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APPENDICES: Checklists for mentors

In document Developing Performance (Page 32-43)

Veo cinco ingredientes para las iglesias que desean ver avivada la oración corporativa y llegar a ser un centro dinámico de ministerio en su iglesia.

[p 119] 1. El pastor: el pastor principal debe ocuparse directamente del ministerio de oración corporativa de la iglesia. La implementación diaria de varios aspectos de este ministerio puede de- legarse al líder de oración de la iglesia y a otros, pero si el pastor no es percibido por la congrega- ción como el líder supremo, no volará como debe. Concuerdo con Sue Curran quien dice: «Mi con- vicción formada en base a experiencia personal y bastante estudio de la historia de los reaviva- mientos es que el ejemplo del pastor debe ser la fuerza iniciadora en el ministerio de oración de la iglesia».6

¿Cómo se debe hacer esto? El pastor debe utilizar el púlpito constantemente para señalar la prioridad de la oración y el programa corporativo de oración. Esta enseñanza debe fluir regular- mente de parte del pastor tanto como tema mayor así como menor. Todos los sistemas de comuni- caciones de la iglesia deben activarse para recordarle al pueblo la oración corporativa. Más impor- tante aún, el pastor debe establecer un ejemplo participando de forma regular en las actividades de oración corporativa de la iglesia junto con su cónyuge y su familia. Un ejemplo sobresaliente de

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Francés Smyth, «Prayer Ministry» [Ministro de oración], The Alamo City Reflections, 25 de septiembre de 1991, p. 4. 6

esto son los pastores coreanos que describí anteriormente que asisten personalmente a cada reu- nión de oración al amanecer porque «¡allí es donde está el poder!»

Los pastores deben motivar acerca de la oración en sus iglesias expresando de forma regular las respuestas a la oración desde el púlpito. Muchos pastores se pasan un año sin decir ni una vez nada dramático que sucedió en sus vidas debido a la oración, diciéndole al mismo tiempo a su pueblo que deben orar y esperar respuestas dramáticas. Además, regularmente se debe hacer tiempo en el servicio semanal de adoración para testimonios de los miembros de la iglesia que han visto respuesta a sus oraciones. Esto tiene un poderoso efecto, particularmente al tener al pastor en la misma plataforma asistiendo con aprobación.

2. El personal de la iglesia. Esto podría parecer un tanto radical, pero si la oración corporativa es tan importante [p 120] como decimos, cada miembro del personal de la iglesia debe estar obli- gado a participar al menos en una actividad semanal de oración. Además el personal del programa (en contraste con el personal de apoyo) debe ser animado a involucrar a sus cónyuges y niños en la oración corporativa.

Parte del personal que está dotado para el ministerio debe ser asignado para dirigir la oración. Al mismo tiempo, otros miembros del personal no deben ser asignados. He visto ejemplos en don- de se le asigno la dirección de la oración corporativa al personal en general, obteniendo resultados desalentadores porque los dones del Espíritu Santo de esa persona no fueron abiertamente reco- nocidos.

Muchos pastores principales de iglesias que oran dirigen la mayoría de la oración corporativa, pero no todas. Me impresioné con un pastor de una gran iglesia en Christ-church, Nueva Zelandia, que reconoció que el líder de oración de la iglesia, una mujer, estaba mucho mejor dotada para dirigir la oración corporativa que él. Él asistía a cada reunión, pero ella la dirigía. Ella se reunía con un grupo pequeño de intercesores esa tarde y oraba hasta que Dios le revelara Sus planes para la reunión de oración vespertina. El resultado fue una de las reuniones de oración más excitantes y con mejor asistencia a la que haya asistido.

3. La localización. Es aconsejable que se utilice el mismo local para las actividades de oración corporativa que la iglesia utiliza para la adoración regular. Obviamente no me estoy refiriendo al mismo cuarto porque el santuario generalmente es demasiado grande. Pero las personas deben acostumbrarse a orar juntas a donde van a adorar.

4. El tiempo de duración. Un consenso que he hallado es que una hora es el período de tiem- po ideal para una reunión corporativa de oración, al menos en la mayoría de los EE.UU. En nuestra cultura, las personas responderán mejor si las reuniones comienzan y terminan prontamente. El tiempo del día variará, dependiendo de cuando están disponibles las personas. Muchas iglesias en los EE.UU. están encontrando efectiva la oración temprano en la mañana, aunque no creo que, todavía, pueda llamarse una [p 121] moda. La cantidad de veces que se sostienen reuniones de oración corporativa cada semana depende de la cantidad total de personas comprometidas a parti- cipar en ellas.

5. Masa crítica. Mi consejo es que al planificar una reunión corporativa de oración, asegúrese de comenzar y continuar con al menos 20 personas. Esto podría bajar hasta 17, pero no menos de eso. Cuando es menos de 17, adecuadamente se le debe llamar y tratar como un grupo pequeño de oración en lugar de oración corporativa congregacional. La teoría de la dinámica de grupos, que casi siempre procede de la práctica, nos dice que la naturaleza de un grupo menor de 17 es distin- ta a la de uno mayor.

En cuanto al tamaño máximo, el próximo punto de cambio en la dinámica de grupos es 40. Las reuniones de oración corporativa que tienen de 35 a 50 participantes se convertirán en reuniones en las cuales las personas se reconocerán entre sí y verán a pocos extraños. Esto tiene sus venta- jas. Pero hay otras ventajas en una reunión de 100 ó 200 o más en donde la mayoría de las perso- nas pueden esperar ser relativamente extraños entre sí.

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