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Analysis of experimental evidences of gene wave forms existence

In document The DNA-"Wave Biocomputer" (Page 39-45)

The Wave, Probabilistic and Linguistic Representations of Cancer and H

XII. Analysis of experimental evidences of gene wave forms existence

Carta 8, del 4 de Agosto de 1850.-

También vea 3SM.

Se me señaló el tiempo de los hijos de Israel en Egipto. Y vi las señales y prodigios que Dios obró por medio de Moisés delante de Faraón, la mayoría de los cuales fueron imitados por los magos de Egipto; y se me mostró que en el mundo y entre las profesas iglesias se harán cosas similares a la obra de los magos de la antigüedad. Vi que el poder de los magos ha aumentado muchísimo en unos pocos meses y seguirá yendo en aumento y se difundirá. A menos que Israel se levante e incremente su poder y fuerza y crezca en gracia y en el conocimiento de la verdad, los poderes de las tinieblas obtendrán la victoria sobre ellos.

Manuscrito 7, del 24 de Agosto de 1850.-

Vi que los esfuerzos de Satanás son más poderosos que nunca, porque sabe que su tiempo es corto y que el sellamiento de los santos los pondrá más allá del alcance de su poder. Ahora obrará de todas las maneras posibles, e intentará lograr mediante todas sus insinuaciones que los santos estén despreveni- dos, se duerman en la verdad presente o que duden de ella, para impedirles así que sean sellados con el sello del Dios vivo. También vi que dentro de no mucho, Satanás aparecerá casi en forma humana y que sus ángeles estarán todos alrededor de ellos buscando alguna manera de devorarlos...

Vi que Dios quiere que su pueblo se aparte del mundo, porque los malvados serán propiedad del enemigo. Él obrará por medio de ellos de cualquier manera posible para desconcertar y destruir a los santos y que si nos vemos forzados a estar en compañía de los injustos, debemos orar y velar en todo momento para que no participemos de su espíritu, porque ellos corrompen la atmósfera en que se en- cuentran y su mismo aliento es tinieblas. Vi que los malos serán cada vez peor. También se me mostró que debemos separarnos de ellos y ser libres, libres en verdad. Dios no quiere que su pueblo se mezcle con los injustos más allá de lo que se vean obligados a hacerlo.

Vi que los “golpes misteriosos” eran efectos del poder de Satanás. Algunos procedían directamente de él y otros indirectamente, por medio de sus agentes; pero todos dimanaban de Satanás. Eran su obra y la realizaba de distintos modos. Sin embargo, en las iglesias y en el mundo había muchos tan sumidos en densas tinieblas, que se imaginaban y sostenían que esos golpes misteriosos eran obra del poder de Dios. “Dijo el ángel: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?” (Isaías 8: 19, 20). “Los muertos nada saben” (Eclesiastés 9: 5). ¿Consultan a los muertos por el Dios viviente? Se han apartado del Dios vivo para conversar con los muertos que no saben nada.

Vi que no tardaría en calificarse de blasfemia todo cuanto se dijera en contra de los golpes misteriosos, los cuales se irían extendiendo más y más, con incremento del poder de Satanás, y que algunos de sus adeptos tendrían poder para realizar milagros, hasta para hacer bajar fuego del cielo a la vista de los hombres. Se me mostró que por los golpes y el mesmerismo, estos magos modernos explicarían aún to- dos los milagros hechos por nuestro Señor Jesucristo, y que muchos creerían que todas las obras pode- rosas que hizo el Hijo de Dios cuando estuvo en la tierra, fueron hechas por este mismo poder.

Pronto llegará ese tiempo y habremos de asirnos firmemente del fuerte brazo de Jehová, porque todos los prodigios y las grandes señales del diablo tienen por finalidad engañar y vencer al pueblo de Dios... y no debemos temer a los impíos, sino ser esforzados y valientes en pro de la verdad.

Si nuestros ojos se abrieran veríamos en nuestro derredor a los ángeles malignos tramando alguna nue- va manera de dañamos y destruirnos; pero también veríamos a los ángeles de Dios que con su poder nos amparan, porque el ojo vigilante de Dios está siempre sobre Israel para el bien y él protegerá y sal- vará a su pueblo si éste confía en él. Cuando el enemigo irrumpa como una inundación, el Espíritu del Señor enarbolará un estandarte contra él.

Debemos obrar mientras dura el día y cuando Satanás viene con su poder para oprimirnos, debemos te- ner fe en Dios y vencerlo. Si no podemos vencerlo, debemos ayunar y orar y sin duda obtendremos la victoria y el triunfo sobre Satanás.

Manuscrito 1, del 1 de Febrero de 1890.-

Vea también 7CBA:344, 367; CS:241; 2SM:51-52.

Nos dolió mucho cuando nos llamaron la atención y advertimos que en nuestros diarios había propa- ganda de brujería, hechicería, de la obra de magos y de toda suerte de cosas, que estaban sucediendo en Battle Creek… en estas manifestaciones existe un poder superior al poder humano; ¿y cuál es ese po- der? Es el poder de Satanás; y no bien uno comienza a relacionarse con esos encantadores y les da el menor consentimiento, deshonra al Dios del cielo y pone en peligro su propia alma…

¿Cómo está trabajando (Satanás) aquí en Battle Creek? Vienen los magos y se despierta una ardiente curiosidad para ir a verlos; y cuando (los adventistas del séptimo día) asisten a estas funciones para ver lo que hacen, se ponen en contacto con ellos (los ilusionistas y magos); y al hacerlo están en comunica- ción directa con el poder de las tinieblas.

Manuscrito 5, de 1890.-

Vea también PM:98-99.

“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu Palabra” (Salmos 119:9). ¿Por qué, entonces, los maestros de nuestros colegios y escuelas dependen de libros que están llenos de falsedad y cosas sin valor, con cuentos de hadas e historias que llenan la mente de los jóvenes con deseos de lo irreal? ¿Por qué las lecciones que aprenden los niños y jóvenes no son puras, elevadas y ennoblecedoras? ¿No se pueden escribir libros que estén exentos de toda especie de error? ¿No hay suficiente talento entre los adventistas del séptimo día para escribir libros que contengan las lecciones simples del Antiguo y del Nuevo Testamento?

El estudio de la historia del Antiguo Testamento es de gran valor tanto para niños como para jóvenes, y las lecciones contenidas en el Nuevo Testamento fueron dadas por el mayor Maestro que este mundo haya conocido jamás. ¿Por qué entonces, dependemos nosotros de las producciones de hombres que no han estado trabajando para la gloria de Dios, cuyas mentes no han discernido entre la verdad y el error, la luz y las tinieblas? ¿No es suficiente el gran plan de salvación para absorber el interés de cada men- te? Un conocimiento de este plan no solamente educará y disciplinará la mente, sino que atraerá y agi- lizará el intelecto. Nuestras vidas deberían estar llenas de Jesús, y deberíamos estar preparados en este momento para un mejor y más claro conocimiento de él.

¿Por qué entonces la gente depende de la sabiduría de libros que contienen errores objetables para la instrucción de sus hijos? Cuando los niños preguntan el significado de estas historias que están en con- tra de todo lo que se les ha estado enseñando, los padres responden que no son verídicas y, sin embar- go, continúan colocando esos libros delante de ellos. Así se introduce el error en la educación de los jó- venes. Pero nadie parece tener en cuenta que las ideas presentadas en esos libros y las historias de en- sueño, novelas y fábulas que son distribuidas para alimentar la mente, estimulan el deleite y el apetito por las cosas irreales de la vida.

Ya que tenemos abundante de lo real y lo divino ¿Por qué no alimentamos la mente de los niños con es- ta clase de comida? Jamás se debería poner delante de los niños y jóvenes libros que perviertan la ver- dad, y que desvíen la mente que está en crecimiento, y no sólo ellos, sino que aquellos que tienen una mente madura estarían mucho mejor, serían más puros, más fuertes y más nobles si no tuvieran nada que ver con ellos.

Traté de presentar este asunto delante de nuestro pueblo en esta última navidad. Pero otros asuntos de- mandaron tanto de mi tiempo y fuerza que no pude llevar a cabo el trabajo que tanto deseaba hacer. Protesté cuando se propuso que durante el siguiente año no se enseñara nada en el colegio, excepto lo que se había estado enseñando hasta aquí, sin haberlo presentado ante el congreso (1888), porque se me habían presentado muchas cosas que en ese momento yo no podía exponer ante la Asociación porque ellos no estaban preparados para recibirlas.

En nuestras escuelas se necesita una verdadera reforma con respecto a las lecciones presentadas a los niños y jóvenes. En cada departamento debemos dirigirnos hacia un alto ideal y no aceptar un nivel mediocre.

Usted podrá decir que en nuestras escuelas sabáticas se instruye a los niños en función de la verdad. Es cierto, y cuando los niños van a la escuela todos los días (durante la semana), se colocan libros delante de ellos que confunden sus mentes y tienen que aprender lecciones falsas. Estas cosas necesitan ser condenadas, porque si usted educa a los jóvenes con libros que alteran la verdad ¿cómo podrá contra-

rrestar la influencia de esa educación? Usted está sembrando la semilla y debe prepararse para la cose- cha.

No insisto en que en nuestras escuelas educativas se deben presentar las razones de cada fase de nuestra fe; los alumnos pueden obtener esto en la escuela sabática y en la iglesia. Pero las lecciones dadas en el Antiguo y Nuevo Testamento deberían ser cuidadosamente seleccionadas y presentadas en forma in- teresante y atractiva para la mente de los niños. Es ciertamente seguro y aconsejable educar a los alum- nos con las enseñanzas de Cristo. Los niños no son ciegos ni sordos a la perversión de la verdad; sus mentes son fácilmente impresionables y las impresiones dadas deberían ser de un temple apropiado. ¡No estamos en libertad de enseñar aquello que se pone al nivel del mundo o que complace la norma de la iglesia porque es la costumbre hacerlo! Solamente, al seguir las instrucciones de Jesucristo, estare- mos seguros. Lo que era bueno para que él enseñara, es bueno para que nuestros niños estudien. La vi- da eterna está ante nosotros ¿acaso no queremos que nuestros hijos obtengan ese preciado beneficio? Pero todos los que ganen la vida eterna, ancianos y jóvenes, deben dejar a un lado sus preferencias y con simplicidad de corazón y profunda humildad deben buscar la palabra de Dios. Los que son precipi- tados, dominantes y llenos de autosuficiencia, no escudriñarán las Escrituras con el propósito de glori- ficar a Dios; porque tratarán de buscar algo para justificar sus propias ideas y respaldar sus propias teo- rías. Hay un grave estado de insubordinación en el corazón del que no está completamente santificado. Es del todo importante que cada uno tenga el propósito de discernir y comprender de todo corazón las cosas elevadas de Dios; porque aún aquello que habíamos considerado como la luz, pudo haber sido chispas de nuestro propio fuego. Es imposible para el hombre interpretar las Escrituras correctamente por su propia luz y medirlas de acuerdo a su estrecha comprensión: “Nadie se engañe a sí mismo. Si al- guno se cree sabio según este mundo, hágase ignorante, para llegar a ser sabio” (1 Corintios 3:18). Cuando, por medio de la gracia de Cristo, el hombre crucifique los deseos de la carne y sus afectos y atracciones, entonces, y solo entonces, podrá llegar a ser partícipe de la naturaleza divina. Pero muchos actúan como si ellos estuvieran por encima del Señor Jesucristo. Él era puro y sin mancha, completa- mente obediente a los mandamientos de su Padre y sus verdaderos seguidores deben ser como él. Éstas son las lecciones que los niños deben aprender en la escuela. Si la vida interior es perfecta, se ve- rá una experiencia noble; y veremos más allá del presente ámbito estrecho del tiempo y la percepción. ¿Han muerto al mundo los maestros de nuestras escuelas diurnas y escuelas sabáticas? ¿Están buscando las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios? La religión de Jesucristo es de lo al- to, y no puede tener nada en común con el despliegue y espejismo del mundo.

Carta 12, del 13 de Agosto de 1890.-

Vea también, EV:247-248, 252, 368, 682; FLB:296; OHC:214; 1SM:48; 2SM:56, 73-79, 82-84; TMK:188.

El Señor me ha mostrado claramente que lo que usted considera como comunicaciones de Dios dadas a usted y a otros mediante su hija Ana, no procede de él. No lleva las credenciales divinas. Es otro espíri- tu el que controla a la niña. Es el enemigo el que trabaja en ella. Tales manifestaciones serán más y más comunes en estos últimos días. No conducen a la unidad, a toda la verdad, sino que alejan de la ver- dad…

En varios casos, los que afirmaban haber tenido visiones tenían un testimonio para mí; según ellos yo debía hacer ciertas cosas, cosas humillantes que no mencionaré, todo producto del fanatismo…

He visto a varios que en mi presencia parecían estar en visión; pero cuando reprendí al espíritu que los controlaba, ellos inmediatamente salieron de la visión con la mente perturbada.

Experiencias como éstas llegaron a ser muy frecuentes. Varios miembros de una misma familia eran afectados por esta clase de engaño... Uno veía que cierta hermana se exaltaba a sí misma… Otro veía que él debía ir a cierto lugar y permanecer allí por unas dos, tres o cuatro semanas. Algunos, faltos de sabiduría, aceptaban estas visiones…

Precisamente, el último engaño de Satanás se hará para que no tenga efecto el testimonio del Espíritu de Dios. “Sin profecía el pueblo será disipado” (Prov. 29: 18, versión Valera antigua). Satanás trabajará ingeniosamente, con métodos distintos e instrumentos diferentes, para desarraigar la confianza del pue- blo remanente de Dios en el testimonio verdadero. Introducirá visiones engañosas para descarriar, mez- clará lo falso con lo verdadero, y con esto fastidiará de tal modo a la gente que ésta tildará de fanático todo aquello que tenga que ver con las visiones; pero las almas sinceras, al establecer un contraste entre lo falso y lo verdadero, estarán capacitadas para distinguir entre estos términos…

Asimismo, él obra a través de personas que han sido amonestadas por alguna inconsistencia en su vida religiosa, por algún tipo de comportamiento que era peligroso para ellos mismos y para los demás. En vez de recibir el testimonio como una bendición de Dios, rechazan los medios que Dios usa para corre- girlos. Aparentemente pueden ser muy celosos en la causa de Dios, pero interpretan la Palabra a su ma- nera y hacen que ésta contradiga lo que el Señor ha revelado en los testimonios. Piensan que están sir- viendo a Dios, pero tal obra no les ha sido encomendada…

El tiempo presente es sumamente peligroso para el pueblo de Dios. Dios está guiando a un pueblo y no a un individuo aquí y otro allí. Tiene en el mundo una iglesia que permanece en la verdad…

Los males que han existido en todas las épocas continuarán existiendo hasta el fin del tiempo de gracia. Necesitamos entender la causa de estos males y los métodos de ataque de Satanás, para que podamos resistirlos. No solamente tendremos que enfrentar a los hombres que han caído en el error, sino a prin- cipados, potestades y maldades espirituales en los lugares celestes. Satanás está luchando para defender su imperio porque los siervos de Dios están determinados a destruirlo.

Carta 109, del 6 de Diciembre de 1890.-

Vea también 7CBA:426; 3SM:83.

Ahora estamos viviendo en un tiempo crítico para muchos. Hay muchos en el valle de la decisión casi determinados a asumir una postura. Alguno… puede ser un hombre de mucha habilidad, pero tan pron- to como él define su posición no puede mantener su puesto y su esposa se opone amargamente. Oh, quiera el Señor ayudar a esas pobres almas. Pienso que debemos orar más por esas personas. Ellas han recibido la mala influencia de aquellos que ven la cruz, pero que no se atreven a levantarla porque al hacerlo perderían el apoyo económico y son el sostén de su familia. Ellos reconocen la verdad y la sienten intensamente, pero no se atreven a arriesgarse a dar el paso...

Hay tantas influencias que nos apartan de las realidades celestiales a las terrenales, que mi alma tiembla con aprehensión por aquellos que ven la verdad y no tienen suficiente fe para aventurarse a obedecerla. Oh... que el compasivo redentor pueda ser para estas queridas almas una presente ayuda en tiempo de necesidad y puedan tener la gracia para cantar: “Jesús yo he prometido servirte con amor...”

El enemigo ha hecho esfuerzos magistrales para perturbar la fe de nuestro pueblo en los testimonios y cuando estos errores lleguen, tratarán de probar todas las posiciones por medio de la Biblia, pero ellos interpretan mal las Escrituras. Hacen aseveraciones atrevidas... y aplican mal las profecías y las Escri- turas para probar falsedades. Y, después que los hombres han hecho su obra para debilitar la confianza de nuestra iglesia en los testimonios, destruyen la barrera para que la incredulidad con respecto a la verdad se extienda ampliamente; y ninguna voz se eleve para detener la fuerza del error.

Esto es precisamente lo que Satanás se propuso que ocurriera, y los que han estado preparando el ca- mino para que la gente no prestara atención a las advertencias y los reproches de los testimonios del Espíritu de Dios, verán que una ola de errores de toda clase aparecerá. Pretenderán que usan las Escri- turas como evidencia, pero los engaños de Satanás prevalecerán en toda forma.

Yo sé que el pastor Urías Smith, el pastor G. I. Butler, J. H Morrison y L. Nicola, en su ceguedad, han estado haciendo una obra con la cual no desearían enfrentarse en el juicio…

Siempre quise al hermano Smith como a mi propio esposo y a mis hijos... y he tenido en alta estima al pastor Butler. Pero estos hombres me han dejado sola. Estos hombres, a quienes el Señor en varias

oportunidades les instruyó a que permanecieran unidos junto a mi esposo y a mí en una íntima comu- nión hasta el fin del tiempo. Ellos me han causado una indescriptible tristeza y agonía. He llorado in- tensamente la muerte de mi esposo, ¡ay, sólo Dios sabe cuánto! Pero las acciones crueles de ellos hacia la obra que Dios me ha encomendado hacer, me han dolido aún más profundamente que la muerte de mi esposo... conozco perfectamente sus posturas, éstas están frente a mí de diferentes maneras, hasta que sólo siento alivio cuando me mantengo alejada de Battle Creek, donde prevalece la influencia acti- va de estas cosas.

Carta 23C, del 20 de Julio de 1894.-

Vea también 3SM:387.

Una noche me encontraba en un sueño o visión y se me revelaron algunas cosas que estaban sucedien- do en Battle Creek. Mi guía dijo, sígueme. Las calles estaban infestadas de gente que andaba en bicicle- tas, de nuestro propio pueblo. Había un testigo celestial que los observaba mientras satisfacían sus de- seos de gratificación egoísta, y de esa manera malgastaban lo que debieran haber invertido en las mi-

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