¿Por qué una propuesta de distribución social del conocimiento?
Con la lectura del capítulo anterior pudimos observar que el concepto de distribución social del conocimiento es importante debido a que desde los últimos años rige la misión institucional de la Universidad Veracruzana. Esta institución está orientada a ser un espacio donde se genera conocimiento para su distribución social. No obstante dicho concepto es tan ambiguo que ha dado entrada, al menos a 4 ámbitos explicativos: el ámbito de transformación institucional, el epistemológico, el social y el que tiene que ver con el uso de las tecnologías de la información y la comunicación.
Es tarea de la UV, definir claramente qué es para la institución la distribución social del conocimiento, no sólo utilizar el concepto como muletilla en cada discurso oficial sino que debe ser revisado en sus partes y su profundidad. ¿Qué significa distribuir? ¿A quiénes se va a distribuir? ¿Por qué se tiene que distribuir? Así mismo, a qué se refieren con social, a un grupo de personas, a la sociedad en su conjunto a una comunidad y por supuesto que deben tener en claro a qué se refieren cuando hablan de conocimiento. Si se trata de conocimiento en general el que resulta de cualquier área disciplinar como el conocimiento de las matemáticas o del francés o se refieren en específico al conocimiento científico o tecnológico.
Sólo con una definición clara del concepto se podrá comenzar con una distribución social del conocimiento adecuada y dejará de ser un concepto teórico que se utiliza como término repetitivo en cada evento oficial.
A continuación enunciaré mi propuesta de distribución social del conocimiento, que no se trata de un manual preciso de acciones a realizar sino que trata de delinear algunas prácticas que la UV debe tomar en cuenta para mejorar el proceso distributivo del conocimiento.
Es importante tener en cuenta una vez más que la Universidad Veracruzana, como el resto de Instituciones de Educación Superior, es un producto social y en ella se concentran las virtudes o ausencias de la sociedad que la crea. Está constituida por un
entramado complejo de relaciones que facilita y al mismo tiempo entorpece que la universidad asuma nuevas propuestas o líneas de trabajo.
Cada vez se rompe más con la idea de que la vocación universitaria no es sólo la educación sino que la orientación es integrarse al contexto que la rodea, aportando sus conocimientos para fomentar el desarrollo de una colonia, una comunidad o una región. De lo que se trata es de abrir la universidad a nuevas formas de entender la distribución social del conocimiento que vayan más allá de la educación formal (estudios de primaria, secundaria y preparatoria). Que pueda servir de apoyo a la formación integral para la vida de las personas independientemente de su nivel educativo o formación profesional.
Lo anterior tomando en cuenta que existe un grupo de personas históricamente excluidas, quienes por no tener educación formal, tener alguna discapacidad o vivir lejos de las instalaciones universitarias, no han podido acceder al proceso de apropiación social del conocimiento que en las universidades se genera.
Cabe recalcar que la UV ya tiene iniciativas importantes en la distribución social del conocimiento orientadas a la disminución de la exclusión social de personas pertenecientes a etnias indígenas, tal es el caso de la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI), cuyo modelo educativo está enfocado a formar profesionales desde la diversidad cultural. La UVI ha creado programas educativos especiales para distribuir el conocimiento por medio de las tecnologías de la información y también en su modalidad presencial.
La UVI se suma a las diferentes áreas de extensión, difusión de la cultura, educación continua y/o abierta que tiene la UV que son instancias distribuidoras del conocimiento.
Aunque ya hay trabajo avanzado en el proceso de distribución social del conocimiento todavía es limitado y hace falta ampliar el esquema, perfeccionar o complementar el que ya existe.
El énfasis en mi trabajo está orientado a eliminar la exclusión social debida al conocimiento, sostengo que las universidades tienen que ampliar sus métodos de distribución social del conocimiento. De lo que se trata es de consolidar una universidad abierta, plural e incluyente. Mi propuesta se orienta a distribuir el conocimiento entre un grupo de personas cuyas características no tienen que ver con elementos de multiculturalidad ni con capacidades diferentes privativamente sino que se abre a otro grupo de individuos, históricamente excluidos, quienes no han tenido acceso al conocimiento que la universidad genera o posee. Intento reforzar la distribución social del conocimiento entre el sujeto excluido de la educación formal, quien no cuenta con los niveles básicos de educación, por ejemplo, no sabe leer o escribir. No maneja una segunda lengua, el español en caso de hablantes indígenas o el inglés en hablantes de español. No tiene conocimientos básicos de computación. Pero que realiza un oficio para obtener ingresos económicos que le garantizan el sustento. Mi propuesta busca incluir a personas de otras etnias indígenas o con capacidades diferentes, a campesinos y a personas del medio urbano, a miembros de empresas o de dependencias gubernamentales
¿Qué conocimiento se va a distribuir?
En primer lugar el conocimiento a distribuir es conocimiento pertinente al entorno. La Universidad tiene la responsabilidad de distribuir el conocimiento en todos los lugares en los que ya tiene presencia e incrementar la cobertura debido a que la
demanda de conocimiento es amplia.
La Universidad debe distribuir todo tipo de conocimiento, que las personas puedan acceder al área de conocimiento que les beneficie, esto requiere distribuir a partir de todas las áreas del conocimiento, desde las ciencias básicas como las matemáticas o la física hasta las ciencias aplicadas como la agronomía, la contaduría o el derecho.
Se debe distribuir un conocimiento que fomente el desarrollo regional, que pueda impactar en cualquier sujeto social que lo desee ya sea una persona o una microempresa.
El conocimiento que la universidad distribuya debe estar mediado por la racionalidad37, no sólo orientada a fines sino una racionalidad sustentada en el bienestar de los que habitan en el presente y sobre todo de los que estarán en el futuro. Además la distribución social del conocimiento debe tener un fuerte anclaje ético que permita asegurar el porvenir de la sociedad.
Derecho Universal al conocimiento.
La Universidad debe tener en cuenta que todas las personas tienen derecho a la generación y disfrute del conocimiento. De ahí que todos tengan derecho a la educación, al acceso a la ciencia y la tecnología así como a participar de las actividades culturales y recreativas. Con todos, me refiero tanto a alumnos de la institución como a habitantes del lugar donde está inserta la universidad, que no necesariamente han recibido una educación básica formal, esto obligaría a la universidad a integrar en su población objetivo, a éste nuevo grupo de personas, antes excluido, para proveerles de conocimiento que pueda mejorar su desempeño laboral e incrementar sus capacidades intelectuales.
Fomentar la estructura comunitaria del conocimiento
Se trata de aceptar que el conocimiento es una actividad social y cultural, no entraremos en un debate intemalista o externalista. Se busca que cada vez más, científicos, universidades y sociedad civil se involucren en la gestión, promoción y divulgación del conocimiento científico y tecnológico. Olivé nos recuerda que Kuhn remarcó la estructura comunitaria de la ciencia:
“Esta estructura comunitaria es una de las condiciones necesarias para el cambio y el progreso de la ciencia. Por eso la ciencia es un fenómeno eminentemente social, en un sentido doble: primero, porque tiene esa
7 Mosterín considera que la racionalidad científica es un cúmulo de creencias sometidas a revisión constante. Así que ámbitos que podrían no parecer racionales como la cultura o la tradición, se vuelven racionales al momento de someter las creencias a procesos de revisión y autocrítica. La racionalidad implica cambio y aceptar una serie de errores que de la propia vida o ¡deas van surgiendo. Mosterin,
Jesús (1978). Racionalidad y acción humana. Alianza Editorial.
estructura comunitaria y segundo, porque su desarrollo no se da al margen de la sociedad más amplia en cuyo seno se despliegan las comunidades científicas. Son estos vínculos recíprocos, así como la interdependencia entre ciencia y sociedad, lo que exponencialmente se ha incrementado en las últimas cuatro décadas” (Olivé, 2008:29)
No se trata de una estructura comunitaria de la ciencia reservada a los laboratorios y los pasillos de las universidades, sino a una acción realmente comunitaria, que involucre a la comunidad donde se inserta el científico o académico, tomando en cuenta sus necesidades y opiniones. El conocimiento científico y tecnológico no debe vivir atrincherado en las paredes de los institutos de investigación, debe salir a la calle, servirse de ella para innovar y generar nuevos saberes para mejorar la vida de las personas.
Distribución social del conocimiento democrática
Si todos tienen derecho al conocimiento, todos tienen el derecho de tomar decisiones que impacten sobre la construcción social del conocimiento. Esto es que la UV debe consolidar mecanismos de tomas de decisiones que incluyan a un mayor número de personas, siempre tomando en cuenta a los habitantes de las comunidades o localidades donde trabaja la institución. De esta manera la universidad debe ser agente de cambio social junto con las personas a las que beneficia.
“En una sociedad como la nuestra, donde la producción y el consumo del conocimiento científico se ha convertido en una de sus principales empresas, pero donde por otra parte aspiramos a una forma democrática de organización social y política “¿cómo puede funcionar el Estado democrático si los ciudadanos dependen del conocimiento experto disponible sólo para una pequeña élite, una élite que en su formación y en sus intereses económicos directos representa sólo a un sector muy estrecho de la sociedad?” (Lewontin cit. en Olivé, 2008:31)
Para distribuir democráticamente el conocimiento las universidades deben reforzar la formación de expertos en la divulgación. Al respecto Olivé considera que es necesario:
“ ...form ar especialistas en el estudio del sistema de ciencia y tecnología y sus relaciones con la sociedad, capaces de analizar y promover las prácticas y redes institucionales y sociales que fomentan los nuevos modos de producción, distribución y aplicación del conocimiento, atendiendo a sus dimensiones cognitivas, éticas, axiológicas, sociales, educativas, económicas, políticas, jurídicas, culturales y ambientales.”(01ivé: 2008,43)
Para difundir el conocimiento de forma democrática se requiere de especialistas, de expertos en divulgación del conocimiento, quienes no deben ser los que más sepan sino aquellos que promuevan y generen el diálogo de saberes. Con esto me refiero a que la distribución social del conocimiento no sólo debe ser vertical, donde la institución dé a conocer el conocimiento a la sociedad, sino que la sociedad pueda compartir su conocimiento local, cultural y tradicional a la institución y éste sea tomado en cuenta.
Dejar de confiar de forma excesiva en la Tecnología
Las tecnologías de la información y el conocimiento son herramientas importantes para la distribución social del conocimiento, al menos eso señala la teoría de la sociedad red o de la sociedad del conocimiento. No obstante su uso debe ser repensado, tomando en cuenta el contexto social y cultural donde se va a llevar el conocimiento. Un error frecuente de las instituciones educativas e incluso las estatales, es pensar que las computadoras y el Internet ayudan a disminuir el rezago a educativo y son signo de progreso para la comunidad. Nada más alejado de la realidad. Para que la tecnología sea una auténtica herramienta de distribución social del conocimiento su uso deber ser requerido por la comunidad y no debe ser depositada arbitrariamente por escuelas o instituciones. Antes de llevar una computadora a una comunidad deben asegurarse de que la comunidad tenga los mínimos necesarios para utilizar el artefacto.
tener luz y una conexión a Internet, además deben existir personas que capaciten y ayuden a los nuevos usuarios de la tecnología.
El caso de la Red Comunitaria Digital de la UV, es una buena iniciativa, pero las personas necesitan más que puros consejos de cómo arreglar un automóvil o cómo componer una bicicleta averiada. Se deben crear programas serios para que sean aprovechados por la comunidad. Si es una región con vocación agrícola, el conocimiento que puedan adquirir de la tecnología deberá estar orientado a mejorar sus faenas, igual si se trata de un lugar que se dedica a la pesca o a la manufactura de artesanías. La tecnología es pertinente cuando se inserta en el contexto para promover el desarrollo del mismo, no para entorpecerlo. Para todo esto se vuelve necesaria la alfabetización tecnocientífica que es el siguiente punto en esta propuesta.
Alfabetización tecnocientífica
La alfabetización tecnocientífica supone una reeducación del sujeto para que se familiarice con la importancia del conocimiento y de la ciencia a partir de la tecnología, en su entorno inmediato. Considero que este apartado es peligroso pero importante a la vez. Peligroso, porque al reeducar a las personas sobre el uso de la tecnología y el valor del conocimiento lo único que se puede esperar es acrecentar el mercado de compradores de artefactos como teléfonos celulares o computadoras, ese es el gran peligro, hacer creer a la gente que con el sólo poseer los artilugios ya se tendrá conocimiento, cuando en realidad lo que se adquiere es estatus social. En lugar de eso, y por lo que la alfabetización tecnocientífica es importante es porque ésta puede generar apropiación social del conocimiento. Alguien concierne de su entorno no sólo inmediato sino de la realidad más alejada, de la ciencia y del conocimiento que se genera, es una persona capaz de tomar mejores decisiones sobre su vida diaria que fortalezcan y mejoren su relación con el entorno. Coincido con Hernanz Moral (2009) en que:
“...la distribución (social) del conocimiento se basa en una masiva alfabetización tecnocientífica crítica de la tecnociencia, que exige que los individuos no sean sólo usuarios de nuevas tecnologías, sino que tengan elementos suficientes para determinar el modo y grado en que se apropiarán de ellas en la construcción de su proyecto de vida (individual y comunitario).’XHernanz Moral, 2009:41)
Hoy más que nunca se requieren agentes de su propio cambio y desarrollo, la alfabetización tecnocientífica adecuada implica educar de forma crítica y responsable a los individuos en el uso de las tecnologías. Esto, para que no las vean como la panacea sino como las herramientas que pueden ayudarlos a comprender de mejor manera el mundo que los rodea. No se trata de generar compradores de lap tops, sino de valorar racionalmente la información.
Así mismo esta alfabetización debe estar conciente de la diversidad cultural y de la realidad económica y social a dónde se va a insertar el proyecto educativo. Fomentando siempre la inclusión social de sectores diversos.
Inclusión Social
La universidad como actor social está obligada a contribuir a disminuir los niveles de exclusión social que genera el conocimiento estableciendo mecanismos y realizando acciones que tiendan a disminuir la exclusión social en sectores marginados, tanto en el ámbito rural, como en el ámbito urbano. Así mismo, que incluya dentro de su población objetivo, a las personas que no gozan con los mínimos establecidos para recibir una educación formal. Poniendo a su disposición una plataforma presencial y/o virtual que acerque el conocimiento a las comunidades y personas que lo necesiten. Esto facilitará la incorporación de cultura tecnocientífica a personas que antes vivían al margen de la misma, ya sea por situaciones económicas o sociales.
La apertura de de la universidad hacia la sociedad que no ha tenido educación formal se puede generar ofreciendo talleres que faciliten la especialización de las personas en algún ámbito del conocimiento que sirva para complementar y mejorar el oficio que las personas ya desempeñan.
Todo esto debe llevar a consolidar la relación de la universidad con su entorno para constituirse como agente de cambio social que ayude a mejorar la vida de las personas. Esto se traduce en incrementar la vinculación de la universidad con las empresas. No sólo con las medianas o grandes, la institución deberá relacionarse con
r
micro y pequeñas empresas que soliciten el apoyo para la transferencia de conocimiento o capacitación que fortalezcan el desarrollo local y regional.
Hay muchos casos de inclusión social de personas diversas, no obstante la gran ausencia es la inclusión de personas discapacitadas en las actividades educativas, de extensión y fomento de la cultura. El primer paso será crear la infraestructura básica, como rampas y espacios destinados a personas con discapacidades motrices o visuales; así mismo la UV tendrá que facilitar textos en lenguaje braille o programas de computación especializados para aquellos que tienen discapacidad visual.
Consolidación de sistemas científicos-tecnológicos.
Los sistemas científicos-tecnológicos contemplan la unión de las universidades, el estado y la sociedad civil pirra realizar acciones conjuntas en materia de creación, distribución y aplicación del conocimiento. No sólo se pretende que universidades, instituciones de gobierno y la sociedad se involucren en el proceso de creación de conocimiento sino que se de cabida al debate público de las controversias científicas y tecnológicas38. Aún cuando la UV ya realiza actividades de vinculación con las instituciones de gobierno y empresas privadas. La distribución social del conocimiento justa y equitativa requiere incrementar el lazo entre las partes fortaleciendo la relación entre todos los actores involucrados: científicos, funcionarios universitarios, empresas, instituciones del estado así como representantes de la sociedad civil. Estos sistemas científicos son incluyentes y ayudan a fortalecer la distribución social del conocimiento ya que son espacios plurales de creación de saberes.
“Los sistemas científicos tienen una estructura de normas y de valores que suele variar de unos a otros. Si bien la producción de conocimiento es común a todos ellos, y en todos existen controles de calidad epistémicos, ni
Broncano (2000) considera urgente que los debates tecnológicos se lleven a la discusión pública y no se queden sólo en las charlas de los grupos de expertos o de beneficiarios directos. Y es que, como ya lo ha mencionado, las decisiones tecnológicas afectan a las generaciones actuales y también a las futuras, lo que supone una responsabilidad moral. Los debates podrían girar alrededor de la construcción de una presa en alguna región o de la conformación una planta industrial, las discusiones deben ser públicas e incluir el mayor número de ideas.
siquiera éstos son los mismos en cada caso... Estos sistemas científicos- tecnológicos obedecen a una amplia variedad de intereses y de valores (...) en estos sistemas entra en juego una variedad de valores: epistémicos, técnicos, éticos, económicos, jurídicos, ecológicos, sociales, militares, religiosos, estéticos, políticos aunque no siempre estén presentes todos ellos” (Olivé, 2008:22-23)
La universidad junto con las dependencias estatales y municipales deben trabajar en conjunto para consolidar la creación del sistema científico y tecnológico y así puedan compartir los valores técnicos, éticos, jurídicos, ecológicos y sociales. Esto beneficiaría a ambas partes, por un lado la universidad se consolidaría como agente de cambio en la región al compartir su conocimiento y sus avances científicos y tecnológicos con su entorno; además mejoraría su status social y ampliaría su impacto. Por su parte las instituciones estatales se beneficiarían con los conocimientos que genera la universidad.