• No results found

Sobre la base de su concepción sistémica del sentido, Luhmann pien- sa que es posible disociar el concepto de intersubjetividad también de la teoría del lenguaje y redefinirla con los conceptos de la teoría de sistemas. Así como existen operaciones subjetivas prelingüísticas, así también la in- tersubjetividad tiene raíces distintas del lenguaje. Luhmann se apoya en la fenomenología trascendental de Husserl y en la sociología comprensiva de Alfred Schütz para argumentar que la intersubjetividad lingüística es secun­

daria respecto de una intersubjetividad trascendental que constituye por

igual los objetos y el mundo social. El lenguaje y la comunicación solo son comprensibles si se admite esa intersubjetividad prelingüística y precomu- nicativa: «la constitución significativa del mundo en el convivir humano no depende de la fundamentación de pretensiones de validez de la acción; más bien al contrario, la fundamentabilidad, incluso la cuestión de y el interés por las fundamentaciones, depende de la constitución intersubjeti- va del mundo».43 Luhmann sostiene que hay muchas formas de interacción

que no son lingüísticas: «la imputación, la reclamación y la crítica de fun- damentaciones […] cubren sin duda solo un ámbito parcial de la vivencia y la acción comunes: no cubren el caso del amor ni el del conflicto, ni el de la mera percepción del otro, el esquivarle, la imitación práctica, la sociali- zación primaria, etc.».44 En otro pasaje, Luhmann menciona este ejemplo,

por cierto bastante machista: «uno retira al borde del plato las patatas me-

43 N. Luhmann, «Systemtheoretische Argumentationen. Eine Entgegnung auf Jürgen Habermas», p. 321.

46 El marco conceptual de la teoría de sistemas de Luhmann

dio cocidas, ¡y el ama de casa comprende!».45 Bromas aparte, es más que

dudoso que a partir de estos ejemplos pueda concluirse la independencia de la intersubjetividad respecto del lenguaje, puesto que al menos el caso del «amor» y el «conflicto», por no hablar del gesto de apartar las patatas del plato, son formas de comunicación no lingüística que, desde luego, presu- ponen un lenguaje compartido. Recordemos aquí una vez más el «princi- pio de expresabilidad» de Searle, que también Habermas hace suyo: el ca- rácter significativo de un gesto grosero u hostil, de una insinuación amorosa y de cualquier forma de comunicación no verbal se fundan en la posibilidad de explicitar proposicionalmente, siquiera de forma aproximada, su contenido significativo.

Sin embargo, estas citas muestran una vez más que lo que de verdad interesa a Luhmann no es suprimir el lenguaje del ámbito de los conceptos sociológicos fundamentales, sino, más bien, suprimir los procesos de en- tendimiento en torno a pretensiones de validez (eso que Luhmann llama la «fundamentabilidad»). Así, Luhmann concluye a partir de estos ejemplos y otros parecidos que «la intersubjetividad debe ser concebida más abstrac- tamente; hay que concebirla libre de fundamentaciones [begründugsfrei], por decirlo así».46 Y, naturalmente, el marco conceptual apto para concebir la

intersubjetividad, una vez que se rechaza la teoría del lenguaje, no es otro que la teoría de sistemas.

A este respecto, es especialmente interesante el modo en que Luh- mann reinterpreta desde la teoría de sistemas esa forma específica de acción social que es el intercambio de argumentos o, en el lenguaje de Habermas, el discurso argumentativo. Por decirlo en los propios términos de Luhmann, es posible concebir «la discusión como sistema».47 El intercambio de argu-

mentos debe concebirse «como un sistema social especial “discusión”, que sirve a la aclaración de sentido, entre otras cosas del sentido de las preten- siones de validez prácticas».48 Así, las reglas y operaciones implicadas en un

discurso argumentativo pueden reformularse también en términos sistémi- cos. Las características de los discursos que Habermas interpreta como

45 N. Luhmann, «Sinn als Grundbegriff der Soziologie», p. 43.

46 N. Luhmann, «Systemtheoretische Argumentationen», p. 321 (cursiva mía). 47 Ib., p. 316.

La redefinición funcionalista de la intersubjetividad y la comunicación 47 condiciones de la aceptabilidad racional de los resultados aparecen en la perspectiva de Luhmann como condiciones de la forma específica de «re- ducción de complejidad» que realiza el sistema «discusión»: la aclaración y fijación del sentido, que a su vez posibilita la coordinación de la acción social. Entre estas características, Luhmann cita la capacidad de las partes para influirse mutuamente; la discontinuidad lógica (o el hecho de que existen dos series enfrentadas de argumentos); el supuesto de que los par- ticipantes en la discusión aparezcan recíprocamente como sujetos, la sepa- ración de temas y contribuciones, la neutralización de las biografías parti- culares de los participantes, las limitaciones temáticas o temporales, etc.49

De este modo, dicho sea de paso, Luhmann introduce consecuentemente su propia actividad como teórico dentro del marco general de la teoría de sistemas.50

Para nuestros propósitos, no necesitamos examinar más en detalle esta reducción «sistémica» de la comunicación lingüística. Entendemos que, tal como Luhmann la realiza, es difícil enjuiciar su verosimilitud. Esta reconstrucción de la comunicación como «sistema» no parece ser otra cosa que una aplicación completamente indiferenciada de un marco teórico muy general y prefijado de antemano. Con igual derecho parecen poder describirse «sistémicamente» las operaciones de una máquina, de un organismo vivo, de un sujeto que clava un clavo en una pared, de los participantes en un diálogo, de un cantante sobre un escenario, de quie- nes intervienen en un acto institucional, etc. En todos estos casos cabría hablar de procesos de «reducción de complejidad» que permiten al siste- ma mantener sus límites frente al entorno, sin que medie ninguna deter- minación de las diferencias entre procesos y acciones tan heterogéneos. Prácticamente cualquier fenómeno empírico confirma la aplicabilidad de las categorías sistémicas, pero muy probablemente esta misma generali- dad sea la mejor prueba de su vacuidad y de que su capacidad explicativa es solo aparente. Por lo demás, la acusación de arbitrariedad en la aplica-

49 Ib., pp. 316 y ss.; 328 y ss.

50 Esto es característico de una teoría cuyo grado de universalidad la convierte en autorreferencial. Cf. Th. McCarthy, La Teoría Crítica de Jürgen Habermas, Madrid, Tecnos, 1998, pp. 261 y ss.

48 El marco conceptual de la teoría de sistemas de Luhmann

ción de los conceptos sistémicos es un reproche a que ha tenido que en- frentarse Luhmann en muchas ocasiones.51

Probablemente es inútil discutir en el terreno de los conceptos funda- mentales una teoría tan general como es la teoría de sistemas de Luhmann. Los logros y las debilidades de esta teoría se revelarán mejor en un terreno más concreto, más apegado a fenómenos empíricos determinados. Por eso, en las páginas que siguen intentaré mostrar de forma indirecta la insufi- ciencia de la teoría del lenguaje y la comunicación de Luhmann, a través del análisis de su teoría de la integración social y de los medios de comuni- cación o regulación. La redefinición sistémica de los conceptos de sentido,

intersubjetividad y comunicación lingüística que hemos examinado en las

páginas anteriores es una pieza clave de la teoría sociológica de Luhmann, pues sobre este marco de conceptos sociológicos fundamentales se sustenta su concepción de la integración social y los medios de regulación. Pues bien, en los próximos capítulos intentaré mostrar que, incluso si se acepta el concepto sistémico de sentido y las consiguientes redefiniciones sistémi- cas del lenguaje, la intersubjetividad y la comunicación, e incluso si se toma en serio la teoría de los medios de regulación que se funda sobre estos conceptos, la concepción de la sociedad totalmente integrada por medios sistémicos sigue sin resultar convincente. El entendimiento lingüístico como mecanismo de integración social específicamente distinto de los me- dios reaparece, de forma inevitable, en el interior de la teoría de Luhmann. Y, de este modo, la propia teoría de sistemas refuerza indirectamente la distinción entre integración social e integración sistémica propuesta por Habermas.

51 Cf., por ejemplo, J. Habermas, «Zum Theorienvergleich in der Soziologie: am Beispiel der Theorie der sozialen Evolution», en J. Habermas, Zur Rekonstruktion des histo­

rischen Materialismus, Fráncfort, Suhrkamp, 1976, pp. 141-142. Habermas también critica

la imprecisión y vaguedad de los conceptos cibernéticos, cuando se aplican a los sistemas sociales, en «Theorie der Gesellschaft oder Sozialtechnologie», pp. 159 y ss.

Capítulo 2

INTEGRACIÓN SOCIAL