Más celdas
esta fase arquitectónica se ha reconstruido a partir de los restos de muros pegados a otros que todavía se pueden ver por el exterior oeste del convento, arri- ba de las ocho primeras viviendas de los frai les. No hay ningún vestigio con qué datar las construccio- nes caídas, que pudieron ser agregadas al finalizar
el siglo xvi, a principios, a mediados o incluso al
terminar el xvii. Lo que sí es posible plantear con mayor certeza es que las edificaciones añadidas fue-
ron destruidas por los terribles sismos que sufrió la Mixteca a partir de 1711, y que ello tal vez se debió
a no estar arriostradas por medio de contrafuertes.
de hecho, por las huellas, parece que sólo estuvie-
ron adosadas con un anclaje muy superficial. Algo
más seguro resulta proponer una primera portería
que no se sabe cómo haya sido, pero eso sí más baja que la actual, toda vez que sobre ella y encima de tres de las primitivas celdas había tres o cuatro ha-
bitaciones, así al menos lo evidencian los rastros de
paredes rotas. Con los cuartos adosados, la sala
de profundis perdió iluminación, pero a cambio las
celdas originales del segundo cuerpo ganaron terre-
no para el esparcimiento y meditación en una zona francamente abierta, ya que las actuales ventanas eran puertas que salían a las azoteas establecidas a
manera de terraza. Incluso había una escalera inter-
na que unía las alcobas del segundo cuerpo con las
que es taban sobre los primeros aposentos. Arriba
de la puerta que comunica con la sala de profundis
queda la impronta de esta escalera. Al parecer los
dormitorios añadidos tuvieron una cubierta de te-
rrado y gárgolas semejantes a las del segundo cuer-
po y de las primitivas viviendas. Sin embargo, se
derrumbaron junto con la antigua portería ante los
embates de los movimientos telúricos.
y 174
encima y al centro de las viejas viviendas hay muros de dos enormes dependencias destechadas que tal vez se salvaron del desastre natural y que luego se remodelaron, reutilizaron y cubrieron con viguería en los siglos xviii y/o xix. El reapro-
vechamiento de esos cuartos se ve por los restos y diferencias de sistemas constructivos, función, formas y decoración, por lo cual se analizarán en
otra campaña constructiva.
el hospital
también sobre las primeras viviendas, en el extre-
mo sur, al nivel de piso de la cocina, se construyó
una larga nave con un corredor externo del que sólo restan los cimientos, así como dos paramentos con vanos escarzanos: cinco al poniente y uno al
sur. Los muros se planearon de cajón, los arcos
de dos vistas y los sillares escuadrados, que coin-
ciden con los sistemas constructivos del templo y
el primer cuerpo del convento. En el límite norte
de la alargada sala quedan los restos de un mira-
dor o capilla abierta tribuna que se componía de tres arcos, de los cuales sólo se conservan dos
de los arranques. Éstos son semejantes a los canes
que sustentan la arquería del corredor externo del claustro bajo lo que quizá remite a su construcción en el siglo xvi, aunque los sillares vecinos son repo- siciones contemporáneas. Según Cobo, si se refiere s Planta baja. Ampliaciones de celdas en el lado oeste y fábrica del hospital
s Planta alta. Ampliaciones de celdas en el lado oeste y fábrica del hospital
a esta área, las puertas y ventanas eran molduradas
y con rejas de hierro.24 no hay evidencia de cubier-
ta ya que el remate de las paredes en pie fue apla-
nado durante alguna restauración y por lo mismo
no se puede aventurar ninguna hipótesis. Empero,
cabría la posibilidad de que toda el área que estu-
vo arriba de las primitivas habitaciones funcionara como hospital, toda vez que entre 1597 y 1598, el obispo fray bartolomé de ledesma se refería a él y
se expresaba de la siguiente manera sobre las edifi-
caciones religiosas de Yanhuitlán:
esta iglesia y convento es de los más costosos y
suntuosos que hay en todo este obispado, el edi-
ficio es de cantería y la cubierta de la iglesia de bóveda. Que es bastante y capaz el convento para
más de treinta religiosos, tiene este pueblo hospi-
tal donde se curan los enfermos, y para este efecto
tiene bastante renta y aprovechamientos. Residen
al presente en esta cabecera y sus sujetos, de nue- ve a diez religiosos.25
24 Bernabé Cobo, “Carta del P. Bernabé Cobo, jesuita,...”, op. cit., pp. 49-50.
25 AGi, Audiencia de México, leg. 357, fs. 1-47, 1597-1598, “Real cédula al obispo de la catedral de Antequera en la que se pide informe de los templos y conventos de su diócesis. Se incluye respuesta realizada entre los años de 1597 y 1598 por el obispo fray Bartolomé de Ledesma”, en Mina Ramírez Montes, op. cit.,p. 463.
s ¿Mirador o capilla abierta tribuna? Conjunto religioso de Yanhuitlán (fotografía: Gerardo hellion, 2007)
el prelado mencionó también que las rentas del convento en ese tiempo eran cuantiosas:
Quinientos veinte pesos que el encomendero da
en reales en cada un año a los religiosos. Más dos- cientas y sesenta fanegas de maíz. Tiene más de
censos corridos, en cada un año, mil doscientos
pesos. Un molino de moler pan con cuatro caba-
llerías de tierra que siembran y cogen cantidad de trigo, que con niquilación no se puede saber lo que
renta el molino y tierras. Tiene más este monaste-
rio las limosnas que los naturales dan en cada un
año, que son muchas y de muchas cantidad.26
si bien los religiosos usaron las antiguas vivien- das como graneros, ¿dónde estaría el molino que mencionó el obispo Ledesma al finalizar el siglo xvi? Seguramente fuera de los espacios de clau-
sura y vida comunitaria ya que lo rentaban a los
habitantes de Yanhuitlán.
además, el obispo menciona los ornamentos li-
túrgicos de plata y las ricas vestimentas que había en la sacristía.27 En la misma década, específica-
mente en 1592, el convento de Yanhuitlán dejó de
pertenecer a la provincia de santiago, pasó a for-
mar parte de la de san hipólito Mártir de oaxa-
ca y más tarde se eligió como sede del capítulo de
1607.28