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GC-MS analysis of raspberry volatiles

3.4 Discussion

5.3.1 GC-MS analysis of raspberry volatiles

Existe solamente una Palabra de Dios, no dos o tres. Desde el comienzo hasta el fin, expresa una sola Palabra, un mensaje consistente, una voluntad no alterada. No incurre en un "doble discurso" o "triple discurso." Ni "cambia su tono" en el camino. Su palabra triple es como una variación triple sobre un mismo tema. Considere esta cruda analogía: H20, decimos que representa agua. Sin embargo experimentamos al agua en tres estados, es decir, como líquido, sólido, y como

gas. No obstante, cualquiera sea su estado, siempre sigue siendo el mismo agua H20.

De igual manera la misma Palabra de Dios impacta nuestras vidas de tres maneras. Primero y principalmente, según la Escritura, está la permanente Palabra para el mundo, hablada con fuerza creadora, con, en, y para la creación. Con posterioridad al pecado, Dios en estos últimos días "nos habló por un Hijo" (He. 1:2). Cristo es la Palabra de Dios, personificada, encarnada. Porque "el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, lleno de gracia y verdad" (Jn. 1: 14). Esta designación original de Cristo es el título triunfante que sigue llevando en la visión bíblica de los tiempos finales. El jinete apocalíptico sobre el caballo blanco es llamado "Fiel y Verdadero" y su nombre es "La Palabra de Dios" (Ap. 19:11-13). Cristo, el alpha y omega de Dios ,como Palabra preencarnada, luego encarnada, en su exaltación como también en su humillación. Por eso Pablo nunca se cansa de anclar la totalidad de los propósitos de Dios con la creación, el misterio de su voluntad, el evangelio de la salvación, y la gloriosa herencia de los santos "en Cristo" (en Christo -Ef. 1: 3-23). Esta perspectiva de enfoque cristológico es estremecedora en su alcance cósmico:

El es la imagen del Dios invisible el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, el que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas; así las que están en la tierra, como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. (Col. 1 :15- 20)

Por eso, Cristo Jesús, como Palabra de Dios, es la clave para el entendimiento de la creación. En "todas las cosas" (ta panta) es central y dominante. Y él es el corazón mismo del mensaje bíblico desde la primer palabra hasta la última. Sin él el Antiguo Testamento sigue siendo un libro cerrado (compare el repetido énfasis de Mateo en el "cumplimiento"; también Lc. 24:25-27; Jn. 5:39; Hch. 8:35). Su vida, muerte y resurrección son la esencia misma del evangelio del Nuevo Testamento (Jn. 20:30-31).

El lugar céntrico de Jesucristo recibe nuevo ímpetu por la analogía familiar usada por Agustín, Calvino y otros, representándolo como "el espejo" de todos los propósitos de Dios para con el hombre. El es la palabra final de Dios. No tenemos otra palabra aparte o más allá de esta palabra. El refleja plenamente el corazón y la voluntad del Padre. La Palabra de Dios revelada en Cristo es la línea limítrofe en la revelación, es decir, hasta aquí has de venir, más lejos no. El mismo también es el puente seguro entre Dios y el hombre. Porque hay solamente un mediador entre Dios y los hombres, que es Cristo Jesús. "Nadie viene al Padre" -incluso cuando se

trata de establecer asuntos teológicos- "sino por mí," dice Cristo de sí mismo. El que ha visto a Cristo ha visto al Padre. No necesitamos ni podemos mirar más allá. El es la palabra inicial, media y última de Dios para el mundo. Toda el obrar de Dios con el mundo -creación, preservación, juicio, redención, consumación- es a través de Cristo. No hay "otro nombre debajo de los cielos, dado a los hombres" al que podamos recurrir en busca de respuestas. Su persona y obra es la clave hermenéutica al significado de la vida en .el mundo. Solamente sirve una teología por medio de Cristo y centrada en Cristo. "¿Qué piensa usted del Cristo? es el tema inicial, intermedio y final. Por eso la erudición cristiana, incluyendo la teología, es llamada a discernir las normas de la Palabra creacional de Dios para nuestra vida en este mundo, iluminado y dirigido por su Palabra en la Escritura, bajo la autoridad real de su Palabra encarnada, para que así podamos aprender a llevar "cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo" (2ª Cor 10:5).

V. 5. Más y Más Cerca

A lo largo de la historia Dios acomoda su Palabra a la condición humana. Originalmente la Palabra para la creación, inaudible e invisible, pero claramente discernible en sus efectos (Salmo 19: 1-4), fue suficiente para nuestras necesidades -reforzada por una comunicación más directa en el huerto (Gén. 2: 15-17). El impacto original de la Palabra creacional de Dios no ha perdido nada de su fuerza. Todavía es tan real y viva como la última aurora y la próxima puesta de sol.

Sin embargo, ahora todo esto es no éticamente oscurecido, por nuestra pecaminosa propensión a "suprimir la verdad" del "eterno poder y deidad" de Dios mediante un intercambio de ellas con mentiras antiguas y modernas ideadas por nosotros mismos (Rom. 1:18-23). Para contrarrestar los efectos de la caída, , en su gracia condescendiente, nos hace llegar su Palabra más y más cerca, en etapas de revelación que se desarrollan sucesivamente. Eventualmente, en la plenitud de los tiempos, Dios hará el camino completo. Identifica su Palabra con nosotros. La "Sabiduría" de Proverbios que da voces en las calles, se convierte en el "Logos" del evangelio de Juan. La Palabra es personificada, encarnada en Jesús de Nazaret, semejante a nosotros en todas las cosas, excepto en el pecado, y todo esto para nosotros y para nuestra salvación. El Mediador de la creación ahora también es el Mediador de redención.

Es como que Dios caminara con nosotros una segunda milla por el camino, y luego una tercera en su Hijo encarnado. En el testimonio de los profetas (prolépticamente) y de los apóstoles (conclusivamente) acerca de Jesucristo, Dios nos hace llegar su Palabra muy cerca. La Palabra creadora, pronunciada en el principio, ahora recibe forma de un documento histórico. Es como si Dios pusiera su Palabra en nuestro regazo, negro sobre blanco. La Palabra de Dios en las palabras de los hombres. En esta forma lingual de revelación, un tanto análoga a su forma encarnada, Dios nos habla en forma total y verdaderamente divina, pero también en forma total y verdaderamente humana. Según las palabras de Moisés, ahora la Palabra de Dios está fácilmente a nuestro alcance:

"Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos? Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas." (Deut. 30:11-14)

Si eso ya era así para Israel, cuánto más decisivamente para nosotros que somos herederos del canon completo.

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