A1.4.3 Design and Evaluation Methods
7. Analysis: The operational and accident scenarios that require study are analyzed 8 P
En Bizancio los minifundios de colonos pronto se convirtieron en el modo más extendido de cultivo, con la disminución en el número de la tifundios y un eclipse casi total del cultivo por los señores hasta el siglo xi.
Las necesidades del dominio se desempeñaban a través de una relación directa con el campesinado (véase el capítulo 1 ). Con tal de que pagara sus cuotas y sus tributos, el campesino bizantino no debía rendir cuentas a na die.21 El Estado toleraba esta situación, pues le permitía reclutar al ejérci to y recaudar tributos directamente del campesinado, sin interm edia rios. La reaparición de los latifundios a finales del siglo v iii y en el ix y la reanudación del papel de los magnates como intermediarios para la re caudación de tributos no alteró la esencial naturaleza «rentista» de la re lación entre señores y campesinos en Bizancio.
Otro aspecto de las obligaciones campesinas que constatan los polípti- cos francos era el transporte de género. En el siglo ix, las redes, basadas en
corvées de transporte, a los centros señoriales y alrededor de ellos, pue den documentarse en el corazón de Francia y de Italia septentrional. Los excedentes de las propiedades eran reunidos y, según las necesidades de los grandes señores feudales seglares y seculares, redistribuidos a lugares cen trales, a saber, las abadías, los palacios, o los puertos de comercio, como Quentovic. Una porción de este producto se destinaba para uso comercial. Una parte también contribuía a los servicios en especies debidos al Estado, como el suministro de soldados o la provisión del ejército. En Italia, hasta el siglo x, esta red para el transporte de productos agrícolas estaba vincu lada a los centros urbanos, suministrados desde los almacenes de los gran des señores feudales eclesiásticos de Pavía, Milán, Mantua, Parma, Piacen- za y otras ciudades. Los agentes señoriales que viajaron por estas rutas fueron gradualmente reemplazados por comerciantes profesionales libres, especialmente los de Venecia. Así, el intercambio basado en el dominio gradualmente se unió a redes comerciales nuevas y más grandes.22
El Capitule del villis de Carlomagno (c. 800) era la expresión del deseo del rey de explotar la producción de las tierras fiscales (las propiedades
21 M. Kaplan, Les H om m es et la terre à Byzance du V f au xi1 siècle (Paris, 1992). 22 P. Toubert, «II sistema curtense: La produzione e lo scam bio interno in Italia nei se- coli v i i i, ix et x » , Storia d ’ita lia . A nnali 6: E con om ía naturale, e con om ía m on etaria (Turin, 1983), pp. 3-6 3 y A. Verhulst, «Marchés, marchands et com m erce au haut moyen âge dans l’historiographie récente», en M ercate e M ercanti (Spoleto, 1993), pp. 23-43.
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reales) y latifundios eclesiásticos para el sustento de la administración y sus campañas militares.23 La geografía de los polípticos y de los latifundios clásicos es así una «geografía política». Todo este sistema de producción directa de cereales, de transporte y de concentración de los excedentes fue establecido en el centro del reino, así como en las regiones recientemen te conquistadas, como Lombardía y Sajonia. El rey residía generalmente en los diversos palacios de las zonas interiores donde se concentraban sus propias tierras y sus partidarios. Allí formaba el ejército y allí también to maba las grandes abadías bajo protección real. Estas abadías participaban el triple en las functiones publicae, a saber, en el servicio militar, en los ob sequios y en las oraciones para la familia real.
En la Francia central en el siglo ix, además, el rey franco no dudaba en quitar los beneficios de las tierras de la Iglesia para darlos a sus vasallos o para obligar a la Iglesia a mantener a la caballería a su costa. Estos milites vivían del ingreso de los tributos de los mansos que se les habían asignado. Una carta de Lupo de Ferriéres, en el año 840, describe vividamente los infortunios por los milites de la abadía que, abrumada por el costo de las in cesantes campañas, había gastado toda la renta pagada por los campesinos.24 El mansus también era utilizado como un medio para medir la contribución de personas libres y de nobles cuando se recaudaban impuestos excepciona les, como los tributos pagados a los vikingos en la segunda mitad del siglo ix, o el tamaño y la naturaleza del contingente militar: un soldado de a pie para cuatro mansos, un soldado a caballo para doce. El sistema en que los depen dientes pagaban la renta en dinero y en especies a la aristocracia probable mente implicaba también a la mayoría de las áreas del sur del Imperio Ca- rolingio. Al sur del Loira, por ejemplo, donde las villae bipartitas, las corvées y los polípticos son prácticamente desconocidos, el rey era un elemento re moto del mundo rural, y los dueños de grandes propiedades eran las élites militares y eclesiásticas. En áreas como Bretaña, Islandia, Cataluña o Ale mania central, sin embargo, las sociedades rurales eran prósperas e inde pendientes, controladas principalmente por la lógica de la economía de sub sistencia. Dichos grupos sociales no excluían ni la esclavitud (dentro del contexto del trabajo en la propiedad familiar), ni la existencia de alguna es tratificación social, pero su eje esencial se hallaba en la preponderancia de
23 C apitu lare de villis, ed. Boretius, M G H , C ap itu laría regum fran coru m I, núm . 32, pp. 82-91.
24 Lupo de Ferriéres, Ep. 16, ed. L. Levillain, L oup d e Ferriéres: C orrespon dan ce (París, 1964), pp. 94-97.
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un campesinado que controlaba sus propias tierras, con más o menos auto nomía, y en las jerarquías bastante imprecisas de dependencia. Los hombres principales estaban arraigados a la comunidad del pueblo.25