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C. Galileo: the key need for a global programme

I. ANNEX I: ACTION PROGRAMME

Aspectos profesionales

de la orientación

Nos circunda un mundo inquieto y agitado. Densas nubes hay en sus horizontes. Se cruzan a veces relámpagos. Vendrá, quizá, una gran tempestad, pero esta tempestad nos encuen- tra unidos, dispuestos a nobles consultas, a intercambios de ideas para resguardar nuestro continente de repercusiones que no podemos admitir y para volvernos también a todos los horizontes, ofreciendo la colaboración y la cooperación que estamos dispuestos a prestar a los grandes ideales humanos que no tienen límites ni restricciones continentales.

Carlos Saavedra Lamas Premio Nobel de la Paz, 936.

INTRODUCCIÓN

El ejercicio de la profesión supone entrar en un proceso en el que, a menudo, se encuentran contradicciones, posturas enfrentadas, desacuerdos en la forma de proceder y de entender la profesión misma («nubes o hasta tempestades»), sin embargo, teniendo presente a Saavedra, con- sideramos que, en el campo educativo, más que en ningún otro, el docente no puede ser una isla, actuando por su cuenta, ni debe trabajar enfrentado al resto de compañeros y, si esto es así para el docente, persona que se dedica a formar a otros, con más razón debe serlo para el orientador. No podemos educar en la solidaridad, sin ser solidarios, ni podemos formar en la cooperación si nuestro ejemplo es el del aislamiento, la falta de compromiso o la puerta cerrada. Tal como indica Mauri (996:479) «todo proceso profesionalizador configura una ideología (Burbules y Dens- more, 992 y Huberman, 989 –citado este último también en Ferreres e Imbernón, 999–) que permite justificar, valorar y también desechar determinadas opciones profesionales.»

La educación, tal como exponíamos al hablar de los modelos teóricos, se concibe como un sis- tema en el cual, los mejores resultados se consiguen cuando existe cooperación y colaboración entre los diversos miembros del mismo.

Ahora bien, no toda práctica profesional resulta adecuada. Lo que importa es asegurar que, el trabajo educativo y orientador se base en unos principios éticos, que permitan a los profesio- nales adquirir responsabilidades para con todos aquellos a los que se dirige su tarea.

Entendemos la profesionalización (Mauri, 996: 480) como el proceso socializador por el que los profesionales:

Adquieren las características y capacidades específicas que les permiten ser competentes en su trabajo.

Se mantienen en la dinámica del mercado laboral y se vinculan a un grupo profesional determinado.

Se vinculan responsablemente a un contexto social específico, en base a unos valores de- terminados.

Establecen las limitaciones propias de todo comportamiento experto, ya que ningún ámbito profesional posee todas las soluciones ni es todopoderoso.

. LA FORMACIÓN DE LOS PROFESIONALES DE PSICOPEDAGOGÍA

.. Formación básica

Uno de los primeros elementos a clarificar en la discusión sobre la formación del psicopedago- go/a es la concepción acerca de cuáles han de ser los indicadores básicos que dan identidad a ese nuevo referente profesional dentro del sistema educativo. Encontramos trabajos importantes como los de Fernández Sierra (999), Tejada (998), Selvini (996), Santana Vega (993, 999), Marcelo y López Yañez (997), Rodríguez Romero (996) que intentan aproximar el perfil profe- sional del psicopedagogo/a a una nueva concepción de su rol dentro del sistema educativo. Te- jada (998) se acerca a la cuestión de forma descriptiva y, emulando la estructura de contenidos del currículum actual de nuestro sistema educativo, afirma que las nuevas tareas básicas del asesor, como agente de innovación y cambio educativo, exigen una serie de conocimientos,

destrezas, habilidades y actitudes. Con respecto a los llamados por el autor conocimientos afirma que (Tejada, 998:74):

es necesario la disposición de un corpus amplio, no necesariamente específico de un área particular, sino también relativo a teorías curriculares, referentes que intervienen en el proceso educativo, de los componentes curriculares y de las habilidades interpersonales de relación intra e interinstitucional.

El profesional de la psicopedagogía precisa tener conocimientos teóricos sobre psicología (del desarrollo, del aprendizaje, y teorías del counseling) y conocimientos de pedagogía (acerca del fenómeno educativo, del diseño y desarrollo del curriculum, de la organización escolar y la legislación básica educativa, entre otros).

Con respecto a las habilidades, este autor recoge las habilidades generales (de funcionamiento en grupo o de docencia) y las habilidades específicas (en lo personal, en los procesos socio- emocionales, en las tareas o en contenidos educativos, y en las habilidades curriculares e in- terpersonales).

Finalmente, con referencia a las actitudes, como tercer bloque de componentes de ese perfil, se proponen una serie de ellas de carácter general como receptividad, observación, sensibilidad al cambio, flexibilidad y reflexividad.

Una de las primeras contribuciones fue la realizada por Miller (97), quien analiza las con- clusiones y recomendaciones para la preparación de Orientadores incluidas en los informes de las Asociaciones Americanas de la aPa (American Psychological Association) en 963 y aPga

(American Personnel and Guidance Association) en 964 y subraya las siguientes: a) La preparación del orientador debe ser una formación de nivel universitario.

b) El currículum formativo debe integrar los ámbitos siguientes: teoría y procesos de la orien- tación, principios de psicología evolutiva y de la educación, evaluación psicopedagógica, métodos investigadores, teoría del desarrollo de la carrera, orientación profesional, huma- nidades y experiencias prácticas supervisadas.

c) El currículo de formación de orientadores debe ser evaluado de un modo permanente para su revisión y mejora.

d) Los programas de preparación deben ser impartidos por docentes que tengan experiencia acreditada.

e) La capacitación continua del orientador es necesaria para desarrollar su competencia pro- fesional.

Los estándares de formación de orientadores de las asociaciones americanas aPa y aacd (Ame-

rican Advising and Career Development), realizados en 986, señalaban diez ámbitos funda- mentales en el currículo formativo de los Orientadores, a saber:

º. Desenvolvimiento humano con inclusión de teorías de la personalidad, aprendizaje y psi- cología patológica.

2º. Fundamentos biológicos y psicológicos de la conducta con inserción de la psicofisiología. 3º. Bases socio-culturales de la conducta con integración de contenidos sobre diversidad ét-

nica, de sexo, clase social y de procedencia socio-cultural.

4º. Comunicación, habilidades de escucha y procedimientos de intervención orientadora. 5º. Dinámica y orientación grupal.

6º. Planificación de la carrera profesional, teorías del desenvolvimiento de la carrera y toma de decisiones.