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La importancia, cada vez mayor, que el paisaje tiene como recurso hace imprescindible su consideración y análisis como un elemento más del patrimonio natural del territorio.

Hay diversas concepciones del paisaje, desde su consideración como simple trasfondo estético que enmarca cualquier actividad hasta su reconocimiento como recurso a integrar junto a los demás elementos del medio en los procesos de planificación, o como un recurso complejo que refleja la parte externa del conjunto de relaciones que subyacen en el territorio, tanto en relación con los aspectos ecológicos o naturalísticos como en relación a la actividad humana.

Teniendo en cuenta, por tanto, que la concepción del paisaje es múltiple, pueden señalarse tres facetas o aspectos que suponen otros tantos enfoques en su percepción y en su análisis:

Aspecto estético, como combinación de formas y colores capaces de producir una emoción.

Aspecto cultural, como escenario de la actividad humana y por tanto modelado y condicionado por el hombre.

Aspecto ecológico, como reflejo de un sistema de relaciones subyacentes.

Generalmente estos tres aspectos están relacionados de tal forma que normalmente aquellos paisajes con escasa intervención humana o con una acción humana integrada en su entorno presentan valores ecológicos positivos y dan lugar a un aspecto estético atractivo.

El objetivo del presente apartado es caracterizar el paisaje de la zona de estudio, determinando una serie de unidades paisajísticas en las que se analiza su calidad y fragilidad visual así como la accesibilidad visual.

11.8.1.2 Componentes del paisaje

De los diversos componentes del paisaje (forma del terreno, vegetación, agua, elementos artificiales, etc), las formas del terreno son las que caracterizan en mayor medida las diferentes unidades de paisaje existentes en la zona de estudio, siendo elementos diferenciadores de unidades y sirviendo de base a los restantes componentes.

Por ello, se pueden distinguir varias unidades paisajísticas extensas coincidentes fundamentalmente con las distintas unidades de vegetación y en concordancia con las características geomorfológicas de la zona:

Unidad I: Vegas fluviales Unidad II: Páramos

Unidad III: Laderas de los páramos

En el Mapa nº 9 del Anexo 3, se han representado, a escala 1:25.000 las diferentes unidades paisajísticas definidas en la zona de estudio.

11.8.1.3 Descripción de las unidades paisajísticas Unidad I: Vega fluvial

Dentro de esta unidad, que ocupa la mayor parte del ámbito de estudio, se han agrupado las vegas del río Urbel y del río de las Celadas, así como las de los arroyos de las Rebolledas, Valdecojos, Monasteruelo, Antearroyo y cauce Molinar, por presentar todas ellas caracteres comunes entre sí.Aunque la vegetación varía de unas zonas a otras, la unidad se caracteriza por la presencia dominante de cultivos cerealísticos que se extienden desde las márgenes fluviales hasta la base de las laderas de los páramos calizos. En estas vegas el bosque de ribera primitivo ha visto reducida su extensión original a causa de las actividades humanas, de manera que en la actualidad no se observan las bandas de vegetación propias de la vegetación de ribera, sino esta vegetación se encuentra repartida a ambas márgenes de los ríos y arroyos en lo que conformaría una primera banda de vegetación.

Así, la presencia de agua y de la vegetación lineal que acompaña a ríos y arroyos contribuye a aumentar la calidad paisajística de esta unidad que, por otra parte, sirve de asiento a todas las poblaciones presentes en el ámbito de estudio (Santibáñez- Zarzaguda, Zumel, La Nuez de Abajo y Ros), que junto con las infraestructuras de acceso a las mismas suponen una importante detracción de la calidad visual.

En la fotografía nº10 del Anexo fotográfico, tomada desde el paraje de La Pedraja, se observa el núcleo urbano de Santibáñez-Zarzaguda, situado en la vega del río Urbel; en la fotografía se aprecia también la vegetación lineal que acompaña a este río, así como, al fondo, las crestas calizas del los parajes de El Cauce, Los Cascajares y las Guindaleras.

Unidad II: Páramos calcáreos

Esta unidad se extiende entre las vegas del río Urbel y del río de las Celadas, así como entre las vegas de los arroyos de las Rebolledas, Valdecojos, Monasteruelo, Antearroyo y cauce Molinar.

Un rasgo notable de esta unidad es el carácter aplanado de la línea de cumbres. Esta topografía llana, junto con unas condiciones climáticas de lluvia y humedad propicias, favorece la existencia en estas cumbres de grandes llanuras dedicadas al cultivo cerealista.

Así, estos relieves amesetados se encuentran en su mayor parte cultivados, aunque en determinadas zonas se encuentran cubiertos por una vegetación de pastizal-matorral, de composición florística semejante a la de las laderas de estos páramos. Estas parcelas no cultivadas se distribuyen formando un mosaico de límites bien definidos que generan discontinuidad, tanto en la textura como en el cromatismo, especialmente en la época de floración de las aulagas que resaltan por su color amarillo.

Unidad III: Laderas de los páramos calizos

Se agrupan en esta unidad zonas que sin tener la misma cuenca visual presentan caracteres comunes entre sí, en cuando a vegetación y geomorfología.

Se trata de zonas de relieve relativamente suave, que no suben más de 70-80 m, entre las que se encaja la red fluvial de la zona de estudio.

En estas laderas y relieves alomados dominan las agrupaciones de matorral de pequeña talla, en mezcla con gramíneas y vivaces duras, entre las que se intercalan, en las zonas llanas y de fácil accesibilidad, parcelas dedicadas al cultivo cerealístico.

Estas comunidades presentan solamente los estratos herbáceo y subarbustivo, faltando el arbustivo y el arbóreo o estando representados por individuos raros y aislados. En algunos de estos pastizales se han encontrado ejemplares aislados de quejigo (Quercus

faginea).

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