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Esta última sesión del programa de habilidades para fortalecer las relaciones afectivas se dedicó a evaluar los cambios observados en el proceso de investigación, identificar las fuerzas que impulsan y las que limitan las relaciones afectivas y aplicar los instrumentos de diagnóstico (Geografía grupal y redografía) para valorar los cambios.

La elaboración de su redografía fue laboriosa pero menos difícil que la primera vez que la realizaron, ya que tenían la experiencia previa. Nuevamente en los resultados se observó que los ámbitos de la familia y los amigos son los que tienen las redes más extensas aunque manifestaron que han fortalecido sus vínculos familiares y ampliado el círculo de amigos y compañeros de la universidad, además de que en el área de barrio, organización y otros, la mayoría ha desarrollado pocos vínculos. Se reflexionó en que como futuros gestores interculturales, falta crear una red social para transformar la realidad en sus comunidades. Así mismo, los vínculos escolares pueden mejorarse en número y calidad.

Se reflexionó, primero individualmente y posteriormente en plenaria acerca de los factores que favorecen o limitan sus relaciones afectivas, el resultado de dicha reflexión se observa en la siguiente tabla.

Tabla 13. Resultados de la evaluación, donde se identificaron las fuerzas impulsoras y las limitantes

Fuerzas Impulsoras Fuerzas Limitantes

Comunicación (8) Confianza (7) Respeto a la diferencia (6) Tolerancia (3) Escucha (2) Amor (2) Amabilidad Amistad

Apoyo y cariño de mi mamá Ayudar a los demás

Compromiso Estado de ánimo Facilidad de palabra Forma de pensar Humildad Igualdad Participación Seguridad Sinceridad Tiempo (6)

No expresar lo que siento (3) Distancia (2) Diversos compromisos (2) Exceso de trabajo (2) Falta de confianza (2) Miedo (2) Carácter fuerte Compromiso Conducta Contexto Creerse superior Dedicación Egoísmo Errores Falta de disponibilidad Falta de recursos Falta de respeto Inseguridad Timidez Mis creencias

No poder estructurar mi ideas No tener empatía Paciencia Prejuicios Sensibilidad Ser exigente Ser enojona

De las fuerzas que impulsan a mejorar sus relaciones afectivas se encuentran: la comunicación, la confianza en sí mismos y las y los demás, el respeto a la diferencia, la tolerancia, la escucha y el amor. En cuanto a las fuerzas que los limitan, identificaron: falta de tiempo para convivir por estar saturados de compromisos, el no expresar lo que sienten, la distancia, el miedo y la falta de confianza. Consideraron que después de hacer la reflexión pueden seguir trabajando para convertir las que los limitan en aspectos positivos para sus relaciones y seguir fortaleciendo las que los impulsan.

En relación a la participación de las y los jóvenes en el proceso, predominó la presencia de las mujeres, que desde un inicio fueron las que estuvieron más interesadas en participar. Desde la primera hasta la última sesión participaron un total de 26 estudiantes, como se mencionó, algunas asistieron de forma regular, otras al menos a tres sesiones de las ocho sesiones que se realizaron, teniendo un promedio de 13 estudiantes en cada sesión, aunque disminuyó en algunas sesiones como podemos observar en la gráfica.

Figura 34. En la gráfica se observa la participación de mujeres y hombres en las ocho sesiones del programa de desarrollo de habilidades sociales.

En esta parte del proceso el grupo comentó que lo que pueden seguir trabajando para fortalecer sus relaciones afectivas es:

Tabla 14. Opiniones de los y las estudiantes sobre lo que pueden seguir trabajando para fortalecer sus relaciones afectivas.

Para fortalecer las relaciones afectivas necesitamos

Manejar nuestras emociones Respeto a las diferencias Negociar nuestras diferencias Escuchar con el corazón / dialogar Comunicación

Reconocer nuestros errores Organizarnos para “darnos tiempo”

Reconocer los sentimientos de los y las demás

Apertura / ser receptivos Cambio de actitud Disposición

Fomentar la confianza y autoestima en nosotras y nosotros mismos para expresar nuestros sentimientos

En la reflexión final de lo que se llevan del taller sienten una gran satisfacción por formar parte de un equipo que les ha permitido crecer individual y colectivamente. Han fortalecido la idea de que todos y todas podemos aprender de todos y todas, lo cual les permitirá seguir construyendo conocimientos que les servirán en su vida profesional, especialmente como facilitadores de otros grupos. En el aspecto emocional consideran estar mejor consigo mismos porque pueden ser más pacientes para enfrentar y resolver conflictos, hacer nuevos amigos, compartir experiencias y alegrías aceptando que somos diversos para

Figura 35. Grupo de intervención Jajtsuk Tekipano:wah

Para los estudiantes UVI, indígenas y no indígenas de las regiones rurales y semiurbanas marginales, ha sido muy significativo y una prioridad en su formación profesional mejorar sus relaciones afectivas. Se infiere que la construcción social histórica de redes sociales para la sobrevivencia cultural de los grupos indígenas ha influido en esta percepción.

De acuerdo con Madariaga, Hoyos y Abello (1997), las redes sociales se configuran como un mecanismo de sobrevivencia que proporciona bienestar social y económico tanto para solucionar problemas coyunturales como para ayudar a garantizar la satisfacción de las necesidades básicas que permitan potencializar el desarrollo, que como plantea Max Neef (1986 citado por Madariaga et al, 1997), resulta importante entender la dialéctica entre necesidades, satisfactores y bienes económicos, a fin de pensar en formas de organización económica en que los bienes potencien satisfactores para vivir las necesidades de manera coherente, sana y plena, y no se constituyan un fin en sí mismas.

A lo largo del proceso de diagnóstico e intervención, se observó que los y las estudiantes desarrollaron en el grupo un “sentido de comunidad” (Montero, 2004:216), el cual es el sentido de pertenencia a un grupo, el sentimiento de que las y los miembros importan los unos a las y los otros y al grupo, así como una fe compartida de que las necesidades de las y los miembros serán atendidas mediante su compromiso de estar juntos.

La comunicación fue un elemento fundamental en el proceso intervención y la dinámica grupal. A través de las sesiones de trabajo con los y las estudiantes se fortaleció el diálogo, la

escucha activa, se compartieron experiencias, se propició la horizontalidad, el sentir emociones y hacer que otros y otras las sientan, entender y ser entendidos, dar y recibir conocimientos, provocando cambios, modificando conductas en los demás y en nosotros y nosotras mismas.

Por lo anterior, en el proceso de intervención pudimos confirmar que la afectividad es un aspecto constitutivo de la actividad humana que se expresa en los innumerables actos de la vida cotidiana. En ese sentido la afectividad, la conciencia y la acción están relacionadas y no podemos separarlos.

En los procesos educativos el aula es algo más que un espacio de intercambios cognitivos, es un espacio de construcción de actitudes y vivencias subjetivas, gestadas tanto por las y los estudiantes como por las y los docentes, mediadas por el afecto como componente fundamental del conocer, actuar y relacionarse. Estos procesos grupales los estudiantes los replican en sus intervenciones con grupos comunitarios por lo cual, en la formación universitaria es fundamental desarrollar integralmente los saberes teóricos, heurísticos y axiológicos, el pensamiento complejo, la inteligencia cognitiva y emocional de los estudiantes.

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