Prácticamente todos los comentaristas del Apocalipsis concuerdan en que el libro, a pesar de una primera impresión de desorden y desorganización, tiene una estructura muy bien armada. Es una obra de arte, con una bella simetría en la arquitectura de su construcción literaria.26 Hay consenso general también de
que esa estructura del Apocalipsis, cuidadosamente construida por Juan, es parte de su mismo mensaje e indispensable para entenderlo. Pero, curiosamente, a la hora de formular el bosquejo del libro, no parece haber dos analistas que descubran el mismo "esqueleto" de este cuerpo.27 Ni siquiera
existe consenso en cuanto a todas las divisiones principales del libro. La razón
26 "El Apocalipsis es un libro perfectamente compacto y coherente, hijo de una poderosa
imaginación que nunca se pierde por el difícil laberinto de sus casi insoflables fantasías", de modo que "no es tan difícil dar con la clave de su mensaje" (González Ruiz 1987:9).
27 Algunos eruditos (Ellul, P.Richard) han encontrado en el Apocalipsis una estructura concéntrica
o espiral, pero es dudoso que el autor mismo haya escrito su libro con dicha intención (y es menos probable si el proceso de composición era complejo, compuesto por diversas etapas). Parece difícil imaginar que los oyentes originales de la lectura del libro hubieran percibido estructuras tan complejas.
básica parece ser que el pensamiento de Juan es muy dinámico y fluido. Genialmente, maneja a la vez varios esquemas superpuestos armoniosamente, de manera que el conjunto total de la obra avanza con impresionante integridad estética y fuerza reveladora.
Una primera indicación de la estructura del libro es obviamente la serie de septenarios: siete cartas, siete sellos, siete trompetas y siete copas. Algunos autores encuentran además otros septenarios no enumerados.28 Esta técnica de
esquemas séptuples, clásica en la literatura apocalíptica, parece ser la estructura básica básica del libro.29
Dentro de los septenarios, Juan también sigue un esquema muy simétrico de desarrollo. En cada serie, los cuatro primeros elementos siempre van juntos. Los cuatro primeros sellos son los cuatro caballos y jinetes, con una obvia temática común. Igualmente las primeras cuatro trompetas son juicios sobre tierra, agua dulce, agua salada y cielo (8:7-12), unidos entre sí y obviamente distintos de las trompetas quinta y sexta. Las cuatro primeras copas (16:1-9) corresponden punto por punto al anterior cuarteto de trompetas.
Además, Juan inserta dentro del desarrollo de los septenarios una serie de preludios, interludios y paréntesis. Los interludios van típicamente entre el sexto y el último elementos, creando así una tensión dramática de irresistible fuerza. En los capítulos 12 y 13 Juan incorpora toda una alegoría que podemos titular "el drama del dragón", que sigue en el capítulo 17 con el juicio contra la ramera y en el capítulo 20 con el triste final del dragón mismo. Todos estos relatos intercalados, que a veces parecen estar desconectados del contexto, a menudo se vinculan muy significativamente tanto con lo que los precede como con lo que los sigue. Son clave para entender el libro, aunque complican un poco nuestros afanes de logar nítidos bosquejos.
A la par de este esquema numérico, otros comentaristas han propuesto esquemas temáticos para la estructura del libro. Tenney ofrece un enfoque cristológico: Cristo en su Iglesia (1-3), Cristo en el cosmos (4:1-21), Cristo en su conquista (17:1-21:8) y Cristo en la consumación (21:9-22:5). Paul Minear coordina el libro en torno al tema de la victoria: la promesa de victoria (1:9- 3:22), el Cordero como Vencedor (4:1-8:1), los profetas como vencedores (8:2-11:18), los fieles como vencedores (11:19-15:4), la victoria sobre
28Lohmeyer (1953) analiza "siete visiones del reino del dragón" en los caps. 12-13; "siete visiones
de adoradores del Cordero y la bestia" en el cap. 14 y "siete visiones de la caída de Babilonia" en 17:1-19:10. Cf. Lilje (1957:25); Rist (1957 XII:360-362). La Biblia de Scofield encuentra "siete personajes" (12:1-14:20), "siete ayes" (17:1 -20:15) y "siete cosas nuevas" (21:1 -22:21). El cap. 10 habla de siete truenos pero el ángel le prohibió a Juan transcribirlos.
25Desde el primer relato de la creación (Tenney 1957:37), los esquemas séptuples corren por toda
la Biblia. Beasley Murray (1974:31) relaciona los septenarios de juicio con Lv 26:18-28 y señala que Juan triplica su intensidad al multiplicarlo en tres series de siete (sellos, trompetas, copas), logrando así un climax de impactante fuerza. Es importante entender que los sellos, las trompetas y las copas no vienen en una secuenciacronológica sino que son básicamente paralelos, con cambios de énfasis y aumento de severidad en cada serie.
A P O C A L I P S I S D E J U A N
Babilonia (15:5-19:10) y la victoria sobre el diablo (19:11-22:7). John Stott enfoca la temática eclesiástica (tema general: "el Cristo y su Iglesia") y lo divide como sigue: nuestra vida en Cristo (1-3), nuestra seguridad en Cristo (4- 7), nuestro testimonio a Cristo (8-11), nuestro conflicto por Cristo (12-14), nuestra vindicación por Cristo (15-20) y nuestra unión con Cristo (21-22). Sweet propone un esquema bastante sencillo: las siete cartas (2-3), los siete sellos (4:1-8:1), las siete trompetas (8:2-14:20) y las siete copas (14:1-22:5). Todos estos y otros bosquejos parecidos encuentran base en el texto y pueden ser útiles para la predicación fiel del Apocalipsis.30
Sin pretender haber descubierto el único y definitivo esquema del libro, proponemos el siguiente bosquejo basado en el énfasis y los contenidos predominantes en tres partes sucesivas del libro. Sentimos que corresponde a la progresión del argumento como lo podrían haber sentido los primeros oyentes, y hemos comprobado en la predicación que ayuda también al oyente moderno.
El libro del Apocalipsis es una joya literaria y espiritual. Por su estructura, es una catedral gótica de multiplicidad en unidad. Es un cántico cósmico, una danza del gozo evangélico.31 Es una fiesta de imágenes y celebraciones. Es un museo
de pinturas surrealistas y una sala sinfónica de conciertos extraordinarios. Es un manual para mártires y un mapa de los caminos históricos del discipulado fiel. Y sobre todo, es en todas sus páginas un retrato del rostro de nuestro amado Señor y Salvador.
3UTenney (1957:ix,x,33); Minear (1968:xvii); Stott (1954:163-174); Sweet (1979:52-54). 31 En una bella pero difícilmente traducible frase, Paul Minear describe el Apocalipsis como "an
animated and passionate dance of ideas" (una danza de ideas animada y apasionada"); cita en Eugene Peterson (1988:xii).
I. Prólogo (1:1-8)