CHAPTER 2 ANOMALIES IN THE JOINT CROSS SECTION OF EQUITY AND
2.4 Anomalies in the Joint Cross Section of Equity and Corporate Bonds
La definición de términos y conceptos es un paso fundamental y una influencia dominante en la organización del pensamiento y en la dirección de una investigación (Mendicoa, 2003). Es por ello, que para delimitar el objeto de estudio es necesario definir el concepto de incendio, y los factores que inciden en su inicio y propagación a través de la teoría del riesgo y el uso de geotecnologías.
El fuego es un fenómeno físico-químico que emite luz y calor cuando un cuerpo entra en combustión. Es decir, es la manifestación de una reacción química exotérmica que se produce cuando se aplica suficiente calor a una sustancia combustible en presencia de oxígeno (Kopta, 1999). Entonces, para que el proceso se inicie se necesita de tres elementos, combustible, oxígeno y calor. Se habla de incendio cuando el fuego requiere de su extinción, para que esto último ocurra uno o más de dichos componentes tiene que ser eliminado. La norma ISO (International Standards Organization) considera un incendio como un proceso de combustión, caracterizado por la emisión de calor acompañada de humo, llama o ambos.
Existen tres tipos principales de incendios:
a) incendio rural: es el que se desarrolla en áreas rurales, afectando vegetación del tipo matorrales, arbustales y/o pastizales. Los dos factores que influyen en el comportamiento del fuego en el campo abierto son la presencia de elementos combustibles y las condiciones climáticas (Vélez, 2000).
b) incendio de interfase: afecta áreas de transición entre zonas urbanas y rurales, donde las estructuras edilicias se entremezclan con la vegetación (CONAFOR, 2008). En Argentina aún no se han definido oficialmente los distintos tipos de interfase, pero en el conjunto estarían comprendidos todos los lugares habitados que rodean las ciudades y pueblos, como así también los establecimientos rurales donde existen edificaciones construidas dentro de los montes o bosques (Ivandic, 2007).
c) incendio forestal: es el “… fuego que se extiende sin control sobre terreno forestal, afectando a vegetación que no estaba destinada a arder. Se deduce de esta definición que el incendio forestal es un fuego de vegetación no agrícola y que no incluye la quema de rastrojos, salvo que se pase a un monte. Es esencial
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la falta de control para que un fuego sea considerado incendio. Por ello, no se consideran incendios las quemas de pastos o de matorral o el empleo del fuego para eliminación de residuos forestales, que no hayan causado daños a juicio del Servicio encargado de la prevención y no se hayan extendido más allá de la zona a la que sería prudente aplicar la operación citada” (Vélez, 2000:1.3).
Este último tipo de incendio es el que se desarrolla en el área de estudio y por lo tanto, será analizado en la presente investigación. En este sentido, las áreas forestales hacen referencia a los sectores de vegetación no agrícola.
En el desarrollo de un incendio pueden distinguirse varias fases:
a) Según aumenta la temperatura, el combustible empieza a desprender partículas invisibles al ojo humano.
b) La concentración de partículas ascendentes, que se desprenden del material, forma humos y vapores que ya son visibles.
c) En presencia de la cantidad de oxígeno necesaria, los vapores se transforman en llamas, con gran aumento de los humos y desprendimiento de calor.
La duración de cada una de estas fases depende de la clase de material y de las circunstancias en cada momento.
En cuanto a la propagación, la misma hace referencia a las condiciones promedio que explican la dispersión de un fuego una vez que se inicia (Chuvieco, 2008). La velocidad de propagación viene determinada por la superficie de contacto del combustible con el comburente, por la proporción de ambos y por la temperatura.
El fuego puede propagarse por radiación, por convección o por conducción. En el primero, el desplazamiento de la onda de fuego se produce desde un foco hacia zonas muy próximas, sin presencia de viento. El segundo, es cuando masas de aire o gases se calientan, se produce dilatación del mismo y se vuelve más ligero, asciende humo y los gases de elevada temperatura calientan todas las materias que están por encima, por lo cual es posible llegar a una temperatura de ignición y arder. Este proceso tiene importancia en el avance del fuego ladera arriba y en el paso del fuego de superficies a copas (Alvarez Rogel, 2000). Por último, por conducción, la transferencia de calor se realiza por contacto entre sustancias. La velocidad de transmisión dependerá del material.
La velocidad de propagación de los incendios es muy diferente de un incendio a otro y también depende de sus distintos frentes de fuego. Generalmente el comienzo del fuego se inicia en un círculo pequeño que luego se va alargando (Alvarez Rogel, 2000).
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Así, las partes o frentes fundamentales que se observan en un inicio de incendio son (Fig. 2.2):
a) Borde: perímetro en llamas.
b) Cabeza: parte del borde por donde el fuego avanza con mayor rapidez siguiendo la dirección del viento. La clave del control de un incendio es dominar este segmento.
c) Cola: parte del borde que menos progresa, opuesto a la cabeza y a la dirección del viento.
d) Flancos: contornos laterales, un cambio en la dirección del viento puede convertir un flanco en cabeza.
Figura 2.2. Partes de un incendio forestal
Fuente: Elaboración propia en base a Sanvicente Callejo (1996), 2017.
3.2.Factores ambientales: su incidencia en el inicio y propagación de incendios