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Iniciativa con proyecto de decreto por el que se instituye la Medalla “José Diego Fernández Torres”, para condecorar anualmente al ciudadano morelense que se haya distinguido por sus aportaciones a la justicia, a favor del estado de derecho, a la ciencia jurídica, a la defensa de la Soberanía del Estado o bien por sus méritos cívicos a favor de la comunidad, presentada por el Diputado Edmundo Javier Bolaños Aguilar.
HONORABLE ASAMBLEA:
EL QUE SUSCRIBE DIPUTADO EDMUNDO JAVIER BOLAÑOS AGUILAR, COORDINADOR DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PARTIDO ACCION NACIONAL EN LA QUINCUAGÉSIMA SEGUNDA LEGISLATURA DEL CONGRESO DEL ESTADO DE MORELOS, CON LA FACULTAD QUE ME CONFIEREN LOS ARTÍCULOS 42 FRACCIÓN II DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO LIBRE Y SOBERANO DE MORELOS Y 18 FRACCIÓN IV DE LA LEY ORGÁNICA PARA EL CONGRESO DEL ESTADO, PRESENTO A SU CONSIDERACIÓN LA INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE INSTITUYE LA MEDALLA “JOSÉ DIEGO FERNANDEZ TORRES”, PARA CONDECORAR ANUALMENTE AL CIUDADANO MORELENSE QUE SE HAYA DISTINGUIDO POR SUS APORTACIONES A LA JUSTICIA, A LA APLICACIÓN DEL ESTADO DE DERECHO, A LA CIENCIA JURIDICA, A LA DEFENSA DE LA SOBERANIA DEL ESTADO, O BIEN POR SUS MERITOS CIVICOS EN FAVOR DE LA COMUNIDAD, MISMA QUE SUSTENTO EN LA SIGUIENTE:
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
Los reconocimientos que otorgan las instituciones y poderes del Estado, sirven para resaltar los valores de las sociedades democráticas; para estimular las acciones destacadas de los ciudadanos que las integran y como ejemplo a seguir por la comunidad.
En Morelos el Poder Legislativo ha establecido diversos reconocimientos para enaltecer a las personas, a las organizaciones de la sociedad y a sus líderes, muestra de ello es la Presea Xochiquetzalli, otorgada la sesión pasada, para distinguir a una mujer por su trabajo a favor de la equidad de género.
Las medallas y reconocimientos son inspirados en héroes consagrados por la historia, en personajes cuya trayectoria es meritoria de ser emulada por el resto de la comunidad, que sirven de inspiración al otorgante como al recipiendario.
La situación por la que atraviesa nuestra Entidad en materia de seguridad pública y la urgente recuperación del Estado de derecho, son razones importantes para
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incentivar a la sociedad, a la propuesta de estudios sociales, medidas practicas, soluciones comunitarias, aportaciones intelectuales, actitudes positivas y acciones cívicas, entre otras, que deban ser reconocidas con una distinción especial por parte de este Congreso.
En Morelos, tenemos la fortuna de contar con un coterráneo, que generaciones que nos antecedieron reconocieron como “el defensor de la soberanía del Estado de Morelos”; que se distinguió por su respeto irrestricto al estado de derecho, que tuvo la valentía y el honor de defender a su tierra, cuando disentir del gobierno, podía significar la cárcel o la perdida de la vida.
Me refiero al Señor Licenciado Don José Diego Fernández Torres, morelense nacido en Cuernavaca, el día primero de septiembre del año 1848 y quien desde el Senado de la República, en el año de 1913, se opuso con firmeza y argumento a la desaparición de poderes en la Entidad.
Diego Fernández Torres, es la inspiración para proponer a esta Asamblea, instituir una presea aurea, en favor de un ciudadano morelense que en el lapso de un año se haya distinguido por sus aportaciones a la justicia, a la aplicación del estado de derecho, a la ciencia jurídica, a la defensa de la soberanía del estado, o bien por sus virtudes o méritos cívicos en favor de la comunidad.
Para sustentar esta propuesta, me permito traer a la atención de esta Asamblea, la relatoría del historiador y gran cronista morelense, Don Valentín López González, (1), quien nos narra lo que ocurría en Morelos, en pleno proceso revolucionario: “El 17 de abril de 1913 se produjo en Cuernavaca un golpe de estado. Por la renuncia del Gobernador Constitucional, el Congreso había nombrado al Diputado Benito Tajonar Gobernador Interino” quien ese día presentaba su informe de gobierno y ante las amenazas recibidas dos días antes, desde la Tribuna dijo, “que no permitiría que la Constitución fuese vejada, pues solo la fuerza bruta lo haría caer al abismo, despedazado y sangriento, pero nunca deshonrado ni envilecido” Estas palabras y la negativa de entregar el poder a los militares, fueron suficientes para que 17 de abril por la madrugada, fueran hechos presos el Gobernador, el Presidente Municipal de Cuernavaca y los Diputados, quien de manera sumaria fueron trasladados a la Ciudad de México a un penal, acusados de apoyar el zapatismo y estar en contra del Presidente Victoriano Huerta.
Así las cosas, el 17 de mayo del mismo año, el General Juvencio Robles, obligaba al Poder Judicial a declararlo gobernador provisional, ante la desaparición de los titulares de los poderes ejecutivo y legislativo.
Esta situación fue llevada hasta el Senado de la República, única instancia con capacidad para hacer la declaratoria, la cual había sido seguida muy de cerca por el Senador de la República por Morelos, Licenciado José Diego Fernández, que no dudo en defender con honor el orden constitucional.
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En sus dos intervenciones en la Tribuna, para impedir que se aprobará el dictamen que declaraba la desaparición de poderes y la asunción de Robles a la gubernatura, el Senador Fernández dijo el 14 de mayo de 1913: “Si queremos la paz, busquémosla dentro de la Ley. ¿Cómo podéis decir Revolución depón las armas, te llamo culpable porque atentas contra la Ley, pero yo Gobierno, rompo la Ley y obro fuera de ella? Se nos dirá que la Ley es para tiempos normales, pero es pues en tiempos de guerra, cuando se hace más necesaria, como es necesario el pararrayos durante una tempestad”.
Agrego: “Se de la poca influencia que las razones tienen sobre vuestras conciencias; yo sé bien que la palabra humana no esta llamada a convencer intereses mezquinos; las pasiones no se refutan con argumentos, sé que mi palabra será totalmente infecunda para producir un voto reprobatorio al dictamen; pero a pesar de esto, yo hablo y votaré para que para que cuando la historia se asome a este recinto coloque a cada cual en el lugar que le hayan señalado sus opiniones y sus votos”
El epílogo del caso Morelos coincide con el trágico final de las instituciones, como fue la desaparición de las Cámaras del Congreso de la Unión, y los asesinatos de los legisladores Serapio Rendón y Belisario Domínguez.
Fueron 17 años de rompimiento del orden constitucional en Morelos hasta su reinstalación en 1930, con la elección de autoridades y la puesta en vigencia de la Constitución que actualmente nos rige.
Nuestro Congreso honra la memoria del jurisconsulto Don José Diego Fernández Torres, con una escultura de su persona que adorna el vestíbulo de este reciento legislativo. Hombre probo y valiente, político y abogado preparado en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, distinguido impartidor de justicia y digno representante popular por Morelos.
En estas circunstancias, es que propongo a esta Asamblea que se estudie y en su caso apruebe, la elaboración y otorgamiento de una medalla con el nombre del insigne abogado morelense al que me he referido, para que sirva de inspiración y reconocimiento, y en sesión solemne de este Congreso, se le entregue a quien se haya distinguido por sus aportaciones a la justicia, a la aplicación del estado de derecho, a la ciencia jurídica, a la defensa de la soberanía del estado, o bien por sus virtudes o méritos cívicos en favor de la comunidad, pudiendo participar de ella profesionales del derecho, abogados postulantes, impartidores de justicia, maestros y estudiantes del derecho y sus ramas, los integrantes del sistema de seguridad pública del Estado, y ciudadanos por su merito cívico, preferentemente en la aplicación y vigencia del Estado de Derecho en Morelos, el País o el Mundo.
Por lo anteriormente expuesto, someto a la valoración del Pleno del Poder Legislativo la siguiente:
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ARTÍCULO ÚNICO.- SE INSTITUYE LA MEDALLA “JOSÉ DIEGO FERNANDEZ
TORRES”. PARA CONDECORAR ANUALMENTE AL CIUDADANO
MORELENSE, QUE SE HAYA DISTINGUIDO POR SUS APORTACIONES A LA