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Nuestro último objetivo pretendía establecer una comparativa entre los fenómenos bullying y cyberbullying (objetivo 6). Para conocer la asociación que puede haber entre los roles implicados en ambos fenómenos se ha realizado una tabla cruzada de contingencia de cada una de las categorías. Como no se satisficieron los requisitos básicos para poder realizar el test de Chi-cuadrado con todas las clases de implicación, por encontrar un alto porcentaje de celdas con frecuencias esperadas inferiores a 5, se unificaron los roles relacionadas para conseguir frecuencias más elevadas. Las nuevas categorías quedaron agrupadas en 5 siendo estas: no implicados (NI), espectadores (E), víctimas (V), agresores (A) y agresores victimizados (AV).

175 Tabla 69.

Implicación en bullying tradicional y cyberbullying

BULLYING CYBERBULLYING NI E V A AV NI 21.49%* 20.99%* 7.57% 11.71%* 6.96%* E 1.41%** 4.74%* 1.82% 3.23% 1.92% V 0.50%** 1.41%** 0.81% 4.24%** 2.83% A 0.40%** 0.81%** 1.41%** 0.71% 1.51%** AV 0.10%** 0.50%** 0.71% 0.50% 1.72%**

*Residuos tipificados corregidos >1.96 **Residuos tipificados corregidos < -1.96

El resultado del test de chi-cuadrado demostró diferencias significativas entre las variables estudiadas y el coeficiente de contingencia nos ofreció un valor razonable de asociación entre los perfiles de bullying y cyberbullying, χ2 (16, 991) = 170.488, p < .01, C = .383 (ver tabla 69).

Hemos expuesto también los resultados de los residuos tipificados corregidos para ver qué categorías presentan mayor grado de asociación teniendo como referencia el valor de ±1.96. Viendo estos y consultado las tablas se han encontrado fuertes asociaciones entre “no implicados” y entre los “agresores victimizados” de ambos fenómenos, lo que significa que aquellos que no están implicados en un fenómeno tampoco lo están en el otro pero además, cuando hay un rol de agresor victimizado en un fenómeno ese rol también suele aparecer en el otro. Por otro lado, los casos en los que se es “víctima” vía cyberbullying tienden a asumir el papel de “agresores” y “agresores victimizados” por la tradicional y viceversa, al mismo tiempo que los agresores en cyberbullying se asocian a las víctimas de bullying tradicional.

Tras analizar los casos más significativos, la visión global de los residuos nos da una interpretación en la que podemos decir que los implicados de alguna forma en cyberbullying tienden a no pertenecer a los grupos de “no implicados” y “espectadores” lo que significa una asociación con algún tipo de implicación en bullying. Sin embargo, si consideramos los residuos desde la perspectiva del bullying tradicional no podemos hacer una valoración global y tendremos que mirar los casos concretos que nos arrojen significatividad.

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Como complemento a la tabla de contingencia hemos utilizado el análisis de correspondencias simple que nos ayudará a corroborar los resultados de la prueba de chi-cuadrado además de descubrir posibles relaciones que no se muestren con estos análisis.

El análisis de correspondencia es una técnica de interdependencia que se basa en la asociación entre objetos y un conjunto de características descriptivas. Se usa para representar las correspondencias entre variables categóricas haciendo uso de mapas perceptuales (Hair et al., 2005) que será la herramienta que usaremos para interpretar posibles correspondencias.

A continuación presentamos el siguiente mapa reducido en dos dimensiones (ver figura 24).

Figura 24. Representación de correspondencias entre bullying tradicional y cyberbullying

La figura nos ejemplifica unas correspondencias similares a las arrojadas por las tablas de contingencias. De esta manera, vemos como los no implicados de cyberbullying se traducen en “no implicación” y “espectadores” en la vía tradicional sobre todo con estos últimos. También vemos como las víctimas de cyberbullying se

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relacionan con los agresores en bullying tradicional. Por último, los agresores de cyberbullying también se relacionan con los agresores victimizados en bullying tradicional.

Al estratificar la relación entre los fenómenos por sexos y edad obtenemos los siguientes resultados (ver tablas 70, 71, 72 y 73):

Si consideramos a los chicos los datos nos aportan una relación positiva entre los no implicados en cyberbullying y los grupos de no implicación y espectadores en bullying tradicional, χ2 (16, 511) = 87.785, p < .01, C = .383. Del mismo modo, las víctimas de cyberbullying tienen una relación con los agresores y agresores victimizados del bullying tradicional; así mismo, los agresores de cyberbullying tienden a ser víctimas en bullying tradicional. Por último, observamos que los agresores victimizados vía cyberbullying suelen también serlo en el tradicional (ver tabla 70).

En cuanto a las relaciones negativas distinguimos como el grupo de los “no implicados” en cyberbullying tampoco suelen estarlo en tradicional y viceversa.

Tabla 70.

Asociación en función del sexo (hombres)

BULLYING CYBERBULLYING NI E V A AV NI 16.63%* 20.94%* 8.02%** 11.55%** 9.59%** E 1.76% 4.70% 1.96% 3.13% 1.96% V 0.20%** 0.78%** 1.17% 3.72%* 2.54%* A 0.39%** 0.78%** 2.74%* 0.78% 1.76% AV 0.20%** 0.59% 0.98% 0.78% 2.35%* *Residuos tipificados corregidos >1.96

**Residuos tipificados corregidos < -1.96

Las conductas de las alumnas descubren que las implicadas en general en cualquiera de los roles de cyberbullying también pertenecen a este grupo en bullying tradicional. Asimismo, aquellos que tienen algún grado de implicación en cyberbullying acaban perteneciendo al grupo “agresores victimizados”. Destacando además que las víctimas de cyberbullying también tienden a ser agresores en bullying tradicional (ver tabla 71).

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La prueba de chi-cuadrado para las mujeres no ofrece suficiente confianza por tener un elevado porcentaje de casillas con frecuencias esperadas inferiores a 5 (44%)χ2 (16, 473) = 96.433, p < .01, C = .412.

. Tabla 71.

Asociación en función del sexo (mujeres)

BULLYING CYBERBULLYING NI E V A AV NI 27.06%* 21.14% 7.19% 11.84%** 4.23%** E 1.06%** 4.86% 1.48% 3.38% 1.90% V 0.85%** 2.11% 0.42% 4.86%* 2.75%* A 0.42% 0.63% 0.00% 0.63% 1.27%* AV 0.00%** 0.42% 0.42% 0.21% 0.85%* *Residuos tipificados corregidos >1.96

**Residuos tipificados corregidos < -1.96

La asociación de ambos fenómenos en función del curso destaca que los “no implicados”, “los espectadores” y los “agresores victimizados” en cyberbullying también presentan el mismo rol en bullying tradicional, χ2 (16, 470) = 64.017, p < .01, C = .343. Por otro lado, las “víctimas” en cyberbullying suelen asumir el rol de “agresores” en bullying tradicional (ver tabla 72).

Tabla 72.

Asociación en función del curso (5º)

BULLYING CYBERBULLYING NI E V A AV NI 23.19%* 20.00% 8.30%** 11.28% 8.94%** E 1.49%** 4.89%* 0.64% 2.55% 1.06% V 0.43%** 1.70% 1.06% 2.77%* 2.77%* A 0.43%** 1.06% 1.28% 1.28% 1.49% AV 0.00%** 0.64% 0.85% 0.43% 1.49%* *Residuos tipificados corregidos >1.96

**Residuos tipificados corregidos < -1.96

En 6º de primaria los resultados descubren relaciones similares a las establecidas en 5º de primaria, χ2 (16, 521) = 128.385, p < .01, C = .445. Diferenciando a los agresores de cyberbullying que tienden a ser víctimas en bullying tradicional (ver tabla 73).

179 Tabla 73.

Asociación en función del curso (6º)

BULLYING CYBERBULLYING NI E V A AV NI 19.96%* 21.88%* 6.91%** 12.09%** 5.18%** E 1.34%** 4.61% 2.88% 3.84% 2.69% V 0.58%** 1.15%** 0.58% 5.57%* 2.88%* A 0.38% 0.58% 1.54%* 0.19%** 1.54%* AV 0.19% 0.38% 0.58% 0.58% 1.92%* **Residuos tipificados corregidos >1.96

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