CHAPTER 4. APPLICATION TO THE GEONET DATA
4.2 Analysis of One Day Variation
MENTALIDADES ACTUALES
2.1.1. La globalización como antinomia y la globalidad como posibilidad cultural
Si algo caracteriza el cambio epocal en el cual vivimos hoy es su carácter complejo, incierto, redsocializado, interconectado, ambivalente, con fenómenos sociopolíticos a escala mundial y local, y con modos de vida transidos por el paradigma tecnológico y científico. Todos estos fenómenos, modos de comprendernos y relacionarnos están impregnados de antinomias.
Primero. Los medios de producción económica de unos muchos, y con los cuales se quedan
unos pocos, trae como consecuencia, la inclemente expansión sistemática del empobrecimiento a escala planetaria. Segundo. La tecnologización, la ciberingenieria de la vida, se encuentra con movimientos sociales, comunidades inteligentes e instituciones emergentes que abogan por la pertinencia de un juicio ético sostenible y de garantías humanizantes. Tercero. La creación de “muros legales”, la delimitación y exacerbación por las fronteras, y la constatación de un mundo
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más diverso, multicultural, plural, se abre paso cada vez por la cohabitación y convivialidad con las diferencias como modo propiamente humano. Cuarto. La lucha por el dominio geopolítico llevado a cabo por algunas naciones de poder hegemónicos se ve puesto en cuestión por la globalización de lo local y las políticas de lugar. Quinto. La pretensión hegemónica de la economía capitalista mundial no ha mutilado la creación y convergencia de economías emergentes que generan escenarios de solidaridad cosmopolita. Sexto. El marcado modelo de políticas educativas de alto nivel tecnológico y económico elitistas y mercantilistas, no frena la emergencia de políticas y escenarios educativos desde el poder de las humanidades y las pedagogías de la diferencia, la responsabilidad ética y jurídica, son en, para y desde las minorías. Estas antinomias son propias de la intrincada relación de continuidad y discontinuidad entre lo que denominamos modernidad-posmodernidad de otrora y del presente.
Pues bien, si algo define a la globalización como fenómeno económico, sociopolítico y cultural son precisamente estas antinomias entre otras más. Y en este sentido, el término globalización, se ha utilizado en la literatura popular y académica para describir no sólo un fenómeno, sino un proceso, un estado, un sistema, una fuerza y una era, pero dichas etiquetas, que compiten entre sí, tienen significados muy diferentes, su uso indiscriminado es a menudo oscuro e invita a la confusión”1. En este sentido, pareciera más preciso referirnos a globalidad en términos de una
significación y condición social que se caracteriza por la existencia de imbricadas y múltiples interconexiones económicas, políticas, culturales y ambientales de caracteres globales y fluidos que hacen de las fronteras y límites geográficos existentes absolutamente irrelevantes2. En el trasfondo del contenido del término y la forma como se manifiesta los procesos de globalización, se percibe una especie de dinamismo abordado por el desarrollo de la noción de “despliegue” a lo largo de patrones discernibles o por lo menos perceptible3. A este respecto,
Hans Kung dice que la globalización es impredecible4, sobre todo en las consecuencias, sin
excluir su tendencia a la caotización y agudización de las desigualdades, exclusiones y desequilibrios sociales.
Ahora, tal despliegue tiene lugar en condiciones vertiginosas o parsimónicas. Pero sea cual fuere el caso, lo que subyace a este proceso es la idea de cambio, idea que no está desligada de
1 Steger, M. Globalization. A Very Short Introduction. (New York: Oxford University Press, 2003), 7. 2 Ibidem, 8.
3 Ibidem, 9.
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la transformación de las condiciones sociales. Sin embargo, no podemos caer en la ingenuidad o en la ilusión de pensar que al hablar de globalización como un set o un conjunto de aspectos sociales que parece impulsar al plantea y sus relaciones humanas y de hábitat hacia una condición de globalidad puede ser sutilmente ideológico en la medida que se intenta hacer desaparecer, por lo menos discursivamente y geopolíticamente, su carácter ambivalente5 en los ámbitos políticos, culturales y religiosos en los que se mueve cotidianamente las personas desde cada una de las coordenadas del globo terráqueo.
La globalización, en este sentido, encarna una serie de cualidades a las cuales no podemos dejar de aludir si queremos dar con una comprensión lo menos ideológica de ella. Las cualidades que son esenciales a los procesos globalizantes y que precisan una comprensión distinta de lo humano y de la construcción de las identidades en este contexto son las siguientes: (1) la creación y multiplicaciones de nuevas redes y actividades sociales que cada vez más propenden a la superación de las fronteras políticas, económicas, culturales y geográficas tradicionales; (2) expansión y extensión de las interdependencias, las relaciones y actividades sociales; (3) intensificación y aceleración de los intercambios sociales y la coimplicación de los procesos globales y locales; (4) los procesos globalizantes no se dan en la mera objetividad material o social, también atañen a la conciencia y al conocimiento de las personas y de las comunidades en sus interdependencia e interacciones6. Esta cualidad, ayuda a formar en la conciencia responsabilidad y acción de las personas un sentido de ser ciudadanos del mundo y la pertenencia a un todo global, que va cambiando gradualmente la configuración y comprensión de la construcción de identidad, en términos de identidades individuales y colectivas. Dicho de otro modo, la globalización implica una naturaleza multidimensional de procesos sociales de consecuencias geopolíticas globales, de configuración social y cultural diversa y cosmopolita, de interconexiones glocales y globales, de carácter ideológico y de valoración o juicio ético sobre todo en su dimensión desigual, excluyente y económicamente barbárica7.
En definitiva, este entramado de procesos, de continuidad, ruptura, crisis que van desde la ilustración hasta la actualidad, y que han intentado denominar como modernidad y postmodernidad y su vertiente más ambivalente como el de la globalización, ha traído consigo un cambio epocal fenomenalizado por el desarrollo a gran escala de los medios de
5 Kung, H. Una ética mundial para la economía y la política, 174-177.
6 Para la verificación exacta de los puntos 1 a 4 ver Steger, M. Globalization. A Very Short Introduction. (Oxford University Press: New York, 2003), 9-13.
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comunicación y el transporte, por el aumento demográfico, por los fenómenos migratorios, por el progreso económico y tecnológico y por el dominio geopolítico a gran escala. Aunado a esto, estamos ante ciudades y sociedades que ya no están compuestas por una única nacionalidad e identidad sino por realidades multiculturales, sin dejar de lado, las realidades multirreligiosas.
2.1.2. Los nuevos escenarios de significación de lo humano: lugares antropológicos para la emergencia de las identidades
Cuando hablamos de los nuevos escenarios de la comprensión de lo humano en medio de este mundo globalizado nos referimos a la posibilidad de concebir la disciplina que se pregunta por el ser humano, su origen, sentido y modos de vida, como capaz de reformular y repensar su praxis, pretextos éticos, así como sus contenido teóricos y metodológicos. La antropología no puede seguir siendo “una ciencia de lo exótico y lo primitivo, sino fundamentalmente una disciplina de la pluralidad, la diversidad y la diferencia; una ciencia de la alteridad que buscar abordar los significados, significaciones y sentidos que construye la diversidad humana para poder ser y estar en el cosmos, el mundo y la vida”8.
Es más, de manera panorámica, ha de abordar al ser al ser humano no sólo en su dimensión científica y humanista, sino que está llamada a explorar la diversidad humana en sus tiempos y espacios específicos. La disciplina que inquiere por lo humano solo puede ser holística, porque ahora más que nunca tiene lugar la urgencia de comprender al ser humano en su totalidad, pasado, presente y futuro, en su realidad biológica, lingüística y cultural. En otras palabras, la antropología solo puede ser interdisciplinar9. Esta disciplina requiere ser pensada en el marco
de las antropologías del mundo10, de tal manera que se sienta impelida a repensar su objeto y
escenario de estudio, es decir, como una disciplina inteligente y plural que reoriente su praxis académica desde los mundos de vida y de los nuevos sujetos históricos.
¿Cuáles son esos nuevos o resignificados areópagos en los cuales la antropología puede generar significados, narrativas y praxis de sentido nuevas? La actualidad de la pregunta radica en la
8 Guerrero Arias, Patricio. La cultura: estrategias conceptuales para entender la identidad, la diversidad, la alteridad y la diferencia. (Ecuador: Ediciones Abya-Yala, 2013), 21.
9 Cf. Kottak, Conrad. Antropología cultural. (Madrid: Mc Graw Hill, 2006), 3.
10 “Al hablar de antropologías del mundo involucramos un reconocimiento crítico tanto del más amplio espacio epistemológico en el cual la “antropología” emergió y continúa funcionado, como de las microprácticas y relaciones de poder en y entre las diferentes tradiciones y locaciones antropológicas”. Ver Escobar, A. Más allá del Tercer Mundo.
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manera de percibir y comprender dichos escenarios: el individuo, las subjetividades, las mentalidades, los imaginarios, las representaciones y los nuevos universos simbólicos cotidianos en el que realiza su praxis el hombre y la mujer de hoy. La antropología está llamada a investigar los problemas de tipo demográfico, geopolíticos, el mundo de las hibridaciones, las heterogeneidades, las construcciones, desconstrucciones y reivindicaciones simbólicas y los considerados no-lugares, el lugar de las cárceles, de los asilos, los manicomios, los orfanatos; confrontarse con la realidad de los mendigos, los niños de la calle, los desplazados, los inmigrantes, la emergencia de la legalidad de las trabajadoras sexuales. La antropología y las demás disciplinas humanas, incluida la teología, han de sumergirse en estos espacios y lugares antropológicos – (que desde la perspectiva de Dios – se convierten en lugares teológicos), con una mirada no colonizadora de estos escenarios antropológicos construyendo interdisciplinarmente universos de sentidos, justicia y humanización.
En este sentido, las antropologías del mundo, y las disciplinas humanas, entre ellas nuevamente la teología, tienen como tarea urgente de replantear su estructura epistémica de sus perspectivas teóricas, de sus praxis metodológicas, de sus horizontes políticos y éticos, a través de las estructuras de poder y nichos epistemológicos que las sostienen. Esto será posible si se conciben como disciplinas con pretensiones universalizables, interdisciplinares y abiertas a la pluralidad, en los que no hablamos de antropología, sino de antropologías, y no hablamos de diversidad sin más, sino de diversalidad11, y en la cual no hablamos de identidad, sino de identidades. La
antropología tiene que descentrar, rehistorizar y pluralizar su propio quehacer.
El nuevo escenario de la antropología y de lo humano como su lugar de estudio es el del sentido, el de las identidades, el de las pedagogías del cuidado humano, el del acontecer educativo, de esas antropologías que se erigen allí donde se cuece la vida, pero también se la mutila y se la desaparece. Allí donde no hay espontaneidad, ni sonrisa histórica, ni el momento inspirador y denso, sino desesperanza, miedo y violencia sistemática. Ante los vertiginosos cambios de la contemporaneidad, la antropología ha de responder antes tales problemáticas, las mismas a las cuales tendrá que responder el quehacer antropológico en su momento: (1) la masificación y multiplicación de las redes de comunicación y de transporte y las influencias demográficas y culturales que ello tiene; (2) los acelerados cambios de orden tecnológico, la revolución
11 “Diversalidad”, un neologismo que refleja una tensión constructiva entre la antropología como un universal y como una multiplicidad”. Ver Lins Ribeiro, G & Escobar A (Eds). Antropologías del mundo. Transformaciones disciplinarias
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científico-robótica, la vuelta por habitar espacios interestelares; (3) los experimentos de clonación de vida; (4) las revoluciones cibernéticas; (5) la legalización y el reconocimiento de los derechos de la comunidad humana LGBTI; (6) la gramática y nueva cartografía geopolítica, las consecuencias de la guerra en el insight de la humanidad; (7) la corrupción a escala de las instituciones que gozaban de confiabilidad global (Vaticano, ONU, Fifa, Ong`s, entre otras); (8) por último, uno de las cuestiones acuciantes, sino la de más relevancia, es el problema de las construcción de las identidades y el reconocimiento de la alteridad y las diferencias. De empezar a considerar el problema de la alteridad, la hospitalidad y el cuidado humano12a escala planetaria.
En definitiva, la cuestión pedagógica más urgente para el quehacer antropológico es el planteamiento que implique pensar un tipo de humanidad y de relaciones humanas en el marco de nuestro planeta: la construcción de nuevos sujetos y sujetas históricos, sociales, políticos y éticos, que nos empujan a generar procesos o dinámicas identitarias con otros, para curar, sanar, rehabilitar y restablecer con medidas posibles y reales, condiciones donde sean posible no solo el reconocimiento de la vida en dignidad, derecho, justica y paz, sino también, la lucha por la provisión de garantías legales para asegurar la calidad de vida de los individuos y comunidades13
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2.2.IDENTIDAD E IDENTIDADES: ENFOQUES, PLANTEAMIENTOS TEÓRICOS, CUESTIONES