Si aceptamos los universos múltiples, entonces ya no necesitamos preocuparnos acerca de lo que “realmente” sucedió en el pasado, porque cada pasado posible es igualmente real.
- Joseph Gerver, “El Pasado como Cine Retrospectivo del Futuro”, Physics Today abril de 1971
“Quien se contr---... quien duda está perdido” dijo Marvin Gardens un día en la oficina de Confrontación. Joe Malik consideró esto como uno de los deslices freudianos más interesantes que hubiera escuchado y lo registró en su diario, donde por supuesto, fue posteriormente estudiado por los Illuminati.
Marvin y Joe nunca se llevaron bien, pero eso era porque Marvin consideraba a Joe como un invasor extraterrestre y Joe consideraba a Marvin como un chiflado.
“Marvin no es para nada un chiflado” Justin Case solía decir muy a menudo. “Es un genio. El mayor artista de la charada después Hitchcock. Nadie reconoce el gran satírico que es”. “Justin Case”, dijo Marvin cuando le repitieron esa frase, “piensa que es liberal, pero sólo es otra víctima del lavado de cerebro de la Invasión de las Amazonas”.
Marvin Gardens había quedado traumatizado en los años 70s y siempre se refería al Movimiento de Liberación Femenina como la Invasión de las Amazonas. Creía, o fingía creer, que las cabecillas eran todas extraterrestres que habían llegado en platillos voladores en 1968 y que audazmente estaban conspirando para hacerse con el poder supremo en todas partes a través de lo que llamaba magia negra semántica. “Han atomizado el idioma y creado un smog semántico en el cual la humanidad ordinaria ha sido borrada por abstracciones como ‘Presidente’ o la simple señalización erótica mamífera se ha politizado en un pecado nuevo llamado ‘sexismo’. Cualquier varón que se atreva a oponerse a ellas es estigmatizado como un ‘machista’, y cualquier mujer que se les opone es etiquetada como una víctima del lavado de cerebro masculino. Obviamente, dentro de una década, comandarán los puestos claves en todas las áreas de la industria (ya han capturado las
editoriales) y luego el gobierno caerá. Probablemente, entonces, los machos de su especie comenzarán a descender y todos seremos esclavizados. (Algunos de los machos tal vez ya han desembarcado, mira la escena literaria de Manhattan.) Es el mejor trabajo de infiltración en la historia del espionaje galáctico. Por sólo atreverme a revelar sus planes, he sido marcado por ellas como un ‘cerdo machista’, que es diez veces peor que un ordinario ‘machista’ y el equivalente a un SP en la lista negra de los cienciólogos”.
Algunos concordaban con Justin Case en que Marvin estaba bromeando, que sólo había visto una oportunidad - la oportunidad de alcanzar la fama y la fortuna adoptando una posición extrema amargamente controvertida. Otros, sin embargo, afirmaban que era mortalmente serio y que era un caso clásico de paranoia por la cocaína. Marvin siempre señalaba, cuando cualquiera de estas teorías era mencionada en su presencia, que “hay una tercera posibilidad. Yo podría tener razón. En ese caso, cuán conveniente para Ellos es que mi cordura y sinceridad sean cuestionadas tan a menudo. Casi parece como si Ellos estuviesen conspirando para difamar a mi personaje. ¿Temen que algunos pudiesen escucharme antes de que sea demasiado tarde, antes de terminar la toma del poder?”
El enemigo principal de Marvin, entre la mitad masculina de la población, era Frank Hemeroid, por supuesto. Hemeroid, curiosamente, apenas sabía de la existencia de Marvin y, por lo tanto, era incapaz de perjudicarlo adrede. Eso no importaba. Aún seguía siendo el enemigo con E mayúscula. A veces Marvin incluso había sospechado que era un extraterrestre, como las dirigentes del Movimiento de Liberación Femenina.
Hemeroid se ganó su animosidad enteramente por los libros que había escrito, que estaban llenos de traición, según Marvin. En realidad, las novelas de Hemeroid simplemente reflejaban a la sociedad literaria de la década de 1970 que lo rodeaba, donde la mayoría eran un poco raros y todos eran perdedores. Hemeroid representó detalladamente un mundo exactamente así: la mayoría de sus personajes eran raros y todos eran perdedores. Los críticos, que eran todos perdedores, lo llamaron realismo brutal. Marvin lo llamó traidor al planeta Tierra.
Marvin escribió sobre esto en diálogos (prefería considerarse a sí mismo como con una inclinación platónica) en el que los ponentes eran Frank Hemeroid, representando los valores y construcciones de la realidad de la década de 1970, y Ernest Hemingway, héroe de la infancia de Marvin que había sido relegado al bote de la basura literaria cuando los extraterrestres tomaron el control. Hemingway, en estos diálogos, representaba al Hombre, al Individuo, el inconformista universal, como lo era antes de la invasión extraterrestre. Los diálogos estaban llenos de cosas como esta:
FRANK: ¿Alguna vez realmente creíste en tu propio mito, viejo farsante? ¿Creíste que podrías salir de una familia de neuróticos propensos al suicidio y por pura Voluntad transformarte en un héroe, un hombre valiente, un gran artista, un boxeador, un cazador, una figura de culto, una imagen de coraje y de gracia bajo presión? ¿No sabías que eras un gusano, que todos los hombres son gusanos y cobardes, y que al final perderías? ¿No sabías que eras igual al resto de nosotros y cediste a la autocompasión y las dudas y apretaste ese gatillo cósmico final?
ERNEST: Nunca dije que mi camino fuese fácil. Dije que hombre no fue diseñado para la derrota, aunque muchos individuos puedan ser derrotados. Dije que el esfuerzo para ser lo suficientemente consciente y valiente es admirable, independientemente de las consecuencias.
FRANK: ¿Conciencia? ¿Valentía? La conciencia sólo es consciente de su propio sufrimiento en esta existencia ciega, y la valentía es sólo un gesto contra el inevitable final. Un gesto estúpido, ya que los cobardes viven más tiempo si son lo suficientemente cobardes, toman todas las decisiones cómodas y obtienen toda la seguridad posible en un universo mortal como este.
ERNEST: No niego nada de eso, y he mostrado a la crueldad más desnuda que cualquiera de tu generación. Sigo diciendo que es admirable ser valiente y tomar grandes riesgos por las cosas que valoras. Cuando todo lo mamífero y mecánico diga que tienes que correr, y tú te plantes en vez de correr, aprenderás lo que puede ser el Hombre.
Y así sucesivamente. Marvin estaba obsesionado con algo que llamaba la Dignidad del Hombre. No le divertía para nada que los relativistas ecológicos le dijeran que una hormiga o un cerdo podrían igualmente creer en la Dignidad de la Hormiga o la Dignidad del Cerdo. Los hombres no eran hormigas o cerdos, decía fríamente; y clasificaría al objetante como probablemente deformado cerebralmente por las amazonas extraterrestres.
En verdad, como la mayoría de los filósofos, Marvin nunca escribió explícitamente sobre el factor que realmente determinaba y explicaba toda su filosofía. Así como Marx nunca mencionó su ántrax en Das Kapital, y Freud no publicó nada sobre sus propias obsesiones sexuales, Marvin Gardens nunca escribió ninguna palabra sobre el origen y el motivo de su teorización. Se trataba de su pene. Era de cuatro pulgadas de largo (10 cm.) en su mejor erección, y le había proporcionado una psicología derrotista acerca de las cosas en general y las mujeres en particular, contra la cual había luchado poderosamente al construir su filosofía Coraje Masculino Trascendental. Las mujeres que clasificaba como extraterrestres le asustaban sólo un poco más que las mujeres comunes a las que calificaba como terrestres.
A veces Marvin escribía diálogos entre el perro de Pavlov y el gato de Schrödinger, en lugar de Frank y Ernest. Estos solían ser bastante cortos y casi como historias Zen:
PERRO: tengo un millón de pruebas de que no somos libres. GATO: tengo una prueba que si lo somos.
PERRO: ¿Cuál es?
64 AMEBAS
La creencia o convicción inconsciente de que todas las proposiciones son del tipo sujeto-predicado – o en otras palabras, que cada hecho consiste en que una cosa tiene cierta cualidad - ha hecho que la mayoría de los filósofos sean incapaces de dar cuenta del mundo de la ciencia.
- Bertrand Russell, Nuestro Conocimiento del Mundo Exterior
23 DE DICIEMBRE DE 1983:
Natalie Drest estaba sorprendida a medida que la conversación se columpiaba en una nueva dirección cuántica. “¿A usted…?”, suspiro, “¿A usted también le gusta Krazy Kat?”
“En efecto, mi querida”, Blake Williams sonrió. “Incluso puede que sea el estudiante más devoto de la obra de Herriman en el mundo civilizado”.
No le dijo (todavía) que consideraba a Krazy como un símbolo del gato de Schrödinger en el gran rompecabezas de la mecánica de olas cuánticas.
Ocasionalmente, incluso Blake Williams se preocupaba de que su audiencia comprendiera lo que decía.
Joe Malik busca lugar para acomodar un codo en la parte posterior del sofá, notando la estatua de la Virgen de Guadalupe en el rincón, con un pie se sobre la cabeza de la Serpiente. Se preguntaba qué carajo sería la Santería, asombrado como siempre por la habilidad ciega de los dedos femeninos, con Carol guiándolo hacia dentro de su vientre sin mirar abajo, acostada con los ojos cerrados como regodeándose sin duda con alguna fantasía estrictamente privada (¿Seré Paul Newman? ¿Woody Allen? ¿Aquél maldito tercer ex marido? ¿El primer o segundo ex marido? ¿Algún maldito héroe de football de la secundaria de hace diez años?), deslizándose suavemente hacia adentro, entrelazándose, empezando a unirse; a mezclarse; flotando sobre el gran océano de la sensación, al encontrar la ventana.
Sin esposa sin putas sin bigote (estaba pensando Carol Christmas) un tipo verdaderamente raro es pero árabe eso es agradable un sultán estamos en el harén es mi primera vez otra vez, no una película, sí una película la cámara entrando técnicos en todo el lugar mirándome ojos vigilantes mirándome coger la primera película porno realmente artística más profundo ah bien la primera peli porno en ganar el Premio de la Academia no más Off- Off-Broadway para mí mirándome viéndome coger millones de hombres mirándome en los cines como esa Gatita que pasamos meneando sus vergas fantaseándose conmigo fantaseando y acabando no pienses en Ronnie no pienses no pienses mongoloide, dijo el
doctor y yo le dije que nunca cogí con un chinito no entendí a la primera por qué yo por qué de los millones de nacimientos en el planeta ese día por qué yo no pienses en eso no te pongas triste otra vez ve con la cámara el ojo de la cámara acercándose a mi cara para captar mi orgasmo y millones de hombres viendo en cines chorro tras chorro maldito universo cruel asesino e injusto mi pobre Ronnie acabando chorro chorro chorro el Óscar viniendo yo viniéndome ¿sin esposa? ¿sin putas? ¿sin bigote?
Y Joe Malik suspiró “te amo” realmente creyéndolo en ese momento cálido, lentamente regresando de la reverberación del orgasmo de ella y empezando a galopar hacia el suyo mientras ella murmuraba “querido oh querido” ¿Paul Newman? ¿Los ex maridos? ¿Yo? ¿Yo? ¿YO??? ¿Yo?
Pero Natalie Drest, cincuenta cuadras al norte, todavía objetaba: “Y yo pensaba que era sólo un intelectual…”
“Yo soy, mi querida, un intelectual. Y un semi-intelectual. Y supongo que, por desgracia, un no intelectual. Un solo ego, como nuestro amigo Malik señaló en la fiesta de esta noche, es una perspectiva ridículamente limitante del universo” Williams sonrió.
“¿Quiere decir que como que tiene tres mentes y una es fan de Krazy Kat, y otra está tratando de estudiar la física moderna desde el punto de vista antropológico? ¿Qué hace la tercera mente?”
“Ah, mi querida, esa es la Gran Obra, abrir el tercer yo...” What they forgot to kill, said Joe
Went on to organize
“Lo que me gusta es la manera en que el Oficial Pupp se siente avergonzado por ser un perro ¿sabe? Eso es simbolismo".
Went on to organize “El Oficial Pupp, querida, es el superego...”
Went on to organize
En una antigua mansión fina en Lake Shore Drive, Markoff Chaney avanzó por el pasillo hacia el dormitorio principal. Iba vestido con un traje de Osito Teddy y se sentía como un perfecto y estúpido tonto.
Oh, bien, el dinero es bueno, se dijo a sí mismo. A continuación abrió la puerta y entró al primer dormitorio lujoso que había visto en su vida.
Como le habían dicho, había una sola luz, detrás de la cama, apuntando hacia el techo y arrojando una luminiscencia suave por reflexión. La cama estaba hecha, con un cobertor que parecía una reliquia familiar seguramente valiosa. A su lado, muy bien iluminada por la luz indirecta, estaba la mesa de luz con una sola lata de jugo de naranja Snow Crop, como había esperado.
Y en la cama, desnuda, con los ojos firmemente cerrados y fingiendo dormir, estaba su anfitriona.
Chancy mantuvo el aliento. Debido al trabajo que le habían encargado, estaba preparado para encontrarse con una vieja loca y desaliñada; en cambio, para su intenso placer, era obvio que la dama era todavía bastante joven, muy bien conservada y definitivamente pechugona. Podría estar loca (pero ¿cómo podría juzgarla? Tal vez para la gente rica era normal dramatizar cualquier fantasía que les viniese en gana), pero definitivamente era apetecible.
A pesar de que ella era la primera mujer desnuda que veía en directo, no era menos sorprendentemente dorada y redondeada que, digamos, una Gatita del mes. Una cabellera gloriosamente roja y ardiente ocupaba la almohada, debajo de la cual el rostro supuestamente durmiente era encantador en su previsión pacífica. Sus ojos cayeron sobre los hombros redondeados, los dos pechos blancos como la nieve subiendo y bajando con la respiración, los lindos pezones situados en areolas sorprendentemente grandes sobre esas tetas, el cojín suave de su vientre y, lo mejor de todo, la mata espesa de vello rojizo que ocultaba su sexo. Y tenía piernas de corista.
¡Ella me está esperando – a mí!
Markoff Chaney experimentó la felicidad verdadera. Audazmente, dio un paso adelante y agarró la lata de jugo de naranja. Al lado había un abridor y rápidamente perforó dos agujeros, con manos algo temblorosas - sintió que su pene palpitaba al mismo ritmo con el que se movía vientre de la dama con la respiración.
A continuación, agarrando la lata de jugo con una mano, se acercó a la cama, pillándola en una sonrisa repentina. Pero ella era buena en el juego; sus ojos todavía estaban cerrados. Con cuidado, se colocó al lado de su cadera, mirando aquellos pechos, esos pechos femeninos en 3D real, no en una fotografía, sino ahí en la cama junto a él. Y eran dos, por Dios. Luego, con infinita delicadeza, levantó la lata y le derramó algo de jugo de naranja sobre el pubis. Ella suspiró y un temblor le recorrió el cuerpo. Vertió un poco más y sus piernas se abrieron voluptuosamente, levantando lentamente las rodillas. Estaba viéndola al
fin, los labios externos y la hendidura se revelaron como siempre los había soñado, el halo de vello rojizo aún más encantador que en sus fantasías. Echó un poco más de jugo de naranja y se inclinó sobre ella, empujando el hocico en su matorral y maniobrando su lengua en la hendidura entre los labios.
Inmediatamente, ella gimió y le puso las piernas sobre los hombros, empujándolo más hacia su entrepierna. “Teddy,” murmuró, “has vuelto”.
Todos vivimos en nuestra fantasía y solamente soportamos nuestra realidad, pensó el enano filosóficamente. Siguiendo las instrucciones, comenzó un movimiento espiral con la lengua, trabajando lentamente desde los labios exteriores hacia adentro alrededor de los labios interiores, terminando en el clítoris de nuevo. Ella comenzó a subir y bajar como un mar embravecido, su excitación creció mientras él imaginaba y participaba en las sensaciones de la mujer.
Aferrando las orejas de su traje de Osito, ella lo empujaba a su pubis frenéticamente mientras lo movía hacia arriba, cogiéndole literalmente la boca. Él comenzó a lamerla más rápidamente, saboreando muy claramente el sabor mohoso almizclado de hembra en celo mezclado con jugo de naranja.
“¡Oh, tu lengua, tu lengua!” exclamó ella. “Métela, Teddy, métela”.
El enano maniobró la lengua dentro su vagina y movió la cabeza en imitación a las mociones de cópula. Las piernas de ella quedaron laxas en su espalda, luego tensas, y luego laxas otra vez. Está por acabar, pensó con frenesí. Al fin estoy haciendo acabar a una mujer. Se esforzó, metiendo su lengua más adentro, enloquecido por el sabor más intenso y pesado de su entrepierna y largando completamente la lata de jugo de naranja en su pasión. Metió ambas manos por debajo y le levantó el culo, llevando la concha hasta su cara, chupándola desesperadamente mientras hundía su lengua una y otra vez más y más profundamente.
“¡OSITO TEDDY!” gritó ella locamente. “¡FRODO BOLSÓN PETER PAN!!! ¡INFANCIA!!! ¡INOCENCIA!!! ¡CHÚPAME LA CONCHA!!!” Ella estaba acabando, chorreando como un pozo de petróleo, todos los jugos femeninos fluyendo dentro de su boca, y mordió los labios exteriores, los ojos cerrados, cabalgando sobre su entrepierna como un hombre colgando en el borde de un acantilado sólo con músculos de la mandíbula, sacudiéndose y saltando con ella, ingiriendo la esencia de su feminidad, el elixir, y ahora después de décadas y décadas de frustración, finalmente acabando, explotando desde la lujuria pura de su alma comunicándosela en cada espasmo y contracción de su coño apasionado.
Él pensó dos cosas: ahora van a tener que limpiar el traje de osito Teddy. Y: me pregunto si todavía soy técnicamente virgen.