4.7 Data Analysis
4.7.2 Analysis process
En el desarrollo de esta investigación hemos encontrado que el interés por el espacio escolar está relacionado con la organización del tiempo y el uso de los diferentes lugares que lo conforman, en el caso específico del patio de recreo las experiencias narradas por maestras de antaño (IECS. F.4. D5. R.26), quienes revelaron que en etapas escolares del pasado, el recreo se llevaba a cabo dentro de la jornada escolar pero en lugares abiertos cercanos a la institución o en la calle, o incluso los estudiantes podían desplazarse a sus casas en este tiempo, si la distancia se los permitía. Pero poco a poco, la escuela fue encerrándose, definiendo muros, llaves, y espacios internos que marcaban una separación con el afuera. Así, al entrar a ella, se entraba a un lugar con reglas propias, que permanecía cerrado a otras manifestaciones sociales. De ese modo, jugar en el patio de la escuela pasó a ser distinto a jugar en otros lugares.
Veamos un poco más sobre cómo surge la idea del juego y sus funciones morales y educativas, por ejemplo, en María Cristina Linares (2007, p.30) Myriam Southwell destaca que en la década de 1820 los británicos Samuel Wilderspin y David Stow enfatizaron la importancia de la
actividad física en patios equipados para ese fin. Diseñaron "patios modelos" con instrucciones para la "supervisión sobre los alumnos en las horas de juego" y que esta propuesta se expandió rápidamente a todo el mundo occidental. En ella, había una pretensión de control moral, tanto en el aula como en el descanso. Wilderspin (1824) sostenía:
"El patio puede ser comparado al mundo, donde los pequeños son dejados libres, allí puede verse qué efectos ha producido su educación, ya que si alguno de los niños gustan de pelear y discutir, es allí donde lo van a hacer, y esto le da al maestro una oportunidad de darles un consejo claro sobre la impropiedad de tal conducta; mientras que si se los deja en una escuela sin patio, entonces estas inclinaciones malvadas, con muchas otras, nunca se manifestarían hasta que estén en la calle, y entonces el
Para ese momento histórico el patio de recreo tuvo dos características comunes: constituir lugares de esparcimiento para interrumpir el trabajo y descansar; y ser ámbitos para supervisar las
conductas, las relaciones con los pares, la dinámica de los cuerpos. Actualmente el recreo tiene un significado particular para los maestros, ellos consideran que es un espacio para descansar, para que los niños se olviden del estudio por un momento, en este espacio no hay regulación por una actividad académica orientada por los docentes, es un tiempo para que compartan entre compañeros actividades que no pueden hacerse dentro del salón, para que los estudiantes se sientan tranquilos y para que retomen energía para continuar con la siguiente etapa de la jornada escolar y especialmente es un espacio que favorece el desarrollo socio – afectivo , porque en éste los estudiantes escogen a sus amigos, definen sus intereses, sus afinidades, de acuerdo a la etapa de desarrollo en la cual se encuentran.
Es claro que el recreo y el patio de recreo han tenido transformaciones a lo largo de la historia, no solo en su concepción sino tambien en el aspecto arquitectónico. El desarrollo urbanístico en el que se ven inmersas las comunidades, hace que los espacios dedicados a la recreación sean cada vez más reducidos y la escuela no es ajena a estos cambios en su estructura física, dado el
aumento de la población y la meta de cobertura educativa trazada por el Ministerio de Educación Nacional, que sumada a la necesidad de cualificar los desempeños académicos de los estudiantes, han llevado a que los espacios dedicados al juego y en nuestro caso particular el patio de recreo, hayan pasado a un segundo plano, para dar paso a la construcción de aulas de clase, salas de informática y laboratorios. Al respecto, Pavía (2005, p. 21) considera que: “a los ojos de ciertos planificadores de la transformación neoliberal, cada espacio en una escuela adquiere valor
(justificación económica) cuando su utilización “supera el 70% y se optimiza cuando sobrepasa el 80% del tiempo escolar disponible”, razón por la cual la inversión en la construcción de lugares como los anteriormente mencionados, pareciera que resulta más productivo”.
Al observar el desarrollo de los recreos en las instituciones elegidas para nuestra investigación, se puede corroborar en parte el planteamiento de Víctor Pavía, encontramos espacios reducidos que albergan un gran número de estudiantes de diferentes edades en un mismo periodo de tiempo, razón por la cual los docentes deben asumir el rol de vigilantes en las zonas en las que se lleva a cabo el recreo, con el propósito de garantizar el cumplimiento de normas básicas como evitar los juegos bruscos, que los estudiantes corran y de este modo prevenir accidentes que atenten contra su integridad física o que los estudiantes mayores aporreen a los menores. De igual forma los maestros consideran que una de las principales falencias estructurales que tienen las instituciones son las zonas de recreo, porque son demasiados niños compartiendo un mismo espacio, incluso los maestros manifiestan que “los recreos se viven en condiciones de hacinamiento y esto hace que ellos no pueden desarrollar las actividades que ellos quisieran durante el descanso.”
Los maestros reconocen que uno de los aspectos que influye significativamente en el desarrollo del recreo es el espacio, el patio de recreo. Sobre el particular en una de las entrevistas se obtuvo una apreciación al respecto, la docente sostuvo que las instituciones adolecen de espacios
realmente de recreo, aparte que son estructuras de cemento y evocó el pensamiento de San Juan Bautista de la Salle cuando dijo –“No se podía concebir escuela sin patio de recreo” -. La docente consideró que, en las instituciones que ha construido últimamente el municipio, el arquitecto se equivocó porque están enfocadas a tener los niños casi en hacinamiento viendo estructuras grises que generan actitudes casi depresivas y enfatizó en decir
“Yo pienso que ambiente y mente son, ambas, caras de una misma moneda y que uno no le puede pedir al niño ambientes de convivencia agradables, cuando uno le está ofreciendo una estructura de cemento gris, unos espacios reducidos similares a los que tienen en sus casas. En las instituciones no hay zonas verdes, solo un patio pequeño y una cancha también pequeña para que los niños hagan su descanso”. (AVB. F.1.D10. R.16),
En la escuela actual la realidad de los patios de recreo dista sustancialmente de la concepción, que de ellos, se tuvo en el pasado, los niños y niñas tienen que habituarse a compartir un espacio reducido en el que simultáneamente se realizan múltiples actividades como comer, jugar, hablar con los compañeros, pero no sin antes tener presente una serie de normas e indicaciones, que si bien están diseñadas para mantener el orden y la tranquilidad en los patios de recreo, coartan el desarrollo de la autonomía y la libertad añorada por los estudiantes durante el recreo escolar. Esta realidad del patio de recreo inquieta a los maestros, quienes a pesar de conocer la importancia que tienen para el desarrollo integral de los estudiantes, los espacios de juego y recreación, han tenido que asumir roles relacionados con la vigilancia y el control y dejar de lado su función formadora en este importante espacio pedagógico que constituye el patio de recreo.
En las entrevistas realizadas a los docentes se pudo ver que uno de los detonantes de conflictos en el momento del recreo escolar tiene que ver con el espacio:
“Los problemas más que todo se dan por la parte física del establecimiento, como tenemos una zona relativamente pequeña entonces se dan porque los niños corren, se empujan, un chico accidentalmente le tumba el refrigerio a otro, los niños se siente
atropellados en el espacio y generalmente se escuchan quejas como –no me permite jugar, me empujó o me tiro la lonchera”. (IECS. F.1. D2.R6).
Al concentrare un número significativo de estudiantes en un espacio limitado, en el que los niños y niñas quieren explorar actividades lúdicas que surjan desde su propia iniciativa y no poder hacerlo porque, literalmente, como lo manifestó continuamente el docente encargado de la disciplina en la formación de los estudiantes: “niños en el recreo no se puede correr porque el espacio no lo permite”, hace que ellos se sientan coartados, con deseos de sobrepasar la norma, de invadir el espacio de otros compañeros y esto conlleva al surgimiento de situaciones
Es claro que una particularidad de los patios de recreo de nuestras instituciones educativas, no es el libre desarrollo de actividades por parte de los estudiantes, porque ellos tienen que adaptarse a las posibilidades de juego que les permiten el espacio y las normas establecidas por la institución para este momento del recreo en el que es común ver a los maestros asumiendo roles de
vigilancia, mediación e intervención en las relaciones que surgen entre los estudiantes siendo generalmente conflictivas, porque mientras unos reclaman un espacio para realizar actividades que les permitan divertirse, relajarse y liberar toda energía que caracteriza la edad escolar, otros se sienten atropellados y violentados por sus compañeros, y es por eso que el patio de recreo ha dejado de ser un espacio pedagógico para convertirse en un lugar en donde hay que procurar cuidarse, realizar actividades y adoptar comportamientos que favorezcan el desarrollo armónico del recreo escolar.