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4.3 A tentative proposal

4.3.2 An alternative account

Desde 1981, año en el que comenzó la epidemia, hasta el 31 de diciembre de 2001 se han acumulado un total de 62.219 casos de sida, en el 53% de ellos se ha sido notificado ya su fallecimiento88.

A partir del inicio de la epidemia de VIH/SIDA en España, el número de casos nuevos de sida aumentó de forma progresiva a lo largo de los años, hasta alcanzar las cifras más altas en 1994 con 7.323 casos. A partir de 1995 se produjo un cambio en dicha tendencia, iniciándose un descenso que se ha mantenido hasta 2001. A este descenso han contribuido en forma muy importante el conjunto de actividades de la lucha contra el sida, tanto en la prevención como la asistencia sanitaria. Sin embargo, la caída más pronunciada (28%) se produjo entre 1996 y 1997, coincidiendo con el uso masivo de las terapias antirretrovirales de alta eficacia. En los años siguientes ha continuado esta tendencia, pero de forma más lenta.

La tendencia descendente descrita afecta a todas las categorías de transmisión del VIH, aunque en distinta proporción. La incidencia de sida en los UDI ha seguido disminuyendo en los últimos años, mientras que en las categorías de homosexual y de heterosexual apenas ha variado desde 1999. Los casos de sida por transmisión vertical son los que proporcionalmente han sufrido una caída mayor, debido a la recomendación desde 1994 del tratamiento con zidovudina a las mujeres embarazadas infectadas por el VIH.

En el año 2001 se estima un total de 2.300 casos nuevos de sida, corregidos por retraso en la notificación. Esto implica una incidencia anual en el año 2001 de 5,8 por 100.000 habitantes.

Cuatro de cada cinco casos fueron hombres (81,2%), más de la mitad (51,8%) tenían entre 30 y 39 años de edad, y sólo el 0,3% eran menores de 13 años.

Entre los casos de sida notificados a diciembre de 2001 la principal categoría de transmisión continúa siendo la de UDI (52,2%), en segundo lugar la transmisión heterosexual (23,7%) y en tercer lugar la transmisión homo/bisexual (13,5%). Los casos de transmisión vertical suponen un 0,3% del total.

Tanto en hombres como en mujeres, la categoría de transmisión más frecuente fue la de usuarios de drogas inyectadas, con un 53% y 48%

Con el transcurso de la epidemia de sida en España, se ha producido una evolución de las características epidemiológicas de las personas que se diagnostican de esta enfermedad. El porcentaje de casos que son o han sido UDIs ha disminuido progresivamente en los últimos años, pasando del 69,6% en 1990 al 52,2% en 2001, aunque continúa ocupando el primer lugar en las categorías de transmisión. La proporción de casos en hombres homo/bisexuales que superó el 20% en los primeros años de la epidemia, disminuyó hasta el 11,1% en 1997, pero en los últimos años ha vuelto a aumentar. El porcentaje de casos de sida atribuidos a la transmisión heterosexual ha ido aumentando de forma progresiva, pasando del 7,5% en 1990 al 23,7 en 2001.

La proporción de mujeres aumentó ligeramente en los últimos años, pasando del 17,8% de los casos de sida diagnosticados en 1990 al 22,1% en 2000, aunque en el 2001 ha disminuido hasta el 18,8%.

La media de edad al diagnóstico de sida ha ido aumentando a lo largo del tiempo, se mantuvo por debajo de los 30 años hasta 1988 y después ha llegado hasta 38,7 años en 2001. Este aumento ha sido muy evidente en los UDI, que han pasado de 26 años a mediados de los 80 a 36 años en 2001. En las restantes categorías también se observa un progresivo desplazamiento de los diagnósticos de sida hacia edades mayores pero no tan pronunciado.

Este aumento de la edad media, al menos en algunos grupos de población, refleja que la afectación por el sida ha sido menor en las nuevas generaciones, mientras que las que fueron inicialmente más afectadas continúan en la actualidad teniendo un mayor peso en la epidemia.

Con relación a la distribución geográfica del sida en España, la enfermedad afecta a todas las provincias y comunidades autónomas. Existen grandes diferencias geográficas en la incidencia de esta enfermedad debido a los distintos momentos en que irrumpió el sida, las características sociales y demográficas y el grado de penetración de los diferentes estilos de vida en cada lugar.

Considerando globalmente todas las categorías de transmisión, las tasas medias anuales provinciales para el período 1998-2001 más elevadas se localizaron en Baleares, Madrid y Barcelona, y las menores se distribuyeron por las provincias del interior peninsular.

La Comunidad de Madrid presenta un total de 14.157 casos de sida notificados a diciembre de 200089

78,2% corresponde a hombres y un 21,8% corresponde a mujeres. La categoría de transmisión más frecuente es el uso de drogas inyectadas, seguida de la transmisión homo/bisexual y en tercer lugar la transmisión heterosexual.

Un estudio de seroprevalencia de VIH–1 en la población española realizado por Castilla y colaboradores90

, a partir de una muestra representativa de la población española de 15 a 39 años en 1996, mostró una prevalencia de 4,3 por 1.000 habitantes de 15 a 39 años y de 5,6 por 1.000 habitantes de 20 a 39 años, observándose mayor prevalencia en hombres y en residentes de zonas urbanas. En este mismo estudio se estimó un rango de 110.000 a 140.000 personas viviendo con el VIH-1 en España en 1996.

El estudio realizado en los pacientes que consultan por sospecha de presentar alguna enfermedad de transmisión sexual (ETS) durante los años 1998 y 199991, mediante la metodología de anónimo no relacionado, con datos provenientes de seis centros de ETS, mostró una prevalencia del VIH-1 del 3,2%. La seroprevalencia en los hombres fue 3,3 veces mayor que en mujeres y el grupo de edad más afectado fueron las personas de 30 a 34 años, con un 5,3%. El grupo con mayor prevalencia fue el de los UDI con un 39,1%, seguido de los homosexuales con un 14,1%, en tercer lugar los heterosexuales con un 14,1%.

La seroprevalencia de personas tienen parejas sexuales que son usuarios de drogas inyectadas, se estimó para 1997 en un 5,1%, según un estudio realizado por Gómez y colaboradores en 31 centros que efectuaban pruebas de VIH en España92

, observándose un aumento en la prevalencia en estas personas del 3,4% en 1995 a 5,1 en 1997, que no llegó a ser estadísticamente significativa. La mayor prevalencia de VIH observada en este estudio fue la de los UDI con un 16,1%, seguida del grupo de hombres homo/bisexuales con un 5,1% al igual que las parejas sexuales de los UDI. Además en este estudio se exploran aspectos acerca de la intervención sanitaria, encontrándose que el 47% de los centros realizaba en todos los pacientes consejo tanto antes como después de la prueba de VIH y un 32% de los centros encuestados tiene una sistemática de actuación sobre las parejas que se diagnostican positivas al VIH.

Entre los UDI la seroprevalencia ha descendido desde el 38,4% al 22,2% en el periodo 1992-2000. En los hombres homosexuales ha pasado del 16,9% en 1992, hasta situarse en torno al 10% en 1996, y después se ha mantenido con oscilaciones. También ha caído la seroprevalencia en mujeres que ejercen la prostitución, desde valores del 8,4% hasta el 0,8%. Este descenso se ha debido en gran parte a que cada vez son menos las prostitutas que consumen drogas inyectadas, excluyendo estas, las cifras de seroprevalencia van desde el 2,5% en 1992 hasta el 0,7% en 2000.

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