Hechos 242 (Msg)
Para tener comunidad se requiere compromiso.
Sólo el Espíritu Santo puede crear la comunión genuina entre creyentes, pero El la cul- tiva por medio de las decisiones y los compromisos que hacemos. Pablo señala esta dualidad de responsabilidades cuando dice, "Han sido unidos en paz a través del Espíritu; esfuércense por continuar juntos de esta manera." 1 El poder de Dios y nuestro esfuerzo son necesarios para
producir una comunidad cristiana amorosa.
Desdichadamente, muchas personas crecen en familias que tienen relaciones enfermi- zas, y por tanto no tienen las habilidades relacionales necesarias para la comunión genuina. Tienen que ser enseñados cómo llevarse bien con otros y cómo relacionarse con otros en la familia de Dios. Dichosamente, el Nuevo Testamento está lleno de instrucciones acerca de cómo compartir la vida juntos. Pablo escribió, "Les escribo estas cosas a ustedes... para que sepan cómo vivir en la familia de Dios. Esta familia es la iglesia." 2
Si está cansado de la comunión superficial y le gustaría cultivar la comunión genuina y hacer de su grupo, o de su clase de escuela dominical, o de su iglesia una comunidad amo- rosa necesitará tomar unas decisiones difíciles y tomarse algunos riesgos.
PROPOSITO # 2: Usted Fue Formado Para La Familia De Dios 123 Para cultivar el sentido de comunidad se requiere la sinceridad. Tendrá que tener suficiente cariño como para confrontar amorosamente a otros con la verdad, aún cuando se- ría preferible pasar por alto un problema o ignorar un asunto. Aunque es mucho más fácil permanecer callado cuando otros a nuestro alrededor se están haciendo daño o le están haciendo daño a otros con un pecado habitual, esta no es la cosa amorosa que se debe hacer. La mayoría de las personas no tienen a nadie en sus vidas que les tengan suficiente amor co- mo para decirles la verdad (aún cuando esta sea dolorosa), y por tanto continúan en sus comportamientos autodestructivos. Muy a menudo sabemos qué es lo que se necesita que se le diga a alguien, pero nuestros temores nos impiden hacerlo. Muchos grupos han sido sabo- teados por el miedo: nadie en el grupo tuvo el valor de hablar cuando la vida de uno de sus miembros se estaba destruyendo.
La Biblia nos manda que hablemos la verdad en amor 3 porque no podemos tener co-
munidad sin la franqueza. Salomón dijo, "Una respuesta sincera es una señal de la verdadera amistad." 4 Algunas veces esto significa tener el cariño suficiente como para confrontar a al-
guien que está pecando o que está siendo tentado a pecar. Pablo dice, "Hermanos y hermanas, si alguien en su grupo hace algo malo, ustedes los que son espirituales deberían de ir a esa persona y con mucho cuidado ayudarle a que se componga otra vez." 5
Muchas iglesias y muchos grupos permanecen superficiales porque le tienen miedo al conflicto. Cuando surge un asunto que puede causar tensión o incomodidad, inmediatamen- te es pasado por alto para preservar un falso sentido de paz. Don "No Perturbes la Paz" se po- ne en acción, trata de calmar los ánimos de todos, el asunto nunca es resuelto y todos viven con una frustración subyacente. Todos están conscientes del problema pero nadie lo mencio- na abiertamente. Esto crea un ambiente enfermizo de secretos que genera los chismes. La so- lución de Pablo fue muy directa: "No más mentiras, no más falsas impresiones. Díganle la verdad a su vecino. Después de todo, en el Cuerpo de Cristo todos estamos conectados entre sí. Cuando se mien- ten unos a otros, se mienten a ustedes mismos." 6
La comunión genuina, ya sea en un matrimonio, en una amistad o en su iglesia de- pende de la franqueza. De hecho, el túnel del conflicto es el conducto a la intimidad en cual- quier relación. Hasta que le importe lo suficiente como para confrontar y resolver las barreras subyacentes, nunca profundizará su intimidad con otros. Cuando un conflicto es manejado correctamente, la intimidad con otros se profundiza al encarar y resolver las diferencias. La Biblia dice, "Al final, las personas aprecian más la franqueza que la adulación." 7
La franqueza no es una licencia para decir lo que quiera, dondequiera y cuando quie- ra. No es rudeza. La Biblia nos dice que hay un momento correcto y una manera correcta de
hacer todo. 8 Decir palabras sin pensarlas deja heridas que perduran. Dios dice que nosotros
que estamos en la iglesia nos hablemos entre nosotros como miembros amorosos de la fami- lia: "Nunca uses palabras duras cuando corrijas a alguien mayor, sino que háblale como si fuera tu pa-
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dre. Háblale a los más jóvenes como si fueran tus hermanos, a las mujeres mayores como si fueran tu madre y a las mujeres más jóvenes como si fueran tus hermanas." 9
Es triste, pero miles de grupos han sido destruidos por la falta de sinceridad. Pablo tu- vo que regañar a la iglesia en Corinto por su pasivo código de silencio ya que permitieron la inmoralidad en su congregación. Como nadie tuvo el valor de confrontarla, él dijo, "No pue- den simplemente ignorar el problema y esperar que se desaparezca por sí solo. Sáquenlo a la luz y re- suélvanlo... Mejor un poco de devastación y vergüenza que perdición eterna... Lo consideran algo pe- queño, cuando eso es lo que menos es... no deberían de actuar como si todo está bien cuando uno de sus compañeros cristianos es promiscuo o estafador, indiferente con Dios o rudo con sus amigos, se embo- rracha o se hace avaricioso y depredador. No pueden simplemente estar de acuerdo con esto, tratándolo como si fuera comportamiento aceptable. No soy responsable de lo que hagan los que están fuera de la iglesia, pero, ¿no tenemos alguna responsabilidad por aquellos dentro de nuestra comunidad de creyen- tes? 10
Para cultivar el sentido de comunidad se requiere la humildad. Creerse importante, el esnobismo y el orgullo obstinado destruyen la comunión más rápido que cualquier cosa. El orgullo edifica paredes entre personas; la humildad construye puentes. La humildad es el aceite que suaviza y calma las relaciones. Por eso es que la Biblia dice, "Vístanse con la humil-
dad cuando se traten entre sí." 11 La ropa apropiada para la comunión es la actitud humilde.
El resto del versículo dice, "... porque Dios se opone a los orgullosos, pero le da gracia a los
humildes." 12 Esta es la otra razón por la que necesitamos ser humildes: el orgullo bloquea la
gracia de Dios en nuestras vidas, la cual tenemos que tener para crecer, cambiar, sanarnos y ayudar a otros. Recibimos la gracia de Dios cuando humildemente admitimos que la necesi- tamos. La Biblia dice que cuando somos orgullosos, ¡estamos viviendo en oposición a Dios! Esa es una manera de vivir necia y peligrosa.
Puede desarrollar la humildad de maneras muy prácticas: admitiendo sus debilidades, siendo paciente con las debilidades de otros, aceptando la corrección y dejando que otros sean el centro de atención. Pablo aconsejó, "Vivan en armonía entre ustedes. No traten de actuar como si fueran importantes sino que disfruten de la compañía de la gente ordinaria. ¡Y no se crean que lo saben todo!" 13 A los cristianos en Filipos les escribió, "Den más honor a otros que a ustedes
mismos. No estén interesados solamente en sus propias vidas, sino que interésense en las vidas de otros." 14
La humildad no es pensar menos de usted mismo, es pensar menos en usted mismo. La humildad es pensar más en otros. Las personas humildes están tan concentradas en servir a otros que no piensan en sí mismas.
Para cultivar el sentido de comunidad se requiere la cortesía. La cortesía es respetar nuestras diferencias, ser considerado con los sentimientos de otros y ser paciente con las per- sonas que nos irritan. La Biblia dice, "Tenemos que cargar 'la carga' de ser considerados con las
PROPOSITO # 2: Usted Fue Formado Para La Familia De Dios 125 dudas y temores de otros." 15 Pablo dijo a Tito, "El pueblo de Dios debería de tener un gran corazón y
ser cortés." 16
En cada iglesia y en cada grupo hay al menos una persona "difícil", generalmente más de una. Estas personas pueden tener necesidades emocionales especiales, profundas insegu- ridades, manierismos irritantes o pocas habilidades sociales. Podría catalogar a ésta persona como un N.E.G. -- "Necesita Extra Gracia."
Dios puso a estas personas entre nosotros tanto para nuestro beneficio como para el de ellos. Son una oportunidad para crecer y para poner a prueba la comunión: ¿vamos a amarlos como hermanos y hermanas y tratarlos con dignidad?
En una familia, la aceptación no está basada en qué tan inteligente se es o qué tan ta- lentoso. Está basada en el hecho de que nos pertenecemos los unos a los otros. Defendemos y protegemos a los de la familia. Puede que un miembro de la familia sea un poquito diferente, pero es uno de nosotros. Asimismo, la Biblia dice, "Sean dedicados los unos a los otros como en una familia amorosa. Distínganse en que se respetan mutuamente." 12
La verdad es que todos tenemos nuestras propias manías y hábitos que molestan a otros. Pero el sentido de comunidad no tiene nada que ver con la compatibilidad. La base de nuestra comunión es nuestra relación con Dios: somos familia.
Una clave para ser cortés es entender el pasado de las personas. Descubra la historia de ellas. Cuando sepa por lo que han pasado, será más comprensivo. En vez de pensar cuán- to les falta, piense en cuánto han avanzado a pesar de sus heridas.
Otra clave para ser cortés es no minimizar las dudas de las otras personas. Sólo porque usted no le tiene miedo a algo, eso no lo hace un sentimiento inválido. La comunidad genui- na ocurre cuando las personas saben que tienen toda la seguridad que necesitan para que puedan compartir sus dudas y sus temores sin ser juzgados.
Para cultivar el sentido de comunidad se requiere la confidencialidad. Sólo en el ambiente seguro de la aceptación cálida y la confidencialidad segura es que las personas se abrirán y compartirán sus heridas, sus necesidades y sus errores más profundos. La confi- dencialidad no significa guardar silencio mientras un hermano o hermana está pecando. Sig- nifica que lo que es compartido en su grupo necesita quedarse en su grupo, y el grupo necesi- ta ver qué puede hacer acerca de ello, no chismear con otros lo compartido.
Dios odia el chisme, especialmente cuando tratamos de pasarlo como una "petición de oración" por otros. Dios dice, "El chisme es propagado por personas malas; ellas crean problemas y
rompen amistades." 18 El chisme siempre causa heridas y divisiones y destruye la comunión, y
Dios es muy franco que hemos de confrontar a aquellos que causan divisiones entre cristia-
nos. 19 Si los confronta acerca de sus acciones divisivas, puede que se enojen y que dejen su
grupo o su iglesia, pero el sentido de comunidad de la iglesia es más importante que cual- quier individuo.
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Para cultivar el sentido de comunidad se requiere la frecuencia. Tiene que tener con- tacto frecuente y habitual con su grupo para que pueda edificar la comunión genuina. Las relaciones toman tiempo. La Biblia nos dice, "No rompamos el hábito de reunirnos, como algunos lo están haciendo. Al contrario, animémonos los unos a los otros." 20 Hemos de desarrollar el hábito
de reunirnos. Un hábito es algo que se hace con frecuencia y no de vez en cuando. Tiene que pasar tiempo con las personas – mucho tiempo – para formar relaciones profundas. Por esto es que la comunión es muy superficial en muchas iglesias; no pasamos suficiente tiempo jun- tos, y el tiempo que pasamos es usualmente escuchando hablar a una persona.
La comunidad no se edifica sobre la conveniencia ("nos reuniremos cuando tenga ga- nas") sino sobre la convicción que la necesito para mi salud espiritual. Si quiere cultivar la comunión genuina, tendrá que reunirse aún cuando no siente ganas porque cree que es im- portante. ¡Lo primeros cristianos se reunían todos los días! "Adoraban juntos asiduamente en el Templo cada día, se reunían en grupos en hogares para tener comunión y compartían sus alimentos
con gran gozo y agradecimiento." 21 La comunión requiere una inversión de tiempo.
Si es miembro de un grupo o una clase, lo insto a que haga un pacto de grupo que in- cluya las nueve características de la comunión bíblica: compartiremos nuestros verdaderos sentimientos (autenticidad), nos daremos ánimo los unos a los otros (mutualidad), nos apo- yaremos unos a otros (simpatía), nos perdonaremos unos a otros (misericordia), hablaremos la verdad en amor (sinceridad), admitiremos nuestras debilidades (humildad), respetaremos nuestras diferencias (cortesía), no diremos chismes (confidencialidad) y tendremos al grupo como una prioridad (frecuencia).
Cuando mira la lista de características, es obvio por qué la comunión genuina es muy rara. Significa poner a un lado nuestro egocentrismo e independencia para que seamos inter- dependientes. Pero los beneficios de compartir la vida juntos superan grandemente los costos y nos prepara para el cielo.
Día Diecinueve
Pensando En Mi Propósito
Un Punto Para Reflexionar: Estar en comunidad requiere compromiso.
Un Versículo Para Recordar: "Entendemos qué es el amor cuando nos damos cuenta que Cristo dio su vida por nosotros. Esto significa que tenemos que dar nuestras vidas por otros creyentes." 1 Juan 316 (GWT)
PROPOSITO # 2: Usted Fue Formado Para La Familia De Dios 127 Una Pregunta Para Considerar: ¿Cómo puedo ayudar a cultivar las características de la co- munidad genuina en mi grupo y en mi iglesia?
Notas 1. Efesios 4: 3 (NCV). 2. 1 Timoteo 3: 14-15 (NCV). 3. Efesios 4:15. 4. Proverbios 24: 26 (TEV). 5. Gálatas 6: 1-2 (NCV). 6. Efesios 4: 25 (Msg). 7. Proverbios 28: 23 (NLT). 8. Eclesiastés 8: 6 (TEV). 9. 1 Timoteo 5: 1-2 (GWT). 10. 1 Corintios 5: 3-12 (Msg). 11. 1 Pedro 5: 5b (NIV). 12. 1 Pedro 5: 5c (NIV). 13. Romanos 12: 16 (NIV). 14. Filipenses 2: 3-4 (NCV). 15. Romanos 15: 2 (LB). 16. Tito 3: 2 (Msg). 17. Romanos 12: 10 (GWT). 18. Proverbios 16: 28 (TEV). 19. Tito 3: 10 (NIV). 20. Hebreos 10: 25 (TEV). 21. Hechos 2: 46 (LB).
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