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3.5 Decentralized approach

3.5.3 Analysis of the algorithm

92 Filoctetes era el depositario del arco y de las flechas de Hércules y, según una profecía, Troya no podía ser tomada si no era con las armas de Hércules.

93 Filoctetes fue abandonado en la isla de Lemnos por haberle picado una

serpiente, cuya herida producía una fetidez insoportable para sus compañeros; en este destierro era el peor enemigo de los griegos, ya que sin él, como porta­ dor del arco de Hércules, no podía ser tomada Troya*

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ASTROLOGÍA

También bajo esta constelación puede haber nacido el famoso

305 y desgraciado padre 94, que detuvo a la serpiente que se posó

sobre el rostro de su hijo y le chupaba el sueño y la vida, lan­ zándole una flecha que le impidió atacar al hijo y estrangular­ lo. La habilidad consistió en que era su padre; la naturaleza venció al peligro y al mismo tiempo libró del sueño y de la

310 muerte al joven, que volvió a nacer y fue arrebatado al destino

mientras dormía.

Por su parte, el distraído Cabrito 95, cuando perdido en las apartadas cuevas busca las huellas de sus hermanos y es obli­ gado a salir a gran distancia del rebaño, modela espíritus acti-

315 vos y corazones ocupados en diversas actividades, a los que no

les faltan preocupaciones y que no están satisfechos dentro de casa; se dedican a servir al estado, y se desenvuelven en ma­ gistraturas y en tareas judiciales públicas. Delante de ellos la lanza de la subasta no buscará en vano los dedos 96 ni a los bie-

320 nes les faltará un postor, el culpable no dejará de pagar su cas­

tigo y el deudor no defraudará al estado. Son protectores de la ciudad. Además juguetean con diversos amores'y abandonan el foro por consejo de Lieo 97, mostrándose ágiles en el baile y más dúctiles que los actores de teatro.

325 A continuación, al surgir la Lira 98, flota en las aguas la fi­

gura de un caparazón de tortuga que su dueño hace sonar sólo

94 Se trata de Alcón, un arquero cretense que siempre acertaba con sus dis­ paros; en cierta ocasión mató una serpiente que atacaba a su hijo.

95 Constelación distinta de la de los Cabritos, cf. nota 86 del libro I.

96 Alusión al espíritu de justicia que preside la actuación de los nacidos bajo el Cabrito; por eso en las subastas se adjudicarán los bienes y, en conse­ cuencia, la lanza que preside encontrará siempre dedos levantados, en la con­ fianza de que se hace con justicia.

97 Sobrenombre de Baco; por tanto, cuando han bebido. 98 Constelación nombrada en I 324.

LIBRO V

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después de la muerte 99; en tiempos pasados con ella Orfeo, hijo de Eagro, dio sueño a las aguas, capacidad de sentir a las rocas, oídos a los bosques, lágrimas a Plutón y finalmente puso fin a la muerte 10°. De ella procederán cualidades relacionadas

con la voz, cuerdas sonoras, flautas de diversas formas con so- 330

nido melodioso, y todo lo que habla por medio de las manos y

es movido por el soplo 10 *. El proporcionará dulces cantos en los banquetes, mitigará los efectos del vino con los sonidos y será dueño de la noche. Es más, en medio de las preocupacio­

nes entonará algún canto secreto, modulando la voz con un 335

murmullo de susurro; sólo él personalmente cantará en todo momento para agradar a sus oídos, siguiendo los dictados de la Lira, que dirigirá sus puntas hacia los astros cuando surja el grado vigesimosexto de la Balanza.

¿Qué aparece en la zona de Escorpio cuando apenas ha

arrastrado su octavo grado? El Altar 102 que lleva incienso en 340

sus estrellas semejantes al fuego; en él cayeron en tiempos pa­ sados los Gigantes !03, que habían recibido esa maldición, y Jú­ piter no armó su mano derecha con el violento rayo antes de presentarse 104 él mismo como sacerdote delante de los dioses. Estas salidas formarán, con preferencia, a los que se ocupan 105

99 El sentido de esta frase puede explicarse de la siguiente forma: el dueño de la lira es el dios Hermes, que fue quien la hizo; se la regaló a Apolo y éste a Orfeo; después de la muerte de Orfeo la lira fue convertida en constelación, y entonces es cuando pudo ser tocada por su dueño.

100 Alude aquí Manilio a varios episodios de la vida de Orfeo que tienen relación con la música de su lira; el último es el más importante: Orfeo des­ cendió a los infiernos para rescatar a su amada Eurídice, para lo cual se valió del encanto de su música, que sedujo a los dioses infernales.

1(>l Instrumentos musicales de aire. 102 Cf. nota 108 del libro 1.

m Sobre los Gigantes, cf. notas 108 y 109 del libro I. i**4 En el Altar.

180 ASTROLOGÍA

345 de los templos, sacerdotes, ministros encargados del tercer gra­ do l06, cantores que veneran a las divinidades con su voz sagra­ da, y casi dioses, esto es, los que pueden ver el futuro.

Sumados a los anteriores cuatro grados más, el Centauro 107 saca del mar sus estrellas, añadiendo cualidades de su naturaleza

350 a los nacidos bajo él: o bien aguijoneará a los asnos y unirá bajo

el yugo cuadrúpedos con mezcla de sangre 108, o bien marchará en lo alto del carro, cargará los caballos con armas o los condu­ cirá a la guerra. Ellos dominan los conocimientos médicos 109 para curar los miembros de los animales y para eliminar, sin es-

355 cuchar por carecer de habla, sus enfermedades. Es propio de su

arte110 no esperar a los gemidos, así como confiar a sus cuidados desde muy pronto los cuerpos que desconocen su enfermedad.

A éste 111 sigue Sagitario, cuyo quinto grado muestra a Ar­ turo 112 brillando en el mar. A los nacidos en este tiempo la

360 propia Fortuna se atreve a confiarles sus riquezas, de forma

que guardan las riquezas de los reyes y los erarios sagrados, como reyes113 bajo su rey y administradores de los recursos, al tiempo que protegen al pueblo y, como encargados de adminis-1 trar grandes moradas, encierran sus preocupaciones en las ca­ sas de los demás.

106 Ayudantes de los sacerdotes.

107 Constelación austral; con este nombre aparece también designada la constelación zodiacal de Sagitario.

108 Las muías, que nacen de caballo y burra o bien de yegua y asno.

109 Por la identificación de la constelación Centauro con el centauro Qui- rón, el médico por excelencia.

110 El arte de la medicina, que trata de curar las enfermedades antes de lle­ gar el enfermo a gemir por el dolor.

111 Esto es, a Escorpio, cf. v. 339.

112 Arturo es una estrella, si bien su nombre puede ser utilizado por toda la constelación del Boyero.

113 Como guardianes del erario público gozan de un gran poder, parecido al de los reyes.

LIBRO V

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Cuando el Arquero 114 ha emergido por completo de las

aguas, bajo el decimotercer grado de esta fiera el plumoso Cis- 365

ne ü5, formado por estrellas, vuela al cielo con sus resplande­ cientes alas. Al salir, a la par que lleva consigo la luz y aban­ dona a su madre 116, él mismo llamará también al esfuerzo y a las riquezas a los habitantes del aire y a la raza alada, destinada

al cielo. Fluirán mil habilidades: declarar la guerra al mundo, 370

capturar aves en medio de su vuelo, matarlas en sus nidos o bien tender redes que se alzan sobre las que descansan en las ramas o se alimentan en el suelo. Y estas otras habilidades para nuestro lujo; para satisfacer el estómago se va ahora más

lejos que hace poco para hacer la guerra: nos alimentamos de 375

las costas de Numidia 117 y de los bosques del Fasis l18; los productos del mercado se hacen traer de ias tierras desde don­ de por un mar recién descubierto se transportaban las pieles te­ ñidas de oro. Es más, ellos enseñarán a las aladas aves las len­ guas de los hombres y su significado, y las emplearán en

intercambios hasta ahora desconocidos, imponiénddles las pa- 380

labras que les han negado las leyes de la naturaleza.

El propio Cisne oculta a un dios 119 y su voz, y bajo él hay algo más que un ave, pues charlotea en su interior consigo mismo. No te pasen por alto los que se complacen en alimentar las aves de Venus 120 encerradas en lo más alto de los tejados,

114 Sagitario.

115 Cf. nota 76 del libro I.

116 Esto es, las aguas que lo han criado.

117 Del norte de África se llevaba trigo a Roma, así como pescados de sus mares.

118 Es posible que aluda Manilio a los faisanes, que abundaban en la de­ sembocadura del Fasis, río de la Cólquide.

1,9 A Zeus, que tomó su forma para conquistar a Leda, engendrando así a Helena.

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ASTROLOGÍA

385 devolverlas al cielo, volverlas a llamar por medio de determi­ nadas señales, ni tampoco los que por toda la ciudad llevan en jaulas aves preparadas para lo que se les mande, hombres cuya

riqueza total consiste en un pequeño pájaro. Éstas son las cua-r lidades y otras semejantes otorgadas por el áureo Cisne.

Cuando Ofiuco 121, rodeado por las grandes roscas de la

390 serpiente, sale en la zona de tu figura, Capricornio, hace que él

cuerpo de las serpientes no sea nocivo a los nacidos entonces# Las acogerán entre sus pliegues y en los amplios mantos,

f

unirán sus besos a los horribles venenos sin recibir ningún daño.

Por otra parte, cuando el Pez 122, alejándose de sus aguas

395 maternas y dirigiéndose al cielo, llegue a un territorio descono­

cido, los que estén recibiendo la vida en ese momento, pasarán sus años en tomo a las playas y a orillas de los ríos, pescarán los peces que flotan en la oscuridad de las aguas y, deseando coger las resplandecientes piedrecitas, lanzarán sus codiciosas:

400 ojos al centro de las aguas y, sumergidos, sacarán las perlas*

que se ocultan y se protegen en las conchas como si fueran sus casas. No queda nada fuera de su audacia: se persigue la ga­ nancia con riesgo de naufragio, y se buscan los cuerpos sumer­ gidos en las profundidades junto con el botín. Y no siempre es pequeña la recompensa de tan gran esfuerzo: las perlas equival’.

405 len a grandes fortunas, y apenas alguien se mantiene rico ante:'

el resplandor de las piedras 123. La tierra se carga con el peso del mar124. Los nacidos bajo esta suerte desarrollan sus habili­ dades por las costas: o bien compran los productos del trabajo .

i2i Cf. nota 75 del libro I. i

'22 Cf. nota 112 del libro I. . A

123 El sentido es que los ricos, deslumbrados por las perlas, se ven impiíl- J

sados a gastar sus riquezas en ellas. Jl

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