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El programa básico del CAE, Centro de Arqutiectura Española, es el de un archivo, corazón del proyecto, acompañado de espacios de investigación y salas de exposición.
El principal área del archivo será, logicamente, el del almacenamiento de los propios documentos. Así, dos grandes salas diáfanas, ocupadas por unos compactos de 7 metros de anchura, cumplirán dicha función. Por otra parte resulta indispensable la presencia de unos es- pacios de tratamiento documental. Estos se encontrarán en la última planta del archivo y se concretarán en los siguientes espacios: área de prearchivado, oficina de catalogación, laboratorio de tratamiento documental y oficina de digitalización. A todo esto habrá que sumarle los espacios de comunicación, localizados en los dos extremos del volumen, ocupando toda su anchura. Es necesario en este equipamiento la dotación de gran- des montacargas, además de los clásicos ascensores, para el transporte del pesado y voluminoso material de archivo. Por último, tanto en planta de sótano como en la cubierta plana, se situarán las salas de instalaciones e incluso algún espacio de almacenamiento adicional para el funcionamiento del edificio.
Respecto a los espacios de investigación, hay dos grandes zonas diferenciadas dentro del palacio. En primer lugar, una biblioteca especializada en arquitec- tura. Contará con espacios de hemeroteca, sala de pro- yección, espacio de consulta bibiográfica y un amplio espacio de estudio en la última planta. Por otro lado, el CAE cuenta con cuatro espacios de investación para personal especializado. Se encontrará conectado, ade- más, con el archivo mediante una pasarela metálica exterior que cubre la distancia entre ambos edificios. Debemos sumar, de igual manera, las comunicaciones y servicios que dan a estos espacios, localizados en la zona norte del palacio.
Las salas de exposición se situan fundamentalmente en la planta primera del palacio, aprovechando las nobles salas que presiden esta planta. Así, hasta nueve salas de exposición, acompañadas de una galería que da a la escalera principal y que se empleará como espacio abierto para el descanso y la lectura, compondrán el recorrido expositivo del centro. A ello se le sumará el espacio abierto disponible en planta segunda, a la que se accede a través del vacío de comunicaciones en el extremo sur del palacio. Este espacio puede ser utiliza- do tanto para exposiciones, como para la celebración de conferencias, talleres educativos, etc.
Por último, el CAE dispone de otros espacios que acom- pañan a los usos principales del centro. La adminis- tración, situada en planta primera, se encarga de la gestión del centro y de que funcione adecuadamente. La cafetería, abierta a la plaza, ofrece un espacio de restauración entre la plaza y el acceso al edificio. De esta manera, dispondrá de una terraza que activará el espacio de antesala al CAE. Por último, la librería es un equipamiento asociado al centro, pero de explota- ción externa. Se propone una librería especializada en arquitectura, sustituyendo las típicas tiendas presentes en los museos. De nuevo, este local se abre a la plaza, concretamente junto a las escaleras que comunican con la calle de Serrano Anguita. De esta manera, la librería funcionará de manera autónoma, independientemente del horario de apertura del centro de arquitectura.
Almacenamiento del archivo
555,60 m2 Oficinas de tratamiento documental
277,11 m2 Comunicaciones generales 412,99 m2 Instalaciones y almacenamiento 263,99 m2 Salas de investigación 455,98 m2 Biblioteca 529,99 m2 Comunicaciones y servicios 272,37 m2 Recepción CAE 49,77 m2 Salas de exposición 632,20 m2 Taller multiusos 240,52 m2 Comunicaciones y servicios 247,37 m2 Administración 298,92 m2 Cafetería 114,95 m2 Librería 60,32 m2 Archivo 1510 m2 Investigación 1258 m2 Difusión 1170 m2 Otros 474 m2
El programa.
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El protagonista principal y necesario para el Centro de Arquitectura es el documento. Se trata concreta- mente de bocetos, planos, maquetas, fotografías, dia- positivas, documentos escritos y demás piezas que han participado en el proceso creativo arquitectónico, y que ahora requieren de su correcta preservación y difusión. Es mucha la documentación privada de relevantes arqui- tectos de nuestro país que se encuentra almacenada en sus propios despachos. Con el tiempo, y sin el necesario trabajo de organización, catalogación, ex- purgo y limpieza, dichos documentos van perdiendo su estado original. Los daños producidos por la humedad, los hongos, los dobleces perjudiciales, o presencia de elementos metálicos como grapas o clips son los más habituales. Este trabajo debe ser desarrollado por per- sonal especializado en arquitectura y archivística. Por otro lado, dicha documentación, guardada duran- te años, no permite un facil acceso a ella. En muchos casos incluso se carece del conocimiento exacto de con qué documentación se cuenta, debido a que el au- tor original ha fallecido o se han sucedido cambios de localización de la documentación.
Con la existencia de un centro de estas características se da respuesta a la situación descrita anteriormente, desde la preservación idónea de la documentación, hasta su identificación y catalogación. Esto permitirá disfrutar de los fondos de una manera accesible y cómo- da, con el fin último de ponerla en valor y a disposición de todo el interesado.
Tiene una importancia mayúscula, por tanto, que sea- mos conscientes del proceso que seguirá el documento desde su localización original, hasta su difusión final , tanto física como digital–. Este esquema del itinerario documental ha servido para concebir la pieza del ar- chivo, haciéndola lo más funcional y adecuada a la actividad que se va a llevar a cabo en su interior. De esta manera los fondos de arquitectura llegarán al CAE después de una labor de captación realizada desde las oficinas administrativas del centro. Éstas se encuentran situadas en planta primera del palacio, junto a la entrada. Cabe decir que existen varios modelos de captación: donación, depósito, cesión, compra, etc. Una vez el documento llega al centro, es conducido di- rectamente a la planta tercera del archivo. Allí se prear- chivará en la primera de las salas, a la espera de su catalogación. Resulta importante contar con un espacio de ‘espera’ de estas características, ya que los procesos de catalogación son laboriosos.
A continuación la documentación será catalogada por especialistas archivísticos. La documentación pasará en- tre salas mediante una cinta automática que atraviesa todas las salas. De esta manera no hará falta trasladas los documentos personalmente con carritos a través de la galería. El área de catalogación contará con al me- nos dos puestos provistos de amplias mesas de acero inoxidable –para el uso de imanes– y ordenadores para la incoporación de los datos a la base de datos. Muy relacionada con la catalogación se encuentra el laboratorio de tratamiento documental. Puede resul- tar necesario, incluso, que ciertos documentos deban pasar anteriormente por el laboratorio para su limpie- za o tratamiento (antihongos, etc.). En este laboratorio se desarrollarán labores de conservación preventiva y conservación activa. Sin embargo, nunca de res- tauración. En la conservación preventiva no se toca la obra, e incluye procesos de control e higiene am- biental, erradicación de plagas, así como prevención
de siniestros. En la conservación activa entra la limpie- za e higiene individual, la eliminación de aditamentos nocivos, la detección de procesos de degradación e incluso pequeñas reparaciones. En caso de que algún documento requiera de su restauración –debido a su valor, o preocupante estado– se acudirá a un centro especialista en resturación.
El siguiente paso comprende la digitalización. Para esta tarea se debe contar siempre con un protocolo de digitalización, con el fin de valorar y determinar qué documentación debe digitarlizarse y cual no. En gene- ral, lo más urgente debe ser aquella documentación que tiene una gran demanda, así como aquella que se en- cuentra en un estado de conservación preocupante. Un archivo con la mayoría de sus fondos digitalizados permitirá reducir al mínimo la manipulación de la do- cumentación original. Además, la digitalización es la base para la construcción del CAE virtual.
Completado este proceso, se procedera a trasladar de- finitivamente los documentos a los compactos situados en planta primera y segunda, dependiendo de su natua- relza. La planta primera, con una altura de compactos de 3.10 metros, acogerá los planos –planeros y tubos–, así como bocetos, fotografías, diapositivas, documentos escritos. Los planos se archivarán en horizontal –plane- ros– siempre que su formato lo permita. Cuando no sea posible se recurrirá a los tubos, que contarán con un sistema de doble tubo interior y exterior para la máxima protección. En ningún caso se colgarán los planos. Ade- más los planos estarán separados entre ellos mediante papel neutro –lo más fino posible– para evitar transfe- rencias o contaminaciones entre documentos.
Por su parte, la planta segunda, con una altura de compactos de 2.10 metros, estará destinada al archivo de maquetas y objetos con un volumen notable. Resulta entendible que se deberá ser muy selectivo con esta clase de material, debido al gran espacio que requiere su almacenaje.
Una vez garantizada su preservación la documentación quedará al servicio de investigadores e interesados. El propio CAE cuenta en planta segunda con cuatro sa- las exclusivamente destinadas a la consulta y el trabajo de investigación asociada al material que se encuentra arrchivado en el centro. Dependiendo de los grados de protección, y de los derechos asignados, se deter- minará la política de préstamo y/o reproducción de los fondos.
Todo este esfuerzo puede revertir en múltiples formas de difusión. Por un lado la documentación puede ser utili- zada en exposiciones, tanto propias del CAE, como ajenas gracias al préstamo de los fondos. El centro
cuenta en la planta primera con más de 600 m2 de
espacios expositivos. El objetivo natural que persigue es el de proporcionar una ventana a la investigación desarrollada a raíz de los fondos del centro. Así se com- pletaría la misión principal del Centro de Arquitectura: la preservación, la investigación y la difusión. Otra vía de difusión es la publicación de trabajos de investiga- ción, monografías de arquitectos, ensayos, etc. Talleres para niños, cursos especializados y conferencias son otras actividades que se celebrarán a raíz del trabajo de catalogación e investigación que se da en el centro.