CHAPTER 5 APPLICATION OF LEAF-SCALE SPECTRAL MODELS FOR CANOPY
5.5 Application of the Chlorophyll Models in Canopy
5.5.4 Analysis of the Chlorophyll Models
LLuch, M., Novel, G., & Ortiz, A. (2005). Las atribuciones causales en el mundo social que nos rodea son muy complejas y con frecuencia imprevisibles. Una necesidad básica del ser humano es entender lo que ocurre a su alrededor y por qué ocurre. Para ello, en nuestra vida cotidiana intentamos continuamente explicar la conducta de los demás, incluso la nuestra propia. Necesitamos conocer las «causas» de los comportamientos de los demás, del por qué han actuado de una u otra
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manera. Es decir, no nos conformamos simplemente con saber «cómo ha actuado» una persona, sino que también queremos comprender «por qué» lo ha hecho así. El proceso mediante el cual buscamos esta información es conocido como Atribución, y en concreto, hace referencia a los esfuerzos que realizamos para comprender las causas subyacentes a la conducta de los demás, y en algunas ocasiones, también las causas subyacentes a nuestra propia conducta. La atribución tiene sobre todo una función de control: dado que el mundo en que vivimos es enormemente cambiante necesitamos saber a qué atenernos, necesitamos controlar esa complejidad de nuestro entorno, al menos en el pensamiento, y para ello intentamos hacer un cierto tipo de atribuciones para así hacer más estable nuestro medio, con el fin de poder predecir el comportamiento de los demás e incluso el nuestro propio, y así reducir al mínimo las posibles sorpresas. Esta necesidad constante del ser humano por buscar la causa del comportamiento de los otros es algo central para entender y mejorar las relaciones profesionales, ya que una misma conducta interpersonal tendrá consecuencias muy diferentes en nuestras relaciones dependiendo de cómo la expliquemos, de cómo la interpretemos, o dicho en otros términos, a qué causa la atribuyamos. Así, por ejemplo, si una compañera de trabajo llega tarde al cambio de turno al que le estamos esperando y atribuimos su conducta a que quiere molestarnos será más probable que nuestra relación con él/ella se deteriore que si atribuimos su tardanza a una seria de factores situacionales, como por ejemplo, que haya perdido el autobús o que hubiera mucho tráfico en la carretera. Ahora bien, ¿explicamos de la misma manera la conducta de los demás y la nuestra? ¿A qué causa solemos atribuir nuestra conducta? ¿Y la de los otros? 1.4.7.1. Errores de atribución
LLuch, M., Novel, G., & Ortiz, A. (2005). En este punto es importante señalar que el proceso de atribución está sujeto a diversas formas de error en cuanto al trato al paciente, la tendencia que pueden llevar a caer en graves errores relativos a las causas de la conducta de los demás. Y esto es así, porque las personas tenemos también sentimientos, motivaciones e intereses y, dado que pertenecemos a grupos, nos gustan más las personas y las cosas de nuestro grupo que las personas y las
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cosas de otros grupos, sobre todo si compiten con el nuestro. Y ponemos nuestros pensamientos y el procesamiento de la información que realizamos al servicio de nuestros intereses y de los de nuestro grupo. De este modo, cuando buscamos las causas de las conductas de los demás y de la nuestra propia, cometemos importantes errores que no son casuales, sino que tienen una clara funcionalidad: defender a nosotros y a los nuestros, así como a nuestros intereses. A continuación se presentan algunos de estos errores:
1.4.7.2. Error fundamental de atribución.
LLuch, M., Novel, G., & Ortiz, A. (2005). En esta parte para comprender bien este error los autores nos explican la situación con un ejemplo: Un día en tu trabajo un paciente llega tarde a la realización de un análisis de sangre, y tras tener una breve conversación con él te informa que ha desayunado esa misma mañana. ¿Cómo explicarías lo que ha ocurrido? Hay muchas posibilidades de que llegues a conclusiones tales como «esta persona es desorganizada y torpe». ¿Son acertadas estas atribuciones? Quizá, pero también es posible que el paciente llegara tarde porque esa era la hora que él tenía en su hoja de cita, y que hubiera comido antes de realizarse el análisis de sangre porque nadie le hubiera informado de que no debía hacerlo. El hecho de que con tanta frecuencia se consideren estos factores externos al individuo cómo menos probables en la determinación de su conducta ilustra lo que es conocido como error fundamental de atribución, que refleja la tendencia a explicar el comportamiento de los demás en términos de causas disposicionales o internas al sujeto, más que a causa de los muchos otros factores externos que pueden influir en su comportamiento.
1.4.7.3. Efecto actor-observador
LLuch, M., Novel, G., & Ortiz, A. (2005). De acuerdo a los autores este error se basa en nuestra tendencia a atribuir nuestra propia conducta a factores situacionales, pero la de las otras personas a causas internas a ellos. Así, por ejemplo, cuando observamos que un paciente no sigue bien las pautas que le hemos dado tendemos a atribuir su conducta a «su forma de ser», a su desinterés o torpeza. Sin embargo, cuando somos nosotros los que no seguimos las prescripciones médicas, es más
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probable que atribuyamos nuestra actuación a causas situacionales, que no dependen de nosotros (por ejemplo: «es que la farmacia dónde iba a comprar el medicamento estaba cerrada»). Dicho con otras palabras, tendemos a pensar que los demás se comportan así «porque son de ese tipo de personas » y no porque haya ocurrido algo que haya forzado al individuo a actuar de ese modo. ¿Por qué ocurre esto? Se resume que en parte es debido a que somos más conscientes de los muchos factores situacionales que afectan nuestras acciones, pero somos menos conscientes de éstos cuando centramos nuestra atención en las acciones de otras personas. Por lo tanto, tendemos a percibir nuestra conducta como provocada en mayor medida por causas situacionales, pero la de los demás deriva principalmente de sus rasgos de personalidad.
1.4.7.4. Sesgo de auto-cumplimiento
LLuch, M., Novel, G., & Ortiz, A. (2005). Es la tendencia a atribuir nuestros resultados positivos a causas internas tenemos otro ejemplo a nuestras aptitudes, habilidades o rasgos de personalidad pero los resultados o sucesos negativos a causas externas por ejemplo, a la mala suerte o la dificultad de la tarea. Imagina la siguiente situación; te has presentado a las plazas que se han ofertado en enfermería y cuando acudes a ver la nota del examen encuentras que has aprobado con la mejor nota. ¿A qué atribuirías este éxito? Si eres como la mayoría de personas lo explicarás en términos de factores inherentes a ti: su talento, su capacidad de estudio, su constancia, etc. Ahora, intenta imaginar la situación contraria, has ido a ver la nota del examen y ha resultado ser una de las más bajas. En esta ocasión, ¿a qué atribuirás tu fracaso? Con mucha probabilidad te centrarás en factores externos a ti: malos apuntes y textos para preparar la oposición, la mala suerte, la incapacidad de vuestro preparador en enseñaros la materia, o la escasez de tiempo disponible para estudiar, etc. ¿Por qué tendemos a atribuir nuestros resultados positivos a causas internas, pero los negativos a factores externos? Existen básicamente dos explicaciones que tratan de explicar este fenómeno. La primera de ellas señala que, en general, intentamos presentar una imagen positiva de nosotros mismos, manejando las impresiones que creamos en los demás. Y una forma de conseguirlo es la
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autopresentación, que consiste en expresarse y comportarse de forma intencionada para crear una impresión favorable o una impresión que corresponda con los ideales de uno mismo. Otra posible explicación es que los seres humanos estamos motivados a proteger e incluso mejorar nuestra autoestima, por este motivo, tendemos a presentar sólo información positiva sobre nosotros.
1.4.7.5. Tendencia egocéntrica de contribución.
Este error de atribución consiste en auto atribuirse más responsabilidad en los resultados producidos conjuntamente con otras personas. Dicho con otras palabras, es la tendencia a sobrevalorar la contribución de uno mismo a un logro respecto a los demás. Para aclarar el siguiente error intenta imaginar que eres testigo de esta situación: el equipo de cirugía cardiovascular de tu hospital está muy interesado en temas de investigación y han decidido publicar los resultados de una operación de un paciente con un diagnóstico bastante inusual. Tras enviar el artículo a la redacción de una prestigiosa revista científica reciben una carta de contestación en la que se les informa de que estarían encantados de publicar su trabajo. En este momento, uno de los miembros del equipo añadiría; ¡Desde luego esto nos ha ocurrido gracias a que yo me esforcé en la redacción del artículo y los animé a que se la escribiera! Esta tendencia egocéntrica de contribución se evidencia en su mayoría a nivel hospitalario donde aparecen los dueños de los resultados de las cosas buenas y los culpables de malos resultados, y en relación a los paciente basta que sea el medico quien detecte la ansiedad en el paciente para poner el grito en el cielo culpando a la enfermera de lo que debió hacer y no lo hizo.
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Conclusiones parciales del capítulo
La ansiedad es un fenómeno normal que lleva al conocimiento del propio ser, que se muestra en forma defensiva del organismo, es base para el aprendizaje, estimula el desarrollo de la personalidad, debemos tener en cuenta que sus signos y síntomas más frecuentes y que pueden o no desarrollarse son: insomnio, sensación de malestar y agotamiento, aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, temblores y estremecimientos y presentar taquicardia, dolor de cabeza y/o náuseas.
El personal de enfermería desde el inicio de su historia fue, es y debe seguir siendo humanista receptora de respuestas humanas que buscan solución o disminución del mal que los aqueja, sus actividades se fundamentan en el modelo de Virginia Henderson (1955), esta teoría da conceptos a cada componente como son: entorno, enfermera, paciente y salud.
La educación preoperatoria es una de las actividades de enfermería que pese a estar regida por algunas teorías y conceptos de la profesión, de acuerdo a la revisión bibliográfica se la define de la siguiente manera; Información general desde el momento que ingresa el paciente a la estancia hospitalaria hasta el preoperatorio inmediato.
Dentro de la atención de enfermería el enseñar es una importante misión del personal de salud, así como como la relación que se establezca con el paciente para esto se toman en cuenta los siguientes temas como: errores de atribución, error fundamental de atribución, efecto actor- observador, sesgo de auto-cumplimiento, tendencia egocéntrica de contribución, como nos formamos una impresión de los demás. Cada situación dada en relación a nuestro actuar diario con el paciente.
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CAPÍTULO II MARCO METODOLÓGICO