CHAPTER 4 CHARACTERISATION OF MS1 PUTATIVE INTERACTING PROTEIN Y2H
4.3.5 Analysis of Y2H54 Over-expression Lines
El gran concilio doble celebrado en 359 es muy instructivo. En mayo se reunieron en Rímini los occidentales, unos 400 obispos, entre ellos 80 arríanos, y en septiembre en Seleucia (Silifke), cerca de la costa meridional de Asia Menor, los orientales, unos 160 obispos, homoioístas, semiarrianos y seguidores del dogma de Nícea.
Primero, invocando el dogma niceno, cientos de padres conciliares rechazaron el credo arriano postulado por Constancio, recurriendo a la llamada cuarta fórmula sírmica, propuesta en la curia y acordada por los dirigentes eclesiásticos de ambos partidos, en la que se dice: “Pero porque el Hijo es similar (homoios) al Padre en todo, creemos que las Sagradas Escrituras lo dicen y lo enseñan”. Estos testigos de la fe negaban incluso admitir la manutención gratuita por parte del emperador. Sin embargo, ya que al parecer éste no concedía el permiso de regreso hasta que no tuviera la aprobación de todos, cientos de ellos volvieron a cambiar de opinión y profesaron la fórmula homoica. (Se conservan las palabras “por su naturaleza” y “en todo”, pero desaparecen las expresiones homoúsios y homoiusios.) “Por orden tuya ― (te imperante), aseveró el concilio ―, hemos firmado la confesión, felices de ser adoctrinados por ti sobre la fe.”74
En el sínodo de Seleucia, que se reunió en septiembre, se enfrentaron los representantes del homusianismo, del anhomoísmo, del homousianismo y del homoísmo. Y también aquí el emperador acabó imponiendo su fórmula, la que dice que el “Hijo” sólo es “parecido” (homoios), no de “naturaleza análoga” (homoiusios), al “Padre”. Como quiera que un sínodo de los acacianos reunido a comienzos del año 360, en el que se elevó el homoísmo a dogma de fe, suspendió tanto al dirigente de los anhomoístas como al de los semiarrianos, Constancio consiguió el acuerdo de todos. “Todo el mundo romano gritó entre suspiros y se sorprendió de ser arriano”, escribía estremecido san Jerónimo.75
73 Hilar, c. Const. 11. Theodor. h.e. 2, 17. Soz. h.e. 4, 15. Wojtowytsch 124 s.
74 Athan. de syn. 1 s; 8; 10; 12; 30. Hilar, c. Const. 12 s. CSEL 65,85 s. Notas 19 s. Epiphan. haer. 73. Sulp. Sev. Chron. 2,40 s. Soz. h.e. 3,16; 4,16 s. Theod. h.e. 2,18 s. Socr. 2,37; 2,39 s. Athan. ep. ad Afros 3 s. LThK 1.a ed. VIII 899 s, IX 597 s. Seeck, Untergang IV 163 s. Stein, Vom rómischen 238 s. Ehrhard, Die griechische und die lateinische Kirche 44 s. Palanque 27. Joannou 131 s. Chadwick, Die Kirche 162.
Puede verse que centenares de obispos cambian de opinión repetidas veces, que traicionan sus convicciones “más sagradas”, que, como se ha demostrado con frecuencia, les interesa menos la fe que su cargo. Lo mismo que la práctica totalidad de ellos se doblegaron en Arles (353) y en Milán (355) a la voluntad del emperador, también firmaron en 359 en Rímini y en Seleucia un credo arriano. Pero, apenas muerto Constancio, los prelados de Iliria y de Italia, que habían perdido en Rímini, volvieron a proclamar la confesión nicena, mientras que los obispos galos se retractaron ya en 360, en París, de su firma. Cuando el 21 de febrero de 362 Atanasio visita de nuevo Alejandría, celebra poco después su “sínodo de la paz” y garantiza a los arríanos la permanencia en sus sedes si abjuran de la “herejía” y reconocen el dogma de Nícea, cientos de obispos vuelven a ser católicos; sin embargo, los dirigentes, “que con ardides”, según el obispo Liberio, “intentaron hacer que la luz fuera oscuridad y la oscuridad se convirtiera en luz”, perdieron sus sedes episcopales. También el acomodaticio Acadio, que en 360 se pasó a los arríanos con la aprobación del emperador, se retractó inmediatamente en cuanto el emperador Joviano comenzó a mostrar su preferencia por el dogma de Nícea.76
Mientras tanto, la lucha por las iglesias había seguido haciendo estragos. Se produjeron escenas de violencia, proclamas de la policía y llamamientos del ejército a las armas. Decenas de obispos fueron desterrados o huyeron. En muchos lugares gobernaban dos al mismo tiempo y en Antioquía, en algunos momentos, tres.
Sin embargo, la victoria de los antinicenos parecía segura, dado que Constancio había derrotado a sus dos oponentes clericales más peligrosos, Atanasio e Hilario. A este respecto, Setton llama, al menos a este último ― y no sin razón ―, valiente “behind the
emperor's back than in his presence” (a espaldas del emperador en vez de en su presencia).
Sin embargo, sólo cuando se encuentra a una distancia segura le insulta diciendo de él que es un “hereje” arriano, personificación del anticristo, “carácter endiablado”, “lobo feroz”; en tanto que, cuando está en el exilio, más cerca del emperador y esperando una audiencia, puede apostrofarle de “piissime imperator”, “optime ac religiosissime imperator”, cristiano deseoso de santidad, ¡a pesar de que su fe era exactamente la misma!77
Oportunamente, Jorge de Capadocia, un ultra arriano, se hizo con el poder en Alejandría; era uno de los adeptos del soberano que aparecen aquí cada vez con mayor frecuencia y que unen a su cargo eclesiástico un sorprendente sentido de las finanzas.
El patriarca Jorge levantó un monopolio funerario, aunque al parecer también adquirió el del carbonato sódico e intentó comprar las lagunas de papiros, junto con las salinas egipcias. Entre sus proyectos religiosos preferidos estaban las herencias, un
Kirche 162 s.
76 Hilar, frg. A I (CSEL 65,43). Chron. Kephalaion zu 362. Greg. Naz. or. 21. LThK 1.a ed. 1638. Lexikon der alten Weit 297. Ehrhard, Die griechische und die lateinische Kirche 48. Joannou 133 s. 77 Setton 100. Klein, Constantius II 125 s.
campo especial de los salvadores de almas cristianos a lo largo de todos los siglos. El obispo Jorge no sólo procuraba que los herederos perdieran lo que les habían dejado sus parientes, sino que manifestó incluso al emperador que todos los edificios de Alejandría eran patrimonio público. Resumiendo, el primado egipcio “sacó provecho de la ruina de muchas personas”, por lo que, como escribe Amiano, “todo el mundo, sin distinciones, odiaba a Jorge”.78
Aunque ordenado para Alejandría ya en el año 356, no se puso en marcha hacia allí hasta finales de febrero de 357, con una furia salvaje, “como un lobo o un oso o una pantera” (Teodoreto). Hizo que delante de una hoguera llameante se golpeara en la planta de los pies a viudas católicas y a doncellas, al parecer totalmente desnudas, con ramas de palmera o que las quemaran a fuego lento; hizo “azotar de una manera totalmente nueva” (Atanasio) a 40 hombres; muchos murieron. Atanasio informa de correrías, asaltos, el apresamiento de obispos, que eran encadenados, encarcelamientos, el exilio de más de treinta obispos “con tal falta de consideración que algunos de ellos se suicidaron en el camino y otros en el destierro”. En el otoño del año 348, Atanasio recurre a la violencia. El patriarca Jorge se salva de un intento de asesinato en la iglesia y debe huir. El 26 de noviembre de 361 regresa, para su desgracia (aunque mayor es la suerte por ello), sin conocer el fallecimiento de su protector Constancio. Rápidamente es encerrado, el 24 de diciembre, pero católicos y paganos le sacan y, junto con dos funcionarios imperiales muy impopulares, es arrastrado por las calles y golpeado sin cesar hasta morir. Sin embargo, poco antes el obispo Jorge había llamado al estratega Artemio, gobernador militar de Egipto, y con su ayuda había perseguido también a los paganos, destruido el templo de Mitras, derribado estatuas y saqueado los santuarios paganos, por supuesto en provecho de las iglesias cristianas que se querían construir. (Juliano hizo decapitar en el año 362 al destructor de templos Artemio, con lo que a éste se le veneró como mártir arriano.) Los católicos y los “idólatras” pasearon por las calles el cadáver del obispo Jorge a lomos de un camello. Durante horas se ensañaron con el muerto. Después le quemaron y dispersaron sus cenizas, mezcladas con las de animales, por el mar. Y mientras que el tan salvaje lobo arriano se convierte en mártir, precisamente en Navidad, Atanasio regresó una vez más y, por fin ― después de que el pagano Juliano le volviera a desterrar en 362, el católico Joviano le hiciera volver en 363 y el arriano Valente le exiliara otra vez, la última, en 365-366 ―, durmió en el Señor el 2 de mayo de 373, anciano y muy apreciado.79
Al parecer, Atanasio había pensado para su trono en un tal Petros II, aunque había hecho los cálculos sin contar con los arríanos. Éstos se apoyaron en Valente e hicieron
78 Epiphan. Haer 76,1,4 s. Ammian. 22,11,4 s. Grant, Christen 75 s.
79 Ammian. 22,11,3 s. Theodor. 2,14; 3,4; 3,9. Socr. h.e. 3,2 s; 3,7; 4,1,14 s; 4,8,4; 4,13; 4,16. Soz. 4,9 s; 4,28,3 s; 5,7,3 s; 5.12; 5,15. Philostorg. 7,2. Athan. ad episc. Aeg. 7. Hist. Arian. ad mon. 48 s; 54 s; 59 s. Apol. de fuga sua 6 s; 24. syn. 37. Historia Acephala 5 s. Theodor. h.e. 2,14; 3,18,1. Rufin h.e. 10,34 s. Epiph. haer. 76,1. Greg. naz. or. 4,86; 21. Pallad, hist. Laus. c. 136. Chron. pasch. 546,4 s. Pauly I 626. RAC I 861. LThK 1.a ed. I 706. Lecky II 159. Lippl XV s. Geffcken, Der Ausgang 119 s. Schuitze, Geschichte I 137 s. Bidez, Philostorgios LUÍ s. Stein, Vom rómischen 236 s, 255 s, 270 s. Seel 175 s. V. Campenhausen, Griechische Kirchenváter80 s. Dannenbauer, Entstehung I 76. Lacarriére 150 s. Jacob, Aufstánde 152. Camelot, Athanasios 977. Poppe 50.
consagrar a Lucio como obispo. El “admirable Petros”, sorprendido por la “inesperada guerra”, fue a prisión, aunque logró salir y refugiarse en Roma en el año 375. Mientras tanto, en Alejandría el obispo Lucio, que busca “sus guardaespaldas entre los idólatras”, como muchos otros, y parece remedar las “malas acciones de un lobo”, encarcela de manera eficaz a los católicos, les persigue, destruye las casas de muchos de ellos y de nuevo comete “vilezas innombrables contra doncellas consagradas a Cristo”. Se las captura en la iglesia, se las desviste, y desnudas, “tal como vinieron al mundo”, se las lleva por toda la ciudad. A muchas, a las que “la práctica de las virtudes ha dado el aspecto de ángeles santos”, se las violó, a otras “se las golpeó con mazos en la cabeza hasta quedar tendidas sin vida”. Se alejó a los monjes levantiscos, los prelados opuestos fueron exiliados y sus ovejas maltratadas. “Quienes lucharon por la fe verdadera fueron tratados peor que criminales, pues sus cadáveres quedaron sin enterrar; los que lucharon con valentía sirvieron de alimento a los animales salvajes y las aves [...]” (Teodoreto). Sin embargo, tras el edicto de tolerancia de Valente, promulgado el 2 de noviembre de 377, Petros regresa y Lucio es expulsado de la iglesia principal.80
No obstante, desde que murió Atanasio, su “hombre fuerte” de Oriente, la Iglesia católica tiene un nuevo “hombre fuerte” no menos poderoso en Occidente. Y no sólo deja la impronta en su historia sino también, en mayor medida que Atanasio, en la “gran” política.
80 Socr. 4,20 s. Theodor. h.e. 4,19 s. Rufin h.e. 2,13; 11,3. Soz. h.e. 6,19; 6,39. Gentz, Athanasius 861. Schuitze, Geschichte I 205 s. Schwartz, Zur Geschichte des Athanasius (1904) 367. Stein, Vom rómischen 272 s. Caspar, Papsttum I 224. Lippoíd, Theodosius 16. Joannou 182,198, 225. Joannou fecha el edicto de tolerancia de Valente, pág. 225, el “2 de noviembre de 377, pág. 226, el “2 de noviembre de 378”.
CAPITULO 2
AMBROSIO, DOCTOR DE LA IGLESIA (HACIA 333 O 339-397)
“[...] Una personalidad sobresaliente en la que se aunaban la virtud del romano con el espíritu de Cristo para dar una unidad completa: hombre, obispo y santo de los pies a la cabeza; junto con Teodosio el Grande, la figura más importante de su tiempo, el consejero de tres emperadores, el alma de su política religiosa y el sostén de su trono; un formidable paladín de la Iglesia.”
Johannes Niederhuber, TEÓLOGO CATÓLICO81
“Ambrosio, el amigo y consejero de tres emperadores, fue el primer obispo al que acudían los príncipes para apoyar su trono tambaleante [...]. Su extraordinaria personalidad emanaba una enorme influencia, llevada por el pensamiento más puro y el más completo altruismo [...] junto con Teodosio I, la figura más brillante de su tiempo.”
Berthold Altaner, TEÓLOGO CATÓLICO82
“Ambrosio es un obispo que, en cuanto a la importancia y alcance de su actividad, deja en la sombra a todos los demás [...] no sólo supera a los papas de la primera época, sino también a todos los restantes guías de la Iglesia occidentales que conocemos.”
Kurt Aland, TEÓLOGO PROTESTANTE83
“Todos los seres humanos que están bajo el poder romano (ditione romana) os sirven a vosotros, sus gobernantes y emperadores del mundo. Pero vosotros lucháis por el Señor Universal y por la santa fe.”
AMBROSIO84
81 Niederhuber LThK 1.a ed. 350. Cf. también la “Allgemeine Einleitung” de Niederhuber en BKV 1914 IX s. También Kraft ve en Ambrosio “la virtud romana completada y aumentada con la virtud cristiana”. Kirchenváter Lexikon 23.
82 Altaner 330 s.
83 Aland, Von Jesús bis Justínian 230. 84 Ambros. ep. 17.