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10 Appendix B: Details and Calibration of the Quantitative Model

nos cabe sobre su muerte.

V. : M. : -Vayamos pues a la búsqueda de su cuerpo, y no omitamos

ningún detalle para descubrirle, a fin de rendirle los honores que le debemos.

»Hermano Segundo Vigilante, tomad con vos a dos Maestros de vuestra columna, y comenzad vuestra búsqueda por el Norte.

El Segundo Vigilante, seguido por dos de los Maestros que estaban situados en el Norte del tapiz,da la vuelta a la Logia por el Norte. Estando de retorno a su sitio, dice:

2º V. : -Venerable Maestro, nuestra búsqueda ha sido en vano, no

hemos encontrado nada.

V.: M. : -Hermano Primer Vigilante, tomad también a dos Maestros

de vuestra columna, y continuad la búsqueda por el Mediodía. El Primer Vigilante, seguido por dos de los Maestros que estaban situados al Mediodía, da lavuelta a la Logia por el lado del Mediodía. Y, estando de retorno a su lugar, dice:

1er V. : -Venerable Maestro, nuestra búsqueda ha sido en vano, y

nada hemos hallado.

V.: M. : -Hermanos Primer y Segundo Vigilantes, uníos a mi en esta importante búsqueda, y vamos juntos por el Oriente. Espero que tengamos mejor suerte.

Los dos Vigilantes van a unirse, por el lado del Norte, con el Venerable Maestro en el Oriente, yse sitúan a su lado derecho. El Venerable Maestro, seguido por los dos Vigilantes, da la vuelta entera a la Logia.

( Por el Mediodía)

Estando de vuelta a Oriente, se para a los pies del féretro, donde se ha tenido cuidado de depositar una rama de acacia, y dice:

V.: M. : -Hermanos míos, la tierra me parece aquí como

recientemente removida. La luz que aquí se destaca [muestra la lámina de oro triangular] es un indicio de que encontraremos en este lugar el cuerpo de nuestro respetable Maestro Hiram. Pero

desgraciadamente todo nos anuncia la violencia y la perfidia. Señalemos este lugar con una rama de acacia.

Recoge la rama de acacia que está a los pies del féretro, y la deposita sobre el velo que cubre alcandidato. A continuación dice:

V.: M. : -Antes de excavar esta tierra, convengamos todos juntos que

nunca utilizaremos la antigua palabra de Maestro, que sustituiremos por una nueva palabra, para burlar la codicia de los asesinos. Pero antes, reunámonos con los otros grupos que andan buscado por el Norte y por el Mediodía para hacerles partícipes de nuestro descubrimiento.

CAPITULO XXIII

EL CANDIDATO, LEVANTADO DEL FÉRETRO

El Primer Vigilante se sitúa a la derecha del Venerable Maestro, el Segundo Vigilante a suizquierda, y los otros seis Maestros permanecen alrededor de la tumba.

Entonces el Venerable Maestro, ayudado por los dos Vigilantes que están a sus lados, levanta el velo negro y el lino ensangrentado que cubre al candidato.

Cuando el cuerpo es descubierto, hacen los tres juntos, así como los demás Maestros, el signo de horror. Este signo se hace pasando rápidamente del primer tiempo al segundo, y de éste al tercero, lo que completa el signo entero de Maestro.

2.º V. : El Segundo Vigilante toma al candidato por el d...o i...e de

la m...o d...a, y lo deja ir como si se hubiese desprendido, pronunciando la palabra J....

1 er V. : El Primer Vigilante lo coge a continuación por el d...o

m...o, y lo deja ir también, pronunciando la palabra B...

Durante este tiempo, el Venerable Maestro y todos los Hermanos permanecen con el signo de Orden de Maestro.

V.: M. : Finalmente, el Venerable Maestro lo coge por la m..a d..a

con su mano d..a, te pasa su m..o i ..a bajo el h..o ¡..o, teniendo el p..e d..o contra el p..e d..o del candidato, r..a contra r..a y p..o contra p..o. En esta actitud, y ayudado por los dos Vigilantes, lo levanta

completamente, diciendo en un tono elevado:

V.: M.: -Él recibirá la vida en el seno de la muerte.

Y cuando está de pie le da la palabra de Maestro, a saber: M.. en el oído derecho. B... en el oído izquierdo.

Enseguida, el Hermano Introductor va a tomar su lugar cerca del candidato.

El Venerable Maestro habiendo ido hacia el altar de Oriente bate un golpe:

V.: M. : *

y retorna a su lugar, así como los dos Vigilantes, y los seis Maestros que rodeaban la tumba. Y el Maestro de Ceremonias va a situarse al lado del candidato.

El Venerable Maestro, estando en su lugar, dice en voz alta:

V. : M. : -Hermanos míos, que nuestra alegría sea grande en este día.

Aquel que estaba como muerto ha renunciado a los vicios que podían corromperle, y ha recibido una nueva vida.

El Venerable Maestro, así como toda la Logia, guardan un momento de profundo silencio. A continuación dice al candidato:

V.M. : -Hermano mío, no perdáis nunca de vista estos sublimes

emblemas. Os interesan mucho más de lo que pensáis. Haced que ellos sean entre los Maestros la continua

razón de vuestras meditaciones, y si aún no podéis comprender su sentido más oculto, sabed aprovechar lo que ellos os presentan de instructivo y moral.

En el relato que os ha sido hecho del asesinato de Hiram, habéis visto a tres Compañeros intentar arrancar por la violencia lo que no sólo podían obtener como pago a su trabajo y su virtud, y cometer un horrible asesinato para satisfacer su ciega codicia.

Es así, Hermano mío, cómo las pasiones llevan a los mayores excesos a los que se dejan someter por su imperio. Pero habéis visto a un Maestro Heno de sabiduría, famoso por su talento y por sus luces, entregarse a una muerte cierta antes que conservar la vida al precio de quebrantar el depósito que se le había confiado. Tal es el deber del verdadero masón. No hay nada que no deba ser sacrificado a la fidelidad, a la discreción y a la virtud.

»Hermano Maestro de Ceremonias, acercadme al Hermano recién recibido Maestro, a fin de que reciba las marcas y los signos característicos de su grado.

(Los Hermanos se sientan )

El Maestro de Ceremonias lo conduce y sitúa sobre el segundo peldaño del altar de Oriente,al lado derecho del Venerable Maestro.

CAPITULO XXIV

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