SOLDADO, DEPORTISTA, LEGISLADOR, BURÓCRATA, HOMBRE, MUJER, NIÑO, JOVEN, ANCIANO.116

Juli@ dice que es mejor no entrar en el tema de las preferencias sexuales porque “ya ven que luego asocian ‘homosexual’ con ‘criminal’” (p. 40). Un temor que es compartido por Marcos, para muestra lo dicho en una reunión preparatoria de La otra

campaña:

Está, por ejemplo, la palabra “dolor” y no es lo mismo que la diga… (…) o que una lesbiana, un homosexual, o alguien otr@ cuyo amor es criminalizado;117

En uno de los automóviles que reparaba Juli@ fue que encontró “un libro de Manuel Vázquez Montalbán sobre el tema” (p. 41), se trata de Marcos: el señor de los

116

Subcomandante Marcos, Discurso del Zócalo, 11 de marzo de 2001.

117

espejos del escritor catalán. Otro mecánico del taller le dice que “cerca de su casa había

un lugar donde se reunían unos jóvenes, algunos ‘aretudos’ como yo, y pedían apoyo para esos zapatistas” (p. 41). El Subcomandante persuade así a sus lectores europeos, pues presume, quizá sin equivocarse, que en Europa es entre los ‘aretudos’ y los ‘diferentes’ que el zapatismo tiene mayor apoyo.

A Juli@, tras inscribirse en un colectivo zapatista de Barcelona y leer los comunicados de Marcos, le parece que “ahí sólo aparecían pedazos de una historia más grande, como si los escritos sólo me dieran unas piezas de un rompecabezas y escondieran las otras, las más importantes” (p. 41). La metáfora del rompecabezas y la idea del conocimiento fragmentado aparecen antes en la obra de Marcos. Como en el título del ensayo de 1997 7 piezas sueltas del rompecabezas mundial. O en la afirmación recurrente de que en las reflexiones intelectuales del zapatismo hay un “reconocimiento de nuestras limitaciones teóricas, prácticas y, sobre todo, de visión universal”118

Pero Juli@ no acepta con tanta tranquilidad el no hacerse una idea completa de los zapatistas y se pregunta: “¿Con qué derecho ese enmascarado de estambre me muestra unas cosas y me oculta otras?” (p. 41). Marcos se ha burlado en más de una ocasión de su físico y pasamontañas, como en ésta lo hace de su peso y pasamontañas después de haber criticado al izquierdista PRD:

.

¿No sabe el cintura de boiler enmascarado que las críticas duelen más en tiempo electoral, que los balazos en manifestaciones pacíficas?119

También el título de otra de las novelas de este estudio, Adiós cara de trapo, hace un juego similar con la apariencia de Marcos.

118

Subcomandante Marcos, El mundo: Siete pensamientos en mayo de 2003, mayo de 2003.

119

Juli@ es notificado de que ya no es personaje de la novela y cree que es algo que “resolverán en la mesa de redacción del periódico o en la editorial del libro” (p. 41). Dado que Juli@ continuará tres páginas más como narrador en este apartado —y será narrador de nuevo en el capítulo—, parece una reiteración innecesaria que se sepa personaje de la novela; es uno de los juegos metaliterarios, no siempre afortunados, que aparecen continuamente en la obra de Marcos.

Anuncia que relatará cómo conoció a Elías Contreras, pero antes fumará un cigarro y advierte que en la novela todos fuman, sin importar el riesgo que implica para la salud:

El Belascoarán fuma, el Elías fuma, yo fumo, el Sup ni se diga. Deberían anexar un extinguidor con cada ejemplar y ponerle en la portada un letrero que avisara: “El tabaco puede ser nocivo para su salud” (…) aunque la novela no gane ningún premio literario, cuando menos le dan uno de la “Sociedad de no fumadores activos” (p. 42).

El tabaco, y el hecho de ser un fumador de pipa, es un tema reiterado en Marcos, quizá éste sea un mea culpa por más de una década de promover involuntariamente el tabaquismo. Una de las referencias más memorable al tabaco dentro de su obra se da en el cuento en el que el Subcomandante conoce a Don Durito:

Es la historia de un pequeño escarabajo que usa lentes y fuma pipa. Lo conocí un día que estaba buscando el tabaco para fumar y no lo encontraba. De pronto, a un lado de mi hamaca vi que estaba caído un poco de tabaco y que se formaba una hilerita (…) A unos cuantos metros y detrás de una piedra me encontré a un escarabajo sentado en un pequeño escritorio, leyendo unos papeles y fumando en una pipa diminuta120.

*****

Después de los consejos antitabaco entra de lleno en la descripción del ya mencionado “Club del Calendario Roto”.

A diferencia de lo que insinué antes, argumentando que el nombre del club podría evocar al cortazariano Club de la Serpiente, a Juli@ le parece un nombre más

120

propio de “una novela policiaca o para una sociedad esotérica secreta o para un grupo de conejitas desplazadas de las páginas centrales de Playboy” (p. 42).

Los integrantes del club son cuatro extranjeros que juegan futbol en territorio zapatista.

La primera es Danna Mayo, una alemana repartidora de pizzas. Juli@ nos dice que no “es necesario que diga que es lesbiana, por las mismas razones que aduje antes” (p. 42), aunque hasta ese punto en la narración no había manera alguna de sospecharlo. Nos dice también que “se apellida Bí Mát, que es un apellido vietnamita que quiere decir ‘clandestino’” (p. 42).

La otra integrante es Juin Héleney, una francesa maestra de escuela en Toulouse, amante de Miles Davis, “que lleva el apellido serbio croata de Protuzakonitost, que quiere decir ‘ilegal’” (p. 43). Juin Héleney es conocida como ‘la güera’ o ‘la francesera’.

El último integrante, además de Juli@, es Vittorio Francesco Augusto Luiggi, un italiano que “se apellida Nidalote, que en albanés significa ‘prohibido’” (p. 43). Nidalote cree que existen los extraterrestres y se instalaron “hace tiempo en Washington, Londres, Roma, Madrid, Moscú, México y tornaron el poder e impusieron la moda del ‘fastfood’” (p. 43).

Salvo México, las otras ciudades son centrales del poder político y financiero, pues cree que se trata de los ‘extraterrestres malos’ —la polaridad bien-mal, aunque presente desde los respectivos primeros capítulos escritos por Marcos y Taibo II, empieza a ser un tema de mayor relevancia— y que los buenos llegarán a territorio zapatista; él planea entonces convertirse en su cocinero. Igual que Juin Héleney, Nidalote tiene un apodo —dada la dificultad de su nombre—, “en el pueblo le dicen ‘Panchito’, cosa que él y todos nosotros agradecemos” (p. 43).

Juli@ menciona respecto al grupo algo adivinable, que si “‘zapatizamos’ nuestros nombres tendremos: Mayo Clandestino, Junio Ilegal, Julio Secreto y Agosto Prohibido” (pp. 43-44). El juego de las lenguas que se hablaban en los partidos de futbol continúa aquí, con los peculiares apellidos de los personajes en lenguas de territorios ―Vietnam, Albania, Serbia y País Vasco — que estuvieron o están en conflicto.

Y vuelve a buscarle una categoría al grupo que no sea la de personajes de novela policiaca, pero ahora respecto a sus nombres ‘zapatizados’: “tenemos nombres de personajes de novela porno o de espías o de porno-espías, pero no de novela policiaca” (p. 44). Incluye, además, a otro personaje al club: “aunque le agreguemos a la Abril del capítulo primero, el calendario sigue incompleto, roto” (p. 44). Con lo que Marcos resalta la intencionalidad del nombre de Abril en el primer capítulo, y Juli@ demuestra disimuladamente que no sólo se sabe personaje de la novela, sino que además ya leyó lo escrito con anterioridad.

En el siguiente párrafo Marcos decide evidenciar la intencionalidad en la diversidad del Club del Calendario Roto:

el Sup nos metió en la novela por mula, porque ya ven que los zapatistas sostienen que el mundo no es sólo uno, sino muchos, y por eso le están aventando a la novela un mecánico homosexual y filipino, una alemana repartidora de pizzas en moto y lesbiana, una maestra francesa amante del jazz, y un cocinero italiano que cree en los extraterrestres. O sea que no nada más hay hombres y mujeres. Así que es posible que luego aparezcan más personajes “extraños” (p. 44).

Los personajes ‘extraños’ y la aclaración de que no existen sólo hombres y mujeres en el mundo, es un anuncio de la aparición de Magdalena, una transexual que conoce Elías en el séptimo capítulo.

Sin embargo Juli@ presume que la inclusión de Nidalote quizá se deba a que “en las novelas policiacas a los detectives luego les da por la gastronomía” (p. 44). Una evidente referencia a las novelas de Pepe Carvalho —personaje también del primer

capítulo de Muertos incómodos— de Manuel Vázquez Montalbán, dado que personaje y escritor están ensimismados en la creación culinaria.

A ambos les pide una disculpa, pues “en esta novela no se va comer muy bien que digamos” (p. 44). Los lectores de las novelas de Carvalho podrán recordar alguna de las innumerables recetas que aparecen en la serie, y los lectores de Vázquez Montalbán en lo general podrán recordar a su vez que, entre sus numerosos ensayos sobre cocina, publicó en 1985 una de sus reflexiones culinarias más memorables:

Contra los gourmets.

En su prólogo a Las recetas de Carvalho, Vázquez Montalbán recuerda que “Carvalho es gastronómicamente ecléctico. He aquí su única connotación posmoderna”121

Se llama “Marco‘s Special” y se las paso tal y como me dijeron: una ración de carne de res a criterio, se parte en pedacitos y se fríe; se le agrega una latita de salsa mexicana y queso; se bate todo y se sirve caliente (p. 44).

. Lo mismo el Subcomandante, que incluye una de sus recetas en la novela:

Como a Nidalote no le gusta el platillo que él mismo ha cocinado, y no desea dudar de las habilidades culinarias del Subcomandante, “da como pretexto que la salsa era de la marca Herdez, “y el Sup claro me dijo que debía ser de ‘La Costeña’” (p. 44).

La preferencia de Marcos por la salsa La Costeña sobre la Hérdez quizá no sea puramente decidida por el paladar, intuyo sin mayores conocimientos que se deba a que La Costeña es una empresa nacional y Hérdez está asociada a la transnacional estadounidense Hormel Foods.

*****

121

El siguiente apartado se titula “Elías y el pájaro carpintero” y en él el detective resuelve el segundo y último caso independiente de la trama central de la novela, siendo el primero el de la desaparición de Abril en el primer capítulo.

A Elías lo envían a investigar un asesinato “al caracol de Morelia, en la zona Tzots Choj” (p. 45). Marcos se equivoca. Los Caracoles fueron la organización municipal autónoma que en 2003 suplió a Los Aguascalientes, en este caso el nombre de Morelia corresponde al nombre que tenía como Aguascalientes, pues bajo la nueva organización la zona Tzots Choj fue renombrada así:

El caracol de Morelia, de zapatistas tzeltales, tzotziles y tojolabales, se llamará

"TORBELLINO DE NUESTRAS PALABRAS", o sea "MUC"UL PUY ZUTU"IK JU"UN

JC"OPTIC"122.

En este apartado Marcos quiere explicarnos los procedimientos de ésta novedosa organización, al contarnos Elías Contreras cómo es que deciden enviarlo a investigar el asesinato: “La Junta de Buen Gobierno de ése lado había mandado una solicitud de apoyo a la Comandancia General del EZLN. El Sup no estaba, así que le avisaron por radio y me dicen que dijo que me mandaran a mí” (p. 45).

En esta parte que narra Elías, Marcos recurrirá, al igual que en el primer capítulo, a los tres puntos que dejan inconclusa la frase para ser completada con el título del siguiente apartado:

En La Realidad, el responsable local me dio para el pasaje, unas tostadas, una bola de pozol y unos papeles. En uno leí...

Acta de levantamiento (p. 45).

*****

122

Subcomandante Marcos, Chiapas: la treceava estela. Tercera parte: un nombre. La historia del

En el Acta de levantamiento leída por Elías, el Subcomandante insiste en poner en marcha los procedimientos administrativos de los caracoles: “El c. Pedro Santis Estrada, Comisión de Honor y Justicia Municipal Autónomo, a las 9.25 pm. hace las siguientes descripciones del levantamiento del cadáver en la siguiente manera:” (p. 45). El resto del informe detalla cómo fue asesinado un hombre de treinta y ocho años mientras iba con su hijo de diez. Tras ser emboscado y baleado, corrió algunos metros repitiendo el nombre de sus presuntos asesinos. Los sospechosos negaban haberlo asesinado, y explicaban que traían armas por si encontraban un animal al que matar. Y

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